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jueves, 26 de noviembre de 2015

Europa ante la guerra




Queridos lectores,

Resuenan con fuerza los tambores de la guerra en Europa, y los ciudadanos europeos, amedrentados por la omnipresente amenaza del terror integrista, se unen fervorosos al clamor contra el yihadismo, o bien callan por temor a ser tachados de blandos, cuando no de estúpidos.

Corren malos tiempos para los que tratan de invocar la cordura, en medio de tantas tertulias de bajo perfil, sostenidas sobre la base de argumentos torpes y manidos. Cuesta tomar perspectiva, cuesta tener unos minutos para reflexionar con calma y tratar de entender qué está pasando, cómo ha pasado en tan poco tiempo Europa de ser un baluarte de prosperidad y entendimiento a ser presa del miedo y del ardor guerrero.

¿Es fruto este cambio del brutal atentado vivido en París hace dos semanas? Aún tengo amigos en la capital francesa, y varios me han referido escenas de un horror indescriptible vividas por personas allegadas a ellos, algunas de las cuales no sobrevivieron. Pero, ¿realmente actúan los gobiernos cegados por la indignación de la indiscriminada matanza, más difícil de asumir en un territorio ya no habituado a estas atrocidades?

Con una celeridad desconcertante, a las horas de haberse cometido los atentados de París y tenerse los primeros datos sobre los asesinos, se atribuyó por la vía sumarísima, sin juicio previo, la culpa al Estado Islámico, antes denominado ISIS, ahora Daesh (pues parece que esta palabra tiene connotaciones despectivas en árabe, y alguien con conocimientos de relaciones públicas habrá aconsejado el cambio). Incluso aunque el Estado Islámico haya reivindicado los atentados, resulta sorprendente que se le atribuya sin más discusión, sin más investigación, toda la culpa de lo sucedido. Los asesinos eran ciudadanos franceses; ¿no tiene el Estado francés ninguna responsabilidad por tanto? Se arguye que combatieron en Siria, pero, ¿demuestra ese simple hecho que fueron enviados aquí por el Estado Islámico? No malinterpreten mis palabras: estoy convencido que ISIS o Daesh o como quieran llamarle instigó los atentados, si no es que dio apoyo logístico y dinero para su comisión, pero aún así, el más elemental sentido de la prudencia indicaría que debería investigarse un poco más antes de lanzarse a una cosa tan grande y tan terrible como es hacer la guerra, con un coste tan elevado, tanto humano como económico. Una guerra que para Francia comenzó no tras los atentados de París, sino hace varios meses, en septiembre, cuando Hollande declaró que Siria era una amenaza para la seguridad nacional de Francia y comenzó a bombardear posiciones de Daesh en Siria. 

Como explicaba Christian Gebauer en el post anterior, la zona de Siria e Irak es "el ombligo del mundo", un lugar estratégico para el paso de oleoductos y que contiene algunos de los mayores yacimientos, que no han sido explotados al máximo rendimiento por las sanciones que recayeron sobre Irak durante años. Ahora que en el resto del mundo escasea el petróleo fácil de producir, esas reservas son demasiado golosas, demasiado necesarias para el futuro de tantos países importadores de petróleo, que necesitan ese petróleo para mantener sus elevadas cuotas de desarrollo, para no hundirse de forma irremediable en esta crisis que no acabará nunca.


¿Por qué se produjo otro sangriento atentado en Bamako, la capital de Malí, unos días después? Como comentamos hace casi tres años en el post "El canto del gallo", Francia tiene un grandísimo interés en mantener el control de Malí para garantizar la estabilidad de sus minas de uranio en Níger. Malí es, por tanto, otro frente importante para Francia, de cara a mantener el suministro de los combustibles vitales (en este caso, uranio) con los que mantener su economía. Quienes atentaron en Malí estaban, consciente o inconscientemente, haciéndolo contra el poder de Francia, y así este atentado era una lógica continuación del de París.

Pero cubrir dos frentes de guerra, y tan distantes de la metrópoli, es demasiado para una potencia crepuscular como Francia, así que ha pedido ayuda para que le cubran el frente menos activo y menos problemático, el de Malí. España se ofreció de inmediato a relevar a Francia en Malí, pero el Gobierno español ahora duda en dar ese paso inmediatamente. Seguramente en la decisión del gabinete de Mariano Rajoy ha pesado las duras jornadas vividas entre el 11 y el 15 de marzo de 2004, en las que el propio Rajoy, quien iba primero en todas las encuestas, perdió las elecciones después de los terribles atentados de Madrid del 11 de marzo. En aquel entonces, en España aún se agitaban los rescoldos del movimiento contra la guerra en Irak, en la cual el Gobierno del también conservador Jose María Aznar (del cual Rajoy era ministro) había involucrado a España un año antes, a pesar del mayoritario rechazo por la opinión pública española. El Gobierno de España vive en el temor de que los movimientos anti-guerra, tan activos hace una década, se pudieran reactivar por culpa de una torpeza en la gestión mediática de la actual crisis internacional, y por ello camina con pies de plomo. Sobre todo, porque en España hay previstas elecciones legislativas para el 20 de diciembre.


Si se confirma lo que indican las encuestas y se impone una coalición entre las dos opciones más conservadoras, PP y Ciudadanos, lo más probable es que España entre en la guerra de Siria, ya sea directamente sobre el propio teatro de operaciones, ya sea cubriendo la retaguardia de Francia en Malí. Tampoco tiene muchas más opciones desde una perspectiva BAU: estas guerras son para controlar el acceso a las últimas grandes bolsas de recursos naturales; no las más abundantes sino las de mejor calidad. Quien las controle podrá mantenerse un poco mejor que aquellos que no lo consigan. Ésta es la verdadera razón detrás de ésta y de las otras guerras que la seguirán, y es por ello que España entrará junto con sus aliados en las guerras que vienen. Guerras que se irán multiplicando, por una sola razón, que se puede sintetizar en un gráfico extraído del informe anual de 2015 de la Agencia Internacional de la Energía y que recientemente comentamos.



Ahí lo pueden ver: incluso de acuerdo con los infladísimos escenarios de la AIE, Europa está condenada a decrecer en su consumo energético un 12% adicional a lo que ya ha decrecido. Nos dicen que eso lo va a hacer aumentando su PIB un 50% en términos reales, pero como tal cosa (crecer económicamente mientras se decrece energéticamente) no sólo no se ha visto jamás sino que además es imposible, nadie con un poco de conocimiento le da la más mínima importancia al eje horizontal de la gráfica. Lo importante, por tanto, es esa caída en el eje vertical, y la desasosegante certeza de que encima ese escenario es optimista...

Europa está condenada a decrecer energéticamente, simplemente, porque no hay para todos, porque, según reconocía la AIE en ese mismo informe de 2015, la producción de carbón y petróleo va a decaer a partir de 2020 (disfrazada, a su decir, de pico de demanda). Europa no necesita que se lo diga la AIE; en la Comisión Europea ya saben que actualmente el nivel de consumo de energía primaria de todo tipo está a niveles de principios de los años 90 del siglo XX, y ya saben que de seguir así en pocas décadas estará en niveles de los años 70. Pero Europa se resiste a agonizar energéticamente. Y se resiste porque no hay plan B. No hay alternativa al crecentismo. Y no las hay porque no existan propuestas (y algunas de una gran calidad); no las hay, simplemente, porque es políticamente inaceptable.

Así las cosas, la conciencia pública española tendrá que irse volviendo cada vez más bélica para poder adaptarse al único plan de futuro que hay ahora mismo sobre la mesa. Vendrán más guerras, inevitablemente. Guerras que se librarán en países extranjeros para asegurar el flujo de los vitales recursos, principalmente de combustibles fósiles. Guerras que causarán dolor, destrucción y muerte, y no sólo en los pobres países que asediemos; una pequeña pero dolorosa parte del mal que causaremos se volverá contra nosotros, en nuestros hijos que volverán en ataúd de una lejana colina, en nuestros parientes y amigos que morirán por culpa de una pequeña bomba que un miserable y desesperado traerá de esas recónditas tierras para explotar en nuestro mercado, en nuestro tren, en nuestro trabajo. Y esa bomba que tanto daño nos hará servirá para justificar que los tambores de guerra redoblen aún con más fuerza, que destrocemos aún más sanguinariamente aquellas tierras lejanas que guardan el petróleo que tanto necesitamos, el gas natural que nos calienta, el uranio que pone en marcha nuestras decrépitas centrales nucleares.


Seguramente en el curso de los años que vendrán veremos como España, probablemente del brazo de Francia, entrará en guerra en Argelia. La situación en el país norteafricano se ha ido degradando, especialmente desde que el precio del petróleo ha bajado tanto y el país se acerca a su bancarrota petrolífera, mientras hay cada vez más personas que hablan de que podría reproducirse la sangrienta guerra civil de los años 90; la presencia sobre el terreno de grupos vinculados al Estado islámico no hace más que acrecentar el temor a la vuelta a un conflicto interno argelino. Cuando dentro de unos años España entre en Argelia, dirán que vamos a pacificar aquellas tierras, nuevamente asoladas por otra cruel guerra civil; dirán que hay que dar soporte a la democracia en el norte de África, sin cuestionar la legalidad factual de las elecciones en Argelia; dirán, por último, que es vital evitar la formación de un estado fallido tan cerca de casa. No se dirá nunca que España obtiene el 60% del gas natural que consume de Argelia, ni que por culpa de la llegada a su cenit productivo las exportaciones de gas de Argelia cayeron en 2014 un 4,8%. 

Imagen de la web Flujos de energía: http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html


Nunca se explicará que estamos allí para asegurarnos de que el petróleo y el gas argelino sigan fluyendo hacia España, a pesar de la caída geológica de la producción, a pesar de que poco puede hacer la voluntad de los hombres para oponerse a las leyes de la Física. Al final, el punto clave consiste en apropiarse de esos recursos, de manera que lleguen antes a nosotros que a los propios argelinos, si es que no hay suficiente para todos. Hace poco un diario español expresó esta misma idea con una pasmosa e involuntaria claridad: "¿Está en peligro el gas español en Argelia?". Fíjense qué frase: el gas español. Como si Argelia tuviese alguna obligación de garantizar que de sus pozos seguirá manando y al mismo ritmo un gas natural que, por algún motivo, resultar ser en origen español, y no argelino.

De todos modos, el papel que España está llamada a desempeñar en estas guerras cenitales no es demasiado destacado, debido a que rápidamente los conflictos se van a volver multilaterales. Ya lo hemos podido comprobar hace poco con el caso del derribo del cazabombardero ruso por parte de dos cazas turcos mientras bombardeaba posiciones rebeldes en Siria. Resulta que los intereses de Rusia y de Occidente en Siria no son los mismos: Rusia quiere mantener en el poder a Bashar el Assad, su aliado natural en la zona, y por ello aprovecha los bombardeos sobre Siria no sólo para atacar a Daesh, sino también a otros grupos opositores a el Assad. Pero resulta que a Occidente le interesa favorecer a algunos de esos grupos, en la esperanza de no sólo derrotar a Daesh sino también de derrocar a el Assad y garantizarse el control de una zona geostratégicamente fundamental. Y en este juego de equilibrios Turquía también tiene sus preferencias: el avión ruso que derribaron estaba justamente bombardeando las posiciones de un grupo pro-turco. 

Esta multilateralidad de intereses se irá haciendo cada vez más evidente, a medida que los recursos escaseen más y ya no den para cubrir las necesidades de los hoy aliados. Cuando el botín de estas neoguerras de conquista sea más magro, algunas potencias menores irán quedando arrinconadas del reparto. En el caso particular de España, en un momento determinado no se le invitará a participar en las operaciones militares, e incluso se le pedirá que abandone ciertos escenarios donde ya se encontraba sobre el terreno. Y si España, o cualquier otra potencia menor, no accede a irse de grado, se usará la misma fuerza militar contra ella. Esto degradará aún más la TRE de la guerra, pues dado lo magro de los recursos el número de países invasores tendrá que irse reduciendo, sin que por ello se reduzcan las dificultades sobre el terreno, con lo que el rendimiento de estas aventuras militares caerá doblemente: porque habrá menos recursos militares, y eso hará que los flujos serán más pequeños e irregulares; y porque, agotadas las otras opciones, se pondrán los ojos en países con menores recursos naturales.
 

Convertir la guerra en el principal instrumento para garantizar el flujo de recursos naturales hacia las economías occidentales tendrá también un coste importante para los países invasores. En lo que respecta a las derechos de los ciudadanos, se impondrán cada vez mayores restricciones a las libertades individuales, necesarias para acallar las críticas a aventuras bélicas cada vez más dudosas y menos rentables. Las sociedades en guerra prolongada sufren de un proceso de militarización de la conciencia ciudadana, en la que el clima de guerra lo preside todo y lo justifica todo; no se puede cuestionar no ya la legitimidad sino la utilidad de lo que se hace, so pena de ser considerado un traidor y, eventualmente, tener que afrontar penas de prisión. La disidencia es acallada y, con el paso del tiempo, puede acabarse convirtiendo en insurgencia, a medida que el flujo menguante de recursos sea distribuido de manera poco equitativa entre la sociedad. Con el incremento del gasto militar, es inevitable un incremento de los recortes sociales; estos mayores recortes sociales ya sobrevendrían por razón del declive energético inevitable, pero serán más grandes por la cantidad de recursos destinados a sostener el ejército. El coste nada despreciable de las aventuras militares lo hemos podido comprobar recientemente, cuando Francia ha conseguido que la Comisión Europea le permita no cumplir con su objetivo de déficit público para este año por la razón explícita de sus necesidades militares.

Muchos de los grandes imperios de la Historia colapsaron al ser incapaces de sostener sus últimas aventuras militares, a veces un tanto esperpénticas. La lógica subyacente de muchas guerras de conquista era que la economía se había vuelto dependiente de la expoliación de recursos en los territorios conquistados. Esta es una situación en mucho análoga a la que tenemos actualmente. Los lugares en disputa son aún hoy atractivos desde el punto de vista de los recursos, pero el inevitable declive de la producción mundial de hidrocarburos llevará a países cada vez más remotos, más poblados, mejor defendidos y con menos recursos. Al final, exhaustos por el esfuerzo e incapaz de sostenerse con los magros frutos de las últimas guerras, todas las potencias occidentales irán colapsando.

Digámoslo alto y claro: el colapso de la sociedad europea es inevitable si continuamos por la vía militar. Será un colapso económico, sí, pero también, y mucho antes, moral, si por mor de mantener unos pocos años más un sistema insostenible renunciamos a los valores fundamentales en los que hace tiempo decidimos creer. 


La guerra no es la única opción para Europa, y desde luego no es la mejor. Europa puede y debe aspirar a mucho más que a intentar robar violentamente los últimos despojos de la era fósil. Tendremos que decrecer, ciertamente, pero podemos hacerlo desde ya y con dignidad, en vez de emborracharnos en una orgía de sangre que sólo retrasará lo inevitable hasta mañana y entonces nos hará caer de una manera más brutal y precipitada. No permitamos que el continente que una vez fue un ejemplo de democracia se convierta en sinónimo de barbarie y de abyección. No mancillemos el nombre de Europa a ojos de las próximas generaciones. Guardemos para nosotros nuestro recurso más valioso: nuestro honor.

Salu2,
AMT

lunes, 23 de noviembre de 2015

El ombligo del mundo

 
Queridos lectores,

Christian Gebauer nos ofrece esta breve reflexión sobre la actual situación de guerra, que enlaza con el último post.
 
Salu2,
AMT








El Ombligo del Mundo


La región que incluye el centro-norte de Irak y el conjunto de Siria, cuyos principales actores son el llamado Estado Islámico y la Siria marítima de Al Assad, ha llegado a constituirse en centro neurálgico global.


http://citizen.co.za/wp-content/uploads/afp/2015/09/30/7974e4725b864d7a42b84ab651f27790f7c9acbe.jpg?d580fc


La llamaremos el ombligo del mundo, porque no es casual que sea el centro neurálgico: hay un consenso muy amplio en la industria de los hidrocarburos en que Irak cuenta con las mejores reservas petroleras del planeta, y Siria es su salida directa al Mediterráneo. Para ponerlo en pocas palabras, un Irak pacificado y extenso como el de Saddam tendría asegurado el estrellato global por muchos años.
Ahora entre el país informal que poseen los kurdos y el Estado Islámico se reparten todos los yacimientos del norte de Irak, habiendo el segundo incorporado además los importantes pozos de Siria oriental. A su manera es una economía floreciente, y sin duda muchos extraños también se benefician de ella –tema que ha poblado algunos medios últimamente (uno, dos, tres, y en inglés uno, dos, tres).
En cambio Siria más bien está siendo azotada. Por parte de la OTAN o sus adeptos, pues Al Assad es el único aliado fuerte de Rusia en la región. También por Rusia, en defensa de Al Assad. Por el Estado Islámico, o Daesh, que tiene grandes ambiciones. Y por los kurdos.
Pero al ombligo del mundo también lo habitan decenas o cientos de grupos de tamaños e índoles diversas, y lo frecuentan sus vecinos, notoriamente Arabia Saudí, Turquía, Israel, Irán e Irak propiamente dicho.
Parece imposible guiarse en semejante panorama, cada quien con intereses particulares y muchas veces ambiguos, pero las piezas grandes se cortan primero por la mitad.
A diferencia de la situación ucraniana, aquí sí nos hallamos con que las dos superpotencias se enfrentan casi cara a cara. Estamos realmente en el terreno de la guerra fría, pero lo que la motiva ya no es la ideología sino el control de los recursos.
Dentro de esta lógica el objetivo número uno es que los recursos no se los quede el otro, y es implausible una solución política que no tranquilice a ambos bandos en este sentido –como hubiera podido hacerlo hace tiempo un protectorado conjunto, por ejemplo.
Más allá de la forma que semejante entidad pudiera adquirir, debe compensar el diferencial de recursos entre las mitades este y oeste de la región, ya que es el único modo de contener la economía siria y estabilizar realmente el lugar.
Cualquier otro curso de acción traerá más dolor y perjudicará a la economía global, con la única excepción del mercado de armas. Es lo que sucede hasta ahora.
Recordemos que las potencias aéreas pueden neutralizar fácilmente a cualquier grupo local que se oponga a una administración civil y pacífica, ya que las instalaciones petroleras son muy vulnerables. Que todavía no lo hayan llevado a cabo indica hasta qué punto su adversario es, más bien, otra potencia.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Agosto de 2015: Temblor y temor



Queridos lectores,

Este mes de Agosto de 2015 ha supuesto un cambio importante. Así como en los meses previos veíamos cómo los problemas se acumulaban y se añadían nuevos puntos de tensión y fricción, y en Julio se hacía evidente que algunos grandes cambios ya estaban en marcha, en este mes de Agosto se han comenzado a sufrir las consecuencias de tantos problemas. El cambio, por tanto, no es un cambio de tendencia, que se mantiene inalterable: es un cambio en el nivel de las consecuencias, que comienzan a ser más evidentes.

Como cabía esperar, los medios generalistas ha tratado estos problemas como si fueran cuestiones desconectadas, como si se tratasen de crisis independientes aunque aceptando que todos ellos tienen una magnitud bastante considerable. Sin embargo, una aproximación crítica a lo que está sucediendo muestra que las múltiples crisis no son más que las múltiples facetas de un solo problema, de una gran crisis que hunde sus raíces en un punto histórico; un punto en el cual nuestra manera de concebir las relaciones de producción e intercambio, nuestro sistema económico, está llegando a un punto en el que no es que el sistema sea insostenible (siempre fue insostenible, lo cual quiere decir que no se podía mantener indefinidamente en el tiempo) sino que se está volviendo ya inestable y amenaza de colapsar. Por desgracia, la actitud dogmática (casi se podría decir religiosa) del pensamiento económico actual impide que se puedan cuestionar los fundamentos perfectamente cuestionables de nuestro sistema económico, con consecuencias funestas. Pero analicemos ya estos problemas que están empezando a desbordarse.

La última semana de Agosto las bolsas mundiales dieron un primer susto. Después de una semana anterior muy mala en los mercados asiáticos, en la tónica de la evolución de los últimos meses, el lunes 24 de Agosto las bolsas de todo el mundo registraron pérdidas muy importantes, comenzando por la bolsa de Shanghai. El martes se avecinaba tan negro como lunes, pues a la apertura el mercado chino caía también a plomo, pero los estabilizadores del mercado entraron en acción. Las grandes compañías que velan por el buen hacer de los mercados bursátiles se gastaron millones de dólares para  estabilizar el mercado, aprovechando también que en Agosto el volumen de contratación es inferior al de otros meses y que con menos dinero se consigue mayor variación. A pesar de las absurdas explicaciones que se dieron, sobre todo para explicar la "recuperación" del martes y el resto de la semana (según decían, porque el Banco de China ha reducido los tipos y eso fomentará la inversión, a pesar de que no fue precisamente la bolsa china la que se recuperó, sino las europeas y la estadounidense), se está hablando cada vez más claramente del verdadero problema de fondo: que se está produciendo un frenazo económico considerable a escala global. De entrada, el parón de China es un fenómeno de una escala mundial: piensen que el 40% del crecimiento económico global del año pasado fue debido a ese país. Pero es que además también se empieza a reconocer que la caída del precio de las materias primas no sólo está perjudicando a los países que viven de su exportación sino que pone en peligro el buen curso económico global (contrariamente al habitual mensaje de que si es barato el petróleo, el carbón, el cobre, el acero, etc es bueno para la economía global). Todos estos problemas refieren a lo mismo: hay un problema de demanda - en el caso de China, porque las clases medias de las economías occidentales tienen cada vez menos renta disponible y no están muy dispuestas a gastársela en productos innecesarios; y en el caso de las economías exportadoras de materias primas, doblemente, por el frenazo chino y por la caída del consumo occidental. A pesar de los  esforzados mensajes de tranquilidad que se imparten desde los cenáculos económicos, la realidad es que se ve cada vez más claro que hay una gran recesión en ciernes. Y como era de esperar, la evolución de la bolsa en la última jornada de Agosto y la primera de Septiembre no ha sido tan boyante, y el retroceso poco a poco se consolida. Síntoma de un otoño que se prevé movido.

Durante este mes de Agosto la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha reconocido abiertamente en su último Oil Market Report que ya ha comenzado el declive de la producción de petróleo por fracking en los EE.UU. A pesar de la evidencia que se acumula (que la demanda no está siguiendo los patrones esperados y que la oferta, al final, está comenzando a disminuir, porque a estos precios el negocio del petróleo es ruinoso, lo cual nos lleva, como saben, a la espiral), se sigue hablando de sobreoferta cuando en realidad lo que hay es subdemanda, que de acuerdo con el OMR ya es de unos 3 Mb/d.



En esa gráfica, las últimas 7 barras representan la previsión de la AIE para los próximos trimestres. La línea verde corresponde a la producción de petróleo, la amarilla a la demanda, y las barras azules son los cambios en los stocks (el petróleo almacenado), que están directamente relacionados con la diferencia entre oferta y demanda. Como ven, el problema actual ha estado originado porque la demanda no ha seguida por donde estaba previsto y lleva sin crecer desde hace casi un año; de hecho, ha descendido un poco. Delante de esta situación, lo que prevé la AIE es un estancamiento de la producción durante los próximos 18 meses. Que es lo más parecido a un reconocimiento de la llegada del peak oil de todos los líquidos del petróleo (ya sabemos que el peak oil del petróleo crudo fue en 2005) que se puede esperar de la AIE. La congelación de la demanda es muy preocupante, teniendo en cuenta que en verano la demanda siempre aumenta; si, siguiendo el ciclo habitual, la demanda baja aún más en otoño, las perspectivas para los próximos meses son muy malas para el sector petrolero. Máxime si, como decía Bloomberg hace unos días, las compañías petrolíferas necesitan medio billón de dólares para sobrevivir. ¿De dónde sacarán esa cantidad de dinero? ¿Quién se lo va a dejar en el actual entorno de precios tan bajos? Para cuando las quiebras de empresas y países productores haga bajar la oferta y el precio vuelva a ser lo suficientemente elevado como para hacerlas viables ya será muy tarde para muchas de estas empresas. Por lo pronto, los trabajadores de Petrobras se han declarado en huelga indefinida.

El mes de Agosto ha sorprendido también a la miserable (aun
que se resista a aceptarlo) Europa  con una gravísima crisis migratoria. Si primero fueron las oleadas masivas de inmigrantes intentando pasar el Canal de la Mancha para llegar de Francia al Reino Unido, después la desesperación de miles de personas que intentan cruzar el Mediterráneo a bordo de precarias embarcaciones recrudeció con fuerza. Nada nuevo, en realidad; como bien saben en España e Italia, hace ya años que miles de personas perecen cada año intentando cruzar de la orilla sur a la norte. Sólo resulta que ahora el flujo migratorio se ha desplazado algo hacia el Este, y también que los que intentan huir de la miseria y la destrucción son étnicamente demasiado parecidos a los europeos del sur. En realidad, ni siquiera cuando los que perecían ahogados tenían una tez más morena la razón para dejarlos morir como perros era étnica; siempre ha sido económica (lo cual no la hace menos abominable). También como novedad, no sólo están entrando por el mar, sino también por tierra, sobre todo los refugiados que huyen de Siria (un país que pasó recientemente su propia bancarrota petrolífera). Y eso está llevando a que no se pueda dejar todo a la barrera del mar, que eliminaba físicamente el problema simplemente con que los países europeos no hicieran nada. Ahora sí que tienen que hacer algo, y lo hacen: contener la masa migratoria con la fuerza. Aquí se ha visto cuál es la verdadera catadura de los gobiernos europeos, por si alguien tuviera alguna duda: gases lacrimógenos, material antidisturbios, alambradas especialmente diseñadas para lacerar la carne con mayor daño y efectividad,  y muros, muchos muros, de ladrillo y de papel, de crueldad y de indiferencia. Para dejar claro de qué va todo esto, el Gobierno de Hungría anunció hoy mismo que devolverá a todos aquellos que considere "inmigrantes económicos", es decir, a los pobres de solemnidad. Mientras tanto, el resto de países discuten sobre qué cuota de inmigrantes sirios están dispuestos a aceptar; por ejemplo España no quiere alojar a los 4.500 que se le quieren asignar, sino sólo 1.500. A eso hemos llegado, aunque presiento que aún no hemos tocado fondo. Lo más triste de todo esto es que, viendo el trato que se dispensa a los pobres desgraciados que lo han perdido todo al colapsar su país, ya sabemos qué podremos esperar nosotros mismos cuando sigamos ese mismo camino. Quizá la furibunda y poco caritativa reacción de los gobiernos europeos se deba, justamente, al terror que produce verse reflejado en los otros, que no son tan otros como nos gustaría.

Y la crisis climática también está recrudeciéndose. Comentábamos en Julio que en el Pacífico se había visto, por primera vez, tres huracanes o tifones simultáneos. Pues bien, en Agosto no sólo se ha repetido la efeméride, sino que encima esta vez los tres huracanes eran de categoría 4 (sobre 5). El sobrecalentamiento de las aguas del Pacífico con el advenimiento del ya denominado El Niño Godzilla es el responsable de que se haya subido la apuesta de Julio. Las previsiones apuntan a que probablemente en Diciembre tendremos un fenómeno de El Niño que será el más intenso en décadas, aunque aún hay alguna esperanza de que no supere al de 1997-98. Curiosamente, cuando se produce El Niño el Atlántico está más frío que la media y eso ayuda a que se disminuya la recurrencia de huracanes en esa cuenca oceánica; este año, sin embargo, el Atlántico también está marcando anomalías positivas de temperatura y sólo la cizalladura vertical del viento evita que se produzcan más huracanes en esa cuenca; sin embargo, eso también hace que la temperatura superficial del océano continúe subiendo y por tanto cuando cambie el régimen de vientos se producirán más huracanes. No descarten, por tanto, observar fuertes huracanes en el Atlántico hacia el fin de la temporada (Octubre-Noviembre).


Y los problemas políticos continúan escalando. De un lado, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, viendo perdido una gran parte de su apoyo inicial y con su partido escindido, decidió renunciar y convocar elecciones para el 20 de Septiembre; en ese momento se verá cuál es la factura que le pasa lo que muchos consideran su cesión frente al saqueo del gran capital. Entre tanto, el conflicto entre Cataluña y España sigue imparable su marcha hacia yo no sé muy bien dónde. Por una parte, el president Artur Mas ha convocado ya las elecciones para el próximo 27 de Septiembre, recalcando el carácter plebiscitario de esos comicios. Es decir, que en vez de servir para elegir el parlamento regional de Cataluña, el apoyo relativo que reciban las diferentes opciones políticas servirían, a decir de los proponentes de la independencia de Cataluña, como un sucedáneo de referéndum de autodeterminación. Para reforzar este hecho, el partido del president, CDC, y el principal partido de la oposición, ERC, ambos independentistas, han renunciado a presentar una lista propia y presentan una conjunta, en la que también entran personalidades de la sociedad catalana no vinculadas en principio al juego partidista (aunque en esta lista conjunta no ha entrado el tercer partido independentista, la CUP, más pequeño, más de izquierdas y claramente anticapitalista). En España están empezando por fin a verle las orejas al lobo, pues esta lista conjunta podría, según las encuestas, arrastrar entre el 35 y el 45% de los votos, y junto con la CUP podrían moverse entre el 38 y el 50% de los votos. Dado que no todas las otras opciones son claramente unionistas, y que la lista conjunta será, sin duda, el partido más votado con diferencia, el problema de legitimidad que se va a plantear a partir del día 27 es de aúpa. Toda la discusión ulterior va  a depender de cuán lejos o cerca se quede el bloque independentista de ese mágico 50% de los votos que en realidad no define nada pero en la práctica lo va a definir todo. Por eso, muchos medios españoles se han lanzado a una campaña por intentar espolear el voto unionista, algunos apelando al miedo, otros al odio, otros haciendo comparativas odiosas, en algunos casos prometiendo mejoras en el autogobierno de Cataluña que, a estas alturas, son insuficientes para los que ya no se conforman con nada menos que la independencia. Permanezcan atentos, pues este mes será decisivo no sólo para el futuro de Grecia, de España y de Cataluña, sino para el de muchos otros territorios europeos que se verán afectados por los sucesos que se desarrollen en estos lugares.

Salu2,
AMT

martes, 17 de junio de 2014

Distópica futura: 12 de Diciembre de 2014



A veces los eventos que marcan nuestro destino colectivo se proyectan tan nítidamente en nuestro futuro que uno tiene la tentación de unir los puntos de los sucesos cercanos y tratar de imaginar cuál será su influencia en el porvenir siguiendo una banal línea recta. Sin embargo, nuestro futuro será el resultado de muchas decisiones individuales, siempre complejas y a veces caprichosas, y de factores externos de los cuales tenemos un conocimiento en el mejor de los casos aproximado. Es por ello que cualquier previsión que hagamos sobre lo que va a pasar está condenada a un error más o menos grande, y a menudo aún cuando el error es pequeño se debe más a la casualidad que al acierto. 

Aún así es tentador intentar esbozar cómo podría ser uno de esos millones de infinitos futuros a nuestro alcance, uno que quizá es más probable o está más cerca del camino que posiblemente acabaremos siguiendo... o quizá no.


Viernes 12 de Diciembre de 2014. Rueda de prensa del presidente del Gobierno de España, D. Mariano Rajoy Brey.

Habla el Presidente del Gobierno.

Comparezco ante Vds. por iniciativa propia para anunciarles la decisión del Gobierno de España de enviar tropas para proporcionar ayuda humanitaria en la zona del Golfo Pérsico como consecuencia de los conflictos armados desatados en Siria, Irak y Yemen. Como saben, la OTAN ha solicitado de manera urgente a todos los países aliados que envíen tropas para intentar dar auxilio a los millones de refugiados de estos conflictos, en lo que constituye la mayor catástrofe humanitaria en la zona hasta la fecha. Éste, y no otro (como han dicho maliciosamente algunos), es el objetivo de esta misión; por supuesto, en algunos momentos los soldados podrían necesitar hacer uso de una fuerza proporcionada para proteger a la población civil pero, como digo, no se trata de fuerzas de ocupación, sino de pacificación y de protección de civiles. No se va a conquistar ningún país, sino a defender a los ciudadanos y los poderes locales para evitar que el caos, la anarquía y la muerte campen a sus anchas.

Como Vds. saben, los conflictos en el Golfo Pérsico han provocado una grave escalada del precio del barril de crudo (no hace falta que les recuerde que el 40% del petróleo que se consume en el mundo pasa por esta zona) que está poniendo en peligro la recuperación económica que habíamos comenzado ese año. Esta coyuntura ha coincidido con el conflicto del gas natural en Ucrania; la negativa de Rusia a permitir el paso del gas por ese país ha creado problemas de suministro en toda Europa. Aunque España afortunadamente no tiene problemas de suministro de gas ya que nuestros proveedores están el Norte de África, la lógica solidaridad entre los países miembros de la Unión Europea nos obliga a compartir nuestras provisiones de gas hasta que el problema con Rusia se resuelva; desde el Gobierno de España y también desde los de nuestros aliados europeos estamos convencidos de que las sanciones propuestas por la Organización Mundial del Comercio y por el G-7 surtirán efecto y Rusia por fin adoptará una posición más razonable y llegará a un acuerdo comercial con Ucrania, justo y razonable para las dos partes, que ponga fin a este conflicto.

Sé que tanto los ciudadanos de a pie como las empresas están sufriendo como consecuencia, por una parte, de los altos precios del petróleo que minan tanto nuestra competitividad como nuestra balanza comercial y, por la otra parte, de las medidas de racionamiento de consumo de gas natural que se han tenido que implantar para asegurar que nuestros socios de la UE no se vieran obligados no ya a detener su industria sino a consentir que sus ciudadanos mueran de frío. Sé también que la población española es justa y solidaria y está dispuesta a aceptar estos sacrificios temporales en favor de Europa, esa Europa en el pasado ha ayudado tanto a España y a la cual es de justicia devolverle ahora el favor.

Las turbulencias geopolíticas  a las que me acabo de referir, de una parte la proliferación de conflictos en el Golfo Pérsico  y de la otra la interrupción del suministro de gas a Europa, son problemas puntuales y que serán resueltos en fechas próximas, restaurándose así la deseada normalidad. Algunos de los que están generando estos problemas son enemigos declarados de la democracia, grupos que ilegítimamente pretende hacerse con el poder e imponer sus ideas totalitarias. Muchos de estos movimientos de corte totalitario tienen conexiones en otros países, incluso en nuestro país, donde también pretenden conseguir el poder aprovechándose del descontento que ellos mismos han contribuido a crear. En particular, creo que está en la mente de todos los movimientos ilegítimos de ciertos grupos con aspiraciones políticas, apoyados por Gobiernos extranjeros, que explotan de manera populista la crisis económica y las dificultades de muchos ciudadanos para intentar recabar más votos y así conseguir sus oscuros fines, que no son otros que destruir nuestra democracia y nuestro modelo de convivencia. Es por eso que en estos momentos de dificultades transitorias, causadas por una interrupción del libre mercado de materias primas, más que nunca hago un llamamiento a las fuerzas políticas del país para ofrecer una imagen de unidad y firmeza delante de los que sin duda son los enemigos del pueblo y de la libertad.

Y la amenaza de nuestros enemigos no debe ser tomada a a la ligera. Sus manipulaciones del mercado internacional de hidrocarburos, conseguidas arteramente y por la fuerza de las armas, serán sin duda derrotadas; pero no se puede negar que han causado una mella significativa en las expectativas macroeconómicas de España, que de ser muy brillantes a principios de año han pasado a quedarse congeladas en este momento; e incluso será no ya necesario sino imprescindible tomar medidas impopulares pero inevitables para capear este mal momento. Es una cuestión de responsabilidad, y el Gobierno que yo presido nunca se ha arrugado delante de las decisiones que son difíciles pero necesarias; y ha estado, está y estará a la altura de las circunstancias, siempre al servicio de España. Por ello, aunque nuestra aportación de tropas requeridas para la pacificación de la zona en conflicto suponga un coste adicional al erario público en un momento difícil, el Gobierno que yo presido no faltará a sus compromisos internacionales, porque un país serio y fiable como es la España que queremos y que quieren la mayoría de los españoles no puede echarse atrás en los momentos clave; pero además porque estamos convencidos de que trayendo la paz al tablero internacional es la mejor manera de restaurar el libre comercio mundial y asegurar la mejoría económica en nuestro país.

Por ese motivo esta misma mañana he firmado del Real Decreto que permite la movilización inmediata de las tropas. Dado que hace semanas que la eventualidad estaba prevista, nuestros soldados están ya preparados y partirán durante los siguientes días. No hace falta que les insista en la importancia de la misión y en la necesidad de que en estos momentos difíciles los españoles apoyemos más que nunca la labor de estos profesionales que se juegan y se jugarán la vida por defender los valores en los que creemos en otros países y la libertad en el nuestro.

  
El Presidente del Gobierno aparta por primera vez la vista del papel.


Éste es el comunicado del Gobierno que quería leerles; ahora contestaré a un breve turno de preguntas de los periodistas acreditados.


Una treintena de periodistas levantan la mano. Como había acordado con su jefe de gabinete, Mariano Rajoy sólo contestará a una decena de preguntas, pero para evitar las críticas recurrentes de los últimos meses es importante dar una representación balanceada a los medios considerados como más conservadores y pro-gubernamentales y a los más progresistas y contestatarios, aunque la cambiante realidad lleva a un nivel de contestación insólito en algunos medios en principio afines y a un cierto conformismo, no menos insólito, en algunos medios del otro bando. El terreno mediático se ha vuelto tan pantanoso como la calle: en los últimos meses, en los que la recuperación económica definitivamente embarrancó, las manifestaciones y protestas se han convertido en un elemento más del paisaje urbano.

Para abrir fuego el jefe de Gabinete da la palabra a un par de medios cuya afinidad con el Gobierno está garantizada; como además se trata de dos cadenas de televisión, estas intervenciones son las que después se verán en las casas de todos los españoles. Los reporteros, después de largas loas a la responsabilidad, hacen preguntas sobre el número y tipo de efectivos a enviar, y le piden al Sr. Rajoy que concrete a qué grupos españoles con intención política se refiere cuando habla de los enemigos de la libertad. Con una sonrisa relajada,  las preguntas de logística militar las solventa leyendo la larga relación de efectivos y materiales implicados, mientras que se limita a sonreír significativamente cuando se habla de los enemigos de España; nada se dice pero en la mente de todos está que se trata de una referencia nada sutil a los movimientos contestatarios del último año, algunos de los cuales se han constituido en partidos políticos con buenas perpectivas electorales y amenazan la alternancia bipartidista de las últimas décadas.

Tras abrir el fuego con la cobertura amiga, es el momento de empezar la refriega de verdad. El jefe de gabinete hace un breve comentario al oído del Presidente y concede la palabra al reportero de un diario progresista bastante crítico. El periodista se pone de pie y pregunta: 

- Gracias. Se han producido muchos otros conflictos con anterioridad en los que la catástrofe humanitaria ha sido mucho mayor que ésta de la que hablamos. De hecho, y sin necesidad de guerras, hay muchos países donde se viven actualmente situaciones más graves, en los que el hambre, las inundaciones y las enfermedades causarán este mismo año varios millones de muertes. Resulta por tanto difícil de hacer creer que es la motivación humanitaria la que ha puesto en marcha, y en tiempo récord, a la OTAN. Y más cuando el conflicto en Siria, uno de los que se dice querer resolver, hace más de dos años que colea. Parece claro que se trata de Irak, y de su producción de tres millones de barriles diarios de petróleo ahora reducidos a casi nada, el que ha puesto en marcha la maquinaria bélica, sobre todo cuando en Julio el precio del petróleo superó los 150 dólares por barril que aún hoy se resiste a perder. - Gesto de impaciencia del jefe de gabinete al periodista, que le conmina a que formule ya su pregunta; el periodista asiente y dice: - He aquí mi pregunta: ¿no es el objetivo de esta intervención el de asegurar que el petróleo iraquí vuelve a fluir? ¿No es cierto que los EE.UU., Francia e Inglaterra han enviado sendos equipos de ingenieros civiles del petróleo para reparar los desperfectos en yacimientos, oleductos, refinerías, etc a la más breve dilación? Gracias.

El Presidente del Gobierno respondió sin apenas pausa apenas hubo acabado la pregunta; sin duda ésta la esperaba y llevaba la respuesta aprendida.

- Vamos a ver... Ciertamente el hambre en el mundo es un grave problema, pero Vd. se da cuenta de que no se puede combatir con la fuerza de las armas, sino de la cooperación internacional; de hecho, mi Gobierno ha hecho todos los esfuerzos por mantener la dotación presupuestaria y ampliar las competencias de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo... - el reportero protesta, diciendo que también hay otras guerras que han causado y causan más muertos - Sí, sí, hay otras guerras, qué duda cabe; pero no podemos estar en todas partes: no somos los gendarmes del mundo. Y en este caso se trata de peligrosos insurgentes que, fíjese Vd., no solo ponen en peligro la vida de millones de sus conciudadanos, sino que buscan atentar contra nuestra vida y nuestras libertades. Comprenderá Vd. que luchar contra estos enemigos es lo más prioritario, por lo menos lo es para mi y para mi Gobierno, de nuevo, como he dicho, por un ejercicio de responsabilidad, que creo que la mayoría de los españoles comparte ampliamente.

Con cierta aspereza, el Presidente da por zanjada la pregunta y el jefe de gabinete se apunta en su cuaderno una nota sobre ese periodista tan maleducado que se ha atrevido a interrumpir al Presidente cuando estaba respondiendo.

Para dar al Presidente una pequeña tregua, el jefe de gabinete le da entrada a la pregunta que formula el periodista de un pequeño diario conservador:

- Gracias, Presidente, por sus aclaraciones. Vd. ha relacionado el presente conflicto con la necesidad de hacer ajustes presupuestarios, como se refleja en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año 2015 que se ha discutidos estos días pasados en las Cortes. Destacaría varias de esas medidas en particular: una, si me lo permite, draconiana subida del IVA, que con carácter general y con muy pocas excepciones pasa a ser del 25%; el incremento de los porcentajes tributarios sobre la base imponible del IRPF sobre todo para las rentas medias y bajas; el incremento del IAE; la reducción de deducciones para particulares y empresas y, la que a mi parecer es la medida más radical, la disminución por primera vez, en un 0,95 % en términos nominales, de las pensiones en España, un hecho inédito que hará que este Gobierno pase a los libros de Historia; medida aún más dura si cabe si se tiene en cuenta cuántas familias sobreviven sin otros ingresos que la pensión del abuelo. Por todo ello, mi pregunta, en realidad dos si me lo permite, son: ¿Cree Vd. que realmente vamos a conseguir mejorar la situación financiera de España con esta guerra? Y la segunda pregunta: ¿cuánto tiempo  cree que durarán estas medidas y cuándo llegará la recuperación económica? Puesto esto es lo que le interesa al pequeño y al gran empresario, y al ciudadano de a pie. Gracias.

Podría haber sido peor: el arranque hacía presagiar un final más difícil, pero las preguntas era bastante genéricas y proclives a ser respondidas de manera vaga, estandarizada, cosa que el Presidente aprovecha.

- Gracias. En primer lugar permítame decirle que España no está ni estará en guerra; los soldados españoles van a una zona de guerra en la cual nuestro ejército no será una de las partes contendientes sino uno de los garantes de la vida y la libertad de los civiles. Hacer tal cosa es una obligación moral para todas las personas de bien, y deberíamos por tanto hacerlo, independientemente de si nos resulta o no interesante económicamente. Pero es que además del incremento de seguridad de la región todos salimos beneficiados, como lo atestigua el desmesurado e injustificado aumento de precio del barril del petróleo durante los últimos meses. Así que déjeme decirle que los beneficios de esta intervención son inmediatos, a medio plazo y a largo plazo. Inmediatos, porque es una cuestión de justicia moral; a medio plazo, puesto que evitará que siga subiendo el precio del petróleo; y a largo plazo, porque conseguirá que este precio baje y se mantenga estable. Con respecto a lo segundo que me ha preguntado, las actuales medidas, que sabemos que son duras y que por supuesto son temporales, durarán hasta que el contexto de estabilidad de precios en el mercado internacional no mejore. No le puedo decir hasta cuándo; el Gobierno por supuesto desea que este plazo sea tan breve como sea posible, de unos meses a lo sumo, pero como digo dependerá de factores que no están en nuestra mano, y sobre los cuales la única forma de influir es justamente con la ayuda de nuestras tropas y promoviendo la paz en la región.

El periodista del pequeño diario conservador asiente a cada palabra del Presidente y al acabar éste musita un suave pero audible "Gracias". El jefe de gabinete se lo anota en la columna del haber de su libreta. Sin embargo, llega el momento de tragarse una amarga píldora: por la regla no escrita del equilibrio mediático deben dar la palabra a un periodista de una conocida y vista cadena de televisión de orientación progresista. Encima, esta televisión sólo ha enviado un único reportero, muy conocido, que es además el número uno de la lista negra del jefe de gabinete. Pero no queda más remedio que darle la palabra y así lo hace Mariano Rajoy, preparándose para tomar nota de sus palabras para usar después sus argumentos en su contra; el jefe de gabinete y dos de sus secretarios se disponen a tomar también sus notas para pasarle después a Rajoy y ayudarle en el rifirafe dialéctico.

El periodista comienza su andanada sin ni tan siquiera agradecer que le hayan concedido el raro privilegio de tener el uso de la palabra.



- La continua oleada de recortes tanto en materia de prestaciones sociales como en derechos civiles está generando una situación de gran malestar, visible en las calles de toda España. El pasado fin de semana varias manifestaciones, según algunos medios las más masivas de la historia reciente, pidieron que España no participara en esta guerra; al parecer, igual que en 2003, más del 90% de la población española está en contra de la guerra en Irak; sin embargo, el Gobierno hace oídos sordos a esta petición. La aprobación hace un mes de la Ley Orgánica de Emergencia Armada le permite enviar tropas bajo circunstancias de excepcional gravedad para los intereses españoles sin tener que contar con la autorización previa del Parlamento. Sr. Rajoy, esto se desmorona y Vd. lo sabe. Las banderas republicanas proliferan en las manifestaciones y, aunque ahora es contrario a la ley publicar tales encuestas, muchos medios apuntan a que el apoyo a la instauración de una república es casi mayoritario, y eso por no hablar de las cuestiones catalana y vasca. Sr. Rajoy, ¿no cree Vd. sus políticas podrían estar llevando a España al desastre, a la desintegración social? ¿Realmente no contempla dejar de ejecutar políticas que son mayoritariamente rechazadas, desde la ejecución de hipotecas draconianas que dejan en la calle madres con hijos pequeños y a ancianos sin recursos hasta la participación en guerras injustas, e intentar que la soberanía de España vuelva a ser realmente popular en el sentido propio de esa palabra? Porque hasta de la palabra "popular" se han apropiado Vds., señor Presidente... Gracias.

El periodista hubiera seguido despotricando durante un buen rato, pero el jefe de gabinete le hace un gesto significativo y el periodista calla de golpe, introduciendo ese "Gracias" repentino y desubicado. Todo el mundo sabe que cada uno tiene un papel y el periodista no debe excederse en el suyo, por muy progresista y martillo de conservadores que se crea. Afortunadamente la estrella de la tele es coherente con su papel de bufón aliviaconciencias y no continua haciendo gracias; por ese motivo se le permitirá volver otro día a una rueda de prensa, donde hará una nueva boutade...

Rajoy repasa rápidamente las notas que bien preparadas le pasa su jefe de gabinete y las intercala convenientemente con las suyas propias. El plano ligeramente contrapicado del realizador televisivo impide ver este ejercicio de lectura rápida, disimulado aún más gracias a la obligada pausa que le permite un discreto sorbo de agua. Al fin, comienza a esbozar la respuesta, con tono contundente pero pausado, que hace pensar en una rabia contenida por la inteligencia aunque en realidad es el resultado del tiempo necesario para la lectura de las notas. Dado la brevedad del tiempo que han tenido que prepararlas, las respuestas del Presidente suenan a demasiado escuetas, a telegráficas:

- España no va a la guerra en Irak, ni en los otros países en conflicto, como ya hemos dicho. La misión de España es estrictamente humanitaria. Además, a pesar de que aún no se ha podido votar, esta propuesta cuenta con el apoyo mayoritario del Congreso de los Diputados. No es el Gobierno el que lleva a España hacia el desastre y la desintegración, sino los enemigos a los que implacablemente perseguiremos aplicando el imperio de la ley, incluso creando leyes nuevas para perseguirles donde ahora se nos escapan. Las políticas que ejecutamos tienen el apoyo mayoritario del Congreso y este Congreso es refrendado cada cuatro años en las correspondientes Elecciones Generales; quien quiera defender legítimamente otras ideas, otro plan, tiene el derecho de presentarse y de intentar gobernar: ahí reside la verdadera soberanía popular, y no en coacciones ilegítimas.

Y lo deja ahí, pero el periodista mediático se siente satisfecho con la respuesta: le da para hacer un par de cortes provocativos para los anuncios de su programa, para elevar la audiencia y los ingresos por publicidad.

El jefe de gabinete le dice al Presidente que ya está bien por hoy; pueden estar contentos porque la cosa ha ido muy bien. Pero aún hay tiempo para otra pregunta breve, y así lo repite el propio Rajoy. El jefe de gabinete se fija en una periodista joven y atractiva, que solicita su turno el brazo en alto sonriente, con una sonrisa cálida y cándida. Revisa sus notas y comprueba que trabaja para un medio de internet, técnico, sin afiliación política. Hace poco tiempo que asiste a las ruedas de prensa en Moncloa aunque ya lleva unas cuantas a sus espaldas. Intervino una vez hace meses con una pregunta sobre la fiscalidad de las gasolinas, planteada de manera meramente informativa, sin entrar a valorar la intencionalidad del Gobierno. Muy profesional, había anotado el jefe de gabinete, y le sugiere a Mariano Rajoy que la escoja a ella. El Presidente le da la palabra, recordándole que la pregunta ha de ser breve. Sin dejar de sonreír un instante, ella se pone en pie y con una voz dulce pronuncia una pregunta sencilla.

- Gracias por el turno de palabra, Sr. Presidente. Mi pregunta es sencilla: ¿Sabe Vd. lo que es el Peak Oil, Sr. Presidente?  Y si lo sabe, ¿es Vd. consciente de que los problemas del Oriente Próximo no son la causa de los altos precios de los hidrocarburos, sino el síntoma? ¿Y que los precios no van a bajar nunca?

Rajoy duda unos segundos; ¿será él el primer Presidente que hablará públicamente y de manera directa de Peak Oil? Vacila: no puede negar que conoce el concepto puesto que le podrían reprochar que miente, pero al tiempo reconocer su existencia públicamente tiene demasiadas implicaciones. Afortunadamente su jefe de gabinete, hombre ágil y preparado para estas situaciones, dice en voz alta que lamentablemente no hay tiempo para responder más cuestiones y agradece a todo el mundo su asistencia, y se acerca a Rajoy para alejarlo del atril y de la rueda de prensa. Rajoy aún está un poco perplejo, pero los breves comentarios de sus ayudantes le devuelven a la selva de la gestión del día a día, a las preocupaciones inmediatas de la economía española y del nuevo despliegue militar.


Mariano Rajoy se despide de los periodistas, pero al pasar delante del atril el micro abierto aún es capaz de captar sus últimas palabras:

- A ver quién hubiera podido prever este sarao hace meses.


Antonio Turiel
Figueres, Junio de 2014

miércoles, 17 de octubre de 2012

Un falso Eldorado

Imagen de http://www.microplagio.com

Queridos lectores,

Desde hace algunos años es costumbre que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) saque alguna noticia de corte positivo un poco antes de la publicación de su informe anual, el World Energy Outlook (WEO, el cual este año está previsto que salga a la luz el 12 de Noviembre; cuando llegue haremos, como siempre, cumplida glosa de su contenido). Hace dos años fue el fantástico futuro que le esperaba al gas natural con la explosión de la explotación masiva del gas de esquisto en los EE.UU.; el año pasado el énfasis se puso en las buenas perspectivas que había para un crecimiento de la producción y consumo de energía renovable... Estas promesas de un futuro brillante son sin embargo rápidamente desmentidas por la realidad: ya sabemos que el gas de esquisto es mucho más limitado de lo que se pretendía, y ni siquiera es en realidad económicamente rentable (salvo para los EE.UU., que con él exporta inflación y por tiempo limitado). En cuanto a las energías renovables, su despliegue a escala masiva afronta tantos retos (de capital, materiales, ubicaciones, potencial máximo, TRE, etc) que incluso usando tecnologías probadas se requeriría establecer una economía de guerra desde ya para después conformarse con una economía de estado estacionario que no es compatible con nuestro actual sistema económico.

Con estas noticias la AIE intenta solamente dar una imagen de normalidad y de tranquilidad, puesto que el lector medio no comprobará estos datos después de que pase el fragor mediático que acompaña a la salida del informe anual. Sin embargo, alguien que se acuerde de los anuncios de otros años, si quiera vagamente, tendrá la sensación extraña de que las fanfarrias no concuerdan, de que cada vez se dice algo diferente. Y quien rasque un poco más verá que en realidad todo ese ruido de clarines sólo pretende ocultar que no se ve nada claro hacia qué sistema podemos transitar, toda vez que lo que no nos queremos cuestionar es el propio sistema económico.


Este año la AIE sorprende con el anuncio de las excelentes perspectivas de producción de Irak en los próximos años, sacando un informe temático al respecto casi un mes antes de la publicación del WEO. Y digo que tal anuncio es sorprendente no por el maravilloso futuro que nos ofrece, sino justamente por lo magro de sus perspectivas si uno las sitúa en su justo contexto. Según dicho informe, la AIE espera que Irak sea capaz de duplicar, quizá incluso de triplicar su producción actual de aquí a 2020. En la mejor de sus previsiones, con hasta 9 millones de barriles diarios (Mb/d) en tal fecha, la AIE estima que Irak podría convertirse en el segundo productor del mundo, por delante de Rusia. Su escenario central, algo más razonable, estima que irak podría incrementar su producción hasta llegar a los 6 Mb/d en 2020 y los 8,5 Mb/d en 2035.

En una época como la actual, que en un plazo de tiempo considerado razonablemente breve un país pueda incrementar su producción de petróleo en hasta 6 Mb/d (sobre los 90 Mb/d que se están consumiendo ahora mismo), y encima de petróleo crudo (no los sucedáneos conocidos como petróleos no convencionales, que tantos problemas y limitaciones tienen) ha sido recibido con entusiasmo por la prensa,  principalmente por la prensa económica. El matiz es importante: la prensa generalista no está demasiado al tanto de los problemas con el petróleo, centrada como está en la crisis económica sin entender que en buena medida ésta está siendo ya arrastrada por la energética. Sin embargo, los cenáculos económicos hace tiempo que son conscientes de que hay un problema real con la energía y empiezan a prestar más atención. 

Para entender qué pasa con Irak resulta conveniente echar un vistazo a la gráfica de producción y consumo de Irak durante los últimos 20 años, extraída como siempre de la web Flujos de Energía, que usa los datos del informe anual de BP.  



La historia productiva de Irak refleja su propio drama como país. La primera gran caída tiene lugar cuando le declaró la guerra a Irán, a principios de los 80 del siglo pasado; el conflicto destruyó muchos pozos e instalaciones críticas. Estaba a punto de recuperar los niveles productivos de los 70 cuando invadió Kuwait en 1991  y sufrió un intenso castigo por parte de los EE.UU., lo cual redujo la producción prácticamente a cero. Después, nueva recuperación (esta vez, curiosamente, en forma de "L": ¿los intereses de Occidente favorecieron una gran inversión y tal despegue fulminante a finales de los 90?); y en 2003 nuevo capítulo bélico, esta vez directamente contra los EE.UU. Que este episodio fue diferente de los anteriores lo evidencia la rapídisima recuperación de la producción, que demuestra que los EE.UU. atacaron Iraq con precisión casi quirúrgica, asegurándose de no destruir instalaciones críticas (lo cual refuerza la impresión de que el anormal despegue de los años anteriores fue alimentado por una gran inversión sobre todo americana).

Una anomalía de la gráfica presentada arriba, y que también arroja ciertas sombras sobre las fabulosas predicciones de la AIE, es que BP no tiene datos sobre el consumo interno de Irak. Esta parte queda, por tanto, a la especulación y a la inferencia muy indirecta a través de la experiencia de primera mano de quienes sí que han vivido en Irak. Una de esas personas es Pedro Prieto, vicepresidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (sección local de ASPO), co-fundador de la web Crisis Energética y viejo conocido de estas páginas. Pedro siempre cuenta a quien le quiere escuchar que las sucesivas guerras, y en particular las que Irak ha librado contra los americanos, han servido para degradar la incipiente industria del país y reducirlo a la Edad Media, de donde no ha podido salir durante los largos años de embargo y tampoco ahora en medio de su crónica inestabilidad. De ese modo, el consumo de Irak es sólo una fracción ínfima del que podría haber sido y así la mayoría de su petróleo puede ser exportado para solaz de los occidentales. Si tal destrucción del autoconsumo iraquí ha sido deliberada o accidental queda a la libre interpretación del lector. Lo que sí que parece es que efectivamente Irak ha conseguido esquivar el destino que marca el Modelo de Territorio Exportador que ya discutimos aquí, según el cual los países productores tienden a disminuir muy rápido sus exportaciones, cayendo éstas típicamente a una tasa que es el doble que la de la caída de producción. Aunque, a qué precio para los iraquíes...

Se ha de hacer notar que las dificultades sobre el terreno hacen que la propia industria del petróleo se resienta en Irak. Los pozos de petróleo, sobre todo los más maduros, requieren un continuo y costoso mantenimiento so pena de quedar inutilizados, a veces de manera definitiva. Por otro lado se tiene que tener en cuenta que algunas de las estrategias de explotación que se pretenden aplicar a Irak, exportadas de otros territorios, están basadas en el uso de abundantes cantidades de agua. En un país desértico como Irak, donde muchos de sus campos están en zona continental, tales estrategias tienen una aplicación mucho muy limitada, y no sólo es una cuestión de dinero. Eso explica por qué, a pesar de haber proyectos de explotación que sobre el papel deberían hacer que Irak produjese 15 Mb/d en 2020 la AIE no se permite tal cantidad ni en sus mejores sueños.

Pero incluso para los que creen que la única limitación es el dinero el reto a afrontar es terrible: según el propio informe de la AIE sería necesario realizar una inversión de 25.000 millones de dólares al año. Piensen que en la actualidad se invierten en ese país en el mismo segmento 9.000 millones de dólares anuales, lo que implica un incremento del 278%. Incremento que tiene que producirse ya para que el aumento de producción llegue a tiempo de revertir los intuidos efectos adversos de un peak oil cada vez más próximo, sino pasado. Sin embargo, una de los mayores problemas que afronta encontrar inversionistas para este presunto gran negocio del petróleo iraquí es la falta de seguridad en el país. Para poder explotar ese petróleo se tienen que provisionar pérdidas materiales y humanas, al final del día indistintamente convertidas en dinero en el balance de las empresas sobre el terreno, o bien (en realidad, además) fuertes gastos en seguridad. Todo lo cual hace disminuir el rendimiento económico de la inversión (tal descenso también se podría contemplar desde la perspectiva de la TRE, como un sobrecoste energético asociado a la inestabilidad). En añadidura, los retos técnicos a afrontar, comentados más arriba, no son menores.

Lo que se presume como una buena nueva oculta grandes retos técnicos, económicos y una cantidad de inversión tan elevada que hace dudar de cuál es la TRE real de la explotación que se pretende. Recuerden que a medida que la TRE se acerca a 1, la energía neta que nos deja el petróleo se acerca a 0. Y si para producir ese petróleo al ritmo que la AIE desea tenemos que reducir la TRE nos podemos encontrar delante de una situación en que la cantidad de barriles nominales aumenta, pero la energía que podemos aprovechar de ellos disminuye porque se consume más en su producción. Tal simple consideración termodinámica escapa del radar de los economistas ya que, como sabemos, no entienden el concepto de TRE. 

Lo desdichado del caso es que en realidad el mensaje de la AIE no puede ser más desesperante. Puesto que de manera implícita el lector de las presuntas buenas noticias de la AIE está dando por hecho que Irak será capaz de lograr el hito de aumentar tanto su producción (cosa difícil, como hemos explicado) todo lo demás manteniéndose igual. Desgraciadamente, de aquí a 2020 los campos actualmente en explotación en el mundo va a perder unos 36 Mb/d de producción, según preveía el CEO de Shell Peter Voser hace un año. Eso no quiere decir que el mundo vaya necesariamente a producir 36 Mb/d menos en 2020 (sobre los 90 Mb/d consumidos hoy en día eso representa una caída del 40% de la producción, ahí es nada), puesto que nuevos campos y pozos van a entrar en producción. Sin embargo, lo que parece claro es que compensar completamente tal declive es prácticamente imposible, como un debate público en la web francesa Oil Man dejó bastante claro (por cierto, vean el comentario sobre las previsiones que hace un año se hacían sobre Irak, semejantes a las que adopta hoy la AIE, y cómo la Administración Obama las desmiente rotundamente). La conclusión es que hacia 2020 las previsiones más razonables indican que la producción de petróleo será de entre 10 y 20 Mb/d inferior a lo que es ahora. Y ya de incrementar la producción ni hablamos; pero recuerden que mientras no se incremente la producción de petróleo se va a producir una transferencia neta de consumo de petróleo desde Occidente hacia las economías emergentes, uno de los factores que explican por qué esta crisis no va a acabar nunca. Y si como parece la producción declina, la crisis será aún más grave de lo que ya es ahora mismo. Y si como huída hacia adelante se pretende compensar la caída de producción de crudo con más biocombustibles se producirá un doble efecto perverso: primero, que en realidad no aumentamos nuestra cantidad de energía neta, ya que los biocombustibles tienen TREs cercanas a 1, con lo que creemos hacer algo y no hacemos nada; y segundo, que aceleraremos y extenderemos las Guerras del Hambre, con consecuencias imprevisibles a escala global. 

Delante de estas consideraciones los 6 Mb/d que la AIE quiere presentarnos como la gran maravilla parecen un mal sarcasmo. Parece cada vez más cercano el día en que la AIE meterá la mano en el saco de las buenas noticias y la sacará vacía.


Salu2,
AMT