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domingo, 15 de enero de 2017

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (y IV)

Queridos lectores,
 

Antes de partir de Chile, quería proporcionarles la cuarta y última entrega del ensayo de Edgardo Farías acerca de la interpretación de la curva de Hubbert (enlaces a la primera entrega, a la segunda y a la tercera). Como siempre, espero que sea de su interés.
 

Salu2, 
AMT

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (y IV) 

Parecíamos que habíamos llegado al final del camino y resulta que solo era una curva abierta a otro paisaje y nuevas curiosidades (José Saramago)

 Ya en el corolario de esta serie de posts, supongo que es un buen momento para recordar lo señalado, a modo de advertencia, en el primero de ellos: Los datos, someros y gruesos, su interpretación, no tienen tanto de rigor científico como de licencia poética; no pretendo establecer matemáticamente una hipótesis temporal respecto del desarrollo de la curva de Hubbert y en qué punto de ella nos encontramos; tanto como abrir, siquiera un poco, las perspectivas y de ser posible, observar ciertos elementos que esa nueva mirada nos entrega o que nosotros podemos interpretar, esta vez , con otros ojos.

Mi idea, mi teoría, mi divagación, como quieran llamarla, era simple, la curva de Hubbert, que es una función gaussiana, es también muchas cosas más, entre ellas es un ciclo  y un reloj. Que, desde la perspectiva anterior, la asimilación de la curva de Hubbert a un reloj de 24 horas ó a un día, quizás podía (porque así lo dictaría la simetría y el equilibrio oculto de los engranajes del destino)  darnos una nueva idea de en qué punto de madurez de este ciclo civilizador nos encontramos. Que, en el desarrollo de esa hipótesis, tomando un punto de partida y otro más para medir la velocidad de desplazamiento del tiempo, este reloj tiene su inicio en 1859 a las 00:00 y se detiene el 2052 a las 24:00; que el inicio de la meseta quedó fijado a las 10:00 (1940), el cenit corresponde al año 1954, y que la bajada de la meseta de la curva de Hubbert se sitúa  alrededor de las 14:00 esto es el año 1972. Que el Rosy scenario  de Orlov, o el colapso catabólico de Greer - el proceso de Gran Exclusión como lo denomina Antonio Turiel- no están adelante, sino que en estos precisos instantes estamos viviendo, de ellos, sus últimos estertores. Por último que hoy, año de nuestro señor Jesucristo de 2016, corresponde a las 19:30 horas y que por tanto, solo nos quedan 30 minutos, 4 años, antes de que se nos venga la noche más oscura.

Ahora, supongamos que todo lo anteriormente señalado tiene ese mínimo de probabilidad de ser cierto como para, al menos, considerarlo, darle una vuelta, sobre todo en lo referente al punto, al momento, de la curva de Hubbert, en que la humanidad, en estos instantes, se encontraría…y que en este ejercicio, deliberadamente, es muy, muy abajo. Y cuando digo lo anterior me detengo, porque, precisamente, la intención era llamar  la atención a los muchos que creen que, o todavía no caímos por el lado derecho la curva de Hubbert -o recién comenzamos a hacerlo- y por tanto, el colapso, el de verdad, esta mínimo un par de décadas por delante. Y la pregunta que al final me hago: bueno…y, si lo planteado en esta serie de post tuviera un mínimo de asidero, entonces ¿qué es lo que estamos mirando mal que nos puede estar dando esa sedativa pero falsa sensación de tranquilidad? Veamos. 

Lo primero, conjeturo, sería señalar lo increíblemente frágil de nuestra mente, nuestra percepción de lo real; sencillamente nos formulamos una idea de la realidad, luego la dibujamos y luego, observando el dibujo, establecemos que idea de la realidad, dibujo y realidad son la misma cosa. Observen la siguiente imagen:

C:\Users\Usuario\Downloads\Campana 3 version morada-001.jpg

De izquierda a derecha la primera de las curvas (Curva N° 1) es la que cotidianamente consideramos políticamente correcta, lo que se dice una curva de Hubbert en el sentido clásico del término. Pero, oh, contradicción, si hemos de estar solamente a los datos de producción de hidrocarburos, que (y luego me detendré en ese punto ) es la base angular para construir la curva de Hubbert clásica, en realidad la curva que está al medio (Curva N° 2) es, de hecho, mucho más cercana graficando la realidad que la anterior; en efecto, si la producción ha ido aumentando constantemente con el paso de los años, nuestra de curva de Hubbert real no puede tener curva y solo se debe expresar como una cuesta ascendente que se extiende, por ahora, al infinito. Luego y entonces pregunto: Si damos por cierta la primera, entendemos que, stricto sensu, aún más cierta es la segunda, ¿porque no puede ser cierta la tercera?, o en otras palabras: ¿se puede ir, derechamente, bajando la curva de Hubbert, aun aumentando la producción?... yo creo que sí. 

Vuelvo entonces sobre mis pasos y retomo la figura de la curva de Hubbert como un reloj de 24 horas, como un día en la historia del hombre. Y mi primera impresión es que uno se asombraría con la cantidad de apreciaciones que consideramos lógicas a la luz de la mañana, pero que a veces no lo son tanto; nos parecen tan simples los fenómenos, estamos tan encima de ellos, que pocos se detendrían para verificar las conclusiones a las que llegamos. Entonces, supongamos, observando la gráfica de una curva de Hubbert cualquiera, que la línea que la dibuja es la línea en la que se mueve el sol en el firmamento. Lo primero entonces podremos concluir es que, efectivamente, el momento en que el sol está en su cenit (12:00 hrs.) es el más luminoso y más caluroso del día… o no?

Es extraño el tema de la luminosidad del día, por de pronto, apenas el sol asoma totalmente por el horizonte, digamos a las 09: 00 am, está igual de luminoso, que a las 17:00 horas. La verdad es que si nos hicieran mirar un espacio iluminado por la luz del sol, sin otro elemento para determinar la hora (sombras, el punto en que se encuentra el sol en el cielo) no muchos podrían establecer correctamente la hora. La luminosidad cotidiana no tiene una dinámica, al menos perceptible, de un in crescendo hasta alcanzar su cenit, y luego un diminuendo hasta que el sol se oculta. Lo cierto es que el sol entre las 09:00 y las 18.00 de un día cualquiera nos entrega el mismo grado de luminosidad. Pero la explicación anterior, es solo un acercamiento a otro fenómeno, mucho más interesante, si se quiere, a la hora de analizar e interpretar la curva de Hubbert. Porque, si analizando la luminosidad podemos concluir que es la misma durante todo el día, no sucede los mismo cuando se trata de analizar el calor que acumula un día, en este caso el fenómeno es totalmente el contrario. Y cuando digo calor estoy diciendo energía y más específicamente energía acumulada.

Observen un día estival cualquiera, nunca el momento de más calor del día coincide con el momento en que el sol se encuentra más alto en el horizonte o en su cenit. No señor, a las 12 del día en el cenit del recorrido del sol hace calor, pero el peak de calor se produce, entre las 16 y 17 horas. El sol ya ha bajado mucho por el lado derecho de la curva de Hubbert cuando el termómetro sentencia los 35°, 36°, 37° grados de ese día. Así, a nadie se le ocurriría decir “vaya, hay 35 grados y hace un minuto bajamos de los 36, luego son las 12:00 horas con 10 minutos y acabamos de pasar el cenit del sol”.

Creo, desde mi formación (las letras), tener una explicación para el fenómeno anterior: acumulación. La energía que no se pierde, o almacena, se acumula. La acumulación (del latín cumulus, montón, excedente) no se pierde porque no desaparece inmediatamente, ni se almacena porque no se guarda para ser, luego, utilizada. Y, sin embargo, ahí está…a las 08:00 de la mañana limpiando de humedad el pasto de los potreros, que ha dejado el sereno o el fresco de la madrugada. A las 10 de la mañana, calienta de a poco las tablas de las paredes, las tejas o zinc de los techos, los mendigos y punkies durmiendo la mona en la Plazoleta del Rosario de mi ciudad, las calles, árboles, edificios. A las 11: 00 am la temperatura es exquisita, este servidor debe vencer la tentación de salir arrancando de su oficina a comprar unas cervezas y algo de carne y no hacer nada más durante el día. Pero a las 13:00 las latas y el concreto queman, la tierra achicharra, la atmósfera se calcina en los pulmones, el agua hierve… a las 16.00 horas todo arde. ..acumulamos energía- ni siquiera eso, se acumula energía, se amontona energía- y, por tanto, doblamos su efecto. ¿Será por lo anterior que Dios, en su infinita sabiduría, solo una vez se permitió el milagro de detener el sol, a pedido de Josué (Libro de Josué, cap.10 v.12) o será que ya no le complacen las matanzas que se hicieron bajo un sol que no se movió en 2 días? Vaya a saber uno. 

Pero, en fin, volviendo con el tema y el punto, digamos que nuestra sociedad sufre, por necesidad, del Mal de Diógenes en materia energética. Producimos actualmente alrededor de 94 millones de barriles de petróleo (utilizando la acepción más genérica del termino) por día, y sin duda llegaremos a los 100 millones de barriles de petróleo por día. La pregunta que cabe hacerse es si el simple aumento de la producción es indicativo que aún no hemos llegado al cenit de la curva de Hubbert? Parece que muchos pensamos que sí, que el razonamiento anterior es el correcto. ¿Nadie se ha puesto a pensar que, tal vez y solo tal vez, la forma en que está construido nuestro sistema civilización (que en realidad es solo otra forma de decir la forma en que está construida nuestro sistema de generación y distribución energética) provoque que aun bajando la curva de Hubbert y posiblemente en razón precisamente de ello, nos veamos obligados a producir más energía que menos? Piénselo, hemos construido estos últimos 50 años la mayor cantidad de represas hidroeléctricas, centrales térmicas, a gas, a carbón, centrales nucleares, líneas de tendidos eléctricos, plantas de distribución de electricidad, fabricas, carreteras, vehículos, maquinarias, edificios, ciudades, hemos duplicado la cantidad de personas sobre el planeta, todo lo cual no puede funcionar (o vivir) sino con una fuerza de succión (producción de hidrocarburos) que solo debe ir a más.

Son siempre los arboles los que no dejan ver el bosque, hemos construido tanta civilización, que hemos confundido más con mejor, y eso, en el ámbito energético, será fatal. ¿Tenemos más energía? sí claro que sí; ¿es más fácil de conseguir? No, claro que no… y así, aunque nunca podamos calcular la TRE de la actual producción de energía, una cosa es ley universal:

…si nos cuesta más producir hidrocarburos, aunque estemos produciendo más cantidad, no estamos subiendo la curva de Hubbert, sencillamente la estamos bajando….

Y si el enunciado anterior es cierto, esconde una tragedia entre sus líneas porque, bajando la curva de Hubbert, más producción de hidrocarburos no es más crecimiento, es más velocidad…en la caída.

Y ¿efectivamente nos cuesta más producir petróleo? No respondo ahora, pero dejo aquí el título de un siguiente post que cualquiera de nosotros se puede animar a esbozar “Métodos EOR, TRE y curva de Hubbert… delineando el Seneca Cliff”

En el mismo orden de cosas hay, nuevamente, otra percepción, ya no gráfica como a la que aludía al principio de este post con la forma en que nos imaginamos y dibujamos la curva de Hubbert; extrañamente, este error de percepción no es visual…es verbal (bueno, no estará de más recordar que en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Juan cap.1 v.1) y, ciertamente, afianzada en la forma interiorizada de nuestra clásica curva de Hubbert. Así, nos decimos con indulgencia y suavidad “vamos a deslizarnos por el lado derecho de la curva de Hubbert”, “nos estamos deslizando”, “el año x comenzará la bajada por la pendiente” etc. etc., y naturalmente, la frase, nos impresiona con una sensación de suavidad que tranquiliza y da consuelo, tanto que casi nos obliga a rememorar gratos juegos infantiles, carritos, trineos…el más primoroso de los resbalines. Seguro a todos nos traiciona nuestra memoria infantil, pero la realidad es más cruda…en principio era el verbo…caer no es los mismo que deslizarse.

Caer no es lo mismo que deslizarse. Recuerdo alguna vez a Claudio Lucero, el decano de los montañistas chilenos, quien en alguna entrevista, dijo: “Sin duda, es más sacrificado subir una montaña que bajarla, pero bajarla es más peligroso. Y lo anterior porque, para subir una montaña solo existe una forma, con esfuerzo, paso a paso y vivo, siempre vivo. Pero para bajar una montaña hay siempre dos formas: bajando o cayendo… o en otras palabras, vivo o muerto”.

El dar por sentado que vamos a bajar la curva de Hubbert deslizándonos y no cayendo, como muchos bienaventurados por aquí conjeturamos, supone, necesariamente, el desmantelamiento (ordenado) de nuestra civilización…en otras palabras recoger el mantel (desmantelar, del latín mantellum, mantel)…y nosotros, ¿que hemos hecho?, pues nada, hemos armado la mejor orgía sobre el mantel, hemos pedido prestado manteles y, a esta hora, todavía seguimos invitando gente a la fiesta. Este último, un punto no menor, porque, claro, los últimos invitados (sudamericanos en general, asiáticos, incluso algunos europeos por lo que vislumbro de los comentarios de algunos compañeros españoles del Foro Crash Oil) tendrán más propensión a creer que si la fiesta ha durado 50 años, durará otros cincuenta más… y ese es otro error de apreciación que nos puede resultar fatal, porque la fiesta va a durar 5 minutos más solamente y los que llegamos al final (léase en chileno) bueno, mala cueva, llegamos al final no más poh´…por favor, que alguien le avise a los chinos. 

En fin, decía que caer no es lo mismo que deslizarse, y que el error en el verbo se afianzaba en la forma como dibujamos e interpretamos (o interpretamos primero y luego dibujamos) la curva de Hubbert, que es generalmente así…
Cómo Hacer una Curva de Gauss en PowerPoint 2010


…cuando la deberíamos dibujar e interpretar, más concretamente, así…

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Hace 40 años atrás, justo bajando la curva de Hubbert, el Informe Meadows sentenció: si no hay desmantelamiento (decrecimiento) habrá golpe y caída. Lo dijo justo cuando debimos haber comenzado el proceso de retirar el mantel, recoger las sobras y volver a casa. Empero, lo único que hemos hecho es encender más y más luces para esconder que el sol ya comenzó a declinar en el horizonte, le hemos puesto más volumen a la música y servido quizá, la última o penúltima ronda de tragos (cantinero, sírvame un crudo ligero…¿Qué dice? ¿Solo extrapesado?). Hemos subido muy arriba en esta torre petrolera, más alta que la Torre de Babel y parafraseando a Amado Nervo que dijo: hay hombres que parecen encumbrarse solo para caer desde más alto… concluyo que esta civilización no sería el primer borracho que, tropezando, cree que puede volar.

El mundo va en caída libre y estamos a minutos o segundos de darnos contra el suelo… pero, ¿quién sabe?... hemos tirado tanta porquería y tanto desperdicio en nuestro camino a la cumbre que, capaz, ni siquiera nos demos de lleno contra el suelo de piedra, capaz terminemos estrellados contra una pila de bolsas de basura, muñecas inflables, colchones viejos, ramas, verduras podridas y, ciertamente, un montón de neumáticos viejos y gastados, que -oh ironía- amortigüen nuestra caída. Pero, de que va a doler va a doler… y mucho…y pronto.


Edgardo Farías (Parroquiano).

sábado, 14 de enero de 2017

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (III)

Queridos lectores,

Ésta es la tercera entrega del ensayo de Edgardo Farías acerca de la interpretación de la curva de Hubbert (enlaces a la primera entrega y a la segunda). Como siempre, espero que sea de su interés.

Salu2,
 AMT
 

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (III)



“Los finales felices son historias sin acabar” ("Sr. y Sra. Smith")



En el capítulo anterior, nos habíamos quedado en este gráfico:

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Un primer comentario, aunque en la jerga popular el amanecer y la salida del sol- así como el atardecer y la puesta del sol- se identifican con un solo momento, técnica y meteorológicamente, al parecer, son dos momentos distintos, al amanecer sigue la salida de sol, mientras que al atardecer sigue la puesta del sol. Posiblemente, y esta es una apreciación personal, entre ambos se da un fenómeno sin solución de continuidad.

Un segundo comentario ya entrando de lleno en la gráfica que observamos más arriba: al menos, en lo que se refiere en las fechas de inicio y termino del ciclo del petróleo (1859-2052) según queda estimado, particularmente las que van desde las 20:00 a las 24:00 hrs., (2020-2052), no distan mucho de las fechas que, los propios picoleros, nos damos como probables para el inicio de los problemas graves y eventual término del presente ciclo del petróleo; así, para tranquilidad de este picolero, en ese aspecto, al menos, tan desencaminados no quedamos con el método de calculo

Sin embargo, el tercer comentario, que enlaza de lleno con lo que es el corazón de esta serie de post, es menos tranquilizador, porque si le vamos a creer a la curva -reloj de más arriba, podemos concluir dos o tres cosas, ya no muy reconfortantes:

Que, la meseta de la curva de Hubbert, podría estar, holgadamente, entre las 10:00 y las 14:00 horas, esto es entre 1940 y 1972 y que, por tanto, hace no menos de 40 años que la dejamos atrás.

Que hemos venido cayendo y/o deslizándonos (la disquisición no es inútil y en el siguiente post me haré cargo de ella) por la parte derecha de la curva esos mismos- y últimos- 40 años.

Por último, que, el Rosy Scenario de Orlov, o el Colapso catabólico de J.M Greer no está, en ningún caso, por delante, sino que en estos precisos momentos, los estamos dejando atrás.

…y aquí viene la gran pregunta…¿¿¿¿¿Pero, es posible todo esto?????... ¿¿¿es posible que no estemos en la meseta de la curva o recién bajando (o cayendo) por ella, como la gran mayoría de los picoleros sostiene, sino que, en efecto, nos encontremos a las puertas del primer y gran costalazo?; o, para seguir utilizando la analogía del día de San Motor, ¿es posible que nos encontremos, precisamente, a minutos de que el sol se ponga por el horizonte para quedar, luego, frente a la noche más oscura?????...es posible?

Pues bien, para contestar dichas preguntas hay dos pegas; la primera sería establecer, cosa que aún no hemos hecho, si , efectivamente , hay al menos algunos indicios objetivos que la forma en que hemos presentado la curva de Hubbert, como un reloj de 24 horas, y las fechas que le acompañan, tiene algún mínimo de lógica objetiva. La segunda es que, si la tuvieran, entonces ¿en dónde podría estar el error estimativo al considerar el punto de la curva de Hubbert en que, supuestamente, nos encontramos en este momento? (que, para la mayoría de los picoleros, es en algún punto entre las 11:00 hrs. y las 13:00 o 14:00 hrs., esto es sin alcanzar el cenit todavía o recién superándolo, según el optimismo).

Vamos por la primera:

La fecha asignada al amanecer, efectivamente corresponde a la del inicio de un fenómeno fundamental, en lo económico, en lo productivo y en lo social, entonces sí, con letras grandes, en el inicio de un revolucionario fenómeno civilizatorio, que define, absolutamente, a la sociedad en que hoy nos desarrollamos. Ese fenómeno, cuyo inicio es la automoción en cadena, deviene en motorización de la productividad y, esencialmente, en la motorización definitiva del impulso civilizador. Así, en nuestra curva-reloj, una hora después del amanecer (1908), en 1916, junto con la salida del sol, el hombre se encontraba en mitad del primer gran potlatch moderno, motorizado (o si se quiere hidrocarburizado) y global… La Primera Guerra Mundial. El potlatch era, es, una ceremonia practicada por los pueblos aborígenes que habitaban, habitan, parte de la costa noreste de EEUU y la Columbia Británica de Canadá. En sus orígenes, consistía en un festín ceremonial en el cual, los jefes de las tribus, haciendo gala de su riqueza e importancia, se obsequiaban con magníficos regalos los unos a los otros; sin embargo, ciertas situaciones que no es del caso analizar aquí, estimularon enfermizamente dicha competencia por el prestigio social, lo que terminó derivando, ya no en el regalo, sino en la destrucción de bienes, de tal manera que en algunos casos, como parte del ceremonial los anfitriones terminaban quemando sus bienes, propiedades y casas, o arrojando pieles, mantas o incluso joyas y armas al fondo de los lagos o ríos. Es así que, económicamente, se ha estudiado el fenómeno del potlatch, como ejemplo de derroche y como gasto sin contraprestación, en definitiva, utilización de energía sin sentido.

Por su parte y como hemos dicho, si consideramos como meseta de la curva de Hubbert, el periodo de tiempo que va desde las 10:00 a las 14:00 hrs. -siendo el cenit siempre a las 12:00 en punto- esto es entre 1940 y 1972 , tenemos que ese periodo firma su estreno con el inicio del segundo gran potlatch mundial, esto es la Segunda Guerra Mundial. Y como al derroche sigue la escasez, en este ejercicio, la meseta de la curva-reloj de Hubbert se cierra con el no menos decidor, cierre de grifo (Embargo Petrolero) de Arabia Saudita en 1973.

Ahora, si observamos la curva de descubrimientos, podemos establecer y señalar ciertas significancias. En 1938 se descubre petróleo en el pozo número 7 de Dammam (Arabia Saudí); este fue el primero de varios descubrimientos que, finalmente, se revelaron como la mayor fuente mundial de petróleo En el mismo sentido, buceando en la red, he podido encontrar este gráfico, mismo que da cuenta de los descubrimientos de yacimientos petrolíferos convencionales desde el año 1947 a la fecha y que precisamente fijan el cenit de descubrimientos con Ghawar 1947-48 


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjCnfXup1sQRELQoLkEjZwSC8rB8aUgZrZQgEQJviM8B-IVozvYiMCVbdWAF23h90US5wnkwaqadjuN-u3TkIjqO5t2eP8qVSg54-PbKatvaiBiQ_s82y_8XLwyRCCuXqliLockLD4CcNZl/s1600/O+%2526+Gas+DiscoveriesF.jpg


Luego y al menos, efectivamente, en lo que se refiere a descubrimientos de yacimientos convencionales de petróleo, el cenit incluso se nos adelanta una hora, 11:00 hrs., y desde ese momento que vamos sencillamente cayendo por el lado derecho de la curva de Hubbert.

Y, ¿qué es lo que podemos decir del término de la meseta (14.00 hrs) en 1972? Bueno, que la fecha inmediatamente salta a los ojos por coincidir con el Embargo Petrolero de Arabia Saudita, posterior a la guerra del Yom Kippur en 1973. Sin embargo, lo anterior puede ser, como todo en la vida; una irónica coincidencia. ¿Existe algún otro pequeño dato que la apuntale? Miren la siguiente gráfica (Fuente: Energy Information Administration): con los precios nominales y reales del petróleo, desde 1861 hasta 2011; por de pronto, los precios de petróleo, se mantuvieron constantes hasta el año 1973, particularmente constantes entre 1946-1973 (que, según entiendo es, precisamente, lo que caracteriza a una meseta y como entendemos los picoleros la meseta de la curva de Hubbert)… luego los dientes de sierra.


https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/2/2f/Oil_Prices_Since_1861.svg/1450px-Oil_Prices_Since_1861.svg.png

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjnyVt_hfmgS6Pp2A_Q7a3Oxoyfmr4jPvH9O4nuzGYSTGOevBQ7YplFJNC0kyzFBAprWX1drGYmDZs2NE5W17LEkfemzKspkbiJWdiadS9zPmINCGxEa_YvzebG1Skf1gPQAVe6px8YFJy_/s320/Arab+Oil+EmbargoF.jpg

Por su parte, los siguientes tres gráficos, muestra que el descenso MUNDIAL del producto interno bruto, consumo de petróleo y Energía del mundo, tienen su bajada “brutal” y nunca recuperada en…1973.


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgsRF233GoPHNxxxkRvP3jPhX45z3rvLHBRjL8OtugNI_pY8E8M8mjB62nyQf9yvWqtFx39p7zh7s35LAlgygPZKsPM7m-41ttHwozh6dH8i0ypstTTup90zOnwGZVqfPudVwdZDBC_Wvrq/s1600/World+GDP+and+EnergyF.jpg


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(Gráfica extraída de Our Finite World: tasa de crecimiento anual promedio mundial. Desde 1970 en adelante, crecemos menos y nos cuesta más)
Resultado de imagen para statics GDP global
(Grafica extraída de Our Finite World. Rango de crecimiento año con año…cada vez más abajo.)


Pero, por esa fecha, termina- o si se quiere inicia- otra historia. La vigencia de los acuerdos de Bretton Woods (bajo cuyo régimen, todas las monedas estaban vinculadas al dólar, el que a su vez estaba atado a un precio fijo en oro, 35 dólares la onza) que coincidentemente se enmarcan entre las 10:30 y las 14:00 horas de nuestra curva-reloj. Tampoco debe ser extraño constatar que el período de 1945-1971 es uno de los más estables de la historia económica, dado que no existieron burbujas de activos ni grandes crisis financieras como las que se han registrado en los años 80 y 90 del siglo pasado y en los primeros años de este siglo. El mayor registro de pérdidas se registró en 1957 cuando el índice de Wall Street se deslizó un 14,1%.

Sin embargo en 1971, y teniendo como excusa los gastos de la guerrita de MacNamara (Guerra de Vietnam) los acuerdos de Bretton Woods son rotos unilateralmente por los EE.UU y lo que resulta de ello, es el desacople de la econía real y la economía financiera… esto es, desacople entre energía y dinero . Y ¿qué fue lo que sucedió en la economía real?, pues esto:

…en EE.UU…

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/9/9b/US_Unemployment_measures.svg/720px-US_Unemployment_measures.svg.png

Resultado de imagen para economia real vs economia financiera

…y esto…Japón


Resultado de imagen para tasas de desempleo en el mundo

…y esto...América y Europa…

Resultado de imagen para tasas de desempleo en el mundo

…y en España…


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…¿Y qué fue lo que sucedió con la economía financiera? pues esto:


Economía Financiera

…y esto…
Resultado de imagen para statics real economic profits


Dicen que los crímenes perfectos no existen… la realidad deja huellas y pistas…como si de avisar se tratase, también por aquellos años, específicamente en 1972, se presentaron las conclusiones del Informe Meadows, encargado al MIT, por el Club de Roma…

Sin duda 1973 fue el año que caímos de la meseta… fue el año en que el mundo decidió creerle a los libros contables y no a la realidad…

Dicen también que la humildad es decidora, y, en estos tiempos, nada más humilde que un hombre en bicicleta
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Edgardo Farías (Parroquiano).

jueves, 12 de enero de 2017

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (II)

Queridos lectores,

Ésta es la segunda entrega del ensayo de Edgardo Farías acerca de la interpretación de la curva de Hubbert (enlace a la primera entrega). Como siempre, espero que sea de su interés.

Salu2,
AMT


Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert. II



El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto (Ch. Chaplin)


El petroleo (del latin petra y óleum, aceite de piedra) se conoce desde la prehistoria. La Biblia lo menciona como betún, o como asfalto. En el Génesis, capítulo 11 versículo 3, se dice que el asfalto se usó para pegar los ladrillos de la torre de Babel; asimismo el Génesis, capítulo 4 versículo 10, nos describe cómo los reyes de Sodoma y Gomorra fueron derrotados al caer en pozos de asfalto en el valle de Siddim…y si lo dice la Biblia. Ahora, en un orden de cosas más mundano, hace más de cuatro mil años, según Heródoto y según confirma Diodoro Sículo, el asfalto se utilizaba en la construcción de los muros y torres de Babilonia, existían pozos de petróleo en Arderica (cerca de Babilonia) y una fuente de alquitrán en Zante (Islas Jónicas). Grandes cantidades se encontraban en las riberas del río Pinarus, uno de los afluentes del Éufrates. Tabletas del antiguo Imperio Persa indican el uso de petróleo con fines medicinales y de iluminación en las clases altas de la sociedad. Las primeras calles de Bagdad estaban pavimentadas con alquitrán, derivado del petróleo que se obtenía naturalmente de los campos de la región. El petróleo se explotaba en la antigua provincia romana de Dacia, actualmente Rumanía. Según Dioscórides el petróleo, que flotaba en manantiales en Agrigento, se utilizaba en lámparas en lugar de aceite de oliva. En el siglo IX, se explotaban campos petrolíferos alrededor del moderno Baku, Azerbaijan. Estos campos fueron descritos por el geógrafo árabe Al-Masudi en el siglo X, y por Marco Polo en el siglo XIII, quien cuantificó la producción de los pozos como el cargamento de cientos de barcos. La destilación del petróleo fue descrita por el alquimista persa Muhammad ibn Zakarīya Rāzi (Rhazes). Sustancias químicas, como el queroseno, se obtuvieron en alambiques (al-ambiq) para su uso en lámparas. Químicos árabes y persas también destilaron petróleo crudo con objeto de obtener productos inflamables para uso militar. A través de la España islámica, la destilación se dio a conocer en Europa Occidental en el siglo XII.

En 1710 (o en 1711 dependiendo de las fuentes) el médico suizo, y maestro de griego, Eirini d'Eyrinys (también escrito como Eirini d'Eirinis) descubrió asfalto en Val-de-Travers, (Neuchâtel). Estableció allí la mina de bitumen de la Presta en 1719; la cual estuvo operativa hasta 1986. En 1745 bajo el reinado de la emperatriz Isabel I de Rusia, Fiodor Priadunov construye el primer pozo de petróleo y refinería en Ukhta. Mediante la destilación de "aceite de roca" (petróleo) obtenía una sustancia parecida al queroseno que se usaba en lámparas de aceite en las iglesias y monasterios rusos (aunque los hogares continuaron empleando velas).

Por su parte, en el Lejano Oriente los primeros pozos de petróleo conocidos se perforaron en China en el año 347 a. C. Su profundidad era de hasta unos 240 metros y se perforaban con brocas fijadas a pértigas de bambú. El petróleo se quemaba para evaporar salmuera y, de esa manera, producir sal. En el siglo X, grandes oleoductos de bambú conectaban los pozos de petróleo y las fuentes de sal. Se dice que antiguos registros escritos de China y Japón contienen muchas alusiones al uso de gas natural para iluminación y calefacción

Mientras, en América, está documentado que los pueblos originarios de Venezuela ya utilizaban petróleo crudo y asfalto, que rezumaban naturalmente a través del suelo hacia la superficie, en los años anteriores a la colonización española. El líquido negro y espeso, conocido por los lugareños como mene, se utilizaba principalmente para fines medicinales, como fuente de iluminación, y para el calafateado de canoas.

A su llegada a finales del siglo XV, los conquistadores españoles aprendieron de los pueblos indígenas el uso del asfalto presente de manera natural para calafatear los barcos, y para el tratamiento de sus armas. El primer envío de petróleo documentado en la historia de Venezuela ocurrió en 1539, cuando un solo barril fue enviado a España para aliviar la gota del emperador Carlos V.

En 1595 en el relato de Sir Walter Raleigh menciona la existencia del Lago de la Brea en Trinidad; mientras que treinta y siete años después, la narración de una visita del franciscano Joseph de la Roche d'Allion a las fuentes de petróleo de Nueva York se publica en la Histoire du Canada de Sagard. El científico sueco, y estudiante de Carl Linnaeus, Pehr Kalm, en su obra Viajes por Norteamérica publicada por primera vez en 1753 mostró en un mapa las fuentes de petróleo de Pennsylvania.

Del relato anterior nos queda claro que el petróleo ha acompañado a la humanidad desde sus inicios, pero claro, ninguno de los hechos descritos anteriormente podría señalarse como el inicio de la edad moderna de los hidrocarburos, el inicio del moderno día del petróleo en la historia de la humanidad. ¿Cuál es, entonces, el punto de partida? ¿Cuál es el hito que marca las 00:00 de nuestra curva–reloj de Hubbert? Bueno, al entender de este servidor, ese no puede ser otro que el año de 1859 cuando, en el noroeste de Pensilvania, el coronel Edwin Drake empieza con la perforación de un pozo de petróleo de 21 metros de profundidad en Oil Creek cerca de Titusville, Pennsylvania, para la Seneca Oil Company (a los picoleros, hombres y mujeres que no creemos en las coincidencias el nombre de la primera compañía de petróleos moderna, se nos devela como una trágica ironía ¿o una poética justicia?) se le conocería como Drake's Folly ("el disparate de Drake"). Es forzoso señalar que, antes del pozo de Drake, existían otros pozos; por de pronto, un grupo dirigido por el Mayor Alexeyev del Cuerpo de Ingenieros de Minas Bakinskii excavó a mano un pozo en la región de Bakú en 1848. Un primer pozo privado se excavó a mano en Polonia en 1853, y otro en Rumanía in 1857. Pero, entre ellos, el pozo de Drake se considera el primer pozo moderno y destaca debido a que fue perforado, no excavado; a que se usó un motor de vapor; a que estaba involucrada una compañía privada y a que marcó el inicio de una gran expansión. Entonces, amigos lectores, ya tenemos nuestro punto de inicio, la hora 00:00 de la curva-reloj de Hubbert, mismo que corresponde al año 1859.

Ahora, aunque no reparemos en ello, el inicio cronológico de cada día es siempre en la oscuridad, un cuarto, quizá un tercio (si contamos y sumamos las horas antes del amanecer y después del atardecer) de cada día, trascurren, irónicamente, el medio de la oscuridad; solamente el amanecer nos hace saber que “un nuevo día ha llegado”; lo anterior aunque, claro, llevemos en él unas cuantas horas que rara vez contabilizamos. Siempre sabemos dónde comienza un día cronológico, esto es en las 00:00 hrs., misma que fijamos en este ejercicio en el año 1859; pero, necesariamente, debemos conocer al menos un siguiente hito, para poder darnos la estimación de velocidad de desplazamiento del tiempo y de esa manera asignarle un valor en año a cada hora en que hemos dividido nuestra curva reloj de Hubbert

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Bien, si sabemos que un día cualquiera comienza a las 00:00 preguntémonos entonces: ¿cuándo amanece? Alguien dirá, la hora en que amanece dependerá del lugar del planeta y época del año en el que nos encontremos, cierto, pero para ser objetivos, supongo que el referente del amanecer debería ser la hora en que amanece en la Línea del ecuador el día del equinoccio (fecha en que la duración del día es igual a la duración de la noche en toda la tierra, ocurre en dos fechas 20 ó 21 de marzo y 22ó 23 de septiembre de cada año). Siendo el caso y revisando algunas páginas meteorológicas el amanecer en la línea del Ecuador el día de cualquiera de los equinoccio corresponde, minutos mas o menos, a las 06: 04; sale el sol a las 07.00, atardece a las 18:08 y el sol se pone a las 19 :00 horas; luego y lógicamente de noche, el día termina a las 24:00 horas, tal como amaneció, esto es en plena oscuridad. Así, la curva-reloj de Hubbert, marca el movimiento, en el firmamento civilizador, de ese sol hidrocarburificamente negro, que sigue, aún, iluminando la vida de los hombres en este moderno día, en cuyo onomástico celebramos a San Motor.

Entonces, si al entender objetivo, en un día común y corriente en un lugar común y corriente del globo, la impresión universal- y si se quiere meteorológica- es que amanece alrededor de las 6.00 am y que atardece alrededor de las 18:00 hrs., la pregunta sería: Si conocemos el momento en que inicia este ciclo, año1859, ¿Qué hecho humano asociaríamos al amanecer en la era del petróleo?

La historia de la tracción diésel se remonta a los orígenes del motor de combustión interna, que es su principio fundamental. Fue en 1820 cuando un inglés, W. Cecil, concibe una idea semejante al motor moderno de combustión interna, utilizando como combustible una mezcla de hidrógeno y aire. Más tarde, en 1838, W. Barnett pensó en comprimir la mezcla de combustible antes de inflamarla. Será en 1860 cuando aparece el primer motor de combustión interna con encendido eléctrico. Es el francés Beau de Rochas el que en 1862 inventa el ciclo de cuatro tiempos con compresión previa, viendo ya la posibilidad de autoencendido de una mezcla gaseosa inflamable. En 1872 el alemán Nicolás Otto hace funcionar por primera vez un motor térmico siguiendo el ciclo de cuatro tiempos de Beau de Rochas. En 1880 Rudolf Diesel investiga la construcción de una máquina fija capaz de quemar petróleo bruto y que tuviera un sistema de encendido por compresión para la navegación y tráfico de carretera; hasta finales del siglo XIX no se aplicarán todos estos descubrimientos e investigaciones a la tracción ferroviaria, siendo los ingenieros alemanes Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach los que llevarían a cabo tal aplicación.

En 1912 se construyó, para los ferrocarriles del estado de Prusia, la primera locomotora diesel del mundo de gran potencia y fue a partir de entonces cuando se inicia el constante desarrollo de la tracción diésel. Por su parte, la primera aplicación en propulsión marina tuvo lugar en Francia, en la barcaza "Petit Pierre" allá por el año 1903 con una potencia total de 30 Cvs.( aunque el primer barco, en regla, fue el alemán "Fritz" (1915) primer buque mercante con motor diésel ). El día 22 de mayo de 1908 los Hermanos Wright patentan su invento: el aeroplano, en la oficina de patentes estadounidenses aunque se afirma que su primer vuelo se realizó el 17 de diciembre de 1903. Pero, sin duda, de todas la fechas, la que saluda el amanecer del día de San Motor, será la producción en cadena del Ford T (Tin Lizzie)… la motorización masiva del mundo (unos años antes Goethe se pregunta en voz de Fausto… y si míos son ocho caballos ¿no son míos su fuerza y velocidad también?) hecho que comienza a ocurrir el año de nuestro señor de 1908. De ahí en adelante el espíritu civilizador del hombre cabalgó a lomos del aceite negro. En vísperas de la primera Guerra Mundial, antes de 1914, ya existían en el mundo más de un millón de vehículos que usaban gasolina. En 1922 había 18 millones de automóviles; para 1938 el número subió a 40 millones, en 1956 a 100 millones, y a más de 170 millones para 1964.

Luego, si entre 1859, esto es las 00:00 horas y 1908, esto es el amanecer, las 06:00 horas, hay 51 años, la cifra, dividida por 6, nos da como promedio alrededor de 8 años por cada hora del ciclo del petróleo. Con lo cual, esta vez, nuestra curva-reloj de Hubbert, queda más o menos así:

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… son, por tanto, algo así como las 19:30 horas… ni que decirlo, parece que es tarde…

Edgardo Farías (Parroquiano).

martes, 10 de enero de 2017

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (I)

Queridos lectores,

Aprovechando que estos días me encuentro de visita en su país, durante esta semana publicaré un largo ensayo de Edgardo Farías (alias Parroquiano) sobrel el colapso y su interpretación. Espero que sea de su agrado

Salu2,
AMT

 

Rompiendo una lanza por los colapsistas… o una interpretación libre de la curva de Hubbert (I)


Algunos finales son felices, otros tan solo necesarios (Anonimo).


Si hay algo hay en el ADN de la responsabilidad picolera es no parecer, sobre todo ante los demás, como colapsistas o apocalípticos. En buena hora escapamos, no obstante lo desesperanzador de nuestro mensaje, de parecer -y ser- demasiado catastrofistas. Lo anterior tiene que ver con varios elementos, mismos que van desde disposiciones emocionales, pasando por perspectivas personales y terminando en hipótesis de reflexión histórica. De todos ellos el más lógico y evidente, para ser prudente a la hora de anunciar un posible colapso o vaticinio apocalíptico, es el hecho que, al día de hoy, ningún profeta (picolero o no) ha dado en el clavo con la fecha alquímica del fin del mundo (y ello cualquiera sea la forma que ese fin tome)…supongo que con eso basta para no arriesgarse.

Por otro lado, pero siempre en el mismo ámbito, está la juiciosa y prudente postura de muchos picoleros, los cuales, ante la importancia del tema peak oil, la responsable asimilación de sus consecuencias previsibles y, por ende, la seriedad del tema, los hacen inmediatamente poner pies en polvorosa, para no mezclarse con otro orden de teorías, en este caso de corte conspiranoicas, sobre el fin del sistema o del mundo. Así, ante la necesidad de difundir la verdad del peak oil y sus consecuencias, renunciamos incluso a plantear de un solo golpe toda su posible crudeza y tratamos de edulcorar un mensaje que, al final, siempre es amargo.

Por tanto, lo primero será deslindar toda responsabilidad que, por esta serie de post y la perspectiva que importan, se pueda imputar a Antonio Turiel creador de este blog. Señalar, luego, expresamente, que en esta serie de post esbozo una perspectiva personal que va, incluso, en contraposición de la postura general que tienen los picoleros sobre el tema de tiempo y forma que tomará un futuro colapso, quienes, en su mayoría, tratan de mantener una postura ponderada y no alarmista del tema. En otras palabras señores, lo que a continuación van a leer, es una patriada personal, no necesariamente representativa del total de los picoleros y, posiblemente, minoritaria.

Dicho lo anterior es necesario hacer, aun, una última advertencia: Los datos, someros y gruesos, como su interpretación, no tienen tanto de rigor científico como de licencia poética. No pretendo establecer matemáticamente una hipótesis temporal respecto a la curva de Hubbert y en qué punto de ella nos encontramos, tanto como abrir, siquiera un poco, las perspectivas y miradas sobre la gráfica, de manera tal de, quizá, observar ciertos elementos que la misma nos está entregando y que nosotros podamos interpretar, esta vez, con otros ojos.

Al tenor de lo anterior debería preguntarme, entonces ¿porque me atrevo a plantear esta nueva mirada? ¿Cuál a es valor de ella, si de científico tiene poco o nada? Y la respuesta es sencilla: así como es preciso que se guarde la debida compostura y prudencia ante el tema del peak oil, así como legítimo, esencial y sin duda, necesario, es encarar el futuro apostando a confiar en el hombre y su destino; por ese solo hecho, también es necesario el contrapunto; que alguien se pregunte y plantee: ¿y qué pasa si estamos equivocados en las fechas, velocidades o consecuencias?

… en fin, vamos entrándole…

Titule este post Rompiendo una lanza por los colapsistas…una interpretación libre de la curva de Hubbert…y el titulo lo dice todo. Esta serie de 4 post se centran en remirar, si se quiere, una de las piedras angulares de los picoleros… la curva de Hubbert. Y ello porque, como a diario se observa en Foro Crash Oil, muchas de las discusiones que se dan entre picoleros, para tratar de establecer la hoja de ruta de lo que hemos avanzado o de lo que nos queda, nacen o mueren, precisamente, con la consabida pregunta: ¿ y en qué punto de la curva de Hubbert nos encontramos?.

Supongo que para iniciar cualquier respuesta a la pregunta anterior, lo primero será preguntarnos ¿qué es la curva de Hubbert? Y aunque la respuesta, a los iniciados del peak oil, nos parezca de Perogrullo, nunca está demás refrescarla; así según Wikipedia: “Curva de Hubbert es la expresión del modelo matemático que predice el nivel de extracción del petróleo a lo largo del tiempo. Nombrada así en honor a su creador Marion King Hubbert. Según su teoría, la extracción de un pozo cualquiera sigue una curva con un máximo, cenit de producción, en su centro. Llegados a ese punto cada barril de petróleo se hace, progresivamente, más caro de extraer hasta que la producción deja de ser rentable al necesitarse gastar más cantidad de crudo, que el que se obtiene de extraerlo, es decir cuando se necesita consumir el equivalente a un barril de petróleo, o más para obtener ese mismo barril de crudo del subsuelo. Observó también que, si la curva de producción de un pozo seguía esa simple función gaussiana, la curva de producción de países enteros y, por extensión, la curva mundial seguirían patrones similares. Estas son las que se conocen como curva de Hubbert.”

Técnicamente, entonces, se trataría de una función gaussiana aplicada a las estadísticas de extracción de petróleo. Eso desde una perspectiva matemática o científica; pero, desde la perspectiva del ser humano o, si se quiere, de la humanidad: ¿qué es, o representa, la curva de Hubbert? Bueno, la curva de Hubbert representa un ciclo, el ciclo en que la civilización humana ha contado, modernamente y para su beneficio, con el petróleo (léase hidrocarburos en general). Pero ¿y que es un ciclo? Ciclo, si hemos de hacer caso a la definición de la RAE es un periodo de tiempo… específicamente, un periodo de tiempo que acabado se vuelve a contar de nuevo Así la curva de Hubbert empezó en 0 y va a terminar en 0. Empieza y termina en el mismo punto, en el punto donde el mundo y la humanidad ya no tienen petróleo…aunque, paradójicamente, hubo petróleo antes y habrá petróleo después.

Digamos que, aunque al día de hoy la definición de ciclo se utiliza en una multitud de campos y ámbitos del conocer y las ciencias humanas, solo dos o tres son los ciclos que realmente importan al ser humano, todos ellos definidos por el mismo elemento: el tiempo. Uno de ellos irrepetible, único, la propia vida; los otros dos absolutamente inmutables en su transcurrir, así las 24 horas del ciclo de un día y los 365 días del ciclo de un año… y cada 4 años, 366 días, para los quisquillosos.

Ahora, si alguno de los lectores googlea la palabra ciclo y busca imágenes aparecerá algo, más o menos, así:

Resultado de imagen para ciclo(Figura 1: Ciclo)


O, un poco más esotérico, algo así:
                     Resultado de imagen para eterno retorno(Figura 2: el eterno retorno):


… así, el ciclo se representa esencialmente redondo, redondo porque no importa donde empiece siempre vuelve al mismo lugar, redondo como el instrumento que utilizamos para medir el otro ciclo, el del inmutable devenir el tiempo… el reloj…

                                      Resultado de imagen para reloj
                            (Figura 3: reloj)
  


Entonces me pregunto: ¿Qué otra cosa es la curva de Hubbert, sino la representación de un ciclo, esencialmente redondo, pero que por obra y gracia del Sr. Hubbert y el Sr. Gauss, nos lo representamos de forma extendida? O dicho de otro modo: ¿Qué otra cosa que es esa función gaussiana que un reloj oculto?…oculto porque sus extremos debieran tocarse en el cero y no lo hacen.

Propongo, entonces, el siguiente ejercicio: cerremos los extremos de la curva de Hubbert y dividámosla luego en las 24 horas que tiene un reloj (digital en este caso); o, mejor aún, dividamos la curva de Hubbert en las 24 horas que tiene el día… ¿tendrá alguna mínima lógica lo que resulte? Veamos.

Realizado el ejercicio la curva de Hubbert, dividida en 24 horas -cada una de las cuales representará, luego, una cantidad fija de años- queda más menos así:

C:\Users\Usuario\Downloads\Campana gauss_2.jpg



La primera conclusión es que, desde una perspectiva clásica de interpretación de la curva de Hubbert, el cenit del petróleo se produce a las 12:00, mientras que se ingresa a la meseta a las 10.00 y se comienza a salir de ella a las 14:00. Pero claro, lo anterior por sí mismo no nos dice nada, al menos no mientras no podamos asignarle a cada una de las 24 horas en que hemos dividido la curva de Hubbert una cantidad fija e igual de años para cada hora. …y se puede hacer?... bueno , yo contesto , con poco rigor científico y mucho denuedo, que sí, sí se puede .

Técnicamente, al menos, teniendo claro cuál es punto de inicio (la hora 00:00) y luego, si podemos encontrar y darle fecha a otro hito (supongamos la hora del amanecer) tendremos los puntos de referencia necesarios para estimar la velocidad de desplazamiento del tiempo (¿está bien dicho?) y, por tanto, el valor en años de cada una de las horas en que hemos dividido la, ahora curva-reloj de Hubbert…solo nos queda preguntarnos , ¿podremos encontrar esos hitos?. Ya veremos.



Edgardo Farías (Parroquiano).

viernes, 4 de julio de 2014

Consideraciones sobre el apocalipsis (y IV)



CONSIDERACIONES SOBRE EL APOCALIPSIS IV

Por Edgardo F. (Parroquiano)

Leemos mal el mundo y después decimos que nos engaña
  (Rabindranath Tagore)

Al final del día, un último argumento subyace en nosotros y juega un papel sutil pero firme, a la hora de descartar la posible generación de un evento apocalíptico, incluso contra lo que la propia experiencia nos señala,…es lo que llamo el argumento moral. Reducido a la frase que no repetimos en voz alta, pero que nos acompaña como un mantra, como punto final en todas nuestras reflexiones: El hombre no sería capaz de destruir el mundo…ya un poco más específicamente: Nuestros gobernantes nunca permitirían la destrucción del planeta… sí, tal cual, y nos quedamos tranquilos en esa convicción que es también deseo y plegaria: aceptamos que nuestras elites pueden ser un poco pérfidas y mezquinas, pero nunca tanto como para llevarnos a todos a la debacle. El argumento, la frase, deja ver algunas verdades tranquilizadoras y otras no tanto, algunas perspectivas objetivas y otras simple proyección de nuestros miedos. Una verdad objetiva es que, en efecto, nosotros hombres de a pie, no tenemos ninguna posibilidad de destruir el mundo; tranquilizador, si este se destruye será por la responsabilidad de otros no nuestra (no, no es ironía). Lo malo es que, como contrapartida, nos obligamos aceptar otra verdad y es que tampoco tenemos ninguna posibilidad de mejorarlo ni cambiarlo. Al mundo lo define y lo cambia el poder y quien lo detenta; luego, no seremos responsables de la destrucción futura de esta sociedad, e igualmente, no tenemos ni las energías y ni la potencia para cambiar su curso ya trazado. Lo cierto es que nuestro destino, mediato e inmediato, está en manos de nuestros gobernantes,  esos mismos que nos están llevando, hoy, a una debacle de proporciones…apocalípticas. Pero aun sabiéndolo, confirmándolo en el día a día y en cada noticia, salimos de nuestros hogares y decimos y repetimos: Noooo, nuestros gobernantes no podrían destruir el mundo.  A la luz de todo lo consignado en los capítulos anteriores la realidad pone en evidencia la  trampa en la afirmación: No, no podrían destruir nuestro mundo… pueden si destruir Mali, Libia, Afganistán y Siria… ahora más cerca del barrio Ucrania. ¿Pero no España?, ¿pero no Chile o Argentina? Pero no a ellos mismos o su propia nación? Pueden matar un millón en Irak, trescientos mil en Libia, ciento cincuenta mil en Siria, mil en Ucrania, ¿pero no en Francia, no en España,  no en Alemania? …alguien me puede explicar de dónde nace tamaña certeza? Hasta ayer - si ayer- cualquier ucraniano hubiese dicho en este Blog  “si, destruirán Túnez, pero no Kiev”. Nuevamente, por sanidad mental, una parte nuestra, ajena a la lógica y posiblemente a una realidad objetiva, negará el Apocalipsis mientras este no termine haciéndose presente en las puertas de mi ciudad.
Pero si la consigna es “nuestros gobernantes jamás permitirían la destrucción del mundo” lo primero que debemos preguntarnos certeramente es ¿Quiénes son nuestros gobernantes?. La mejor respuesta, a mí parecer, la da Aldous Huxley en la novela “Viejo muere el Cisne”, en el contexto de una conversación de un científico viejo y algo cínico con su pupilo joven e idealista (que propone como máximo ejemplo de altruismo su participación en las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española):
—Pero aquellos muchachos de allá de España —exclamó—. Usted no los conoció, señor Propter. Eran maravillosos; verdaderamente lo eran. Siempre generosos con uno, y bravos y leales y... todo cuanto pueda decirse. —Luchó con la insuficiencia de su vocabulario, temiendo darse demasiada importancia con palabras bombásticas y petulantes—. No vivían para sí mismos; eso se lo puedo asegurar, señor Propter. —Miró de hito en hito al anciano de un modo casi suplicante, como implorando que lo creyera—. Vivían para algo mucho más grande que ellos mismos; algo como eso de que habla usted ahora, ¿comprende?; algo que no era sólo personal.
—Y ¿qué me dice usted de los muchachos de Hitler? —preguntó el señor Propter—. ¿Qué de los muchachos de Mussolini? ¿Qué de los de Stalin? ¿Supone usted acaso que no son exactamente tan generosos entre sí, tan leales para con su causa y tan firmemente convencidos de que es la suya la causa de la justicia, de la verdad, de la libertad, del derecho y del honor? —Miró a Pedro inquisitivamente; pero Pedro no dijo nada—. El que las personas posean un montón de virtudes —continuó el señor Propter—, nada prueba respecto a la bondad de sus acciones. Se pueden tener todas las virtudes: es decir, todas menos las dos que realmente importan, cuales son el discernimiento y la compasión; se pueden tener todas las demás, y, con todo y con ello, seguir siendo completamente un hombre malo. Mire lo que sucede con el Satán de Milton, por ejemplo. Denodado, fuerte, generoso, leal, prudente, temperado, dispuesto al sacrificio. Y concedamos asimismo a los dictadores el crédito que merecen; algunos de entre ellos son casi tan virtuosos como Satán. Admitamos que no tanto, pero le van muy cerca. Por eso son capaces de hacer tanto mal. (…)Los escribas y fariseos, en último análisis, no son en nada mejores que los publicanos y pecadores. A menudo son en realidad mucho peores. Y esto por diversas razones. Gozando de la buena opinión de los demás, adquieren una buena opinión de sí mismos, y nada hay que confirme tan eficazmente el egotismo como la propia buena opinión. Además, los publicanos y los pecadores no son otra cosa que animales humanos, que carecen de la suficiente energía o dominio propio para ser muy dañosos. Mientras que los escribas y fariseos poseen todas las virtudes, menos las únicas dos que importan, e inteligencia bastante para comprender todo lo que no sea la verdadera naturaleza del mundo. Los publicanos y pecadores no hacen sino fornicar, hartarse y emborracharse. Los que hacen la guerra, aquellos que reducen a sus semejantes a la esclavitud, los que matan y torturan y dicen embustes en nombre de sus sagradas causas, en una palabra, los verdaderamente malvados no son jamás publicanos y pecadores. No; éstos son los hombres virtuosos y respetables que poseen los más refinados sentimientos, los mejores cerebros y los más nobles ideales.
John Ralston Saul (Los bastardos de Voltaire) planteó, en un ejemplo más contemporáneo, la misma situación: señaló algo así: Lawrence , Einstein, Szilard, entre otros, después de la explosión nuclear de Álamo Gordo enviaron una carta a Harry S. Truman reprochando el posible uso que se la daría a la bomba … no, ellos no estaban de acuerdo. Señala Saul : no obstante ellos, los firmantes, sabían desde el inicio de la investigación de que iba todo aquello, conocían muy bien los fines y objetivos, y ayudaron conscientemente a conseguirlos; luego, moraleja: creerse bueno no implica serlo.
En este punto  la distinción anterior elite v/s hombre de la calle es importante. El que nosotros nos creamos más buenos de lo que realmente somos no importa mucho, el daño que esa falsa creencia pueda traer consigo está, como mucho, circunscrito a nuestras familias, compañeros de trabajo, vecinos y amigos; muy probablemente, ese daño se manifieste sino de maneras, para el mundo, inocuas; chismes, pelambres, malos comentarios, miradas hoscas o una que otra palabra soez  a sus espaldas…nada. Pero el que aquel, que tiene poder para movilizar cien mil hombres armados, mil tanques y mil aviones, tenga un alto concepto de sí mismo es peligroso, porque como Huxley lo dice: Los que hacen la guerra, aquellos que reducen a sus semejantes a la esclavitud, los que matan y torturan y dicen embustes en nombre de sus sagradas causas, en una palabra, los verdaderamente malvados no son jamás publicanos y pecadores. No; éstos son los hombres virtuosos y respetables que poseen los más refinados sentimientos, los mejores cerebros y los más nobles ideales.
Nuevamente “¿Quiénes constituyen nuestras elites?” Para intentar contestar esa pregunta recurriré a la lucida y lúdica clasificación que de las personas, hizo  Carlo María Cipolla, historiador y economista italiano en su breve “Teoría sobre la estupidez”, quien dividió  a las personas en cuatro categoría:
  1. Los inteligentes: se hacen bien a sí mismo y a los demás.
  2. Incautos o sacrificados: hacen bien a los demás, provocándose un daño asimismo.
  3. Los malvados: se hacen bien así mismos, provocando un daño en los demás.
  4. Los estúpidos: se hacen daño a él mismo y a los demás.
Aquí vuelvo a enlazar a nuestras elites con un eventual evento apocalíptico; a saber:
A excepción de ciertas personas a las que podemos considerar “accidentes”, el 99% de las personas que conforman  nuestras elites pertenecen a uno de estos dos últimos grupos: o son estúpidos o son malvados, muy probablemente muchos, o todos ellos, se muevan en un arco de grado mayores y menores de ambas características. Y aquí tampoco realizo un juicio moral. El juicio es objetivo y refrendado en las personas y sus acciones…en todo el mundo...si antaño, y desde siempre el poder ha estado reñido con la bondad, hoy parece estarlo con la bondad y la inteligencia. Lo curioso es que, por mucho que despotricamos en contra de nuestras elites, íntimamente nos negamos a hacer el juicio objetivo de lo que verdaderamente son y lo que buscan; máxime cuando, en el día a día, no guardan mucho las formas para indicárnoslo. Lo anterior, lo estimo un mecanismo de sobrevivencia; por mucho que blasfememos en contra de nuestras elites, inconscientemente no nos queda sino considerarlas como las depositarias de todas las virtudes que a nosotros, hombre de a pie, nos faltan… y ese es un error que nos será fatal. Decía Tiberio de su sobrino Calígula “Tendrá todos mis defectos y ninguna de mis virtudes”…así la elite tiene todos nuestros defectos y claramente ninguna de nuestras virtudes.  
Si aceptamos la hipótesis que nuestra elites está conformada mayoritariamente por hombres malvados, podemos estar tranquilos, nuestro futuro es la esclavitud. Efectivamente las elites gestionaran el colapso, no por bondad, no por altruismo, ni siquiera por sed de poder (o más poder); lo gestionaran de manera que sean otros los sacrificados y no ellos.  Administraran la escasez, la pronunciaran, la minimizaran según sea conveniente a sus intereses, cual es el interés de cualquier elite… la supervivencia propia y de sus privilegios. Ya creo posible esta hipótesis, la creo lógica, deshumanizadamente racional, las elites en sus distintas vertientes están constituidas por tipos inteligentes que en el ámbito en que les toque actuar, a nivel nacional o internacional, económico , militar o diplomático, religioso o político, no harán nada lo suficientemente estúpido como para que las coloque en peligro.  No habrá guerra nuclear, ni un colapso financiero mundial, la elite chilena no hará nada que desestabilice a la elite argentina, como la española no pondrá en aprietos a la francesa o alemana (por acá decimos que “entre bueyes no hay cornadas”). No veremos un hongo nuclear, pero moriremos en ciudades y países convertidos en guetos de miseria y desolación.  En este punto la lógica individual con la que actuemos pueden ser dos, a) somos parte de esa elite y por tanto, estamos a salvo de los males futuros pues no nos alcanzaran ; b) más probablemente nos toque actuar desde una lógica un poco más resignada y perversa...siempre habrá alguien más desechable que nosotros , los sirios , los libios , los ucranianos , los pobres , los gitanos , los griegos , los venezolanos, los marroquíes, siempre se podrá matar a alguien mas robar su recursos y ese alguien no seré, de momento, yo. Lo paradójico, con lo terrible que resulta esta perspectiva, es que es la única que, efectivamente, nos aleja de un evento apocalíptico. Irónicamente también implica aceptar, como relativamente cierta, esa previsión de futuro que pregonan los conspiranoicos en cuanto hay en marcha un plan mundial, más o menos tácito, o expreso, para instaurar un Nuevo Orden Mundial (o asegurar el Viejo Orden Mundial diría alguien), que contempla deshacerse de todos aquellos elementos inútiles o peligrosos (personas , grupos  e incluso países) quedando todos los demás reducidos a una condición de semi esclavitud…de otra manera no se gestiona la gran exclusión.
Vamos con la otra hipótesis. Supongamos que nuestras elites no son malvadas, son simplemente tontas o estúpidas ( Un viejo axioma filosófico establece: No se le debe atribuir a la maldad, lo que puede ser explicado por la estupidez) ¿es esta razón para quedarnos más tranquilos?, ¿es más tranquilizador que el botón nuclear esté en manos de un tipo inteligente pero cruel, que no desencadenará una guerra nuclear porque no está dispuesto a privar al mundo de su propia existencia, a que esté en manos de un hombre de inteligencia mediocre, expuesto a los vicios del ego y pasiones simplonas, sin defensa a ellos, como un barco en medio de una tormenta? Ufffff, la elección es difícil, los primeros solo nos ofrecerán cadenas, los segundos que volemos todos por los aires, he ahí a nuestras elites. Si son malvados, Ucrania (para tomar un ejemplo contemporáneo) será políticamente diseccionada, y repartida. Aceptamos que Putin y Obama (por simplificar  el ejemplo) obedecen a un plan, tácito o expreso, preconcebido, cuya única premisa es no ponerse a ellos mismos (y a quienes representan) en peligro…pero el frio del pueblo en el próximo invierno ucraniano, las barricadas de Maidan y sus muertos, quienes fueron no importan, nunca importaron ni lo harán. Pero si no es así, si no son malvados, y en realidad se trata que nuestros líderes son simplemente una conjunción accidental y circunstancial de personalidades, de ambición desmedida, egos desproporcionados e inteligencias promedio; bueno entonces la tragedia cualquiera sea su carácter  está, sin duda, asegurada y servida…y si no es ahí será en otro lugar.          
Pero vamos más allá. Aun podríamos tener suerte y suponer que nuestras elites no son, ni malvadas ni necias, sino simplemente prácticas, pragmáticas. En tal caso llegaremos al mismo lugar al que nos llevarían los malvados pero esta vez justificado moralmente: era nuestro deber actuar como lo hicimos, la historia nos absolverá…y si, la historia siempre absuelve al que vence y sobrevive…sin importar los medios… se vence para escribir la historia.
Resumiendo, mi lógica (mi lógica, y lo hago presente porque no es una verdad objetiva, es una perspectiva personal que puede ser más o menos compartida)  dice que las posibilidades de una catástrofe apocalíptica, solo tiene dos o tres causas relativamente efectivas, ciertas, que las pudieran causar; todas ellas con su centro, su probable génesis y eventual mitigación de riesgo, en un solo y único elemento…el hombre…más particularmente en las elites, que son las que controlan, efectivamente, sus potenciales causas y que pueden apurar o ralentizar su desencadenamiento. Ese factor de corrección, nosotros hombre de a pie, aun en contra de las pruebas, en contra de la historia, y en contra de lo que esas mismas elites nos demuestran día a día, terminamos otorgándole un valor en positivo… y solo son nuestros buenos deseos. Vemos cotidianamente como nuestras elites nos están llevando por ignorancia o planificadamente, por acción y por omisión, al desastre; eligiendo la mayoría de las veces, ya me atrevería decir deliberadamente la peor opción. Si al abismo a se va marchando o bailando hemos elegido ambas. Y aquí quiero tomar como siguiente nexo lo planteado por Antonio en su post Apocalipsis No, “El atractivo principal de la narrativa apocalíptica es que ofrece una salida a una civilización que ha llegado a un punto muerto, a una imposibilidad de continuar por el mismo camino que venía. Todos somos capaces de ver cosas que no funcionan en nuestro entorno, en lo que percibimos como "sociedad", en nuestro país, en nuestro estado. Sólo cuando demasiadas cosas negativas se acumulan empieza a parecer deseable destruirlo todo y empezar de cero, intentando no volver a cometer los mismos errores del pasado, borrando todo aquello que se hizo mal.”. Creo que efectivamente ahí está el peligro mayor en la probabilidad de generar un evento apocalíptico, esa definición concentra los elementos que se están desencadenando, ya no como meros argumentos, sino como una realidad. El apocalipsis tiene que ver en último término con el fin de la esperanza en el sistema que declina. Esperanza, es lo que separa la Segunda Guerra Mundial, sus 60 millones de muertos y su media Europa en ruinas, del Apocalipsis. Hoy esa misma guerra seria, efectivamente, el apocalipsis… ¿porqué? Porque ya no quedan fuerzas para reconstruir, ni interés, ni –en último termino- energía. Hemos llegado a un punto muerto, porque cuando, en nuestras mentes, se plantea como atractivo la disolución del sistema es que nuestros actos, conscientes o inconscientes, apuntan a tal situación. Y lo llamamos desgano, depresión, apatía, rabia, desesperación locura, enfermedad, en todos los caso se trata de posturas contrarias a la construcción. Y no puede ser de otro modo, también ese es nuestro último reducto contra las elites, estúpidas o malvadas que nos llevan a una esclavitud o a una “destrucción contralada” (sic), es nuestro último acto de rebelión y dignidad.
Al final del día todos hemos caído en la trampa, nosotros el pueblo, por fuerza; nunca tuvimos elección frente a un futuro siempre amañado en su favor por el poder y los poderosos, las elites porque así lo quisieron. Porque ( oh, buenas o malas noticias) las elites, para hacernos caer en esa trampa, han primero debido caer en la suya, en la sutil, pero no menos fatal trampa de hacernos creer -y creer ellos mismos- que el Caos, como un negocio, como una empresa, como un banco, como un país, como el poder, es gestionable. No, el caos atiende su propia esencia, atiende nada mas a sí mismo y el mismo es solo destrucción. El camino de destrucción gestionada que nos ofrece la elite como última puerta de salida, como último tren al futuro, es falso, y como ningún otro argumento histórico, letalmente peligroso.  El caos y la destrucción no es ni predecible ni manejable, no es gestionable y lo que estamos haciendo todos, los unos porque no tenemos opción, los otros porque creen servirse de ella, es tomar por cierta esa última ilusión: creer que podemos manejar la destrucción…mucha debe ser nuestra desesperación  o nuestro miedo…mucha debe ser la estupidez y la soberbia de nuestras elites.
He aquí los elementos que  nos llevan directo, y con mucha más rapidez de lo que creemos, o esperamos, a la tormenta perfecta; al centro mismo de ese Maelstrom que esconde su secreto en el abismo y la oscuridad. Y nosotros, en la cubierta de este bajel cósmico, asustados como si fuese la primera vez que enfrentamos este trance… pero el remolino que todo lo engulle ha estado ahí desde el principio de los tiempos, y este barco ya ha surcado más de una vez sus corrientes para hundirse en la nada… solo para nosotros la historia aparenta ser nueva y no es así…ya hemos estado aquí antes y seguiremos aquí después, en otros ojos y otros cuerpos, en los ojos de nuestros padres y nuestros hijos, mismos a quienes debemos el enfrentar esta última tempestad con dignidad y decisión, con alegría y fortaleza.