domingo, 8 de noviembre de 2015

Neoliberalismo y límites del crecimiento

Queridos lectores,
Aníbal Hernández, autor del blog Peak Oil Colombia, me ha pasado este interesante análisis sobre una idea sobre la que alguna vez hemos comentado de pasada: si el capital es el actor mejor preparado para la llegada de los límites del crecimiento.
Les dejo con Aníbal
Salu2
AMT
El neoliberalismo es una adaptación a los límites del crecimiento o porqué los 70's lo cambiaron todo 
El marco habitual de análisis de la deriva neoliberal normalmente obvia las relaciones entre el desarrollo del neoliberalismo a partir de los 70's y la crisis ecológica que se visibiliza con mayor crudeza justo en ese mismo momento. Revisamos esta relación para entender las relaciones entre ambos hechos y de esa forma ver con más claridad la situación en la que estamos y posibles alternativas con las que enfrentarnos a esta deriva. Vamos allá a ver que tal se da. 
El origen común  
Entre finales de los 60's y principios de los 70's el mundo cambio radicalmente en muchos sentidos, la economía, la política, la ecología... las relaciones entre todos esos cambios son tremendamente interesantes a la vez que inesperadas. 
1970 fue el año en el que por primera vez la huella ecológica superó la biocapacidad de la tierra, es decir, empezamos a consumir cada año más de lo que la biosfera puede producir y contaminamos más de lo que ésta puede absorber. Nuestra huella ecológica no ha vuelto a superar el nivel al que llegó a mediados de los 70's pero la biocapacidad de la tierra, las hectáreas productivas disponibles per cápita, han caído aún más rápido, de forma que el déficit ecológico es cada vez mayor. Este es, sin duda, un cambio notable y desde el punto de vista que sostengo en este ensayo es el momento clave para entender lo que pasa ahora.
Esto tiene un reflejo muy evidente en la capacidad de extraer recursos de todo tipo. Centrémonos, por ejemplo, en los energéticos. Por ejemplo, muy poco después de entrar en déficit ecológico, en 1971, Estados Unidos llegó a su pico de extracción de petróleo. Algo que, por otra parte, ya había visto venir Hubbert, uno de los geólogos más influyentes del siglo pasado.
  
En el mismo ámbito y también en el mismo tiempo el ritmo de crecimiento exponencial de la producción de crudo en los países de la OPEP paró en seco (línea naranja), luego cayó (crisis petroleras del 73 y del 79) y solo se ha recuperado muy recientemente, aunque con visos de volver a empezar a caer pronto, como mostraba Laherrere hace un par de años.
Por estos dos parones de la producción tanto de la OPEP como de Estados Unidos, en ese momento los dos mayores productores de petróleo del mundo, el patrón de crecimiento de la producción global de hidrocarburos (excluyendo los extra pesados, que tampoco van a significar una gran diferencia) cambió radicalmente (línea marrón más alta). 
Las otras dos grandes energías fósiles, el carbón y el gas, presentan patrones diferentes pero vinculados. Entre las tres representan más de tres cuartas partes de la energía primaria global y su expansión fue anterior en el caso del carbón y posterior en el caso del gas. Sin embargo debido al aumento de la población el consumo de energía per capita global también dejó de aumentar exponencialmente durante esta década y se estancó a partir de entonces: 
Toda esta abrupta limitación en la disponibilidad de recursos energéticos y ecológicos en general tiene consecuencias muy prácticas. En mayo de 1969, por ejemplo, se estableció el record de velocidad en una nave tripulada, fue el Apolo X volviendo de la luna: 39.897 km/h. Este también fue el año en el que el Concorde voló por primera vez: el avión comercial más rápido de la historia y el único junto con el Tupolev que superó la velocidad del sonido. El concorde se retiró hace ya unos años y todavía no hay un avión comercial más rápido.


Graeber lo relaciona con un cambio de paradigma en la investigación científica y con el lastre de la burocracia, más bien relacionados con decisiones políticas. Murphy, un matemático interesado en los límites del crecimiento, llama a la época que empieza en 1970 la época post-innovación (post-invention world), afirmando que la inmensa mayoría de los grandes inventos se hicieron justo antes de ese momento. La relación entre estas dos cosas parece evidente. 

Los límites del "Progreso" 
Profundicemos un poco. ¿Cómo se relacionan todos estos cambios con los cambios socio-político-económicos? 
Vayamos un poco hacia atrás, aunque sea muy someramente para arañar un poco la superficie. Los estados nación aparecieron en el siglo XVII, pero solo se consolidaron y se definieron en una forma que no ha cambiado demasiado, en el siglo XVIII, con la Revolución Francesa de 1789. Esto coincide con la primera revolución industrial que tuvo lugar entre otras cosas gracias a la explotación y uso industrial del carbón. Los estados democráticos y de derecho y la sociedad del bienestar se desarrolló exactamente en el periodo en el que el consumo per capita de energía se disparó. Es decir justo después de la segunda guerra mundial. Poco antes había empezado la segunda revolución industrial: la del petróleo. La creciente presencia del estado y el mercado global solo fueron posibles gracias a la creación de la tupidísima red de comunicaciones y transporte (y control) que permitió la abundancia de energía barata y de otros recursos. Mantener el control sobre un territorio y una población es algo que requiere mucha energía y muy barata, pero proveer sistemas de seguridad social, educación y empleos bien pagados es solo posible gracias a una economía que crezca (mucho) y esta a su vez requiere de energía excepcionalmente abundante y aún más barata (esto es algo que Gail Tverberg trata extensamente en todos y cada uno de sus posts en Ourfiniteworld.com). 
Como hemos visto todo esto empezó a terminarse hace más de 40 años, es decir, en los años 70. Las crisis del petróleo de los 70's llevaron a recesiones globales muy duras que trajeron cambios igualmente duros. Es el fin del "Progreso", al menos entendido en la forma más habitual: la trayectoria lineal que se supone que siguen las sociedades "occidentales" tal vez desde el "renacimiento". 
Neoliberalismo 
Si vives en España, Portugal, Grecia, Irlanda o en cualquier país latinoamericano o africano lo habrás notado: el neoliberalismo se extiende primero por los lugares más vulnerables. ¿Qué relación tiene con todo esto? 
La siguiente es la tasa de crecimiento del PIB global desde 1961 hasta 2014 (viene de aquí). Hay una meseta de crecimiento por encima del 6% desde 1964 hasta 1973, a partir de ahí hay un descenso claro cuyo techo esta, ahora, por debajo del 4% anual de media y bajando con caídas bastante habituales por debajo del 2%, esto incluso durante el período en el que China ha crecido por encima del 10% de media:image (41) 
El neoliberalismo como teoría aparece a finales de los años 30, pero no tuvo su primer experiencia práctica hasta que los chicago boys de Friedman empezaron a apoyar la dictadura de Pinochet en... 1973, la última vez que el crecimiento del PIB superó el 6%. A partir de ahí el neoliberalismo se fue expandiendo y consolidando por todas partes. Entre 1978 y 1980 la ideología neoliberal se convirtió en la principal justificación para la política económica en todo el mundo. Deng Xiaoping en China empezó, en 1978, a hacer algunos cambios para liberalizar la economía China, Paul Volcker en 1979, como presidente de la reserva federal empezó una política montaria muy agresiva siguiendo los principios neoliberales, siendo apoyado luego por Reagan que ganó las elecciones en 1980. Por último Margaret Thatcher fue elegida en 1979 con el mandato de frenar a los sindicatos y a la inflación y de revitalizar una debilitada economía. A partir de aquí hubo proyectos neoliberales en casi todo el resto del mundo. La crisis del petróleo de 1979 fue la primera antesala de los experimentos neoliberales de esa época. No había otra alternativa, decían. 
La historia estándar dice que el ascenso del neoliberalismo a finales de los 70s fue una reacción a la estanflación y recesión de los años precedentes, que fue además, la crisis del modelo keynesiano de intervención estatal, un modelo que emergió después de la Gran Depresión del 29 y que está en el origen de los estados del bienestar en Europa Occidental. Es decir, que fue una crisis de deuda y de exceso de oferta, es decir, una clásica crisis capitalista... Nadie negaba que el precio del petróleo fuera una de las causas, pero incluso Reagan en su discurso de posesión dijo que el problema para la economía era el Estado... no la finitud de los recursos. 
"In this present crisis, government is not the solution to our problem; government is the problem."
Sin embargo esta explicación obvia el hecho de que se estaban superando ciertos límites insostenibles. De hecho esta narrativa, puramente economicista es la que crearon los neoliberales para mantener un sistema de crecimiento, pero sobretodo un sistema de distribución de la riqueza que beneficiaba más a unos que a otros. Y la razón es clara: no hay alternativa si lo que se quiere es seguir acumulando riqueza. Si el pastel deja de crecer, y eso es exactamente lo que empezó a pasar en los 70s, y alguien quiere tener una parte mayor de este, solo puede hacerlo a costa de los demás. Es lo que Harvey llama acumulación por desposesión, solo que Harvey no lo relaciona mucho con temas ecológicos. Es algo que ha pasado de alguna forma siempre, desde los cercamientos de la edad media hasta ahora, solo que sobrepasado el punto en el que la cantidad de recursos disponibles deja de crecer esa desposesión se empieza a hacer cada vez más necesaria y más dramática. Esta llegando a Europa lo que en el tercer mundo llevan sufriendo toda una vida. 
¿Cómo controlar esto? 
Al mismo tiempo (aquí vuelven Murphy y sobretodo Graeber) la investigación científica cambia de sentido: ya no se investiga para conseguir naves más rápidas, distancias mayores o cualquier aparato que sirva para ir más lejos, llegar más alto o ir más deprisa, o por la misma razón, controlar más eficazmente a la naturaleza. Por el contrario el tipo de investigación y de tecnología que se prioriza es aquella relacionada con el control social y de ahí que, según Graeber, estemos hasta arriba de burocracia. Porque ¿qué es la burocracia sino la técnica y las tecnologías del control social? 
Suicidio 
Visto así parece obvio: si eres parte de la élite y estas viendo que los recursos disponibles decrecen y que si quieres seguir acumulando tienes que arrebatárselos a alguien más; tienes que asegurarte de alguna forma de que estas personas estén ocupadas en otras cosas, en sus trabajos de mierda, rellenando formularios, pagando facturas, haciendo filas, etc. y por lo tanto no estén pendientes de averiguar quien se está quedando con su parte. 
Es cierto, el neoliberalismo es un suicidio a largo plazo. Pero en el corto plazo tiene mucho más sentido que la retórica y que el proyecto socialista o social demócrata de repartir equilibradamente el producto del crecimiento. En realidad ese crecimiento es cada vez menor y las posibilidades de que vuelva son más pequeñas cada día. De una forma muy cruda y cínica los neoliberales tienen un proyecto más adaptado al decrecimiento inevitable que los socialdemocratas, los socialistas, los comunistas y muchas otras tendencias más o menos reformistas o revolucionarios. Estos proyectos también son un suicidio, para todos, porque no reconocen ni siquera el problema de la indisponibilidad de recursos, viven aún en el mundo de la infinitud. 
Los neoliberales, en cambio, son los ideólogos del capitalismo del decrecimiento. Los que leyeron "the limits to growth" (que, por cierto, fue escrito en 1972 por un grupo de burócratas y técnicos, no muy anticapitalistas) y lo entendieron, lo criticaron, lo ridiculizaron y lo invisibilizaron. Creyeron que el problema de los límites del crecimiento era verdad, que era irresoluble y que ellos iban a aprovecharse de las dos cosas (tal vez no fue una decisión meditada ni consciente, sino más bien una adaptación pragmática, pero eso ya es mucho más que lo que han hecho casi todas las demás grandes corrientes de pensamiento), a costa de que los demás. El movimiento por el decrecimiento sostenible y de izquierdas más o menos radical, es solo su contra parte, la de los que creen que tiene solución y que tiene que haberla para todos. Son los que además de leer a Meadows, leyeron a Illich, solo que ni tienen tantas fuerzas ni un plan tan factible como los neoliberales. En realidad ni siquiera entiende a su enemigo al que critica más por una ceguera que no es tal, que por su egoísmo y su pragmatismo homicida. 
Las bicicletas y los coches o como se ve esto en las ciudades 
Sorprendentemente las bicicletas y los coches tal y como los conocemos se popularizaron más o menos en la misma época, a principios del siglo XX porque ambos dependían de una tecnología que no llegó hasta entonces: el rodamiento. 
"La invención del rodamiento señala una cuarta revolución. Creó la opción entre más libertad en equidad y más velocidad." Ivan Illich, Energy and Equity (1974:61) 
Hemos elegido abrumadoramente la velocidad, pero no solo eso, hemos elegido unas tecnologías y unas instituciones paralizantes para la mayoría solo para darle más movilidad, más capacidad y más poder a la minoría. Lo hemos elegido y parecemos estar a gusto con esto. 
El Neoliberalismo en las ciudades significó un urbanismo cada vez más agresivamente a favor de satisfacer las necesidades del mercado, convirtiendo cada metro cuadrado en un lugar mercantil o mercantilizable, arrebatando a las personas cada vez una fracción mayor de sus capacidades productivas para entregárselas después en forma de productos empaquetados a cambio de un módico precio para beneficio de productores cada vez mas grandes. Por eso, también la preferencia por los coches: la movilidad rítmica, fluida, cada vez más rápida y más predecible es imprescindible para acelerar también el ritmo de los intercambios, para llevar a los trabajadores a las oficinas de telemarketing o para que puedan ir con facilidad de su casa al supermercado, a su trabajo precario y luego al cine low cost los miércoles después de trabajar. Y por eso mismo también el uso de la bicicleta se puede convertir en una herramienta del sistema (aunque este es otro debate del que ya he escrito suficiente: 1, 2, 3 y 4). 
La clave sin embargo esta en la capacidad productiva: para seguir desposeyendo unos pocos a otros muchos, estos muchos tienen que tener cada vez más limitadas sus posibilidades de satisfacer sus necesidades por sí mismos. Y llegados a cierto punto estas personas ya no son útiles ni como consumidores, porque el dinero progresivamente pierde valor frente a activos fijos, que son lo único que tendrá valor real en un futuro capitalista sin crecimiento. Es la cruel vuelta del valor de uso (una vez más hay que releer este post de AMT). Por eso cualquier proyectos transformador factible tiene que tener en cuenta dos cosas: que no habrá más crecimiento que repartir, sino todo lo contrario y que las grandes estructuras redistributivas del siglo pasado no serán viables en este entorno. A partir de aquí todo son incógnitas.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Argentina y los candidatos motorizados

Queridos lectores,

Demián Morassi nos ofrece una particular visión sobre la relación del poder con el mundo del motor en Argentina. Evocador, pues sus observaciones son bastante más extrapolables al resto del mundo occidental de lo que parecería a primera vista.

Salu2,
AMT




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Argentina y los candidatos motorizados

Finalizadas las elecciones en Argentina y aún por definirse en segunda vuelta quién será el Presidente quiero hacer un repaso por esta relación entre la política y los motores.

La cultura del motor es una pieza fundamental del Siglo XX. El auto como símbolo, las carreras, los viajes familiares, las lanchas, las motos y los aviones particulares, han llenado de deseos a varias generaciones. Aquellos que lograban adquirir un hermoso auto, ganar carreras o realizar grandes aventuras sobre sus motores estaban rodeados de un aura especial. Evidentemente aún no podemos enmarcarlo en el pasado, si no los cantantes de reggaeton no harían los videoclips que hacen, pero la caída en los espectadores de automovilismo, la caída en los kilómetros realizados por coche por año en los países desarrollados y sobre todo la caída en las ventas de vehículos privados en occidente desde 2008 augura una época de cambios. El actual escándalo del diésel, que parecería absurdo cuando hace algunas décadas nos inundaban de plomo, demuestra que ya estamos procurando un nuevo destino.

Pero vayámonos a la Argentina de fines de los 70s y principio de los 80s cuando el piloto de Fórmula 1 Carlos Reutemann me introdujo en la pasión por las carreras. Nunca ganó, salió tres veces tercero y cuando mi padre me empezó a llevar a ver las carreras por televisión (1981) terminó segundo por un punto. Dejó la F1 se dedicó al rally y ya en 1991 participó de la primera camada de una generación de “políticos” que entraban por la puerta de la fama y no por trayectoria de militancia o profesión. Reutemann entró en la política de la mano de otro fanático del rally, Carlos Menem.

A Menem lo vi por primera mirando una carrera. Si bien era gobernador de la Provincia de La Rioja yo era muy chico para saber de política. Era un llamativo gobernador peronista de estética popular y ya lanzado a las presidenciales corrió una carrera con su auto tapado por las letras "UCR". La UCR es el partido contrario al peronismo, la Unión Cívica Radical que en ese momento, de la mano de Alfonsín gobernaba el País, ¿Por qué Menem correría con ese letrero en su auto? él lo explicaría después de finalizar la carrera: "UCR significa Único Corredor Riojano". Era muy gracioso, La Rioja era una de las provincias con menos habitantes de la Argentina y una de las más pobres. En 1989 Menem gana las presidenciales y luego Reutemann la gobernación de Santa Fé, nada menos que la segunda provincia más importante.
Menem gobernó diez años el País y Reutemann ocho años la provincia, manteniéndose hasta hoy en la política.

La historia de Menem con los autos no terminó ahí, durante su presidencia recibió de regalo una Ferrari (hoy en día parece absurdo pero en esa época estaba dentro de la locura del denominado "pizza con champagne" donde lo popular del peronismo se mezclaba con la alta alcurnia sin muchos vericuetos) y competía con Maradona por quién tenía la mejor Ferrari (obviamente “el Diego” lo superaba con su Ferrari negra hecha a pedido). Su hijo Carlos Menem Jr. se dedicó en pleno al rally, compitiendo mano a mano con Carlos Sainz en su mejor momento. La muerte de Carlitos Junior, en 1995, fue para muchos un ajuste de cuentas contra su padre [1], al caerse en un helicóptero particular junto a un amigo, otro famoso automovilista local.

Durante el gobierno de Menem es donde entran los dos candidatos a presidente actuales Daniel Scioli y Mauricio Macri.

Macri es hijo de uno de los empresarios más importantes de los 90s, Franco Macri fundador y director del "Grupo Macri" dueño, en esa época, nada menos que de Fiat y Peugeot en la Argentina, además de algunas autopistas, ferrocarriles y líneas aéreas (durante la dictadura militar pasó de tener 7 a 49 empresas). Macri padre, compañero incondicional de Menem, al cual apoya y del cual recibe muchos beneficios acompaña a su hijo en la competencia por la presidencia de Boca Juniors. Ahí es cuando necesitan un golpe publicitario y Mauricito Macri es "secuestrado" [2] pidiendo rescate millonario y en seguida pasa a ser el personaje mimado por las revistas populares y la televisión basura del menemismo. Muy poco tiempo pasa y se hace con la presidencia del club Boca Juniors (1995 a 2008), paralelamente en 2005 es diputado nacional y ya de 2007 hasta hoy jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Scioli, a diferencia de Reutemann sí es campeón mundial, pero de motonáutica. La motonáutica son botes a motor velocísimos que gracias a Scioli empezábamos a descubrir, a tal punto que en mi ciudad costera empiezan a venderse lanchas y realizarse campeonatos locales. Pero Scioli tiene un fatal accidente con su lancha y pierde un brazo. Al recuperarse vuelve a competir y ahí es cuando llega a mi ciudad, Puerto Madryn, a participar del Sudamericano de "offshore" (fue la única vez que se hizo esto en mi ciudad) y ahí es cuando lo conozco. La pequeña anécdota es que mis padres tenían un gimnasio con canchas de racquetball (deporte parecido a la paleta que también desaparecería rápidamente) y resulta que Scioli entrenaba el brazo que le quedó con este deporte, así que un dia me llaman por teléfono y me dicen que está Scioli en el gimnasio y quiere jugar con alguien, como yo jugaba todos los días y los adultos que jugaban bien estaban trabajando a esa hora, fui el elegido. Así que luego de sacarse su brazo ortopédico hicimos un buen partido y por supuesto no pudo conmigo, je.

Pero al poco tiempo, luego de ocho campeonatos mundiales en distintas categorías deja la motonáutica y en 1997 entra como diputado nacional, luego Secretario de Deportes, en 2003 vicepresidente de la mano de Néstor Kirchner y ya en 2007 se hace con la gobernación durante dos mandatos de la provincia más grande: Buenos Aires.

Ambos, Macri y Scioli, han combinado el mundo de los deportes, novias provenientes del modelaje, el mundo de la farándula y sus familias de empresarios (el padre de Scioli era dueño de Canal 9 y el hermano de Daniel fue secuestrado en el 75 por un movimiento revolucionario) y por supuesto los motores (aunque Macri no se ensució con el humo se forró gracias a los autos que le compramos a su padre, prefiere el golf y el tenis), . Ambos son símbolos de la cultura del éxito individual y caen bien en el mundillo empresarial local, prometen seguir a fondo con el fracking y la megaminería a cielo abierto, los monocultivos y todo lo que el BAU global y local manda. Las diferencias entre ambos están en el plano de las sutilezas sociales: Macri ha calificado a los homosexuales de enfermos [3] y Scioli supo acompañar la ley de Matrimonio Igualitario (aunque personalmente estaba en desacuerdo) [4] y otras ampliaciones de derechos que llevó a cargo el kirchnerismo que le serán difíciles de torcer. Ahora el sistema electoral argentino los enfrentará en el ballotage (hay que votar a uno o al otro o en blanco): El candidato del Frente de Izquierdas Nicolás Del Caño quizás si tuviera un segundo apellido "de Escape" podría haber logrado algo más del 4%, pero bueno, será la próxima.

Para dar otro ejemplo de la cultura del motor, el fútbol y la política vuelvo a mi ciudad. Nuestro actual intendente, que como Macri presidió uno de los dos clubes de fútbol más importantes de la ciudad, también es apasionado de los motores. Su primer acción de gobierno fue cortar las calles de la costa para realizar una carrera de kartings, en la cual él participó y pudo demostrar que es muy habilidoso. Cuatro años después acaba de ser reelegido.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Octubre de 2015: rumor al fondo



Queridos lectores,

El mes de octubre de 2015 ha pasado sin pena ni gloria por los medios de comunicación occidentales. Viendo las noticias, uno diría que ha sido un mes tranquilo, sin grandes sobresaltos. Y seguramente así ha sido para los que tenemos la suerte de vivir en el acomodado (y a veces adormilado) Occidente. Sin embargo, las crisis concéntricas de las que hablábamos en el post que glosaba el mes de septiembre continúan imparables su curso; simplemente, no ha habido novedades en ese curso: todo discurre según lo previsto y esperable. Lo cual no es precisamente bueno. Veamos algunas de esas noticias.

Desde el punto de vista de los recursos el mes ha continuado la marcha esperada. A pesar del ansia de muchos productores de materias primas de que los precios remonten, lo cierto es que la recuperación económica mundial no está ni se la espera; al contrario, se anticipa una recesión mundial, como reconocía hace unas pocas semanas el propio Fondo Monetario Mundial (curiosamente, los diarios españoles - que, como saben, no enlazo en este blog- daban una visión absurdamente optimista del último informe del FMI). En este contexto, algunos analistas han comenzado a apuntar hacia Arabia Saudi, ya que el propio informe del FMI señalaba, a la vista de sus presentes desbalances fiscales, que podría quebrar en 5 años. Aunque tal aseveración hay que tomarla con ciertas reservas (el FMI no es un organismo neutro, sino que intenta influir políticamente en el mundo), lo cierto es que el futuro de Arabia Saudita depende de cuándo llegue a su particular peak oil, que muchos estudios estiman para 2028 pero que se podría estar produciendo ya o estar a punto de producirse. Se ha de tener en cuenta que en la actualidad las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita ya están disminuyendo, a un ritmo del 2% anual, debido al enorme aumento de su autoconsumo, el cual crece no sólo debido al aumento de población y los gastos en aire acondicionado, sino también debido a que su industria de explotación de petróleo requiere más energía puesto que los yacimientos ya están muy explotados y sacar petróleo requiere cada vez más energía (en suma, que a pesar de las mejoras tecnológicas está bajando la TRE, con las consecuencias funestas conocidas). Lo cierto es que Arabia Saudita está más cerca de lo que sus dirigentes se piensan de la bancarrota petrolífera, y si Arabia Saudita se hunde en el caos social, dado que es el primer productor y exportador de petróleo del mundo, sus efectos se dejarían sentir por todo el globo. En particular, nos llevaría a otra vertiginosa vuelta a la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda, que es como se materializará el peak oil global debido a la huida hacia adelante que ha propiciado nuestra sobrefinanciaricida sociedad. En suma, una manera abrupta de deslizarse por el lado derecho de la curva de Hubbert.

En este contexto, los precios de las materias primas continúan deprimidos y muchos productores llegando a la quiebra. En particular, el sector del fracking en los EE.UU. es especialmente vulnerable, con continuas noticias de quiebras y la producción de petróleo de fracking continua cayendo, a pesar de las voces que lo loan, ciertamente cada vez más amortiguadas, de nuestros expertos despistados.

Sin embargo, durante el mes de octubre no ha habido un temido lunes negro en las bolsas mundiales, a pesar de lo largamente esperado y la reputación que tiene este mes como ser aquél en el que habitualmente se hunde la bolsa. Y eso que numerosas compañías están reportando pérdidas en el tercer trimestre, incluyendo algunas tan conocidas como Twitter o Statoil, mientras que otras tan representativas del estado de la economía como Caterpillar presentan fuertes bajadas de beneficio. 

Con todo, la caída más espectacular es la de Volkswagen, que por primera vez en 15 años reporta pérdidas, de nada menos que 1.800 millones de euros, en el tercer cuatrimestre de 2015. La crisis de la automoción en diésel continúa: mientras las consecuencias finales que tendrá para Volkswagen son todavía inciertas aunque seguramente no serán nada buenas, otras marcas entran en el punto de mira: recientemente, General Motors y en particular por sus automóviles de la marca Opel, acusada de trucar también sus coches para engañar a los tests de emisiones. Parecería que se ha desencadenado una auténtica cacería al diésel, cuando en realidad hace años que se sabe que es muy dañino con el medio ambiente. Una posible causa de este encarnizamiento podría encontrarse en la creciente falta de disponibilidad de diésel debido a que los hidrocarburos líquidos de los cuales se refina son cada vez más escasos. Si ésta fuera la causa última, nos encontraríamos en una situación de auténtico engaño a la población sobre las causas reales de esta crisis en particular, y una preocupante muestra de lo que nos depara el futuro, si nuestros dirigentes prefieren engañarnos con falsas preocupaciones por la salud de la población cuando en realidad se quieren introducir medidas de racionamiento encubierto en frente de una escasez que se nos viene encima. Por eso no es extraño que no pocos lectores de este blog hayan relacionado el reciente anuncio de la Organización Mundial de la Salud sobre los efectos cancerígenos del consumo de carne roja y procesada con la misma estrategia de ocultación de la verdad, en este caso de la insostenibilidad de la producción cárnica a gran escala en una época de energía y agua cada vez más escasos. Y no contribuye mucho a disipar esa percepción cuando, casi simultáneamente, el Parlamento Europeo aprueba una modificación de la regulación sobre la incorporación de "nuevos alimentos", que permitirá que en breve se puedan vender en Europa alimentos a base de hongos, algas, insectos o tejidos celulares (a los lectores más veteranos todo esto les recordará cierto post de hace un par de años). Yendo aún más lejos, hay una creciente insistencia, cada vez más aceptada en los medios de comunicación convencionales, en que se puede sustituir fácilmente todo el consumo de energía fósil por energía de origen renovable (deliberadamente ignorando los numerosos límites de ésta última); y siempre recalcando que éste es el único medio que tenemos para luchar contra el temible cambio climático global. Este meme tiene muchos elementos de esa misma confusión interesada y de manipulación de la opinión pública de los casos del diésel y de la carne roja que describíamos más arriba, y en particular los dos más importantes: una grave amenaza al bienestar humano, completamente real pero perfectamente ignorada y ninguneada por el poder económico durante décadas; y una falsa solución que nos dicen que servirá para proyectar plácidamente el BAU en el futuro mientras que en realidad nos conduce dulcemente a una era de racionamiento y exclusión social. Los ánimos están ya bastante exaltados de cara a  la próxima cumbre de Naciones Unidas sobre el Clima en París, de la cual nadie espera ningún avance significativo y que por eso mismo, por tener todas las papeletas de que será una vuelta de tuerca adicional al descontento social y ambiental, puede acabar siendo el perfecto tiro de salida para una campaña triunfal pero poco reflexiva de "conquista de las energías renovables" y de desinversión en combustibles fósiles, sin que se aborden los verdaderos problemas sociales y económicos que están sobre la mesa.

Por lo que respecta a otra de las crisis que comentábamos el mes pasado, este mes de octubre vio la llegada del huracán Patricia a las costas mexicanas en el Pacífico. Un huracán de categoría 5, que es el mayor jamás observado en el Pacífico oriental y que siguió una trayectoria poco común (generalmente los tifones se desplazan hacia el oeste, aunque por supuesto sus trayectorias pueden ser más complejas dependiendo de los patrones de circulación imperantes en cada momento). Afortunadamente, lo escarpado de la orografía mexicana hizo que Patricia perdiera rápidamente fuerza al tocar tierra y a pesar de los cuantiosos daños la situación es mucho mejor de lo que hubiera sido de impactar en tierra más llana (el recuerdo del huracán Katrina sigue muy vivo en el área de Nueva Orleans). Los restos de Patricia se combinaron con una tempestad muy activa que estaba esperándolos en el Golfo de México y produjeron unos par de días más tarde lluvias intensísimas en los EE.UU., más concretamente en los estados del Golfo que justamente están viviendo un año de precipitaciones desbocadas; literalmente, llueve sobre mojado. El gran motor de las anomalías climáticas de este año, el fenómeno de El Niño, muestra síntomas de ralentización y parece poco probable ahora mismo que supere la intensidad de El Niño de 1997-1998; con todo, será uno de los fenómenos de El Niño más intensos desde que hay registros, y puesto que se combina con una fase positiva de la Oscilación Decadal del Pacífico se producirán otros efectos importantes a escala global.


Otra de las crisis que en septiembre llegó con fuerza a los medios, la de los refugiados sirios, no ha disminuido sino que en realidad ha aumentado, a pesar de la disminución de su relevancia mediática. En vista de que la opinión pública europea, en el lejano norte, está empezando a pasar página sobre este tema una vez superada la conmoción inicial, los países más sureños están empezando a tomar medidas cada vez más coercitivas y cada vez más militares, que dejan en papel mojado las pretendidas "razones humanitarias" que se aducían hace unas pocas semanas. Lo cierto es que en este momento Hungría ha movilizado su ejército para repeler por la fuerza si es preciso la marea humana. Al mismo tiempo, el Gobierno húngaro ha decidido levantar una valla a lo largo de su frontera sur, una inversión a largo plazo que servirá para frenar estas invasiones de desarrapados, que hoy son de sirios y mañana podrían ser de cualquier cosa (sauditas incluidos). No sólo gobiernos de menor tradición democrática están optando por la represión pura y dura del flujo de desamparados; Austria ha decidido que construirá un muro de 300 kilómetros de largo en su frontera con Eslovenia. Quien tenga dinero vallará su jardín para que no entren indeseables, en este caso pobres; esos mismos pobres que no hace tanto nos vendían su petróleo a precio de saldo. Pero el enemigo ya está en casa: este mes de octubre se han cumplido 10 años de las violentas revueltas en la banlieu francesa y, como muchos analistas coinciden en destacar, los problemas que dieron pie a aquellas semanas de sangre y fuego no se han resuelto en absoluto; algunos, como la pobreza, se ha agravado con la crisis.

El desafío soberanista en Cataluña es, cada vez más, un conflicto de dos legitimidades: la establecida, española; y la que algunos quisieran que fuera, la catalana. Ninguna de las dos partes en conflicto parece tener el más mínimo interés en buscar un acuerdo y progresivamente se avanza hacia una colisión en toda regla. Por la parte española y de las opciones políticas no independentistas se niega legitimidad a las fuerzas independentistas, a pesar del hecho insoslayable de que la lista unitaria Junts pel si, juntamente con la también fuertemente independentista  (además de ecofeminista y anticapitalista) CUP suman la mayoría absoluta de los escaños del parlamento y un porcentaje de votos no tan lejano al 50% como se pretende hacer ver. Por la parte independentista, se insiste en dibujar una trayectoria exprés hacia la independencia en sólo 18 meses que es completamente ilusoria, teniendo en cuenta las complejidades logísticas y lógicas de un proceso de esta naturaleza, incluso si hubiese concertación entre las dos partes (la cual encima está obviamente ausente), y con el problema no menor de que aún aceptando que los independentistas fuesen la mayoría de los ciudadanos (cosa difícil de saber sin hacer un referéndum de verdad), los resultados actuales dejan claro que los no independentistas seguirían siendo un porcentaje de al menos el 40% largo de la población. El hecho es que nadie quiere reconocer que la sociedad catalana está fuertemente polarizada, y unos se echan la culpa a otros por "dividir la sociedad", "romper la convivencia" y "no aceptar la democracia". Para poner la guinda al pastel de la confusión, las negociaciones entre la Junts pel sí y la CUP para definir un programa de gobierno independentista se están alargando muchísimo, en parte por la enorme distancia ideológica entre las dos formaciones, y en parte porque están jugando con los tiempos para que las medidas más radicales se tomen en plena campaña electoral española (pues el parlamento español se acaba de disolver, en preparación de las elecciones que tendrán lugar el 20 de Diciembre). El embrollo que viene puede tener dimensiones épicas, sobre todo ahora que Junts pel sí y CUP han propuesto que se debata en el parlament una declaración en favor de la independencia y los partidos españoles se preparan para la ofensiva.

En otro orden de cosas, este blog ha llegado a los 6 millones de páginas vistas. Tampoco eso es positivo, y no porque el número de lectores no crezca exponencialmente (en realidad sigue creciendo a buen ritmo, como vimos), sino porque el grado de concienciación sobre los problemas de sostenibilidad que están, ya en este momento, inestabilizando nuestra sociedad continúan despertando un interés muy minoritario, y porque simplemente leyendo este blog no se van a resolver: hay que pasar de la idea a la acción. Es triste comprobar que hay un grupo de personas que machaconamente tachan a este blog de apocalíptico en las redes sociales, cuando, justamente, yo defiendo la tesis contraria; cuando, justamente, yo digo que si encaramos la situación con madurez podemos tener un futuro brillante. Ésa es la clave: madurar; dejar de mirar el mundo como si fuéramos niños y aceptar ver las cosas tal cual son, con una visión crítica (no se debe aceptar sin más la opinión de nadie, tampoco las que se vierten en este blog) y tratar de buscar soluciones, no esperar a que nos vengan dadas por un ente superior y benévolo. Porque quizá los que se arrogan este papel de entes superiores no son en realidad tan benévolos.
 
Salu2,
AMT

lunes, 26 de octubre de 2015

The Oil Crash llega a los seis millones de páginas vistas




Queridos lectores,

Hoy 26 de Octubre de 2015 este blog, The Oil Crash, ha llegado a los seis millones de páginas vistas, como muestra la captura de pantalla que abre este post (gracias a todos lo que lo han intentado, y particularmente a Disi Dencia y Álvaro Nomás; este año yo mismo me he llevado el gato al agua). Llegar al primer millón de páginas vistas llevó dos años y tres meses de la vida de este blog y el segundo millón sucedió sólo nueve meses más tarde. Desde entonces, cada ocho meses aproximadamente (diez días arriba o abajo) se había conseguido un millón de páginas vistas adicional. Sin embargo, para llegar al sexto han tenido que pasar nueve meses y cuatro días, lo cual nos muestra que se ha producido una cierta caída de audiencia; incluso, se podría pensar que quizá el número de lectores ha disminuido, aunque sea ligeramente, con respecto a 2014. ¿Es así? ¿La observada ralentización en el número de páginas vistas da la razón a los pesimistas que dicen que en el momento justo en el que probablemente se está produciendo el peak oil el grado de concienciación con este grave problema está disminuyendo? 


Las razones de esta ralentización son, en realidad, mucho más prosaicas: simplemente, estoy publicando bastante menos que en años precedentes: en estos diez primeros meses del año llevo publicados (con éste) 52 posts, lo que apunta a que acabaremos el año con unos 65 posts, frente a los 101 de 2014, los 122 de 2013 o los 120 de 2012, incluso menos que los 75 de 2011. Probablemente, si hubiera publicado un 50% más de posts, como otros años, el sexto millón de páginas vistas se hubiera producido un mes o dos antes. La razón por esta caída en el ritmo de publicación no tiene nada que ver con la falta de interés del tema para mi o porque me falten temas de los que hablar, sino por falta de tiempo: mi vida profesional es más exigente actualmente y viajo mucho.

Pero volvamos a la cuestión de fondo: para intentar juzgar si la penetración de The Oil Crash ha llegado a su máximo o si aún progresa recurriré a Google Analytics. Sólo me interesan las tendencias, pues como ya sabemos las cifras absolutas de Google Analytics (en particular, el número de páginas vistas) no coincide con las registradas por Blogger. De acuerdo con el informe de Google Analytics la página ha registrado a lo largo de su vida 1.011.709 usuarios, frente a los 829.486 usuarios que tenía la última vez que lo revisamos, el 23 de Enero de 2015.



Eso representa un aumento de 180.000 nuevos usuarios en sólo 9 meses, 20.000 por mes, un ritmo muy rápido y muy similar al del período anterior. Parece, por tanto, que la afluencia de nuevos usuarios es todavía elevada, semejante a la de los últimos años. Por supuesto muchos usuarios entran una vez en la vida y no vuelven nunca; el porcentaje de visitantes recurrentes se mantiene en valores semejantes a los de los últimos años, aunque ligeramente inferiores: 60,8%. Que una página que a pesar de haber registrado un millón de usuarios diferentes aún sea capaz de captar casi un 40% de nuevos usuarios nos indica que aún no hemos llegado a la saturación.

Quizá The Oil Crash esté llegando al cenit de su popularidad (lo que algunos lectores denominan jocosamente el peak TOC), pero a la luz de los datos parece que aún le queda recorrido. Este año, 2015, probablemente pasará a la Historia como el año del peak oil, pero eso no quiere decir que se vaya a reconocer ese hecho como tal, sino que más bien se aducirán, como siempre se hace, mil razones económicas diferentes simplemente para disimular el carácter fundamental de las transformaciones que están sucediendo y así evitar hacer los cambios imprescindibles. De todos nosotros depende, querido lector, que se abra este debate tan necesario.

Salu2,
AMT

jueves, 22 de octubre de 2015

La variable oculta en las utopías futuristas


Queridos lectores,

Durante estos días han circulado por las redes sociales muchas bromas sobre la falta de acierto de la anticipación proyectada en una película (en realidad, una trilogía de filmes) que fue muy popular en los años 80, Regreso al futuro. En la segunda de las entregas de esa trilogía, el protagonista viajaba al 21 de Octubre de 2015, fecha que en aquel entonces se encontraba a unos 30 años en el futuro, y llegaba a un mundo donde los avances tecnológicos habían cambiado de muchas formas la manera de vivir de los humanos, al menos en la parte opulenta del planeta (los EE.UU.) donde se desarrollaba la acción. Ahora que ya han pasado esos 30 años hemos podido comprobar que muchas de las invenciones más espectaculares que los guionistas de la película proyectaban para nuestros días (coches voladores, patinetes levitadores, comida liofilizada, ropa robotizada, hologramas de grandes dimensiones y una buena cantidad de tecnologías que se engloban en lo que actualmente denominamos Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, TIC) simplemente no han llegado.

Algunos vídeos de internet explotan el chascarrillo de comprobar que cualquier parecido de lo proyectado hace 30 años con la realidad es pura coincidencia. Hay gente que encuentra divertida la disonancia entre las expectativas de hace tres décadas y la realidad más prosaica de nuestros días y le refuerza en su desdén hacia la mitificación del progreso científico y tecnológico que es signo distintivo de nuestra civilización industrial; mientras que a algunas personas les ofende esa muestra de desencanto con la tecnología y el mito del progreso subyacente a nuestra sociedad actual y rápidamente apuntan, con razón, que justamente en el campo de las TIC no sólo se han cumplido algunas de las previsiones de la película (e.g., teleconferencias) sino que han aparecido tecnologías nuevas (miniaturización extrema de la electrónica, móviles, GPS, internet) que van mucho más allá de lo que la generación inmediatamente precedente a la nuestra fue capaz de imaginar. Para la mayoría la discusión no va más allá de esta confrontación entre estas dos visiones: por una parte, la enésima desilusión con las promesas nunca cumplidas de un futuro hipertécnico y ultraconfortable (¿dónde está mi coche volador?) y por la otra la reafirmación en que nuestro futuro será inevitablemente esplendoroso gracias al imparable avance de la tecnología y al invencible progreso de la Humanidad. El fondo de esta discusión es la lucha entre dos sistemas de creencias, dos sustratos culturales que aspiran a ser hegemónicos: por un lado, el socialmente dominante pero en decadencia, el del Progreso inevitable, que nació de la Guerra Fría y que ha dominado el contrato social de las sociedades capitalistas durante las últimas décadas; por el otro, el socialmente creciente, el de una emergente conciencia de la necesidad urgente de actuar en múltiples aspectos (ecológicos, sociales, de justicia, democrática) que han sido aparcados durante demasiado tiempo para no estorbar la marcha imparable del Progreso y que, perdida ya la fe en que alguna vez se cumplan sus promesas, se revuelve ahora contra Él y propugna desde diversos frentes un abanico de ideas hace no tanto consideradas como absurdas y ahora como heréticas (decrecimiento, simplicidad voluntaria, retorno al campo, democracia directa, asamblearismo, expropiación de los medios de producción...). Como ambos sistemas de creencias, el dominante pero decadente y el minoritario pero emergente, se están disputando la hegemonía cultural de nuestra sociedad para las próximas décadas, las disputas entre los defensores de uno y otro bando toman a veces un carácter un poco arisco. Apasionante como es este tema (la lucha entre la conciencia dominante y la conciencia emergente, que en el fondo tiene mucho de recuperar la conciencia de clase) no será la cuestión que abordaré hoy, en parte porque mi visión como científico está mal representada por las dos alas más extremas de ambos pensamientos, y en parte porque no me creo especialmente cualificado para abordar esa discusión. Sin embargo, sí que querría analizar un aspecto poco debatido: por qué algunas promesas tecnológicas han sido clamorosamente desmentidas por la realidad mientras que otras han sido superadas con creces por la misma. No voy a analizar todas las razones por las cuales se ha seguido este curso de los acontecimientos, sino que sólo me fijaré en las razones meramente físicas de esta divergencia.

El sueño del vehículo volador como producto de consumo a escala masiva está presente en la mentalidad occidental prácticamente desde los comienzos de la popularización del coche particular. En la década de los 30, los ingenieros de la época soñaban que para finales de los años 60 el coche volador sería una realidad, mientras que otros más modestos consideraban que como mínimo cada casa dispondría de un autogiro o helicóptero doméstico.


Este sueño de la próxima llegada del vehículo volador privado se repitió década tras década durante más de 50 años (no olvidemos que "Regreso al futuro" es de mitades de la década de los 80 del siglo pasado), hasta que poco a poco el sueño se fue diluyendo; en la actualidad se sigue soñando con el coche volador como producto de consumo masivo pero se le coloca en un futuro indefinido (e.g., la casi contemporánea "Blade Runner" o la algo posterior "El quinto elemento"). En realidad, la fantasía que domina la última década es la del colapso de la sociedad de manera abrupta y apocalíptica (tema sobre el que ya hemos hablado en este blog), es decir, una visión muy crítica del presente proyectando su miserable lógica en un futuro distópico a evitar, visión que se alinea con la conciencia emergente que comentaba antes.

¿Por qué no ha llegado el utilitario volador pero sí se han producido avances gigantescos como internet? Desde mi punto de vista, por la influencia de una variable siempre ignorada en la sociedad tecnológica pero de una importancia física primordial, y leit motiv de este blog: la energía. Las transformaciones que se han impuesto son aquéllas que tenían mejor rentabilidad en términos de la energía invertida y el rendimiento obtenido, y también aquellas tales que sus consumos energéticos eran compatibles con la disponibilidad energética real.

Imaginemos, por un momento, que la Humanidad tuviera acceso a toda la energía que quisiera utilizar y sin causar otros efectos indeseados. Con una cantidad ilimitada de energía disponible hacer un coche volador no sería nada problemático; podrían funcionar con pilas de plutonio (tecnología que usan las sondas espaciales que enviamos a visitar otros planetas) que accionarían hélices horizontales como en los actuales drones, o bien con un sistema de levitación magnética basado en proyectar un haz sobre una enorme infraestructura de carriles magnéticos, todo ello construido con imanes basados en neodimio que se extraería con facilidad o se sintetizaría con reacciones nucleares adecuadas (los residuos radiactivos de las cuales se consumirían en otros reactores diseñados para su eliminación y con poca eficiencia energética, pero eso no es un problema si la energía sobra), o bien se crearían imanes y baterías más eficientes gracias a la síntesis del grafeno en cantidades masivas (a pesar del derroche energético que implica, pero eso es indiferente si hay energía a espuertas) o bien algún otro sistema de propulsión que ahora no imaginamos facilitado por la energía hiperabundante. Del mismo modo, sería perfectamente posible usar un monopatín levitador que funcionaria sobre todo el área urbana cuyo subsuelo contendría una apropiada aleación ferromagnética. Robotizar la ropa es algo que es factible incluso hoy en día, pero que no se hace porque el coste productivo no compensa la escasa utilidad añadida de ese producto; pero en un entorno de energía hiperabundante los costes productivos de cualquier producto serían despreciables (ni siquiera la mano de obra sería un problema, ya que todas las cadenas de montaje estarían hiperrobotizadas). Generar grandes hologramas o cualquier otra extravagancia que se nos pudiera ocurrir podría hacerse con tal de que alguien se lo propusiese, ¿por qué no?, puesto que implicaría un coste despreciable.

La exploración espacial sería un uso más serio de toda esa energía que nos sobraría. En un post reciente sobre, justamente, el estancamiento tecnológico, Tom Murphy comenta que proyectando las tendencias los años 50 lo lógico es que las misiones tripuladas de nuestros días estuviesen ya más allá de Plutón, cosa que obviamente no ha pasado: sólo hemos podido llegar a la Luna, es decir, al jardín de nuestra casa, y sólo hemos enviado allá un puñado de hombres.


Imagen de XKCD: https://xkcd.com/893/


Enviar hombres al espacio implica un gran coste energético para sacar una masa bastante considerable fuera del campo gravitatorio terrestre, y aunque viajar por el espacio puede ser poco costoso debido a la falta de fricción y explotando el impulso gravitatorio de los planetas, si se quisiera viajar a una velocidad aceptable (y no emplear años para llegar a Plutón) tendríamos que emplear cantidades aún más grandes de energía. Nuevamente, lo que parece ser el cuello de botella no es la factibilidad técnica (no exenta de sus problemas considerables, por supuesto) tanto como la disponibilidad energética.

Incluso el viaje en el tiempo, al menos hacia el futuro, es una cosa fácil de hacer si uno dispone de grandes cantidades de energía: basta con salir de la Tierra y acelerar hasta alcanzar velocidades sublimínicas respecto a nuestro planeta (con un consumo gargantuesco de energía) y después regresar a casa; debido a los principios físicos de la Relatividad el tiempo habrá transcurrido más rápido para los que se quedaron en el planeta que para los que se fueron de paseo. Eventualmente, y dejando un momento al margen de una infinidad de imposibilidades técnicas, si uno dispusiera de una cantidad literalmente infinita de energía podría transmutar la materia ordinaria en materia taquiónica y gracias a ello ir hacia atrás en el tiempo. Así que al menos cierto tipo de viaje en el tiempo debería de ser posible si nuestra disponibilidad de energía fuera ilimitada.

Analicemos, pues, qué es lo que realmente se ha desarrollado más allá de las previsiones sociales de hace treinta años, las TIC. El exponencial incremento de prestaciones de la microelectrónica, el abaratamiento de costes y los nuevos conceptos en transmisión de información (fibra óptica, wifi, gestión multibanda) han posibilitado la explosión de internet, la gran red global que ha permitido un acceso a gran cantidad de información prácticamente al instante y desde un pequeño dispositivo que puedes albergar en la palma de tu mano. No es poca cosa: las transformaciones en los ámbitos productivos y sociales que son resultado de internet son enormes; internet ha posibilitado, entre otras muchísimas cosas, plataformas de difusión como este propio blog: sin internet, el esfuerzo de divulgación que yo hago simplemente no sería posible, pero es que tampoco me sería fácil acceder siquiera a la información que uso en mis análisis. Es obvio que había una enorme capacidad de desarrollo tecnológico, que el ingenio humano ha explotado mucho más allá de cualquier previsión. Este desarrollo ha tenido una componente material, que justamente se ha basado en la miniaturización de componentes, con su descenso de costes, y un aumento de la potencia de procesamiento, que ha hecho posible una explotación masiva del procesamiento de datos. Pero es justamente esta desmaterialización temprana de la microeelectrónica la que ha permitido la gran explosión de las TICs: el objeto de las TICs, la información, es primeramente inmaterial, y así su consumo energético ha sido bajo o moderado. No había, por tanto, la necesidad de acceder a fuentes de energía aún más potentes como requerían los otros avances tecnológicos proyectados, y eso ha hecho posible el gran avance de las TIC. Pero esta rápida expansión de las TICs está llegando a su final, en realidad. Por una parte, debido al final de la ley de Moore, por razones meramente físicas, que implica que no continuará la reducción de costes por bit procesado. Por otro lado, porque la expansión de internet y la explotación masiva de terminales de TIC ha hecho que el consumo de energía de las TIC ya no sea despreciable: el consumo de las TIC se estima en el 2% de toda la energía final anualmente consumida, cantidad que algunos suben hasta el 5% se si tiene en cuenta el coste energético de fabricación de las diversas componentes. No es tan sorprendente, teniendo en cuenta que por ejemplo Google tiene varias centrales térmicas (por cierto, de carbón) sólo para alimentar sus servidores con los que cualquier búsqueda, seria o frívola, lleva segundos. Al margen de que nos cueste imaginar nuevas aplicaciones de las TICs (más allá de la quimérica y temida Singularidad), el hecho es que la huella energética de las presentes TICs ya no es despreciable y eso asegura que su desarrollo futuro ya no será exponencial.



¿Qué es, por tanto, lo que nos ha impedido ocupar nuestro lugar en las estrellas o la evolucionar al superconsumismo hipertecnológico que se aventuraba hace años? Tal y como yo lo veo, simplemente,  la disponibilidad de energía; disponibilidad de energía que a pesar de haber seguido creciendo a buen ritmo en las últimas décadas no ha podido seguir el ritmo de nuestros sueños. La disponibilidad global de energía se ha incrementado desde los 80, bien es cierto, en un enorme 70% aproximadamente, pero es que de 1950 a 1980 se había multiplicado por 3.


Imagen de Our Finite World: http://ourfiniteworld.com/2012/03/12/world-energy-consumption-since-1820-in-charts/

Se da el problema añadido de que este incremento de energía, que no ha sido tan grande como deseábamos, se ha hecho a costa de fuentes de energía de peor calidad, más difíciles de extraer y más contaminantes, con lo que el progreso que sí que hemos podido conseguir ha llevado aparejado una factura ambiental muy elevada que hace que muchos se cuestionen si realmente ha merecido la pena.


Y si el simple hecho de que la disponibilidad de energía no haya seguido aumentando tan rápido como en las primeras décadas del siglo XX ha hecho que no se cumplieran nuestros sueños de gloria y progreso, ¿cómo creen Vds. que les afectará la disminución de la disponiblidad de energía que se avecina? ¿Cómo estará afectando ya el declive energético del petróleo? ¿Cómo les va a afectar las crisis concéntricas, con las materias primas en su interior, que ya se están desarrollando?

El año pasado el informe anual (WEO) de la Agencia Internacional de la Energía contenía claros mensajes, indicando que no sólo el petróleo está llegando a su máxima producción sino que carbón y uranio están en similar situación, y la crisis de las materias primas de este año nos muestra que el camino seguido es probablemente peor que lo que la AIE proyectaba. ¿Qué sorpresas nos deparará el WEO 2015, que se publicará el próximo 10 de Noviembre? Tengo claro que desde luego no será un futuro de coches voladores ni de naves espaciales.



Salu2,
AMT