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viernes, 10 de julio de 2015

Porqué ha bajado el precio del petróleo



Queridos lectores,

JotaEle (uno de los dos que escriben en este blog) me ha enviado esta precisa reflexión sobre la actual evolución de los precios del petróleo. Estoy seguro que será de su interés.

Salu2,
AMT



Porqué ha bajado el precio del petróleo
Varias son las causas que se le atribuyen al estado actual de bajos precios del petróleo. Bien causas por el lado del consumo como pueda ser el debilitamiento de la economía europea, el crecimiento más débil de China junto a países emergentes, el posible inicio de una recesión mundial. Bien causas por la vía de la producción como puedan ser el aumento de la producción de Irak, el aumento de la producción de EEUU con el fracking. Incluso también se habla del uso del petróleo como arma geopolítica ya que precios bajos del petróleo pueden perjudicar la estabilidad financiera de algunos países productores, o también perjudicar a técnicas de extracción como el fracking y otros petróleos no convencionales.
A continuación vamos a tratar de analizar cuál es la causa más importante que actualmente permite mantener los bajos precios del petróleo los cuales van durando ya todo un año. Para ello se va a usar la nueva publicación de BP de su Statistical Review of World Energy del año 2015, la cual contiene los nuevos datos del año 2014, año en el que comenzó la bajada del precio.
Grafica 1: Producción y consumo mundial de petróleo. Datos de BP en miles de barriles diarios

La gráfica 1 quitando las inflexiones de los años 1973, 1979 y 2008 correspondientes a las crisis, el resto no revela gran cosa, muestran tanto el consumo como la producción una gran uniformidad. Una variación importante a destacar es que la producción desde el 2004 hasta el 2008 entra en una etapa prácticamente plana, continuando a partir del 2009 nuevamente con su crecimiento estable hasta el final. Otra cosa que se puede observar es que la producción se encuentra por encima del consumo hasta el año 1982, a partir del cual pasa a estar el consumo siempre por encima de la producción. La misma base de datos de BP nos da una explicación de esta característica:
Las diferencias entre estas cifras de consumo mundial y las estadísticas de producción mundial se explican por cambios en las existencias, por el consumo de aditivos no derivados del petróleo y combustibles de sustitución, y por las disparidades inevitables en la definición, medición o conversión de abastecimiento de petróleo y de los datos de la demanda.
La producción Incluye el petróleo crudo, el thight oil, las arenas petrolíferas y líquidos de gas natural (el contenido líquido del gas natural en el que este se recupera por separado). Excluye los combustibles líquidos a partir de otras fuentes como la biomasa y los derivados del carbón y el gas natural.  Mientras que el consumo incluye las pérdidas,  todos los demás combustibles fósiles, los biocombustibles y los derivados del carbón y el gas natural.
Parece que la industria petrolera después de las dos crisis del petróleo (1973 y 1979) reacciono con la búsqueda y la introducción de aditivos, combustibles de sustitución y otros petróleos en la producción del petróleo.
Para un conocimiento mejor de los tipos de petróleos y combustibles, puede ser útil la explicación del post Guía apresurada para expertos despistados en el apartado “No todo es petróleo, y mucho menos crudo”.
Gráfica 2: Producción, consumo y precio del petróleo. Datos de BP en miles de barriles diarios y dólares por barril

La gráfica 2 representa una muestra de la gráfica 1 que contiene solo los 11 años finales. Superpuesta a la producción y al consumo se ve el precio del petróleo en ese mismo periodo. Se puede notar como en la parte que corresponde al aplanamiento de la gráfica de la producción (2004 al 2008), el petróleo subió fuertemente de 40 a más de 100 dólares el barril. Parece que cuando se separan las líneas de consumo y de producción es cuando sube el precio del petróleo. En el final de la gráfica, especialmente en los años 2012 y 2014, se juntan algo las líneas de consumo y producción y es precisamente cuando baja el precio del petróleo.
Gráfica 3: Diferencia entre el consumo y la producción. Precio del petróleo superpuesto. Datos de BP en miles de barriles diarios y dólares por barril
La gráfica 3 muestra claramente como efectivamente cuando aumenta la diferencia (resta) entre el consumo y la producción es cuando sube el precio del petróleo, y cuando baja la diferencia entre el consumo y la producción es cuando baja también el precio del petróleo.
El precio responde fielmente a los postulados de la ley de oferta y demanda, cuando la demanda excede a la oferta, aumenta el precio; siendo en este caso la oferta la que se estanca en un principio para volverse a recuperar después.
En un principio la diferencia entre el consumo y la producción aumenta, a partir del 2011 empieza a disminuir. ¿A qué pudo ser debida esta disminución entre el consumo y la producción?.
Por el lado del consumo si uno observa las gráficas correspondientes al consumo de petróleo tanto a nivel mundial, como OCDE, no OCDE y China no se ven cambios significativos en las trayectorias de las gráficas de consumo que puedan coincidir con el cambio de tendencia.

Por el lado de la producción tampoco se ven cambios significativos en la gráfica a nivel mundial. En la gráfica correspondiente a Arabia Saudí tampoco se ven cambios, se mantiene con una producción con tendencia al ascenso y con un estancamiento de la producción de los últimos cuatro años. La gráfica de la producción de Oriente Medio es muy parecida a la de Arabia Saudí, coincidiendo también con un estancamiento de los últimos cuatro años. Rusia sigue también con su producción estable en forma de campana, la cual parece encontrarse ya cerca del cénit. 

Y así hasta que llegamos a la gráfica de los EEUU, y en este caso sí que vemos que la cosa cambia, y mucho.
Gráfica 4: Producción de petróleo de EE.UU. Datos de BP en miles de barriles diarios

Después de 22 años de decrecimiento, la producción de EEUU gracias al thight oil, un petróleo extraído con la técnica del fracking, ha conseguido remontar hasta lograr superar la mayor producción de toda su historia, y esto en solo seis años; consiguiendo además superar en producción a Rusia y Arabia Saudí.
Parece claro que la producción del thight oil es la mayor responsable del acercamiento de la línea de la producción hacia la línea del consumo, trayendo consigo la consabida reducción del precio del petróleo. Pero si el consumo sigue subiendo y el thight oil es el que parece que es el que está aguantando el tirón del consumo, entonces  ¿qué está pasando con el resto de la producción?.
Para responder a la pregunta vamos a intentar formar una gráfica donde se refleje la producción mundial de petróleo sin el thight oil. Para ello partimos de los datos de la gráfica 4 y a partir del año 2008 continuamos de forma simulada con su, hasta esa fecha, declive progresivo. A los datos reales se le restan los datos del declive con lo cual se obtiene una estimación de los datos correspondientes al thight oil de cada año de la muestra.  Posteriormente estos datos se quitan de la producción mundial y se incluyen en una gráfica semejante a la gráfica 2; quedando como resultado una reveladora e inquietante gráfica.

Gráfica 5: Consumo y Producción mundial de petróleo sin el thight oil. Datos de BP en miles de barriles diarios


La gráfica muestra perfectamente como toda la producción mundial de petróleo convencional y no convencional a partir del 2004 empieza a entrar en una meseta en la que continúa en la actualidad. Solo el petróleo proveniente del fracking es el único capaz de mantener la producción en aumento. Si no fuera por el thight oil la abertura entre la línea del consumo y la de la producción se hubiera cuadruplicado, por lo que el precio del petróleo hubiese estado por los 200$ el barril o más.
¿Durante cuánto tiempo podrá el fracking mantener la producción de petróleo en continuo aumento?. Precisamente Antonio mantiene este blog con información periódica y actualizada sobre el fracking. En un post de hace dos meses, Abril de 2015: Nubarrones en el horizonte ya se informaba que los taladros activos están cayendo con fuerza:

La lista de empresas petroleras que quiebran en los EE.UU. aumenta cada día, mientras que el número de taladros activos (lo que se denomina "rig count") en aquel país sigue cayendo con fuerza y es ahora un 53% inferior a lo que fue en Octubre pasado”. En el último informe mensual, Junio de 2015: Se alza la voz, el descenso de perforadoras activas ya va por más de un 60% desde el pasado Octubre.
La extracción por fracking es cara y resulta menos rentable si los precios del petróleo son bajos, la caída de los taladros activos podría indicar el comienzo de un reajuste a la baja en la producción no reflejado todavía en los datos oficiales. Incluso la US. Energy Information Administration (EIA) en su reciente Annual Energy Oulook 2015 reconoce que la estimación de la producción se reducirá con bajos precios del petróleo. Esta publicación también reconoce que incluso en el caso más favorable, la producción empezará a declinar en el 2022. La siguiente gráfica muestra estos dos escenarios.
Gráfica 6: Estimaciones de la producción de petróleo en EE.UU. según el precio. Gráfica de EIA

 Con datos de la EIA, la producción de petróleo de los EEUU a marzo del 2015 se encontraba en 9,8 millones de barriles diarios, la línea verde de la gráfica correspondiente al bajo precio del petróleo tiene como techo los 10 millones de barriles diarios, así que se debe de estar muy cerca del límite correspondiente a la producción rentable a bajo precio del thight oil.
Una vez comience el decrecimiento de la producción, se volverán a separar la línea de la producción de la línea del consumo, por lo tanto es de esperar el consiguiente incremento de los precios, lo cual podría haber empezado ya puesto que en los últimos tres meses el precio del petróleo ha subido un 30%.
Antes de terminar me gustaría dejar una reflexión sobre la sociedad y el fracking: 

Gracias al fracking las consumistas sociedades desarrolladas, están disfrutando de un periodo extra de bajos precios del petróleo. Paradójicamente gran parte de esta sociedad desarrollada es contraria al francking. Una sociedad de consumo basa su funcionamiento en el consumo de grandes cantidades de recursos baratos, y la energía se intenta usar como si fuera otro recurso barato más, de hecho es evidente la gran indignación ciudadana cada vez que suben los precios de los combustibles de automoción. Por lo tanto me pregunto si habría tanta oposición al fracking en el caso de que la gente fuera consciente del abaratamiento del petróleo que ha producido el fracking.

Como conclusión final decir que puede haber muchas causas que influyan en las variaciones del precio del petróleo, pero actualmente la más influyente y decisiva está en el lado de la oferta del petróleo. Pero no en el sentido de que la oferta reacciona estimulada ante los altos precios. Hemos entrado en una etapa en la que la oferta ya no puede reaccionar ante los altos precios del petróleo, saliendo in extremis y en su auxilio un complejo petróleo de gran impacto ambiental, evitando lo que  probablemente hubiera sido un desplome del consumo como ya ocurrió en la segunda crisis del petróleo representada en la gráfica 1.
Saludos

viernes, 1 de febrero de 2013

Fracking: rentabilidad energética, económica y ecológica

Viñeta publicada por Ramón en El País.com el 31 de Enero de 2012.

Queridos lectores,

A medida que va se van notando de hecho (aún sin reconocerse) los efectos  de que estamos ya en el ocaso del petróleo y posiblemente cerca del pico del uranio, el mundo occidental se apresta a una alocada carrera de explotación de recursos de tan baja calidad y tan escaso rendimiento que hace décadas ni se tomaban en consideración. Pero en una situación de estrangulamiento continuo de la economía por falta de su verdadero motor último, la energía, está llevando a medidas verdaderamente desesperadas, el alcance de las cuales probablemente no ha sido evaluado con la serenidad que se requiere.


El caso que nos ocupa hoy, porque llama con fuerza a la puerta de los países europeos, es el de la explotación de hidrocarburos mediante la técnica de la fractura hidráulica (hydrofracking en inglés, también llamado para abreviar fracking). En realidad los recursos así explotables son diversos, pero dado que el factor que aglutina la oposición popular a estas explotaciones se centra en la técnica de explotación, haré aquí una visión conjunta de los más importantes hidrocarburos relacionados, señalando los factores comunes y los diferenciadores, esperando contribuir a aclarar este debate, a veces interesadamente enmarañado.


Por otro lado, cuando se denuncia este tipo de explotaciones se enfatiza solamente los factores ambientales. Terribles, auténticos desastres ambientales, pero semejantes a las de otros recursos que se explotan por el ancho mundo; hasta ahora esas atrocidades se hacían lejos de los países occidentales, pero la penuria actual ya no permite ir con tales esquisiteces. La enconada lucha de la clase media de aquí de no caer en La Gran Exclusión le lleva a mantener un cierto orgullo de independencia y plantar cara al fracking en la que en suma puede ser su última lucha, la defensa del último recurso que a la postre nos quedará: la viabilidad de nuestro hábitat. Y eso hace que el debate parezca el de siempre: entre soñadores ecologistas que quieren preservar el medio ambiente, y prácticos empredendedores que generarán riqueza y puestos de trabajo. Con ese planteamiento, el debate está perdido de antemano, a pesar de la brutalidad del impacto ambiental asociado al fracking.

Resulta, sin embargo, que si uno analiza otras variables, como el rendimiento energético neto de estas fuentes y su rendimiento económico, emerge una perspectiva completamente diferente. Tan diferente que me parece increíble la campaña de relaciones públicas en favor del fracking que se está haciendo, pues no resiste el más mínimo análisis serio. En este contexto, llevar la discusión del fracking al problema ambiental resulta conveniente para la industria, pues permite reducir el problema a un campo de batalla conocido donde la retórica habitual (en esencia, creación de puestos de trabajo) se sabe exitosa. Razón de más de tomar una perspectiva más amplia y dejar expuesta la cruda realidad del asunto.

Comencemos, pues, nuestro análisis.

Geología de los recursos no convencionales y su rentabilidad energética.

El siguiente diagrama está sacado de un excelente artículo (recomiendo encarecidamente su lectura) de Aitor Urresti i Florent Marcellesi:


Los yacimientos de petróleo y gas convencional suelen encontrarse en formaciones de roca sedimentaria (típicamente arenisca o caliza). Se trata de rocas porosas (que están llenas de agujeros, como una esponja) y permeables (que los agujeros forman canales por los que el fluido puede circular, atravesando toda la roca) y así cuando se perfora en un punto se accede a todo el gas y petróleo circundante, hasta que la presión interna baja tanto que por acción del peso de la roca que tiene encima los canales por los que fluyen gas y petróleo se van colapsando y llega un momento que se obturan. Para evitar o retrasar este problema se utilizan varias técnicas, consistentes mayoritariamente en hacer pozos auxiliares por donde se inyecta líquido o gas a presión, para frenar el colapso de la roca y empujar el hidrocarburo hacia el pozo de explotación.

Como la roca es permeable, gas y petróleo acabarían fluyendo a la superficie, y así ha pasado en algunos casos (es como se originaron las arenas bituminosas del Canadá). Para que haya un yacimiento tiene que haber una roca sello, no permeable (por ejemplo, salina), que impida la migración de hidrocarburos a la superficie. Los yacimientos de petróleo suelen tener encima bolsas de gas natural, ya que éste es esencialmente metano y el metano se forma de la descomposición de otros hidrocarburos (el metano es el hidrocarburo más simple, con sólo un carbono). Sin embargo, es posible encontrar gas natural sin petróleo asociado (fruto de que toda la materia orgánica que hubiese se ha descompuesto). En realidad, y como luego discutiremos, hay mucho gas natural en todo el mundo, aunque no siempre se puede aprovechar económicamente. Para que se hagan una idea, un chiste habitual de los geólogos del petróleo: "Ya hemos acabado de realizar las exploraciones del bloque X. La mala noticia es que no hay petróleo. La buena noticia es que no hay gas".

En el caso de los hidrocarburos no convencionales, la situación es bastante diferente. Los hay de varios tipos, pero hoy nos vamos a concentrar en el caso de las pizarras o esquistos y recursos asociados



Las pizarras son rocas metamórficas (modificadas por la acción del calor y la presión) que forman láminas. No todas las pizarras están asociadas a la presencia de materia orgánica y de hidrocarburos, tan sólo las de algunos tipos especiales. La más conocida es la pizarra bituminosa (propiamente, lutita), que contiene los restos de material orgánico que quedó atrapado en las arcillas que dieron lugar a la pizarra. El material contenido se llama kerógeno, y es una especie de petróleo poco cocinado (pues la materia orgánica no se vio sometido a las condiciones de temperatura y presión adecuadas). Las lutitas bituminosas son conocidas desde hace milenios (los romanos las explotaron, por ejemplo en la mina de petróleo de Riutort) y sus recursos a escala planetaria fueron evaluados hace décadas y son gigantescos: en términos de barriles equivalentes a petróleo (conversión por energía) se estima que hay en todo el mundo entre 2,8 y 3,3 billones de barriles, más de la mitad de ellos en los EE.UU. (para que se hagan una idea, en toda la historia de la Humanidad se ha consumido un poco más de un billón de barriles de petróleo convencional). Sin embargo, recursos no son reservas: recurso es lo que hay ahí, mientras que reserva es lo que se puede explotar, la cual depende de factores económicos y, en realidad, de tener una buena Tasa de Retorno Energético (TRE), típicamente superior a 10 para que la cosa salga rentable económicamente. Y el problema es que la explotación del kerógeno, con todas las técnicas utilizadas, tiene una TRE muy baja, de entre 2 (Cleveland & O'Connor) y 4 (Rapier), incluso explotando los kerógenos de más alto contenido energético (aparte, tienen otros problemas que no comentaremos ahora). El caso es que desde hace décadas se intentan explotar comercialmente sin éxito, pero su mera existencia y el gigantismo de los recursos de kerógeno sirven para sacar alguna noticia breve de corte optimista en los diarios de tanto en tanto (una nueva técnica de explotación que debería ser revolucionaria, la opinión de un experto sobre el futuro del petróleo, etc). También, el hecho de que muchos americanos han oído hablar del oil shale (así le llaman a las pizarras kerogénicas) y de lo grandioso del recurso sirve para alentar una confusión interesada que ahora explicaremos.

Desde hace poco menos de una década en los EE.UU. se está viviendo un boom de la explotación del gas de esquisto, conocido también como shale gas. Se trata de las burbujas de metano que están enganchadas entre las láminas de la pizarra, y generamente está asociado a la presencia de kerógeno. Puesto que la pizarra no es una roca permeable, ni siquiera porosa, sacar este gas de ahí supone un reto enorme. El método más económico para su explotación, conocido desde hace décadas, es el de la fractura hidráulica o fracking. Este método se basa en perforar primero un pozo vertical, y a partir de él extender una o varias ramas más o menos horizontales, que penetran entre las láminas de pizarra gracias a la inyección de arena y agua a presión, fracturándolas y haciendo accesible el metano. Como el metano aún está enganchado al material, para recuperarlo es preciso inyectar un cóctel químico que favorece su liberación. La productividad de estos pozos es muy baja
, como 200 veces menos que la de un pozo convencional; además, la producción decae muy deprisa y durante el primer año un pozo de gas no convencional típico produce el 80% de todo el gas de su vida útil. Los ritmos de decaimiento son tan rápidos que se tiene que estar perforando continuamente y a gran velocidad nuevos pozos para mantener la producción, y este ritmo crece a medida que se intenta producir más gas por este método, lo cual pone un límite absoluto a la producción total anual.


No existe ningún estudio que evalúe seriamente cuál es la TRE del gas de esquisto, pero debe ser bastante bajo dados los costes de producción a boca de pozo en los EE.UU.: entre 2,25 y 9 dólares por cada mil pies cúbicos (tfc), esto es, unas 8 veces más caro que la de los pozos convencionales en Rusia. Teniendo en cuenta que la TRE del gas ruso se sitúa alrededor de 20, podemos estimar que el gas de esquisto debe estar entre 2 y 3, e incluso hay quien plantea que puede ser inferior a 1. Tan baja TRE hace incomprensible el bombo mediático que se viene dando, que en España comenzó hace unos 2 años, cuando por fuerza su viabilidad económica debe ser nula - más sobre esto más adelante.

Los recursos de gas de esquisto a escala global no son en realidad tan grandes. En el cenit de la euforia por el shale gas, en Abril de 2011, la Energy Information Administration evaluaba los recursos globales en 6.622 billones de pies cúbicos de gas de esquisto; piénsese que hoy en día se consumen 112 billones de pies cúbicos de gas natural al año, y por lo tanto el gas de esquisto, si se pudiera producir a la velocidad que queremos - ya sabemos que no es el caso- duraría unos 60 años. Sin embargo, unos meses más tarde el Servicio Geológico Minero de los EE.UU. lanzó un jarro de agua fría sobre esas maravillosas perspectivas: una revisión de los reservas de la formación de Marcellus reveló que éstas estaban infladas hasta 5 veces (!), justamente por razón de las trampas contables que denunciábamos en este blog, lo que ha dado lugar a múltiples comentarios. La inviabilidad económica del gas polaco -exceso de nitrógeno, como comentaba Dmitri Orlov- y otros "problemas" que han ido surgiendo sugieren que el potencial real de las reservas de shale gas equivale como mucho a unos pocos años de consumo anual y no tiene potencial para modificar la llegada al pico del gas natural. En realidad, el gas de esquisto es un recurso mucho más escaso que el kerógeno, pero la marca "shale" vende en el inconsciente americano y de ahí que decir "shale gas" emociona al ciudadano de a pie, máxime cuando se jalona continuamente con absurdas soflamas sobre la independencia energética de los EE.UU. , las cuales no resisten ningún análisis mínimamente riguroso.

El último recurso del que hablaré hoy, por su relación con el fracking, es del tight oil (petróleo de roca compacta). Se trata de formaciones areniscas convencionales, que contienen petróleo convencional, pero que están atrapadas (en formaciones elongadas, como lentes) dentro de una roca no permeable. Se trata en realidad de petróleo convencional, pero su explotación por medios convencionales no resulta rentable dado lo pequeño de los reservorios, así que se recurre a la técnica del fracking, causando un destrozo masivo del subsuelo para aumentar artificialmente la permeabilidad de la roca y permitir que el petróleo fluya. También aquí se inyecta agua y arena a presión, y también aquí se usa un cóctel químico para favorecer el flujo. Y, como en el caso de los pozos de gas de esquisto, se han de perforar pozos sin descanso para compensar el rápido declive de la producción.

Tampoco hay estimaciones de la TRE para el caso del petróleo de roca compacta. De acuerdo con el Oil Depletion Analysis Centre, el coste productivo de un barril de tight oil es de entre 83 y 86 dólares, lo cual permite aventurar que su TRE debe estar alrededor de 12: no excelente pero lo suficientemente buena como para que la aventura salga rentable, sobre todo en los precios actuales.

Y, cómo no, como en muchos casos la roca que se explota es pizarra, ¿adivinan como se denomina a veces a este tipo de petróleo? Efectivamente: shale oil, lo cual incrementa varios grados más la confusión, porque al petróleo sintetizado del kerógeno que se extrae de las pizarras bituminosas, o oil shales, se le ha llamado a veces también shale oil. La confusión está servida, en beneficio de crear una imagen completamente falseada del potencial del recurso, puesto que las reservas mundiales de tight oil son unas 100 veces inferiores a las de petróleo de kerógeno.


Rentabilidad económica:

Conviene a este respecto distinguir la extracción de los tres tipos principales de recurso de los que hemos hablado.

Respecto al kerógeno, poca cosa hay que decir. No se está explotando y sólo hay algunos plantas experimentales. De momento no es viable comercialmente, ni siquiera con el subsidio de otras fuentes de hidrocarburos más baratas de las que aún disfrutamos.

Respecto al gas natural, ha habido una campaña de desinformación muy intensa sobre su realidad económica que conviene aclarar, y que conviene atajar en su raíz: es decir, examinando lo que ha pasado en los EE.UU. El discurso oficial habla de que el precio del gas natural se ha mantenido bajo en los EE.UU. gracias a la gran abundancia de gas que ha propiciado la extracción de shale gas mediante fracking. Esto haría pensar que el consumo de gas en los EE.UU. ha subido muy rápido con el boom del fracking, dada la abundancia de un recurso barato y aprovechable, pero que la disponibilidad del mismo ha ido aún más rápido y por eso el precio se ha mantenido bajo. Nada más lejos de la realidad.


Como muestra la gráfica sacada de la Energy Information Administration del Departamento de Energía de los EE.UU., el consumo de gas en los EE.UU. se mantuvo bastante plano desde mediados de los 90 del siglo pasado hasta 2009, aproximadamente, con una pequeña caída entre 2005 y 2007. Los dos últimos años de la serie muestran una leve subida pero que aún no es demasiado significativa, entre otras cosas porque es similar a los incrementos en capacidad de almacenamiento de esos mismos años.

Tenemos, por otro, el histórico de precios del gas natural, expresado en dólares constantes de 2012, cortesía -cómo no- de Gail Tverberg:

 
Cuando comparamos esta gráfica con la anterior lo que se ve es que para que el consumo de gas crezca el precio del mismo (en dólares por millón de unidades térmicas británicas, MBTU) no puede sobrepasar el límite de los 4 dólares de 2012. Resulta, sin embargo, que el precio mínimo para no tener pérdidas en un pozo de gas convencional es de 7-8$ por MBTU. Cada vez que el gas no convencional ha aumentado su peso en el panorama energético americano, el consumo se ha retraído; y sólo ahora que las compañías dedicadas al fracking han aceptado bajar los precios por debajo de coste, el consumo se ha recuperado pero sólo moderadamente. La realidad es que estas compañías, en su huída hacia adelante, han incurrido desde 2010 en déficits trimestrales conjuntos de 10.000 millones de dólares, dando prioridad al aumento de reservas de gas (y así mejorar su capitalización bursátil) antes que a la rentabilidad de la explotación. Hasta que la situación ha sido insostenible (en palabras de Rex W. Tillerson, consejero delegado de Exxon Mobile: "Aquí todos hemos perdido hasta la camisa") y el número de nuevos pozos en funcionamiento cae a velocidad de vértigo (la gráfica es de este artículo):

Número de pozos operados por Cheasepeake

Los promotores de la aventura del shale gas en Europa defienden que aquí eso no pasará, debido a los altos precios del gas en esta región al estar indexado al precio del petróleo.

La gran falacia con el gas natural es su sustitutibilidad. Al margen de los usos que ya se le dan al gas (principalmente, hornos industriales, refinerías y calor doméstico) el gas natural tiene el potencial de sustituir al petróleo en algunas aplicaciones; se puede, por ejemplo, alimentar un motor de gasolina con gas natural con pequeñas adaptaciones. Sin embargo, potencialidad no quiere decir que tal sustitución se esté llevando a cabo. Y no se lleva a cabo por lo desmesurado de las inversiones en infraestructura que se tienen que realizar. Transportar y almacenar gas es más costoso y complejo que transportar y almacenar petróleo, para lo cual encima la infraestructura ya está ahí. Se tiene que entender que en un momento de crisis económica como el actual acometer inversiones multimillonarias que llevará décadas amortizar es algo demasiado arriesgado y por lo que obviamente los inversores no están apostando. Eso hace que creer que el gas natural es una buena opción de futuro en el Viejo Continente sea una forma peligrosa -financieramente- de autoengaño. Entre otras cosas porque el mercado potencial a penetrar con el nuevo gas afluente es el automovilístico, pero en Europa la flota de utilitarios es principalmente de diésel, que no pueden ser adaptados a gas. Y en un momento en que las ventas de coches estan bajo mínimos (y sin la más mínima esperanza de remontar) es impensable que los particulares se decidan a una sustitución del parque a gran escala, lo cual pone aún en mayor riesgo la inversión en infraestructura. Y pensar en exportar es también una mala opción: sin conexión por gasoducto hasta los potenciales compradores, los costes de las plantas de licuefacción y regasificación son prohibitivos, y simplemente no se están haciendo.



No necesitamos gas: necesitamos petróleo. El gas sólo sigue al petróleo: en España, de 2008 a 2011 el consumo de petróleo cayó por los altos precios un 19%, pero el de gas natural también cayó, y un 10% nada menos. No es sólo que la crisis reduzca el consumo: es que tenemos una sociedad petróleo-dependiente y sin petróleo de nada nos sirve el gas, para el que no tenemos la infraestructura de aprovechamiento adecuada. Tanto es así que un 20% de todo el gas que se extrae en el mundo se quema directamente in situ, puesto que dispersarlo en el aire sin más crea el riesgo de explosión (como pasó por ejemplo el año pasado con la plataforma marina Elgin, que estuvo meses ardiendo) y explotarlo económicamente sólo tiene sentido en lugares cercanos a los puntos de consumo o bien conectados por gasoductos. Incluso en los sitios donde se hace fracking para sacar petróleo (tight oil) el gas se quema sin mayor reparo:

Imagen del blog de Kjel Aleklett: aleklett.wordpress.com. La formación de Bakken produce más brillo de noche que Minneapolis.


Por último, respecto al petróleo convencional de roca poco porosa e impermeable (tight oil), es el único que aparenta tener una cierta rentabilidad económica, al menos mientras el precio del petróleo se mantenga por encima de los 80$ por barril. Como en realidad hay muy buenas razones para pensar que así va a ser (so pena de sufrir consecuencias aún peores, algunas de las cuales ya comentamos), este petróleo aunque caro se va a poder explotar y se explotará. Eso sí, su impacto a escala global será pequeño dadas las limitaciones de su potencial máximo y su rápida llegada a cénit productivo y declive. Como comentaba Matthieu Auzzaneau, los campos de tight oil de Dakota del Norte tardarán sólo unos pocos años en imitar el curso de sus gemelos que trabajan sobre la misma formación de pizarra en el estado de Montana, donde la explotación comenzó antes.


De hecho, ni la propia Agencia Internacional de la Energía espera en su previsiones de futuro que la producción de este tipo de petróleo pase de unos 2 millones de barriles diarios (Mb/d; a comparar con los 90 Mb/d que se consumen en el mundo hoy en día), y eso a pesar de la densa capa de maquillaje contable. De hecho, si uno mira la evolución del número de pozos petroleros perforados en los EE.UU. se ve que ha comenzado ya a decaer, lo cual anticipa un pronto declive de la extracción de tight oil:

Imagen de Early Warning: http://earlywarn.blogspot.com.es/2013/01/us-oil-rig-count-declining.html
 

 

Rentabilidad ecológica:

Propiamente, para hablar de "rentabilidad ecológica" tendríamos que ser capaces de cuantificar el valor de los servicios ecológicos sacrificados (destruidos) o el coste de reponerlos. Tal cuantificación es asaz complicada, porque en ocasiones implica un aumento de la mortalidad y la morbilidad de seres humanos (como en realidad lo implican muchas actividades industriales). No pretendo entrar en esa parte del debate, proclive a la reacción emocional; me limitaré a enunciar los daños ambientales constatados en determinadas situaciones.

- Consumo de agua: El uso de la fractura hidráulica implica un consumo de agua por pozo bastante significativo. En el caso del gas de esquisto, cada tfc producido requirere 0,40 barriles de agua (unos 64 litros). En términos de barriles de agua por cada barril equivalente de petróleo, la proporción sale 2,33 a 1, y presumiblemente la cantidad es similar en el caso del tight oil. Es una cantidad de agua semejante a la de la extracción convencional de petróleo, sólo que se hace en algunas zonas donde nunca había habido estos usos y en algunos casos comporta los mismos problemas que cualquier otra industria intensiva en el uso del agua, como el aumento de estrés hídrico, salinización y contaminación por metales pesados en los pozos, etc


- Contaminación directa del acuífero: Para acceder a las formaciones de esquisto se tiene que perforar roca sello, pero el acuífero siempre está por encima de ella, con lo que inevitablemente se tiene que atravesar el acuífero. Amparándose en secretos patentados (pero las patentes no funcionan así, curiosamente) las compañías no revelan la composición de sus cócteles. Análisis in situ hechos por activistas revelan que los cócteles usados frecuentemente están compuestos por sustancias cancerígenas, mutagénicas y tóxicas (incluyendo benzeno, tolueno, etil-benzeno, xilenos...). Resulta muy ilustrativa la infografía de The New York Times sobre la contaminación asociada a fracking. En muchos casos se han encontrado cantidades muy significativas de estas sustancias, y del propio gas natural filtrado, en los suministros de agua que se alimentan de pozos en las zonas adyacentes (como denuncian documentales como Gasland). No es de extrañar: en cada pozo entran 4.000 toneladas del cóctel químico. El problema de la contaminación es habitualmente el que más preocupa a las poblaciones circundantes, sobre todo porque nadie ha sido capaz aún de estimar cuánto tiempo se necesita para que el acuífero se recupere. Encima, hay una tendencia a relajar la normativa de protección ambiental para favorecer el fracking, práctica común en los EE.UU. que se está copiando en España.

Además de la contaminación del acuífero se produce la emisión de gases diversos, como compuestos volátiles orgánicos y, en algunos casos, radón. Y eso sin contar con que es una industria con un impacto significativo en emisión de gases de efecto invernadero, no sólo CO2, sino también el propio metano.

- Terremotos: No es una leyenda urbana sino algo cierto y preocupante: la fractura de las láminas de la pizarra y la lubricación con agua puede favorecer el desplazamiento de masas de tierra y causar terremotos. En Blackpool se produjo un terremoto de magnitud 2,5 en la escala de Richter el 1 de Abril de 2011, y otro de magnitud 1,7 el 27 de Mayo del mismo año. La propia compañía que realizaba los trabajos de prospección de shale gas, Cuadrilla, reconoció que sus tests eran la causa probable de los terremotos, aunque alegó que "la configuración geológica era inusual" (nótese que hablamos aquí de "prospección", no "explotación", lo cual hace los hechos aún más alarmantes). En EE.UU. se han producido una serie de terremotos relacionados con el fracking en Ohio durante 2012 (el más grave, uno de magnitud 4.0 cerca de Youngstown el 31 de Diciembre de 2011).

- Uso del suelo: Estamos hablando de una industria pesada, que requiere un tráfico constante de materiales y personal, infraestructura, logística, transporte, alojamiento, etc. El impacto es tremendo: vean, por ejemplo, las líneas contínuas de camiones llevando suministros y productos químicos, y trayendo el petróleo producido, en la formación de Bakken en Dakota del Norte:



Como estamos hablando de una industria que requiere de una gran logística pero que tiene una vida muy corta, el impacto sobre el territorio es muy grande y las prisas pueden llevar a destruir en poco tiempo lo que puede llevar décadas recuperar.
 
    
Conclusión:

No resulta osado decir, después de todo lo expuesto, que la explotación de recursos de hidrocarburos límite por la técnica del fracking es un completo sinsentido desde cualquier punto de vista, sin ni siquiera viabilidad económica excepto, y muy marginal, en el caso del tight oil (recurso que en España ni se le conoce ni se le espera). El sacrificio energético para esta explotación, en un momento en que se requeriría aprovechar mejor los recursos menguantes, nos pone en una mucha peor situación de cara el futuro. Y los impactos ambientales asociados son tan crudos que hacen de esta apuesta, simplemente, un suicidio.

El verdadero problema de fondo, ahora y siempre, es la incapacidad por parte de las instancias políticas y económicas de aceptar que el actual modelo, basado en el crecimiento económico imparable y exponencial es simplemente ya inviable de hecho. Cuanto más tiempo tardemos en aceptar, y en hacer aceptar, que se necesita un cambio de sistema económico, más profundamente transitamos una vía que nos lleva a a dónde en realidad no queremos ir

Salu2,
AMT