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miércoles, 2 de marzo de 2016

Precio regulado del petróleo: ventajas e inconvenientes



Queridos lectores,

Uno de los problemas asociados a la alta volatilidad de los precios del petróleo, como discutíamos en el post anterior, es el cortoplacismo con el que se gestiona la inversión en nueva producción, lo cual resulta extraordinariamente peligroso en un momento en el que las fuentes de hidrocarburos líquidos restantes son mucho más caras de explotar (tanto económica como energéticamente) que las que se han explotado históricamente. Precisamente en un momento en el que se tendría que garantizar una inversión más estable en la producción de petróleo, simplemente para compensar la caída natural de los campos más maduros, es cuando se están haciendo los recortes más drásticos, pues los nuevos proyectos son comparativamente más caros y menos rentables. La razón, por supuesto, es que los bajos precios del petróleo actuales hacen que tal inversión sea todavía más ruinosa de lo que lo ha sido estos últimos años. La interpretación economicista clásica (los precios están bajos porque hay exceso de oferta ergo se ha de reducir la oferta) ignora que lo que en realidad ha caído es la demanda porque los precios llevaban bastante altos desde 2011; también, que la caída de la oferta será tan abrupta que pasará por debajo de la demanda y disparará los precios, lo que acabará causando una nueva destrucción de demanda que volverá a hundir los precios y así sucesivamente. Es cuestión de tiempo (esencialmente, de que se sufran varios vaivenes dentro de la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda en el que ya estamos inmersos) que los líderes políticos y económicos se den cuenta de que no controlar este proceso lo único que hace es agudizar el fenómeno del peak oil, llevando a un descenso más rápido de la energía disponible que el que se debería seguir por razones meramente técnicas y geológicas. Y por ello mismo, en algún momento se decidirán a tomar medidas para contener la caída precipitada.

Si recapitulamos como hemos llegado hasta aquí, nos daremos cuenta de que la apuesta por el fracking ha permitido mantener la oferta de petróleo e incluso hacerla crecer durante los años 2011-2015, pero lo ha hecho a costa de hacer crecer también y de una manera salvaje el endeudamiento de las compañías (ver "La ilógica financiera"), y al mismo tiempo mantener un precio del petróleo demasiado elevado que ha terminado por generar la ola recesiva global que está comenzando en estos momentos. Por ello, esta inversión procíclica ha agravado enormemente los efectos del descenso energético; y si se mantiene este modelo de inversión se continuará profundizándolo. Dado que la energía es el verdadero motor de la economía, es preciso cambiar la estrategia de inversión en la exploración y desarrollo de petróleo, puesto que de otra manera el descenso energético será tan rápido que podría poner en peligro hasta la estabilidad social de nuestra civilización, y por supuesto haría inviable cualquier plan de transición más allá de los combustibles fósiles, sea éste del tipo que sea.

Uno de los mayores peligros asociados a la volatilidad en el precio del petróleo es que los inversores renuncien invertir en proyectos de exploración por temor al riesgo no ya de no tener beneficios sino de que no se recupere la inversión. En la inversión en exploración y desarrollo de petróleo los tiempos de retorno de la inversión (varios años) son lo suficientemente prolongados como para que una inversión a destiempo pueda ser ruinosa, simplemente si se tiene la mala suerte de que los precios se mantengan altos cuando se esté poniendo en marcha el proyecto y que bajen después abruptamente justo en el momento en que empiece la producción. En un momento de alta volatilidad como el actual, al final los inversores percibirán el sector como demasiado arriesgado y dejarán de invertir, agudizando así los problemas arriba mencionados. Así pues, desde la perspectiva de los principales agentes económicos y políticos se acabará concluyendo que es perentorio garantizar un marco de inversión estable para la explotación de petróleo y para ello, como digo, tarde o temprano se tomarán medidas bastante expeditivas.

La medida más inmediata, cuya llegada se anticipa ya, es el rescate de las compañías más grandes si llegan a tener problemas serios. En una reedición de los rescates bancarios de finales de 2008, es bastante probable que un cierto número de compañías petroleras y gasísticas se beneficien de una inyección de dinero público, ya sea porque el Estado entre en el capital de estas empresas, ya sea porque se les conceda créditos blandos avalados por el Estado, ya sea porque el Estado les compre aquellos activos menos rentables (o que no lo son en absoluto). Cuando se implementen estos rescates los Estados estarán básicamente efectuando un proceso de redistribución, en el cual se va a usar el dinero recaudado de todos los ciudadanos para mantener a flote determinadas empresas. Esto tiene varios inconvenientes evidentes. Uno de ellos es que obviamente el proceso no va a tener muy buena prensa, y eso puede incrementar más que sensiblemente el malestar social, con riesgo de estallido en algunos países, mientras que en otros el cambio de mayorías políticas pueden dejar estos rescates en papel mojado, incrementando aún más la incertidumbre y los efectos de la espiral de destrucción de oferta y demanda, es decir, agravando el declive económico. Otro inconveniente de estos rescates es que no es evidente que se vayan a rescatar aquellas empresas más eficientes, sino aquéllas que sean percibidas como "de mayor importancia sistémica" (too big to fail). Eso transmite un mensaje bastante negativo al mercado, dejando claro que se garantiza la inversión en los grandes pero no en los mejores, lo cual tampoco incentiva que se mantengan los mejores activos y en el medio y largo plazo puede provocar caídas de producción más fuertes que las que sobrevendrían de otra manera.

Dado que, como comentamos, parece algo inevitable que haya una cierta transferencia adicional de renta desde los consumidores de petróleo hacia los productores, aunque sólo sea para hacer viable el negocio de producir hidrocarburos líquidos, creo que resultaría mucho más eficaz y mejor percibido que se adopte un sistema internacional de precios regulados.

La idea es simple: en vez de dejar que el precio del petróleo sea fijado (en principio libremente) por el mercado, un organismo internacional acreditado y reconocido por todo el mundo fijaría cuál es el precio adecuado. Tal precio sería revisado, de acuerdo con criterios técnicos, con regularidad (típicamente, unas pocas veces al año).

La principal ventaja de contar con un precio del petróleo regulado (discriminando según los diversos tipos de hidrocarburos líquidos) es que garantiza un entorno seguro y predictible para productores e inversores. De ese modo se evita que la situación de volatilidad creciente destruya muy rápidamente el mercado del petróleo y con él la economía mundial. Además, al asegurar un precio a un nivel adecuado se garantiza que se va a explotar aquello que es económicamente razonable explotar, evitando inflar burbujas como el fracking, cuya falta de rentabilidad sólo se hace evidente cuando se han tirado en ella miles de millones de dólares. Con un precio regulado, la producción de petróleo seguiría una trayectoria predictible, sin variaciones bruscas, y en suma eficiente (desde el punto de vista de la explotación de recursos: un tema diferente es el del impacto ambiental).

La regulación obligatoria del precio del petróleo tiene, posiblemente entre otros, dos inconvenientes evidentes, que ahora discutiré en cierta extensión. 

  • Por un lado, sin un mecanismo de supervisión adecuado o una aceptación total por la partes, y como se ha visto tantas veces en países que imponen políticas de precios regulados a ciertos productos, el precio regulado tiene cierta propensión al fraude: aquellos consumidores de mayor poder adquisitivo y los sectores industriales de mayor valor añadido (es decir, que ganan más por unidad de energía consumida) podrían pagar más por el petróleo en el mercado negro, detrayendo así cierta cantidad del mercado regulado. Este problema, sin embargo, tendrá un peso cada vez menor en una situación de descenso energético: cada vez habrá menos gente con un poder adquisitivo suficiente para impactar significativamente en el mercado regulado; y por el mismo motivo los diversos sectores industriales se irán redimiensionando a la demanda decreciente hasta que su tamaño relativo responda realmente a su utilidad relativa, de modo que su valor añadido sea virtualmente el mismo (en suma, acabarán consumiendo la misma cantidad de energía por dólar de beneficio). 
  • Por otro lado, regular el precio implica que, seguramente, éste se va a mantener de manera permanente en un precio relativamente caro (ha de ser lo suficientemente alto como para que los productores se ganen la vida, aunque no tanto como para forzar una caída más rápida de la actividad económica que la marca el propio descenso energético). La carestía de petróleo se acaba trasladando a la carestía de todo, y eso genera malestar social, aunque la evolución más suave en un entorno de precio regulado que con los ciclos de volatilidad actuales hace que este malestar sea más progresivo y haya más posibilidades de adaptarse a él. Por otra parte, en las primeras fases de determinación del precio adecuado se puede encontrar que se necesite racionar (la demanda supera a la oferta) o cerrar explotaciones (la oferta supera a la demanda). Hasta que la experiencia dicte cómo se ha de fijar, esta dificultad de encontrar el precio regulado adecuado (con un mecanismo que es diferente del del libre mercado, ver más abajo) se puede soslayar inicialmente con mecanismos de subasta.
 
Al margen de los inconvenientes señalados hay otras cuestiones que pueden dificultar o incluso impedir la implantación de un precio regulado para el petróleo. En particular, establecer un mecanismo de precio regulado tiene una cierta dificultad de implementación, que requiere para empezar un gran acuerdo internacional y el establecimiento de una autoridad que todo el mundo respete; en añadidura, es necesaria cierta tarea de supervisión, que tiene un coste asociado. Justamente por el grado de intervención que implica y por los costes de supervisión, intentar establecer un mecanismo de precio regulado en el mercado del petróleo será denunciado como una atrocidad por los que se dicen adalides del libre mercado, particularmente por los practicantes del credo neoliberal. Requerirá un gran esfuerzo de pedagogía hacerles comprender que el mercado de petróleo, una vez llegados al peak oil, no puede ser eficiente y que por tanto no se puede esperar que se autoregule de manera adecuada; incluso peor, dado el carácter imprescindible de la energía y las dificultades que va a tener acceder a ella en una situación de inevitable descenso energético, no regular este acceso es mucho peor que regularlo (ver discusión sobre volatilidad e inversión más arriba). Teniendo en cuenta que los expertos económicos convencionales incluso ahora están negando la importancia del peak oil (y se seguirá negando incluso después de algunos ciclos de volatilidad adicionales), desmontar la tesis de que el libre mercado es el que debe fijar el precio del petróleo llevará bastante tiempo, y es posible que no llegue nunca a producirse hasta que, por la vía de los rescates, la producción, refinado y distribución esté nacionalizada por la vía de facto y se considere el suministro de derivados del petróleo un servicio público sufragado por el Estado.

Con una política de precio regulado del petróleo o estrategia semejante podríamos conseguir que la explotación de lo que nos queda de petróleo sea lo más eficiente posible. Lo cual, básicamente, significa seguir la curva de Hubbert, es decir, un descenso energético relativamente rápido durante las próximas décadas. El problema es que de no hacerlo así los ciclos de volatilidad y la espiral de destrucción oferta-demanda que conlleva conseguirán que la explotación sea mucho más ineficiente; el gráfico que sigue muestra cómo podría ser la producción esperable durante las próximas décadas (el 0 representaría el momento presente, el peak oil) de acuerdo con Hubbert (línea roja) y cómo podría evolucionar en un cierto escenario de volatilidad (línea verde).





Seguir la curva de Hubbert sin duda es una mala trayectoria. El problema es que la alternativa es peor. Un sistema de precios regulados sólo puede ayudar a pilotar una realidad que, se quiera como se quiera, no va a ser fácil. Y si se va a hacer este esfuerzo, lo conveniente sería que sirviera para pone en pie algo que nos vaya a ser útil después.


Salu2,
AMT

jueves, 31 de diciembre de 2015

Predicciones para 2016



Queridos lectores,

Ahora que 2015 está acabándose, es el momento de formular cuáles son las previsiones que intuimos para el futuro cercano de nuestra sociedad, en un momento crítico de la crisis de sostenibilidad que nos aqueja. Este ejercicio de pronosticación, siempre difícil e incierto, se va haciendo cada vez más complicado a medida que la crisis se va desarrollando, pues lo complejo de nuestra sociedad hace que las interacciones sean cada vez más no-lineales y pequeñas desviaciones llevan a grandísimos efectos, generalmente negativos. Por tanto, los pronósticos que ahora formularé se tienen que tomar como lo que son, un mero ejercicio para intentar adivinar por dónde irá el futuro, con pocas probabilidades de éxito.

Antes de pasar a analizar los pronósticos para el año 2016,  veamos primero el acierto y desacierto de mis previsiones que en su momento hicimos para el año que ahora acaba:

  • Volatilidad del precio del petróleo: El pronóstico no se ha cumplido, pues por lo que parece los tiempos característicos de esta volatilidad son ahora mucho más largos que al principio de la crisis energética, en 2008, en buena medida debido a todos los artificios contables con los que se está intentando mantener el fracking a flote. El precio no ha oscilado, como anticipaba, sino que ha tendido a la baja durante todo el años y está actualmente en precios de principios de siglo.
  • Grandes conflictos internacionales: Viendo la escalada bélica en Oriente Medio y la creciente conflictividad con Rusia por el derribo de su caza por Turquía, considero que esta previsión ha sido bastante acertada, con matices: no hay nuevos países que hayan entrado en situación de colapso, pero ciertamente el conflicto en Siria e Irak se ha internacionalizado de una manera completamente insospechada hace doce meses.
  • Estallido de la burbuja del fracking: De manera semejante a la previsión sobre la volatilidad del petróleo, esta previsión claramente no se ha cumplido durante el año 2015, aunque en la actualidad el fracking ya ha comenzado su retirada. Por lo que parece, los plazos típicos para el desarrollo de estas crisis son más extensos de lo que yo anticipaba hace un año.
  • 2015 será el año del peak oil: A falta de que pase algún tiempo que nos permita confirmarlo, esta predicción parece haber sido muy acertada, inclusive los comentarios finales que en ella formulé.
  • Recesión europea:  Como dice Jesús Nácher en la Proa de Argo, algo huele a rata en Europa. La situación de los bancos europeos es muy mala, el Banco Central Europeo rebaja aún más su tipo de referencia y en general, a pesar del oxígeno que ha dado los bajos precios del petróleo, la economía europea no acaba de remontar. La cosa no pinta nada bien, los problemas ya han comenzado, pero a pesar de ello no se puede considerar de momento que la crisis sea evidente. Parcialmente acertada.
  • Recesión en España: Sin lugar a ninguno tipo de dudas, completamente errónea: el retraso de la evolución prevista para el precio del petróleo ha retrasado también los problemas en España, y a pesar de que no se han hecho las necesarias reformas estructurales el hecho es que el PIB español ha crecido más que considerablemente  en 2015 (más de un 3%). El paro no ha subido sino que ha descendido y se sitúa en la actualidad en el 20%, alto pero lejos del 28% previsto. La única nota un poco menos desacertada es la caída del IBEX 35, que aunque lejos del 20% previsto ha sido de un considerable  7% (indicio de la subsistencia de graves desequilibrios económicos).
  • Vuelco electoral en España: Bastante acertada. No se preveía el ascenso de Ciudadanos, pero ciertamente el bipartidismo ha quedado muy comprometido, y posiblemente lo estaría aún más si la crisis económica fuera evidente en España.
  • Impasse en Cataluña: Curiosamente, esta previsión ha sido completamente acertada: la subida del bloque de Podemos (que cayó respecto a los resultados de ICV en septiembre, pero fue la primera fuerza en Cataluña en las generales de diciembre) y, sobre todo, que la pugna entre independentistas y no independentistas continuaría encallada durante 2015.
  • Desestabilización climática: 2015 no ha sido un año sin verano, pero por lo demás la previsión -bastante vaga, eso es cierto- ha sido acertada: el sistema climático continúa mostrando signos de fuerte desestabilización y de hecho la corriente de chorro polar ártica (el famoso Jet Stream) está completamente desestabilizada, y más que lo está con la irrupción de tormentas y anomalías de temperatura que hacen que ésta supere prácticamente los 0 grados en el momento (inverno boreal) en el que el hielo debería estar regenerándose con fuerza.
  • Cierre de este blog: Se consideraba poco probable y afortunadamente no ha pasado.

Vaya, como ven en 2015 la mayoría de las previsiones fueron bastante desacertadas. El origen del error fue un mal cálculo de los tiempos característicos previstos para la evolución de los diversos factores, principalmente el estallido de la burbuja del fracking. Este estallido se ha podido postergar a costa de crear más tensión y acercarnos a una posibilidad de cambio más brusco y catastrófico. Pero no anticipemos y vayamos por fin a las previsiones para este año:


  • Situación del precio del petróleo: Como se ha podido comprobar este año, los bajos precios del petróleo no han tirado como deberían de la demanda de los países avanzados, sumidos como están en graves crisis de demanda interna, fruto principalmente de la disminución de la renta disponible de las clases medias. El efecto benéfico de los bajos precios del petróleo no se está traduciendo en un aumento del poder adquisitivo de los ciudadanos y así, desde el lado de la demanda, la situación es de muy lenta recuperación, casi de impasse. Es poco probable que esta situación cambie durante 2016. Dado que los sistemas de almacenamiento están ya bastante saturados, es posible que el precio aún caiga algo más, sobre todo durante la primavera de 2016. Estos precios tan bajos no pueden prolongarse durante mucho más tiempo, y mi previsión es que la quiebra de algunas empresas de mediana importancia y/o el colapso de un nuevo país productor durante 2016 hará que finalmente el precio del petróleo empiece a remontar con fuerza, probablemente hacia el verano, incluso aunque las perspectivas económicas en Occidente no sean nada buenas.
  • Estallido de la burbuja del fracking: Ahora que la producción de petróleo de fracking ha comenzado por fin a caer, veo inevitable que los bancos que han creado el esquema económico que le ha dado soporte se vean arrastrados por la deuda creada, puesto que es difícil justificar buenas perspectivas si los pozos cierran. Esta burbuja debería desencadenar una crisis financiera de cierta importancia en los EE.UU., acompañada de una considerable crisis económica y aumento del paro en ese país, y con un probable contagio de la crisis al resto del mundo. Dado que no se ha producido el reajuste de demanda que yo preveía para 2015, esta crisis podría perfectamente cursar simultáneamente con unos altos precios del petróleo, lo cual la haría aún más grave.
  • Será cada vez más difícil ocultar que se ha producido el peak oil: Dada la importante desinversión en el sector petrolero, la caída del volumen total de hidrocarburos producidos será bastante perceptible, posiblemente de 2 millones de barriles diarios o incluso más de 2015 a 2016. Se justificará diciendo que no hay demanda, que es el resultado de la crisis económica mundial, se buscarán paralelismos con la crisis de 1973, etcétera. Saldrán repetidamente expertos economistas en los medios asegurando que el problema es coyuntural y debido a la crisis, y en caso de ser preguntados negarán categóricamente que el problema se deba a la escasez de petróleo. A pesar de ello, seguramente se oirán más que otras veces algunas voces discrepantes y menos complacientes, que apuntarán a que, efectivamente, el planeta ha llegado a su máxima capacidad de producir hidrocarburos líquidos, y alguno más osado puede llegar a comentar que lo mismo está pasando con el carbón y el uranio.
  • Recesión europea:  En 2016 la recesión se hará evidente, y más cuando estalle la burbuja del fracking en los EE.UU. Esta crisis se verá agravada por los altos precios del petróleo y tiene todos los visos de ser muy grave, ya que grandes bancos "sistémicos" se verán severamente afectados; podría llegar a superar la recesión de 2008. España no será una excepción, y con su complicado clima político será difícil tomar medidas decididas para parar la sangría; de hecho, muchos analistas apuntarán a la necesidad de "mejorar la gobernabilidad de España" por un sentido de Estado y afrontar mejor la crisis económica.
  • Las guerras europeas: El conflicto en Siria e Irak se recrudecerá, especialmente cuando se vea que se puede acabar con Estado Islámico (lo cual no es una cuestión tanto logística como política). El problema es que surgirán problemas graves en otros países que son importantes o incluso críticos para Europa: Libia, Egipto, Malí, Níger, Nigeria o Argelia son algunos de los ejemplos más evidentes, pero otros países, por ejemplo los exportadores de petróleo de la zona del Golfo, podrían verse arrastrados por el descontento de su población a causa de los recortes sociales  y la subida general de precios causada por los grandes déficits fiscales que implica la pérdida de ingresos por la exportación de petróleo. La extensión de Estado Islámico a todos estos países hace anticipar una creciente conflictividad en toda la zona, con grave afectación de los intereses europeos. La tentación de nuevas aventuras bélicas será especialmente grande, y no podemos descartar ver nuevas actuaciones militares europeas de envergadura durante 2016.
  • ¿Y la española?: España tiene intereses importantes en países que actualmente atraviesan dificultades fiscales. Por un lado, Francia presiona a España para que tome su relevo en Malí (de interés principalmente francés, en realidad, para proteger las minas de uranio de Níger). Por el otro, una guerra civil como la que parece estar gestándose en Argelia obligaría a España a tomar una parte activa (el 60% del gas consumido en España es de origen argelino). Sin embargo, la situación política en España dificultará que nuestro país se involucre decididamente en ninguna acción bélica importante, incluso aunque los intereses económicos españoles resulten fuertemente lesionados. Esto también servirá para que no pocos comentaristas lamenten la falta de gobernabilidad del país.
  • España, ingobernable: Los resultados de las elecciones del pasado diciembre nos muestran que ningún pacto que no incluya al conservador PP y al socialista PSOE llevará a formar un gobierno. Dentro del PSOE hay disensiones y hay quien pugna no sólo por un apoyo con condiciones, sino incluso por una gran coalición PP-PSOE. El actual secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se resiste a ello, entre otras cosas porque comprende que tal pacto sería el fin del PSOE. Así las cosas, el escenario más probable es la repetición de las elecciones legislativas españolas en unos meses, y posiblemente en ese momentos los efectos de la nueva recesión se estén empezando a notar. Las nuevas elecciones no dejarán una situación más clara que la actual, pero probablemente el PSOE retrocederá aún más y eso facilitaría la defenestración de Pedro Sánchez y el ascenso de otro candidato (o candidata) más proclive a un pacto con el PP, inclusive una gran coalición. Esta gran coalición podría tomar medidas de recortes sociales adicionales, muy impopulares, que posiblemente podrían ir acompañadas de algunas medidas de restricción de libertades individuales, y además podría involucrar a España en alguna guerra de su interés. Por supuesto que esta gran coalición supondría el fin del PSOE, pero podría garantizar la gobernabilidad de España durante cuatro críticos años, y probablemente sería insólitamente saludada como algo conveniente por la mayor parte de los medios.
  • Cataluña, camino a la independencia: Después del estrambótico espectáculo de la última asamblea nacional de la CUP, veo como muy probable que finalmente la CUP se decida a apoyar, con matices, la investidura de Artur Mas como President de la Generalitat de Catalunya. De acuerdo con la hoja de ruta trazada, el nuevo Govern debería tomas las medidas adecuadas para que en un plazo máximo de 18 meses se alcance la independencia; además, se someterá a una moción de confianza este mismo año 2016, para ver que está cumpliendo. Seguramente con esa moción tan prematura Artur Mas pretende desmontar la amenaza de que le perjudiquen en la parte final de su legislatura, aunque de manera improbable podrá la Generalitat conseguir avanzar por el camino de la independencia tras los 18 meses previstos. Pero como la única medida política que se podría ofrecer desde España alternativa al proceso catalán es un referéndum, y esa opción solo la defiende un partido sin posibilidad de gobernar (Podemos), la hoja de ruta de los partidos independentistas seguirá sin cambios. Si la gran coalición triunfa en España la tensión dialéctica entre Gobierno estatal y autonómico subirá de tono, y al final el Gobierno de España tendrá que tomar medidas expeditivas para suspender la autonomía de Cataluña por la fuerza. Este último evento (la suspensión de la autonomía) me parece más probable para 2017, cuando se esté agotando la hoja de ruta catalana, pero no es descartable que llegase a pasar durante 2016.
  • Desestabilización climática: los dramáticos eventos climáticos de 2015 serán sucedidos por eventos también muy graves durante 2016: no se puede descartar que, debido a las realimentaciones positivas (e.g., liberación del metano del permafrost y clatratos marinos) estemos ya en una fase de aceleración del cambio climático. Debido a las anomalías actuales en el Ártico veo muy probable que el hielo marino ártico no se recupere tanto este invierno y, en particular, que sea más fino y frágil, con lo que en 2016 se podría marcar un mínimo histórico de cobertura de hielo en verano. Este hecho, y  la finalización del fenómeno El Niño de 2015 hará más probable un episodio de "año sin verano" en Europa durante 2016. Además, no descarto que se produzcan algunos fenómenos poco usuales, particularmente ciclogénesis explosivas de inusitada violencia en Europa y huracanes más intensos en general.
  • Cierre de este blog: Aún lo considero poco probable, aunque la posible deriva autoritaria española, sobre todo con una creciente militarización de la conciencia ciudadana, puede acabar por ponernos en aprietos.

En resumen: 2016 puede ser un año de drásticos cambios. Si la velocidad de éstos es más paulatina de lo que yo preveo (como, siendo honestos, afortunadamente suele pasar) o si finalmente se acelera, eso no cambia el hecho de que seguimos un curso muy negativo y que en cualquier momento puede encima empeorar.

Salu2,
AMT

viernes, 10 de julio de 2015

Porqué ha bajado el precio del petróleo



Queridos lectores,

JotaEle (uno de los dos que escriben en este blog) me ha enviado esta precisa reflexión sobre la actual evolución de los precios del petróleo. Estoy seguro que será de su interés.

Salu2,
AMT



Porqué ha bajado el precio del petróleo
Varias son las causas que se le atribuyen al estado actual de bajos precios del petróleo. Bien causas por el lado del consumo como pueda ser el debilitamiento de la economía europea, el crecimiento más débil de China junto a países emergentes, el posible inicio de una recesión mundial. Bien causas por la vía de la producción como puedan ser el aumento de la producción de Irak, el aumento de la producción de EEUU con el fracking. Incluso también se habla del uso del petróleo como arma geopolítica ya que precios bajos del petróleo pueden perjudicar la estabilidad financiera de algunos países productores, o también perjudicar a técnicas de extracción como el fracking y otros petróleos no convencionales.
A continuación vamos a tratar de analizar cuál es la causa más importante que actualmente permite mantener los bajos precios del petróleo los cuales van durando ya todo un año. Para ello se va a usar la nueva publicación de BP de su Statistical Review of World Energy del año 2015, la cual contiene los nuevos datos del año 2014, año en el que comenzó la bajada del precio.
Grafica 1: Producción y consumo mundial de petróleo. Datos de BP en miles de barriles diarios

La gráfica 1 quitando las inflexiones de los años 1973, 1979 y 2008 correspondientes a las crisis, el resto no revela gran cosa, muestran tanto el consumo como la producción una gran uniformidad. Una variación importante a destacar es que la producción desde el 2004 hasta el 2008 entra en una etapa prácticamente plana, continuando a partir del 2009 nuevamente con su crecimiento estable hasta el final. Otra cosa que se puede observar es que la producción se encuentra por encima del consumo hasta el año 1982, a partir del cual pasa a estar el consumo siempre por encima de la producción. La misma base de datos de BP nos da una explicación de esta característica:
“Las diferencias entre estas cifras de consumo mundial y las estadísticas de producción mundial se explican por cambios en las existencias, por el consumo de aditivos no derivados del petróleo y combustibles de sustitución, y por las disparidades inevitables en la definición, medición o conversión de abastecimiento de petróleo y de los datos de la demanda.
La producción Incluye el petróleo crudo, el thight oil, las arenas petrolíferas y líquidos de gas natural (el contenido líquido del gas natural en el que este se recupera por separado). Excluye los combustibles líquidos a partir de otras fuentes como la biomasa y los derivados del carbón y el gas natural.  Mientras que el consumo incluye las pérdidas,  todos los demás combustibles fósiles, los biocombustibles y los derivados del carbón y el gas natural.”
Parece que la industria petrolera después de las dos crisis del petróleo (1973 y 1979) reacciono con la búsqueda y la introducción de aditivos, combustibles de sustitución y otros petróleos en la producción del petróleo.
Para un conocimiento mejor de los tipos de petróleos y combustibles, puede ser útil la explicación del post Guía apresurada para expertos despistados en el apartado “No todo es petróleo, y mucho menos crudo”.
Gráfica 2: Producción, consumo y precio del petróleo. Datos de BP en miles de barriles diarios y dólares por barril

La gráfica 2 representa una muestra de la gráfica 1 que contiene solo los 11 años finales. Superpuesta a la producción y al consumo se ve el precio del petróleo en ese mismo periodo. Se puede notar como en la parte que corresponde al aplanamiento de la gráfica de la producción (2004 al 2008), el petróleo subió fuertemente de 40 a más de 100 dólares el barril. Parece que cuando se separan las líneas de consumo y de producción es cuando sube el precio del petróleo. En el final de la gráfica, especialmente en los años 2012 y 2014, se juntan algo las líneas de consumo y producción y es precisamente cuando baja el precio del petróleo.
Gráfica 3: Diferencia entre el consumo y la producción. Precio del petróleo superpuesto. Datos de BP en miles de barriles diarios y dólares por barril
La gráfica 3 muestra claramente como efectivamente cuando aumenta la diferencia (resta) entre el consumo y la producción es cuando sube el precio del petróleo, y cuando baja la diferencia entre el consumo y la producción es cuando baja también el precio del petróleo.
El precio responde fielmente a los postulados de la ley de oferta y demanda, cuando la demanda excede a la oferta, aumenta el precio; siendo en este caso la oferta la que se estanca en un principio para volverse a recuperar después.
En un principio la diferencia entre el consumo y la producción aumenta, a partir del 2011 empieza a disminuir. ¿A qué pudo ser debida esta disminución entre el consumo y la producción?.
Por el lado del consumo si uno observa las gráficas correspondientes al consumo de petróleo tanto a nivel mundial, como OCDE, no OCDE y China no se ven cambios significativos en las trayectorias de las gráficas de consumo que puedan coincidir con el cambio de tendencia.

Por el lado de la producción tampoco se ven cambios significativos en la gráfica a nivel mundial. En la gráfica correspondiente a Arabia Saudí tampoco se ven cambios, se mantiene con una producción con tendencia al ascenso y con un estancamiento de la producción de los últimos cuatro años. La gráfica de la producción de Oriente Medio es muy parecida a la de Arabia Saudí, coincidiendo también con un estancamiento de los últimos cuatro años. Rusia sigue también con su producción estable en forma de campana, la cual parece encontrarse ya cerca del cénit. 

Y así hasta que llegamos a la gráfica de los EEUU, y en este caso sí que vemos que la cosa cambia, y mucho.
Gráfica 4: Producción de petróleo de EE.UU. Datos de BP en miles de barriles diarios

Después de 22 años de decrecimiento, la producción de EEUU gracias al thight oil, un petróleo extraído con la técnica del fracking, ha conseguido remontar hasta lograr superar la mayor producción de toda su historia, y esto en solo seis años; consiguiendo además superar en producción a Rusia y Arabia Saudí.
Parece claro que la producción del thight oil es la mayor responsable del acercamiento de la línea de la producción hacia la línea del consumo, trayendo consigo la consabida reducción del precio del petróleo. Pero si el consumo sigue subiendo y el thight oil es el que parece que es el que está aguantando el tirón del consumo, entonces  ¿qué está pasando con el resto de la producción?.
Para responder a la pregunta vamos a intentar formar una gráfica donde se refleje la producción mundial de petróleo sin el thight oil. Para ello partimos de los datos de la gráfica 4 y a partir del año 2008 continuamos de forma simulada con su, hasta esa fecha, declive progresivo. A los datos reales se le restan los datos del declive con lo cual se obtiene una estimación de los datos correspondientes al thight oil de cada año de la muestra.  Posteriormente estos datos se quitan de la producción mundial y se incluyen en una gráfica semejante a la gráfica 2; quedando como resultado una reveladora e inquietante gráfica.

Gráfica 5: Consumo y Producción mundial de petróleo sin el thight oil. Datos de BP en miles de barriles diarios


La gráfica muestra perfectamente como toda la producción mundial de petróleo convencional y no convencional a partir del 2004 empieza a entrar en una meseta en la que continúa en la actualidad. Solo el petróleo proveniente del fracking es el único capaz de mantener la producción en aumento. Si no fuera por el thight oil la abertura entre la línea del consumo y la de la producción se hubiera cuadruplicado, por lo que el precio del petróleo hubiese estado por los 200$ el barril o más.
¿Durante cuánto tiempo podrá el fracking mantener la producción de petróleo en continuo aumento?. Precisamente Antonio mantiene este blog con información periódica y actualizada sobre el fracking. En un post de hace dos meses, Abril de 2015: Nubarrones en el horizonte ya se informaba que los taladros activos están cayendo con fuerza:

“La lista de empresas petroleras que quiebran en los EE.UU. aumenta cada día, mientras que el número de taladros activos (lo que se denomina "rig count") en aquel país sigue cayendo con fuerza y es ahora un 53% inferior a lo que fue en Octubre pasado”. En el último informe mensual, Junio de 2015: Se alza la voz, el descenso de perforadoras activas ya va por más de un 60% desde el pasado Octubre.
La extracción por fracking es cara y resulta menos rentable si los precios del petróleo son bajos, la caída de los taladros activos podría indicar el comienzo de un reajuste a la baja en la producción no reflejado todavía en los datos oficiales. Incluso la US. Energy Information Administration (EIA) en su reciente Annual Energy Oulook 2015 reconoce que la estimación de la producción se reducirá con bajos precios del petróleo. Esta publicación también reconoce que incluso en el caso más favorable, la producción empezará a declinar en el 2022. La siguiente gráfica muestra estos dos escenarios.
Gráfica 6: Estimaciones de la producción de petróleo en EE.UU. según el precio. Gráfica de EIA

 Con datos de la EIA, la producción de petróleo de los EEUU a marzo del 2015 se encontraba en 9,8 millones de barriles diarios, la línea verde de la gráfica correspondiente al bajo precio del petróleo tiene como techo los 10 millones de barriles diarios, así que se debe de estar muy cerca del límite correspondiente a la producción rentable a bajo precio del thight oil.
Una vez comience el decrecimiento de la producción, se volverán a separar la línea de la producción de la línea del consumo, por lo tanto es de esperar el consiguiente incremento de los precios, lo cual podría haber empezado ya puesto que en los últimos tres meses el precio del petróleo ha subido un 30%.
Antes de terminar me gustaría dejar una reflexión sobre la sociedad y el fracking: 

Gracias al fracking las consumistas sociedades desarrolladas, están disfrutando de un periodo extra de bajos precios del petróleo. Paradójicamente gran parte de esta sociedad desarrollada es contraria al francking. Una sociedad de consumo basa su funcionamiento en el consumo de grandes cantidades de recursos baratos, y la energía se intenta usar como si fuera otro recurso barato más, de hecho es evidente la gran indignación ciudadana cada vez que suben los precios de los combustibles de automoción. Por lo tanto me pregunto si habría tanta oposición al fracking en el caso de que la gente fuera consciente del abaratamiento del petróleo que ha producido el fracking.

Como conclusión final decir que puede haber muchas causas que influyan en las variaciones del precio del petróleo, pero actualmente la más influyente y decisiva está en el lado de la oferta del petróleo. Pero no en el sentido de que la oferta reacciona estimulada ante los altos precios. Hemos entrado en una etapa en la que la oferta ya no puede reaccionar ante los altos precios del petróleo, saliendo in extremis y en su auxilio un complejo petróleo de gran impacto ambiental, evitando lo que  probablemente hubiera sido un desplome del consumo como ya ocurrió en la segunda crisis del petróleo representada en la gráfica 1.
Saludos