lunes, 31 de enero de 2011

Revueltas del hambre, antesala del caos

La cosecha perdida, de Charles de Groux. Imagen de Myartprints.co.uk
Queridos lectores,

Un fantasma recorre la ribera meridional del Mediterráneo, desde Marruecos hasta Turquía, dejando pocos países al margen de este movimiento de alcance global. Cientos, miles, incluso decenas de miles de ciudadanos saltan a la calle, a pesar del férreo y sanguinario control de los regímenes autoritarios, cuando no abiertamente dictaduras, que los controlan. En Túnez han conseguido ya que caiga el odiado presidente Ben Alí; en Egipto, Hosni Mubarak, después de sacar los tanques a la calle, sacrifica su Gobierno, en un desesperado intento de evitar caer él también a su vez. Con mayor o menor intensidad, las protestas se reproducen en Marruecos, Argelia, Yemen, Arabia Saudita, Jordania, Siria... ¿Cómo es posible que de una manera tan concertada los ciudadanos de todos estos países se hayan decidido a decir "basta" por fin, y todos a la vez? Internet, las redes sociales, los móviles... los analistas insisten en estos medios para explicar la coordinación, pero no son capaces de justificar cuáles son las causas últimas. Sólo, si se rasca un poco en las noticias, se encuentra cuál es el denominador común de esta crisis: en todos estos países la gente protesta por el incremento de precio del pan, del aceite y del azúcar (en algunos casos, de más del 30%),

Los países árabes tienen una situación muy delicada en lo que se refiere a los alimentos. Viviendo en una zona poco productiva (mayoritariamente desierto) y con una demografía en continuo crecimiento, y muy joven, nos encontramos con que el mundo árabe importa más de la mitad de los alimentos que consume, como denunciaba un informe del Banco Mundial en 2009, donde se alertaba del peligro para los países árabes asociado a su dependencia alimentaria exterior. Este problema estructural con el aprovisionamiento de los alimentos tiene dos tipos de interacción con la crisis energética del cual tanto se discute aquí: una interacción de entrada y una de salida, como ahora explicaremos.

Interacción de entrada: el precio de los alimentos (medido con el índice de los alimentos elaborado por la FAO) está bastante correlado con el precio del petróleo, como muestra Paul Chefurka en esta gráfica:




No es de extrañar, porque la agricultura occidental, que es la que está dando de comer a una buena parte del mundo, y en particular al mundo árabe, consume una gran cantidad de petróleo, así como otras fuentes de energía; una buena ilustración es la siguiente imagen: cuánto petróleo cuesta criar un buey.

National Geographic: El buey Grandview Rebel de Marina Wilson, a punto de ser subastado, ha pesado 567 kilogramos. Los barriles a la derecha representan cuánto petróleo se ha consumido en su crianza: 1.071 litros. En global, cada kilo de carne de buey necesita 6,25 litros de petróleo.


Con esos números de este caso concreto, Jason Bardford estima que se están necesitando 26 calorías de petróleo para producir cada caloría de carne de buey. Y eso sin contar los otros insumos de energía consumidos en el proceso (gas usado para generar fertilizante y en los secaderos de grano, electricidad para operar diversa maquinaria, etc). Para acabarlo de agravar, últimamente el precio de la gasolina y del gasoil sube más rápido que el del petróleo (no sólo en España, por más que los análisis que por aquí se escuchan se centran exclusivamente en la cuestión de las subidas de impuestos locales), debido al aumento del margen de las refinerías, que en buena medida viene dado por la subida de precio en las subastas de refinados al haber mayor demanda de los mismos proveniente de países como China e incluso Irán, que no son capaces de refinar suficiente petróleo; y como lo que se consume en la agricultura industrial es principalmente refinados, eso explica porqué los alimentos están subiendo ahora más rápido que el petróleo en la gráfica de Paul Chefurka. Falta decir, además, que la subida de los precios de los alimentos parece preceder en unos meses la subida del precio del petróleo. El precio de los alimentos es, por tanto, un ominoso presagio para el 2011, otro más.


Interacción de salida: En contraste con las revueltas por los alimentos vividas en 2008, ahora los principales países afectados están en el mundo árabe. En 2008 el principal cereal afectado por la carestía fue el maíz; según se dice, desviado en un momento de carestía de petróleo para fabricar bioetanol que se consumía sobre todo en los EE.UU., donde desde hace tiempo tienen el objetivo de que la gasolina tenga un 15% de bioetanol. En la actualidad, el principal cereal afectado es el trigo, oficialmente por las malas cosechas recogidas en los EE.UU. y sobre todo en Rusia (por culpa de la sequía y los incendios de este verano), aunque otra vez la asociación del alza de precios con precios altos del petróleo alimenta la sospecha de que también esta vez se esté desviando trigo para hacer bioetanol; al mismo tiempo que el trigo, está habiendo carestía de azúcar (fácil de convertir en etanol) y de aceite de oliva (convertible en biodiésel), aunque no se oye hablar de malas cosechas de remolacha o de aceitunas. En 2008, el foco de las protestas estaba en América Latina, México principalmente por la fuerte subida de las tortas de maíz (creo recordar que triplicaron su precio); en 2011, el cereal más afectado tiene su foco de consumo en el Mediterráneo y hacia aquí se han desplazado las protestas. El problema es que mucho de los países que están ahora en el ojo del huracán tienen una importancia estratégica en la distribución regional y global de energía. Por ejemplo, Argelia, donde de momento la represión ha sido capaz de contener los movimientos, es la fuente de alrededor de la mitad del gas que se consume en España. Otro lugar crítico es Yemen, país abocado al colapso desde hace tiempo por sus grandes desequilibrios internos, y que produce unos 300.000 barriles de petróleo diarios pero que pronto dejará de exportar, dado el ritmo de declive que sufren sus campos de petróleo y el aumento de su consumo propio (el efecto del llamado Modelo de territorio exportador, ya discutido en este blog). Si Yemen colapsa en medio de sus revueltas internas, esos 300.000 b/d tendrán un efecto notable sobre el precio del petróleo. Y el miedo de todos y de cada uno se centra sobre todo en Arabia Saudita, país productor de más de 9 millones de barriles diarios, con un rey anciano y enfermo, que en este momento convalece en Marruecos de una operación en los EE.UU., con graves conflictos internos por la injusta distribución de la riqueza y el ascenso del islamismo radical, rodeado de países ahora mismo en efervescencia social y con sus propios conatos de levantamiento. En este contexto, aunque no se pueda reconocer muchas cancillerías occidentales respirarán si Mubarak consigue reprimir las protestas en Egipto, porque de ese modo se evitará que el contagio continúe. De momento, el precio del petróleo, que las últimas semanas había descendido, especialmente en los EE.UU., ha experimentado alzas importantes y los futuros sobre él crecen debido a la inestabilidad.


Está claro que el futuro no es demasiado halagüeño, y la conexión petróleo-alimentos puede ser uno de esos factores no lineales que pueden precipitar una crisis de alcance global. Posiblemente la tensión actual se resuelva cuando se produzca el siguiente pico de precios del petróleo y con la nueva ola de contracción económica que acarreará caiga la demanda y baje el precio del petróleo, y las cosas vuelvan a este estado de agitación de base que a partir de ahora será la normalidad. Eso sí, algunos analistas dicen que la era de los alimentos baratos ha terminado. La tensión, por tanto, subsistirá. Mientras tanto, continuamos ensoñándonos con soluciones tecnomágicas que resolverán todo, y no nos damos cuenta de que nuestro reloj no nos guarda tantas horas como querríamos...


Salu2,
AMT







miércoles, 26 de enero de 2011

El sistema británico de Cuotas de Energía Intercambiables (TEQ)


Queridos lectores,

La semana pasada se presentó en la Cámara de los Comunes del Reino Unido un informe elaborado por The Lean Economy Connection y apadrinado por la Comisión Parlamentaria sobre el Peak Oil (sí, el Reino Unido tiene desde hace años una comisión parlamentaria para el Peak Oil; a pesar de la relevancia del tema, como ya sabemos, ésta es una cuestión pública, pero no publicitada). El informe se titula: "TEQs: Cuotas de Energía Intercambiables. Un marco político para el Peak Oil y el Cambio Climático" (enlace aquí, informe en inglés). En él se propone un sistema de cuotas con el objetivo de implementar medidas realmente efectivas para reducir las emisiones de CO2, implicando de una manera más directa a la ciudadanía. Al tiempo, una pequeña modificación del sistema permite racionar la energía si comienza ya la escasez de combustibles que comportará el Peak Oil (esto se dice explícitamente así, y con mucha dureza; no es un informe de fácil digestión políticamente, precisamente). Dadas las muchas implicaciones de este estudio (que falta saber si jamás llegará a implementarse en la práctica), lo analizaré con un cierto detalle en el post de hoy.

Objetivo de las TEQ:
El objetivo del sistema es limitar el uso de la energía mediante la introducción de unas unidades particulares, las TEQ (Tradable Energy Quotas, que yo he traducido por Cuotas de Energía Intercambiables). Una TEQ es una medida del CO2 emitido por el uso de una determinada fuente de energía; por definición, una TEQ representa un kilo de CO2 emitido en todo el proceso de vida del combustible, no sólo al usarlo sino al extraerlo, procesarlo y comercializarlo. La relación energía producida/TEQ depende del tipo de combustible; algunos combustibles son más sucios (tienen un mayor coste en TEQ), como el carbón o el petróleo derivado de arenas bituminosas, y otros son más limpios, como el gas o las energías renovables (que también tienen un coste implicado en TEQs por el proceso de construcción, mantenimiento y desmantelamiento, aunque sea menor que el de una fuente no renovable).


Funcionamiento del sistema: 
El Gobierno decide la asignación de las TEQ y controla su contabilidad mediante un sistema de cuentas electrónicas. Al principio del sistema, las TEQs se asignarían con un saldo inicial para un año, y después se irán asignando nuevas cuotas semanales cada semana vencida. El 40% de las TEQ son asignadas automática e incondicionalmente a todos los ciudadanos adultos, en tanto que el 60% restante es ofertado a las empresas mediante subasta; esta repartición entre individuos y empresas es semejante al impacto de emisiones en el Reino Unido actualmente.

Realmente, las TEQ no son algo nuevo; fueron propuestas por primera vez en 1996; solamente, ahora se está planteando su implementación en la práctica, con algunas modificaciones sobre el diseño original. Este plan está previsto que lleve por lo menos un par de décadas antes de estar completamente implementado, lo cual es realista aunque quizá no lo suficientemente rápido para lo que se pueda necesitar.


Ventajas del sistema de TEQs: 
La principal ventaja del sistema de TEQs, desde el punto de vista del control de emisiones, es que simplifica la contabilidad. No es preciso saber exactamente quién está emitiendo y cuánto; simplemente, el coste de la emisión se descuenta en el momento de usar la fuente de energía, de acuerdo con el nivel de emisiones, conocido, de la misma. Este sistema es además compatible con el sistema de intercambio de emisiones de la Unión Europea (EU ETS). Además, el consumidor final tiene una percepción real del impacto de su consumo, con lo que se implica con la lucha contra el cambio climático en primera instancia, y tiene todos los incentivos para reducir su consumo energético, especialmente en una situación de escasez. Dado que cada ciudadano adulto tiene derecho a sus cuotas personales, se asegura que todo el mundo tendrá acceso a un mínimo de energía (nadie podrá gastarlo por él si no lo vende). Un punto clave del sistema es que se puede comerciar libremente con las TEQ; quien quiera las puede vender (aquellos a los que les sobren) y comprar (aquellos que necesiten más). En suma, como dice el informe, se transforma un problema ambiental y energético en uno de dinero, que se supone que la gente sabe manejar mejor... Además, se prevé que el precio de las TEQ irá en dirección contraria a la de los combustibles (ya que cuando más suba el petróleo menos se consume, y por tanto las TEQ valen menos), con lo que las TEQ producen una estabilización del precio final (combustible+TEQ), lo cual es más conveniente para la economía. Además, una vez el sistema en uso, si es necesario racionar uno o más combustibles, se puede usar el mismo sistema creando cuotas específicas para cada combustible donde se necesite (e.g. para el petróleo las TOQ, para el gas las TGQ, etc).

Tono del informe:
El informe está trufado de frases demoledoras cargadas de un realismo hiriente. Por ejemplo: Página 18: "...la cancelación de las TEQ se produce al mismo tiempo que el pago en dinero, como parte de la misma transacción. Éste es un sistema con niveles de ruido y administración reducidos, que permite que la gente se concentre en el desafío de vivir dentro de un descenso abrupto de la cantidad de combustibles fósiles disponibles"; Página 19: "El coste de alcanzar la reducción de la energía consumida será alto, requerirá cambios profundos en las vidas y en las expectativas, en el uso de la tierra y la tecnología, y en los patrones de la industria y el transporte. Más aún, la economía puede entrar en una recesión profunda por el efecto combinado del Peak Oil y el cambio climático. Los individuos y los hogares necesitarán por tanto todo el dinero que puedan conseguir para pagar la transformación."; Página 25: "En resumen, es razonable concluir que estamos corriendo peligro. Habrá escasez de energía. No sabemos cuándo, pero que sucederá es indiscutible y no será en un futuro distante (Capítulo 5)."


Consecuencias del sistema:
Este sistema conlleva varias consecuencias de gran alcance, aunque el impacto exacto que comporta no se podrá conocer hasta que no se implemente en la práctica y se vea. Llama la atención que las cotas atribuidas a los individuos sean sólo para "ciudadanos adultos". De manera indirecta (no se explica el por qué de esta restricción) se está favoreciendo el control de la natalidad, ya que los niños no aumentan las TEQ de una familia. La distribución 40%-60% entre individuos y empresas intenta fijar el tamaño relativo de cada grupo, y en una época de contracción económica se favorece adicionalmente la contracción de la población. También se favorece la compactación de los núcleos familiares: seguramente interesa tener más de dos generaciones en el mismo hogar, de modo que los abuelos que ya no trabajan aporten sus TEQ para calentar el hogar; eso es también una disminución implícita del consumo total de combustibles fósiles, al reducirse el número de hogares. Por descontado, a medida que el número de TEQ asignados a los individuos se reduzcan las familias comenzarán a prescindir del vehículo privado para garantizar tener combustible para calentar el hogar (no hay que olvidar que el Reino Unido es un país muy frío).


No es evidente que con este sistema se evite el consumo fraudulento (e.g., fuera de este sistema), sobre todo de combustibles accesibles localmente como el carbón. Se tendrán que poner en marcha medidas adicionales para evitar que la gente se vuelque en masa en el consumo incontrolado de biomasa (típicamente, leña), agravando problemas locales como la destrucción de bosques que conlleva efectos perniciosos como el aumento de la erosión del suelo y la pérdida de hábitats y recursos. No queda claro cómo se evitará que los más miserables acaben malvendiendo sus TEQ para poder comer, por ejemplo, ni si este sistema evitará la instauración de mafias propias de los sistemas de racionamiento, como ya se discutió en el post anterior.


Conclusiones:
En cuanto a las conclusiones del informe, la primera y más importante: cuando el río suena, agua lleva. Durante las últimas semanas hay nerviosismo por la subida de los precios del petróleo, de los alimentos y de las materias primas. Se empieza a hablar abiertamente de que los altos precios del petróleo pueden forzar una nueva ola recesiva a escala global. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, propone regular el mercado de materias primas para evitar que los precios se disparen. En España, en aras una conciencia ecologista hasta ahora desconocida en las instancias públicas, el Ministerio de Medio Ambiente (y Rural, y Marino, y lo que a mano venga) exige a las grandes ciudades que reduzcan radicalmente sus emisiones tóxicas asociadas al tráfico; en la práctica, la manera más fácil de hacer eso es limitando el consumo (por limitación de la velocidad o del acceso al casco urbano). En suma, comienza a haber una cierta conciencia en los países desarrollados de la necesidad de reducir el consumo de combustibles fósiles. Entre tanto, en los países en vías de desarrollo, los problemas son otros: revueltas del hambre en todo el Magreb, en Asia Oriental, en el África Sudsahariana, incipientes en América Latina... En realidad, una repetición de los episodios de 2008. En los países occidentales, la pregunta es: ¿Repetirá el barril de petróleo los precios de entonces? El tiempo lo dirá.

Quizá el Reino Unido está abriendo una senda decisiva para nuestro futuro.  Como dice el informe, la primera nación en implementar un sistema como éste tendrá ventajas en las negociaciones internacionales. Lo que está claro es que esa nación no será la nuestra.


Salu2,
AMT

lunes, 17 de enero de 2011

Libre distribución y racionamiento

Cola del pan en Bexley Heath, Julio de 1946. 
Fuente: http://www.topfoto.co.uk/gallery/peakoil/ppages/ppage7.html 


Queridos lectores,

De acuerdo con las definiciones más comúnmente aceptadas de Economía (verbigracia la de la wikipedia)  su objetivo fundamental es la administración de los bienes escasos. Bienes económicos son, por definición, aquellos que son escasos y que, por tanto, tienen algún valor: si mañana hubiera en todas las veredas árboles que dieran i-pads, en número y proximidad tal que para tener uno sólo tuviéramos que alargar el brazo sin temer nunca su escasez, entonces los i-pads valdrían cero euros, dólares o pesos, ya que nadie estaría dispuesto a pagar por algo que puede conseguir sin esfuerzo. Así pues, la base de la economía es la escasez. Se puede decir que uno de los grandes fallos de la teoría económica convencional es el hecho de no añadir al epíteto "escasos" que acompaña a los bienes de los cuales se ocupa, los adjetivos "agotables y no sustituibles" que por desgracia se aplican a tantas materias primas de las que aquí discutimos. Dejando a un lado lo estúpido que resulta en un planeta de dimensiones finitas tener un sistema económico que sólo funciona bien cuando está en fase de crecimiento exponencial, el agotamiento de las materias indispensables para ciertas actividades productivas tendría que repercutirse en los costes de producción de aquellos bienes que las consuman. Un economista tradicional dirá que eso ya sucede, que el precio de hoy ya "descuenta" (anticipa) la escasez futura mediante la acción benéfica del mercado, esa "mano invisible" que todo ajusta para que las cosas cuadren y los recursos se utilicen de manera óptima. Y aunque ciertamente el libre mercado, como sistema autoorganizado que es, puede dar una respuesta efectivamente óptima cuando uno está condicionado por ciertas restricciones (en el  acceso a las materias, a la información, etc), son bien conocidos sus fallos sobre todo a la hora de gestionar bienes públicos superiores (algunos ejemplos clásicos de esos fallos se discuten en el contexto actual y con bastante gracia en la serie Citizen K del Acorazado Aurora). Pero es que, además, el libre mercado no puede descontar algo tan complejo como la escasez futura puesto que la formación de precio es de naturaleza instantánea y se basa en un equilibrio constante entre oferta y demanda, dependiendo esta última de una capacidad económica que, en el fondo, viene fijada por criterios arbitrarios. Es decir, ¿por qué los ciudadanos de Estados Unidos de Norteamérica tienen mayor capacidad de compra, tanto relativa como absoluta, que los ciudadanos de China, cuando este último país tiene una capacidad de producción muy superior? Y por ejemplo dentro de los propios EE.UU., ¿por qué un banquero de medio pelo tiene mucha más capacidad del compra que un granjero de Oklahoma? Cierta inercia social y una capacidad de influir en los órganos de decisión, y de ejercer un poder fáctico sobre la sociedad y sobre el mundo explican que algunos individuos y países sean mucho más pudientes que otros, más que el valor real de su aportación a la sociedad y al mundo.


Por contraposición a la distribución "libre" de bienes y servicios que nos propone el libre mercado (en realidad, una distribución centrada en la capacidad económica de sus individuos), cuando se entra en una situación de escasez de bienes imprescindibles para todos los individuos (en esta categoría típicamente entran los alimentos) se acaba produciendo racionamiento, es decir, se estipula cuál es la ración mínima a la que todo individuo tiene derecho y solamente si sobra se podrá vender en el mercado ese excedente, lo cual típicamente lleva a que el precio de la parte no racionada (si es que la hay) se dispare. El racionamiento es generalmente impuesto por la fuerza por el Gobierno, pero como no sustituye al libre mercado sino que se superpone sobre él, se producen continuamente situaciones de mercado negro, en el que algunos individuos desvían cantidades del bien racionado, ya sean excedentarias o no, detraídas por la fuerza o en ocasiones vendidas de matute por los poseedores de una ración legítima que no pueden aprovecharla, o que tienen otras más imperiosas necesidades y se ven obligados a pasar sin ella. Así pues, aunque la intención del racionamiento es procurar un mínimo bienestar a todos los ciudadanos acaba inevitablemente produciendo acaparamiento, estraperlo y por ende actividad mafiosa.


La llegada del Peak Oil en particular y de la Gran Escasez en general forzará, en algún momento, a que los Gobiernos establezcan una u otra medida de racionamiento, como mínimo para intentar calmar la inestabilidad social (inestabilidad que estos días se manifiesta en países como Túnez y Argelia, con consecuencias imprevisibles en un futuro próximo). Sin embargo, como hemos comentado, el racionamiento aplicado de la forma habitual provocará que unos pocos se aprovechen del sufrimiento de todos. Si estos pocos no causan un gran efecto en el racionamiento en general, puede ser tolerable, pero si los estraperlistas y contrabandistas consiguen hacerse con suficiente riqueza la usarán para adquirir más poder, y eventualmente pueden acabar destruyendo al Estado y suplantarlo, situación equivalente a un nivel 3 de colapso (Colapso del Estado). Por tanto, el racionamiento no puede ser aplicado de una manera efectiva sin razonamiento, sin pensar en todas las consecuencias negativas que puede acarrear en una situación que ya no será coyuntural, sino estructural. En el fondo, el racionamiento es contradictorio con nuestros valores y procederes económicos, y por eso crea peligrosas disfunciones. Está claro, por tanto, que se precisa una reforma económica previa que disminuya o elimine por completo la posibilidad de tener una ventaja económica usando el racionamiento de manera torticera. ¿Cómo se consigue tal cosa? Eso, lector, se lo dejo a su opinión.


Salu2,
AMT

domingo, 9 de enero de 2011

Lo factible y lo rentable


Queridos lectores,

Al leer las discusiones que en los diversos foros en internet se encuentran sobre cómo afrontar la crisis energética que ya tenemos encima, con excesiva frecuencia se encuentra uno con discusiones un tanto bizantinas sobre la posibilidad de implementar determinadas soluciones tecnológicas que permitirían esquivar este o aquel aspecto concreto de la Gran Escasez que se viene. Aunque desde el punto de vista más holístico de un peakoiler todas esas propuestas son sólo formas más o menos acabadas de tecnooptimismo (es decir, de una fe irracional en la capacidad del ser humano de diseñar soluciones tecnológicas para cualquier problema), cualquier peakoiler se ve obligado a aventurar un análisis de por qué la concreta propuesta tecnológica no puede sacarnos de este histórico atolladero. Esto genera gran ruido y confusión, en tanto en cuanto los análisis apresurados no suelen tener en cuenta todas las variables del problema, y a veces se anticipan problemas que no son reales, o que probablemente no se manifestarán de la manera tan nociva que se pretende. Eso lleva a que, a su vez, el proponente de la solución-milagro se reafirme en que su propuesta es en realidad la solución de todos los problemas de la crisis energética, y sólo cuando pasan los años y se ve que su tecnología propuesta no acaba de despegar los argumentos concretos que en su momento se dieron en favor en la potencia invencible de la Diosa Razón se van desvaneciendo; lamentablemente, son inmediatamente sustituidos por otra nueva propuesta, y así ad nauseam, mientras el tiempo va pasando sin que seamos capaces de articular una respuesta coherente y válida para gestionar este riesgo al que estamos sometidos. Así sucedió con la tan cacareada "Economía del Hidrógeno" con la que se nos martilleaba hace unos años, y así pasará con el modelo basado en los coches eléctricos y las redes inteligentes (smart grids) dentro de unos años. El público compra esas maravillas tecnológicas que se venden con su gran aparatosidad técnica, convencidos que de manera inevitable el siglo XXI será una ampliación y mejora del espectacular desarrollo tecnológico del siglo XX, sin comprender que aparte del ingenio humano lo que ha catapultado el progreso en el siglo pasado fue la gran abundancia de energía barata. Y mientras nos entretenemos con estos florilegios tan fuertemente publicitados, defendidos por grandes especialistas de la industria y las universidades, seguimos perdiendo ese precioso tiempo que necesitamos para adaptarnos...

Delante de estas tan improductivas discusiones, es imprescindible entender que la factibilidad técnica es sólo la mitad del problema. En realidad nuestra capacidad técnica actual va mucho más allá de lo que la gente se imagina; podemos construir objetos increíbles con maravillosas propiedades: casas indestructibles, bombillas de muy bajo consumo y eternas, coches eléctricos de gran potencia, ordenadores mucho más potentes que los que usamos, etc. ¿Por qué no tenemos todas estas maravillas a nuestro alcance, entonces? Sencillo: porque cuestan muy caras. Y es que para explotar comercialmente un determinado bien necesitamos no sólo ser técnicamente capaces de producirlo, sino saber cómo producirlo económicamente. Es decir, tenemos que ser capaces de producirlo con un coste unitario lo suficientemente bajo como para que se venda en una cantidad lo suficientemente grande como para que el beneficio sea adecuado. El beneficio será adecuado si permite pagar las amortizaciones y los costes de innovación y desarrollo, y al tiempo deja un margen que haga la inversión en esta actividad más interesante que en cualquier otra. En suma, que el negocio sea rentable. Existen infinidad de variables que repercuten en que un negocio sea rentable: la demanda del bien producido, la calidad del mismo, el equilibrio óptimo entre oferta y demanda, la competencia, la capacidad de innovación, el ciclo de vida del producto,... y eso hace también que determinados negocios que son rentables en un momento determinado dejen de serlo con el tiempo y viceversa. Sin embargo, hay un factor que resulta clave cuando se intenta producir un bien dirigido a un gran mercado potencial: el precio. Si queremos que muchos clientes consuman nuestro producto, como abarcamos un rango más amplio de la distribución de rentas necesitamos que su precio sea lo más competitivo posible. La manera más simple de reducir el precio es reducir costes, lo que se consigue reduciendo el uso de mano de obra y aprovechándose de los beneficios de la economía de escala, fundamentalmente a través de la producción en cadena. Sin embargo, se ha de tener en cuenta de que la producción en serie o en cadena no persigue optimizar el rendimiento del trabajo o energía empleado en la fabricación del producto, sino esencialmente sustituir un tipo de energía cara (mano de obra) por otra barata (petróleo, gas, electricidad). Por tanto, a medida que la energía que antes era barata se vaya volviendo cara esta estrategia de taylorización de la producción se va volviendo cada vez más contraproducente, si no se consigue mejorar, y mucho, la eficiencia energética. La hipótesis de que nuestras fuentes de energía son esencialmente baratas y abundantes está tan imbricada en la manera de hacer de nuestra sociedad que no tenemos presente hasta qué punto son fundamentales para que las cosas funcionen. Por eso, cuando la gente discute sobre las alternativas tanto de fuentes de energía como de modos de usar la energía no tienen en cuenta los costes, tanto económicos como energéticos, implícitos de las mismos, que cuando se consideran muestran que esas propuestas típicamente son inviables. Como las cosas se entienden mejor por la virtud del ejemplo, pondré ahora mismo dos ejemplos de cómo una mera consideración de costes hace dudosa la posibilidad de estas soluciones.

  • En un hilo de Crisis Energética se destacaba la noticia del reciente anuncio por parte de la marca automovilística Mercedes de la salida del nuevo modelo Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell, que entre otras características tiene un motor de 525 CV, que se consiguen con 324 batería de litio-polímero. Algunos comentaristas denostaban lo absurdo de esta propuesta, en tanto que otros veían en la noticia una demostración de que no sólo el coche eléctrico tiene futuro (lo que es más que dudoso) sino que incluso podremos llegar a tener camiones y maquinaria eléctrica. Evidentemente, ese Mercedes-Benz SLS es un prototipo sin gran salida comercial, ya que el precio unitario, con la capacidad tecnológica actual, será desorbitante (se estima que entre 50 y 100 mil dólares más caro que el modelo con motor convencional). Es una estrategia lógica por parte de Mercedes-Benz, habitual en la industria, de comenzar a desarrollar una tecnología que al principio será cara, pero con el tiempo, y ganando experiencia podrá ser abaratada, fundamentalmente gracias a la taylorización del proceso productivo. Es decir, cuando las diversas fases de la construcción actual de este coche dejen de ser artesanales y puedan ser mecanizadas se podrá abaratar sensiblemente los costes, reducir el precio y conseguir la expansión comercial deseable. Dejando al lado las cuestiones no menores de la necesidad de reforzar enormemente la red eléctrica, de producir energía eléctrica en grandes cantidades en un momento de declive y de la escasa producción de litio como para poder producir coches a escala masiva, está la cuestión fundamental de que la premisa de todo el modelo productivo ("la producción en serie abarata costes") no está garantizada en un entorno de costes energéticos crecientes debidos a la escasez energética rampante que puede desencadenarse durante los próximos años. Evidentemente, este problema (la inviabilidad de la fórmula productiva que ha funcionado tan bien hasta ahora) no es privativo de la producción de coches eléctricos, sino de los coches de cualquier tipo y en realidad de la producción de cualquier bien. Pero, por eso mismo, teniendo en cuenta las grandes dificultades de mantener una base industrial suficiente como para sufragar nuestras necesidades más básicas futuras, centrar toda la discusión sobre los vehículos eléctricos resulta tan procedente como discutir si son galgos o son podencos.
  • Cuando se discute sobre la proximidad del cenit de extracción de uranio y los problemas asociados al desbalance del consumo actual (casi un tercio de lo que se consume viene de uranio extraído durante los ochenta, pero los almacenes civiles están a punto de agotarse y los militares están controlados por EE.UU. y Rusia), un argumento que suele recurrir es el de la enorme cantidad de uranio que hay en el agua del mar. Bernard Cohen, profesor de Física de la Universidad de Pittsburgh, hizo en 1983 un célebre artículo en el que calculaba que con el uranio que hay en los mares del mundo se podrían cubrir las necesidades energéticas del mundo hasta la extinción del Sol. Así es: con más de 4.000 millones de toneladas disueltas en el agua del mar daría para producir los 650 Gw de electricidad que se consume hoy en día en el mundo durante 7 millones de años, pero teniendo en cuenta el aporte constante de los ríos Cohen llega a estimar que el uranio daría para 5.000 millones de años de consumo eléctrico actual, más que lo que le resta de vida al Sol. Dejando al margen que el consumo eléctrico es un porcentaje mínimo del consumo energético total, está el punto clave de si se puede extraer uranio tan diluido (el uranio en el agua del mar tiene una concentración de 3,3 partes por mil millones en peso). Y aunque es tecnológicamente factible y se ha realizado en laboratorio, subsisten las dudas de si se puede realizar a gran escala de manera rentable. Se suelen citar precios de extracción de entre 260 y 1.000$ por libra de uranio extraída del agua del mar, lo que teniendo en cuenta el escaso impacto del precio del uranio en la energía nuclear sería perfectamente asumible; sin embargo, esas cifras esconden un coste energético que seguramente es más difícil de asumir, sobre todo en una época de escasez energética. De hecho, la mejor manera de no consumir mucha energía en el proceso es producir evaporación y decantación natural del precipitado que nos interese... pero ése es un proceso lento, con lo que producción sería pequeña. Por lo tanto, es más que dudoso que se pueda extraer uranio del mar a una escala económicamente viable.


Se podrían sacar tantos otros temas a colación: si es económicamente viable producir biocombustibles con algas o con las partes celulósicas de las plantas, si son viables los reactores basados en torio, etc, etc. Todas esas cosas son técnicamente viables y ya se han hecho, pero no han dado nunca el salto a la producción en gran escala por su escasa viabilidad económica. Por supuesto que los defensores de una u otra alternativa argumentarán que es una cuestión de precio, que si el petróleo u otras materias aumentan suficientemente de precio entonces serán interesantes... el problema es que nuestro sistema económico no puede soportar cualquier precio para una materia precursora e imprescindible como es la energía, cosa que discutiremos en otro post.

Salu2,
AMT

P. Data: Por razones personales, durante los próximos días estaré ausente del blog. Comenten lo que quieran, pero tengan en cuenta que yo no podré contestar más que de manera muy discontinua.

jueves, 6 de enero de 2011

Las arenas asfálticas de Canadá




Queridos lectores,

Querría comenzar el año zanjando algunas cuestiones pendientes de discutir del año anterior, y particularmente de una de las fuentes de petróleo no convencional que hace tan sólo tres o cuatro años se consideraba el nuevo Eldorado de la energía, y ahora ha quedado un tanto relegada por la realidad de su explotación: las arenas asfálticas o bituminosas de Canadá.

Las arenas bituminosas del Canadá son una mezcla de arena y una sustancia grasienta y espesa, el bitumen o alquitrán, que está formado por cadenas de hidrocarburos largas y de baja saturación en hidrógeno. Estamos hablando de un subproducto muy degradado, que en muchos casos representa el residuo de antiguas bolsas de petróleo poco cocinado geológicamente o bien en el que los compuestos más volátiles se evaporaron hace tiempo. Per se, este alquitrán tiene poco uso; sin embargo, procesado convenientemente (como discutiremos un poco más abajo) puede convertirse en petróleo sintético, de un poder calorífico inferior (en torno al 70%) al del petróleo crudo de mayor calidad pero que puede suplir, y de hecho está supliendo, una parte de las necesidades mundiales de petróleo. Debido a los costes que comporta su procesamiento es bastante menos económico de producir que el petróleo crudo (según los autores, el coste de producción se estima entre 30 y 60$ por barril), pero con precios suficientemente altos es un negocio bastante interesante. En el caso concreto del Canadá, dada la proximidad de explotaciones de gas natural necesarias para sintetizar el petróleo de arena bituminosas y las enorme reservas de este recurso (estimadas en 2006 en 170.000 millones de barriles de petróleo sintetizable, siendo las segundas más importantes después de las de Arabia Saudita) su explotación ha ido en crescendo durante los últimos años. Actualmente, Canadá es el principal suministrador extranjero de petróleo en los EE.UU., los cuales consumen la mayoría de su producción actual. Durante los últimos años su producción ha crecido a un ritmo de unos 60.000 barriles/día (b/d) hasta llegar a los aproximadamente 1,5 Mb/d actuales. En los últimos años, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado proyecciones según las cuales se esperaba que la producción de petróleo canadiense llegaría a los 5 Mb/d hacia el final de esta década, proyecciones que se han ido progresivamente moderando hasta los poco más de 2 Mb/d en 2020 que se aventuran ahora mismo. Sin embargo, hasta el objetivo de 2 Mb/d puede ser difícil de cumplir...

Para producir petróleo sintético a partir de las arenas bituminosas hay diversos procedimientos posibles, pero en esencia hay dos fases: una primera de extracción, en la que se consume mucha energía (típicamente procedente de la quema de gas natural) y agua (usada para generar vapor) para ablandar la pasta alquitranosa y extraer el bitumen por algún proceso de precipitación o decantación; y una segunda fase, en la cual se combinan el bitumen con gas natural para hidrogenarlo y convertirlo en cadenas más cortas y saturadas, propias de los hidrocarburos explotados industrialmente como petróleo. Por cada 2 toneladas de arenas bituminosas tratadas se consigue extraer aproximadamente un barril de petróleo sintético (1/8 de la masa de arena tratada), consumiéndose unos 2.000 pies cúbicos (cf) de gas natural (aproximadamente la mitad en cada fase) y entre 2,32 y 5,34 barriles de agua (recuérdese que 1 barril son 159 litros). El agua y los productos residuales son arrojados en ingentes balsas de residuos tóxicos como la que se muestra en la siguiente imagen, en las que entre otros subproductos se generan importantes cantidades de dioxinas, producto químico muy tóxico, el cual acaba contaminando los acuíferos y causando graves problemas de salud que son minimizados por el Gobierno de Canadá.




Sólo los problemas ambientales y de corrupción a todos los niveles que crea la explotación de las arenas bituminosas en Canadá, país hasta ahora ejemplar por su respeto a los derechos humanos, daría para hacer otro post bastante extenso; baste decir aquí que el influjo del oro negro está cambiando la manera de hacer política de Canadá hasta extremos inimaginables, y que el país tiene el dudoso honor de ser el único firmante del Protocolo de Kioto que ha rescindido su compromiso (ya que la producción de petróleo de las arenas asfálticas produce muchísimo CO2). Todo ello en aras de una nueva riqueza que ha hecho soñar que Canadá sería una nueva superpotencia energética... coloso que como cada día se va viendo más claro tiene los pies de barro.

Hay dos dificultades principales para hacer crecer la producción de petróleo sintetizado de las arenas bituminosas en Canadá: la falta de gas y la falta de agua. 

Por terminar, decir que el Tasa de Retorno Energético (TRE; EROEI por sus siglas en inglés) de esta fuente no es especialmente brillante: Charlie Hall la cifra en torno a 5, lo cual significa bajar un nuevo peldaño en nuestro particular descenso a los infiernos. Algunos autores la sitúan incluso por debajo de 2; en todo caso, lejos del 10 que se suele considerar como el mínimo aceptable para una sociedad funcional. En esencia, las arenas bituminosas aparecen como un parche para suplir una parte de la carencia actual, pero sin vocación de ser nunca una fuente mayoritaria: es sólo una muleta para que este cojo que es la sociedad basada en el petróleo pueda seguir avanzando unos pocos años más.


Hay varios aspectos adicionales que se podrían discutir (por ejemplo, la relación con los petróleos ultra-pesados de Venezuela), pero de manera introductoria esto es lo fundamental.


Salu2,
AMT

Addenda: JotaEle nos hace llegar esta gráfica que ha elaborado con datos de la Canadian Association of Petroleum Producers




Como muestra la gráfica los petróleos convencionales llegaron a su cenit en 1997 mientras que el producido offshore parece estar bastante estancado desde hace unos 8 años. El petróleo de las arenas bituminosas sube a un ritmo de unos 64.000 barriles/día cada año y se encuentra actualmente en el entorno del millón y medio de barriles diarios, y como se ha comentado en el post es difícil que nunca supere los 2 millones de barriles diarios. Así las cosas, Canadá habría probablemente superado su propio Peak Oil...

viernes, 31 de diciembre de 2010

Primer año de este blog

Queridos lectores,

Este post, último de este año, está dedicado al blog en sí, analizando su pasado, su presente y su futuro, para delimitar cuál fue, es y será su misión.

Pasado:
El blog nació 24 de Enero de 2010, todavía no hace un año, y fue un hijo no deseado. Yo no quería hacerlo. Quim me insistía mucho en que resultaba muy conveniente hacer un cuaderno de bitácora como éste, en donde explicar el problema del Peak Oil y de sus ramificaciones; pero yo lo veía como una soberana pérdida de tiempo. En primer lugar, por la redundancia: hay muchas páginas sobre el Peak Oil en la red, e incluso en español hay unas cuantas de gran calidad. En segundo lugar, el medio en sí tampoco me parecía el mejor para difundir un mensaje complejo con multitud de detalles técnicos; si yo escribía como quería escribir, el blog lo iban a leer cuatro gatos, y un mensaje más divulgativo y digerible gente con mayor conocimiento y experiencia que yo ya lo estaba haciendo. En tercer y último lugar, no quería que el blog me quitase tiempo para otras ocupaciones importantes. Sin embargo, al final le encontré una utilidad posible al blog: ser un centro documental donde ir enlazando y ordenando la información que compilaba, analizada de una manera lo más objetiva posible para poder usarla después cuando la necesitaba. Fruto de esta filosofía primigenia del blog, aún hoy, cuando encuentro una noticia interesante relacionada con un tema tratado la añado como comentario del post en cuestión.

Al principio el blog estaba alojado en blogspot.es, en la dirección oilcrash.blogspot.es, donde las primeras entradas aún languidecen. Sin embargo, la falta de prestaciones, la poca calidad técnica del sitio y las dificultades para importar los contenidos en la web de nuestro Oil Crash Observatory (OCO) me convencieron de la conveniencia de migrar el blog a su ubicación actual, la presente, cosa que finalmente hice el 13 de Junio, a fuerza de copiar todos los mensajes (consignando incluso la fecha y hora de escritura originales) e incluso los comentarios (suerte que entonces no comentaba tanta gente).

Uniendo los datos de los dos blogs, The Oil Crash ha tenido un volumen total de páginas vistas (hasta el día 30 de Diciembre) de 56.590, siendo el número total de visitantes de algo menos de la mitad (la mayoría son repetidos, por supuesto).  Han entrado personas de 66 países, aunque si atendemos a aquellos casos en los que la entrada no ha sido por accidente (y por tanto la permanencia media es sensiblemente superior a un segundo) el número se reduce a 52 países. La mayoría de las visitas (aproximadamente el 85% del total) provienen de España, aunque hay una presencia significativa (0.5%+) de visitas desde Argentina, México, Venezuela, Chile, Uruguay, EE.UU., Francia, Colombia y Reino Unido. El post más leído es "Digamos alto y claro: esta crisis no acabará nunca", seguido por "El peor escenario posible" y "El final de la economía".

Presente:
Gracias sobre todo al enlace desde otras páginas que son de referencia (burbuja.info, www.cenit-del-petroleo.info , Crisis Energética, Véspera de Nada,...) y a algún enlace afortunado en algún diario (especialmente en el blog EcoLab de El País), en la actualidad entran cada día una media ligeramente inferior a las 400 personas, de las cuales el 60% o así son recurrentes (personas que vuelven a visitar el sitio). Dado que no hay limitaciones para escribir comentarios, en la actualidad el blog se ha vuelto un foro bastante abierto donde se van discutiendo detalles de los aspectos tratados, y el volumen de comentarios va creciendo rápidamente. De ser un blog de mera compilación personal de información más o menos erudita para mí y los pocos que les pudiera interesar, ha pasado a ser un ámbito de discusión más genérica. Los errores reportados, que los ha habido y los habrá, permiten ir depurando el discurso y mejorar el sentido de lo que se quiere hacer. En ese sentido, tener todas las cartas a la luz permite ir mejorando y clarificando la posición, con la generosa y desinteresada ayuda de los lectores. En ese sentido, el blog ha ido bastante más lejos de lo que me imaginaba.


Futuro:
Respecto a la temática, en diversas ocasiones se ha comentado que el objetivo final del blog es ir abandonando el análisis técnico de las diferentes alternativas energéticas, con actualizaciones puntuales de las entradas hechas cuando fuera preciso, e irse centrando en el diseño de la transición. Estoy bastante lejos de ese objetivo, principalmente por ignorancia técnica y por falta de suficiente mentalización personal: sigo con mi vida A, ocupándome de las cosas que siempre me han interesado y sin decidirme a embarcarme demasiado y demasiado pronto en la vida B. Mantengo la puerta abierta pero no doy ningún paso personal en esa dirección, aparte del de hacer militancia activa en la diseminación de esta problemática, seguir dando conferencias y participar en tertulias radiofónicas; también, en menor medida, seguir contactando instancias políticas, intentando tensar el hilo. Como The Oil Crash es, por el momento, un esfuerzo personal, esta falta de transición personal mía se refleja en una escasa evolución del blog hacia esos menesteres. Posiblemente esto irá cambiando con el tiempo, tanto por la necesidad que se me pueda plantear de ir pasando a la vida B como porque otros autores diferentes de mi contribuyan en este blog.


En ocasiones se me acusa de regodearme en el pesimismo con este blog, y que no pretendo otra cosa más que el inútil autocompadecimiento. Es curioso, ya que suelo repetir que el futuro no está escrito y que no caminamos hacia un desastre necesario; que en nosotros está cambiar el rumbo y manejar una situación con unos riesgos cada vez más claros y mejor identificados. Justamente, para evitar los peores resultados, para desactivar las disonancias cognitivas más fuertes que pueden acarrear una explosión social cuando las cosas se tuerzan más, es importante no tomar un punto de vista acríticamente optimista, sino valorar el riesgo y no esconder la cabeza debajo del ala, por más repulsivo que nos resulte. Pedirle a la gente que sea adulta y encare sus miedos es, al sentir de algunos que por aquí comentan, pedir demasiado y resulta ineficaz. Yo creo que no, y no creo que nadie tenga derecho a adoptar la postura ilustrada del "todo para el pueblo pero sin el pueblo" que tanto daño ha hecho en el pasado. Al contrario, creo que la información objetiva y la capacidad de elegir revelarían unos ciudadanos dispuestos a afrontar el reto de nuestras vidas. En todo caso, de momento no sabemos el efecto de la información veraz sobre la población ya que la información no fluye libremente, como discutíamos hace poco.


Así pues, y por resumir, la misión actual de este blog es no sólo la compilación tan rigurosa como se pueda de la información, sino su difusión en el ámbito que corresponda y la promoción de las medidas necesarias del cambio. Esencialmente, los mismos objetivos del OCO, que acaba de presentar su solicitud de inscripción como organización sin ánimo de lucro. Posiblemente, los fines imprescindibles en el momento que vivimos.


Que tengan una feliz entrada del nuevo año. Salu2,


Antonio

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿Un mar de gas natural?


Queridos lectores,

Estos días muchos lectores me han consultado sobre una noticia recientemente aparecida en el diario El País, que reza como sigue:

Los nuevos hallazgos disparan las reservas y cambian las reglas de mercado

Leyendo la noticia tiene uno la impresión de que un hallazgo completamente inesperado de grandísimas bolsas de gas en determinadas formaciones no convencionales (es decir, que no tienen la geología de los yacimientos explotados hasta ahora o convencionales) y que hasta ahora eran inaccesibles, han pasado a ser abiertas gracias a nuevas técnicas, cambiando así completamente el panorama: EE.UU. pasa de ser un importador a ser un exportador de gas, hay muy buenas perspectivas en Europa (con lo que Rusia pierde peso geopolítico en el Viejo Continente), otros países como Argentina conseguirán resolver sus problemas de dependencia exterior... En suma, una muy positiva revolución.

La noticia tiene tres implicaciones principales:
  1. La producción de gas aumenta enormemente, con lo que se aleja el fantasma de la carestía de gas (el redactor de El País habla incluso de cuatro décadas).
  2. El precio del gas se mantendrá estable durante ese período.
  3. Aunque la noticia no lo comenta, el aumento de gas es una pieza clave para compensar el ya declarado declive de producción de petróleo convencional, puesto que una buena parte del petróleo no convencional futuro tiene que provenir de la conversión gases a líquidos.



En realidad, nada es tan bonito como aparece, como ya se ha comentado en este blog, sobre todo en algunos apartados de un post de Julio, "El pico del gas", y en algunos comentarios dispersos de otros posts. El gas no convencional procede fundamentalmente de tres tipos de terreno: pizarras (o esquistos), lechos de carbón y arenas compactas. De acuerdo con el último World Energy Outlook de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las arenas compactas tienen un potencial limitado, el metano de lecho de carbón es, principalmente, la gran baza China y en menor medida de los EE.UU., y la opción más al alcance de los EE.UU. y de Europa, y la que explica la abundancia actual en Norteamérica es el gas de pizarra. Sin embargo, hay multitud de peros, en réplica de las implicaciones citadas más arriba:


  1. No es evidente que se esté produciendo una abundancia tan grande de gas en EE.UU., ya que las cifras están un tanto manipuladas, como denuncia Dave Cohen. Teniendo en cuenta que las curvas de producción de gas decaen más rápidamente de lo modelado (exponencial en vez hiperbólico), en algunos casos dejando de ser explotables económicamente en sólo dos años, algunos geólogos afirman que las reservas están infladas. De hecho, las compañías que explotan estas reservas tienen todos los incentivos para inflar sus reservas porque así su valor bursátil aumenta, a la espera de ser compradas por compañías más grandes. La propia AIE ha moderado su optimismo sobre la producción de gas no convencional, que mientras en el WEO 2009 ocupaba un lugar central, en el WEO 2010 se reconoce que la abundancia de gas comenzará a declinar después de 2011.
  2. El gas se vende por pies cúbicos o por unidades térmicas británicas, BTU (grosso modo 1.000 pies cúbicos de gas natural equivalen a un millón de BTUs, MBTU). A día de hoy, el precio mínimo por MBTU para que salga rentable explotar el gas de pizarra es de 8$, mientras que actualmente se está pagando a unos 4$; por tanto, el precio del gas debería subir, y mucho, para poder explotar esta fuente a una escala apreciable. A mayor abundamiento, dados los enormes costes ambientales de explotar el gas de pizarra (discutidos en "El pico del gas") es posible que el gas de pizarra no sea una fuente neta de energía, sino un sumidero, con lo que en el largo plazo se tiene que ver que no es económico explotar este gas.
  3. La abundancia de gas actual, que si no se producen nuevos avances técnicos tiene todos los visos de durar pocos años, tampoco podrá usarse para transformar a gran escala gas en sucedáneo del petróleo por falta de infraestructura de licuefación, que requiere de un gran capital y tiempo para su desarrollo.

Si se fijan, la mayoría de los enlaces que doy en este post tienen muchos meses de antigüedad, y podría incluso enlazar artículos de hace dos o tres años, siguiendo la discusión en The Oil Drum sobre el tema. Es un tema que se discute activamente, que el año pasado tuvo un gran realce gracias al WEO 2009... Y ahora El País anuncia la buena nueva. ¿Por qué? Quizá hagan falta inversores, o bien creer en milagros...


Salu2,
AMT

domingo, 26 de diciembre de 2010

Perspectivas para el 2011


Queridos lectores,

Ahora que acaba el año 2010, es el momento de recapitular y en hacer un tanto de previsión sobre lo que nos puede deparar el 2011. Este 2010 ha sido, sin lugar a dudas, un año infausto, en el que las malas noticias económicas, la crisis que no cesa y los crecientes recortes han aumentado la sensación de  precariedad y angustia; sin duda, 2010 ha sido peor que 2009, que a su vez fue peor que 2008 (recuerdo que en las navidades de 2008 circulaba un SMS que decía: "Feliz 2010 (porque seguro que 2009 será una mierda)". Y, ahora mismo, no parece que 2011 vaya a ser mucho mejor. En el caso particular de España, hace pocos días el presidente Rodríguez Zapatero reconocía que quedan por lo menos cinco años más de crisis; en otros países más o menos abiertamente se están dando unas perspectivas similares. Por supuesto yo creo que aún esa mala proyección de futuro es optimista: como ya hemos comentado, sin un cambio radical de rumbo esta crisis no acabará nunca. La tendencia a medio y largo plazo es clara: mientras no se modifique sensiblemente nuestro sistema productivo y económico sufriremos un decrecimiento forzoso; en algunos momentos esporádicos la actividad económica mejorará o no empeorará; pero esos breves trimestres de no-decrecimiento se verán seguidos de muchos trimestres de fuerte contracción. Peor aún, la posibilidad de que la depauperada clase media vaya siendo destruida y cada vez más gente se vea arrojada a la indigencia aumentará la inestabilidad social, la tentación autoritaria y, en un caso extremo, incluso el colapso de la sociedad. El futuro no está escrito, no es inexorable, y en nuestras manos está cambiar nuestro rumbo. La vocación actual de este blog, que nació como una bitácora más o menos personal, va evolucionando hacia ser un altavoz de ese cambio necesario. El hecho de que se empiece a plantear, tímidamente, en algunos medios de comunicación la necesidad de cambiar el PIB por otros índices como objetivo de las políticas, indica que se empieza a tener conciencia de que el crecimiento económico no será ya posible; es un paso más, posiblemente pequeño pero en todo caso significativo, para reconocer que necesitamos cambiar.


¿Qué nos depara el 2011? Imposible es de saber. Las perspectivas no son nada halagüeñas, pero la sociedad humana es un sistema muy complejo en el que intervienen multitud de variables y su comportamiento es impredictible, con cierta propensión a las transiciones de fase, en algunos casos positivas aunque, predominantemente, las transiciones de fase espontáneas serán negativas (porque aumentan el caos del sistema). En ausencia de una bola de cristal que nos diga qué va a pasar exactamente, hay ciertas cosas que tienen una probabilidad significativa de suceder. He aquí un breve compendio, con un apunte particular para el caso de España que puede acabar teniendo consecuencias globales.
  • Aparentemente, hay un tensión nada despreciable en el mercado del petróleo. Goldman Sachs alerta que desde Mayo hay un déficit de casi un millón de barriles diarios, que los países de la OCDE estarían detrayendo de sus reservas estratégicas para evitar que el precio del petróleo suba mucho. (Cautela: Goldman Sachs no es alguien de quien te puedas fiar mucho, y mucho menos si se tiene en cuenta que llevan desde principios de año apostando por un barril a 100$ para principios de 2011). Dado que las reservas estratégicas de la OCDE cubren tres meses de su consumo, que es de unos 40 millones de barriles diarios, quiere decirse que contienen unos 4.800 millones de barriles, así que el déficit actual acabaría por beberse las reservas en algo más de 13 años. El problema a corto plazo no viene, por tanto, en que se agoten ya las reservas estratégicas, sino que el déficit comentado, si es real, tiende a crecer; además, por ley los países de la OCDE no pueden permitir que sus reservas estratégicas bajen por debajo de los dos meses o dos meses y medio; y en cualquier caso el objetivo último de las reservas no es el de amortiguar las fluctuaciones de precios del mercado (aunque en parte se usen así), sino el de garantizar el suministro en caso de interrupciones repentinas. La demanda creciente de China, India, Rusia, Brasil y otros países emergentes impulsan el precio al alza, así que es previsible que en los próximos dos meses veamos el barril por encima de los 100$, eventualmente los 110$. Cuando acabe el invierno del hemisferio norte (época junto al verano de mayor consumo) los precios se volverán a relajar, y si los altos precios invernales no han desencadenado una nueva fase recesiva (cosa de la que creo que nos daremos cuenta en el día a día) que arrastre los precios a la baja de forma prolongada, el precio del barril bajará y se mantendrá en torno a los 90-100$, hasta el verano. Si el siguiente pico de precios no ha tenido lugar antes, el verano de 2011 será, probablemente, el momento del siguiente pico de precios; en esta ocasión, con las economías occidentales más debilitadas, quizá un precio de 120$/barril será suficiente para inducir una ola recesiva global. Por tanto, la tendencia que apunto para el precio del petróleo es de causar una nueva ola recesiva antes de que pasen 7 u 8 meses.
  • Para mayor agravamiento, China está importando diésel en grandes cantidades para cubrir un déficit estructural de refinado que tiene. Respecto a otros países tenemos el caso de Irán, quien a pesar de ser el cuarto exportador mundial de petróleo está importando grandes cantidades de gasolina porque el petróleo que produce últimamente es muy sulfuroso y no lo pueden refinar en el país. Todo lo cual mete una presión adicional sobre los productos refinados (diésel y gasolina sobre todo), que están subiendo más deprisa que lo que subió el petróleo en el bienio 2007-2008. Para terminarlo de agravar, Irán disminuye los subsidios a la gasolina doméstica para evitar la sangría que le supone comprarla en el mercado internacional, y esto aumenta la inestabilidad en la calle. Un conflicto interno en Irán, o en otros países productores de petróleo con dificultades internas, podría causar una disrupción catastrófica del flujo de petróleo, con precios por las nubes y una recesión de grandes proporciones a escala global. Al margen de eso, es de esperar que los precios de los carburantes se mantengan más elevados de lo que les correspondería de acuerdo con el escenario 2007-2008.
  • La tensión en el mercado de alimentos probablemente persistirá durante los próximos meses, llevando a revueltas por alimentos en muchos países como ya pasó en 2008. Los precios suben en parte por las malas cosechas registradas (según dicen, aunque hace meses se preveían que fueran récord), por el encarecimiento causado por la subida de los carburantes y su repercusión en las actividades de cultivo, cría de animales, transporte y procesamiento; y por el desvío de grano para la producción de bioetanol, más competitivo ahora que el petróleo está tan caro. Éste último factor no se reconoce abiertamente y es difícil de evaluar su impacto, pero probablemente es bastante significativo. Pero, sobre esta tendencia de corto plazo, hay otra de más largo plazo: el acaparamiento de tierras de cultivo, sobre todo en África, por parte de los países occidentales y de China, en ocasiones echando a los pueblos que las han cultivado durante generaciones inmemoriales. En algunos casos el objetivo es utilizar estos alimentos en el Primer Mundo, aunque sea a costa de deprivar de alimento al mucho más necesitado Tercer Mundo; en otros, las tierras compradas son simplemente una inversión y se dejan sin cultivar. Sea como sea, esa tendencia de más largo plazo tenderá a agravar los problemas alimentarios a escala mundial. En el Primer y Segundo Mundo, los márgenes impuestos por los grandes distribuidores desincentivan a los pequeños agricultores y ganaderos, que ven cómo el precio al cual se les pagan sus productos apenas cubren costes, si es que los cubren. En Europa la denominada Política Agraria Común (PAC), y en otros países más industrializados otros esquemas de subvención permiten mantener esta situación insostenible, aunque es difícil de saber por cuánto tiempo, en una época de recortes presupuestarios.
  • España está a punto de sufrir un segundo crash inmobiliario. Esto es algo conocido, aunque nadie tiene el valor de decirlo en voz demasiado alta. Con una tasa de paro oficial de en torno del 20% y una tendencia a la baja en los salarios, es evidente que la capacidad de consumo de los españoles ha quedado muy disminuida. Sin embargo, el precio de la vivienda, que en España llegó a precios estratosféricos (3.000 €/metro cuadrado construido en las zonas residenciales de ciudades medianas y grandes, y más del doble en las grandes ciudades), no ha sufrido un ajuste tan brusco como en otros países; así, mientras en EE.UU. se estima que el precio de la vivienda se ha desplomado de un 50% respecto a sus máximos, en España algunos analistas estiman que ha sido sólo de un 20% (otros dicen que menos); en cualquier caso, queda bastante recorrido, como ilustra este gráfico que compara la burbuja inmobiliaria japonesa y la española. 
  • El caso es que en el caso de España no se ha permitido que el precio de la vivienda se desplome, ya que los bancos tienen una enorme exposición al sector (se estima que la deuda de promotores e inmobiliarias con los bancos se acerca al medio billón de euros, eso es, como la mitad del PIB de España). Los bancos españoles han aceptado que algunas de las deudas inmobiliarias vencidas fueran pagadas con inmuebles, contabilizándolos como activos y no como pasivos al valor del mercado; por eso mismo, los bancos españoles han sido los primeros interesados en que el precio de la vivienda no bajase. Este hecho ha sido denunciado repetidamente desde el inicio de la crisis desde fuera de España como una distorsión del mercado. El caso es que finalmente el Banco de España se decidió a actuar en Mayo de este año, y desde entonces obliga a los bancos a provisionar un 10% del valor de los inmuebles que acepte como pago, subiendo al 20% si la vivienda sigue en su poder al cabo de 12 meses y al 30% si llega a los 24 meses. Eso hace que ahora mismo los ladrillos quemen en las manos de los bancos españoles, que se encuentran en el difícil brete de querer deshacerse de ellos a toda costa mientras que no puede permitir que bajen demasiado. Todo un dilema. Al tiempo, la anulación de la desgravación por la compra de primera vivienda salvo para las rentas muy bajas disminuye el incentivo de comprar para el ciudadano de a pie, con lo que introduce presión adicional para reducir el precio. Por tanto, es previsible que durante el año que viene el precio de la vivienda en España experimente una bajada importante. Pero eso puede poner en grave riesgo de quebrar a muchos bancos españoles, acercando una vez más el fantasma del rescate financiero de España. Sólo que dado el tamaño de la economía española (más del doble que la de Grecia, Irlanda y Portugal juntas) un rescate español resulta muy difícil. Así pues, la caída del precio inmobiliario español puede llevar a la caída del euro. Esperemos que no sea así; supuestamente mucha gente inteligente conoce este problema y estará tomando medidas para evitarlo. Si somos optimistas.
  • Por acabar, el fantasma de la hiperinflación continúa acechando. Cada nueva ronda de alivio quantitativo de los EE.UU. (ahora hay una cada comienzo de mes, de unos 60.000 millones de dólares cada una) hace subir todas las materias primas, petróleo incluido. Si en algún momento se producirá un fenómeno de huida en masa de los inversores, alejándose de los bonos del tesoro americano y acaparando materias primas, es bastante incierto. Pero podría pasar durante este año 2011. Esperemos, nuevamente, que no sea el caso.



Eso es todo, más o menos. Seguramente en los comentarios sugerirán otros temas también relevantes para este año que comienza.



Salu2,
AMT

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Preparando la transición: ingeniería


Queridos lectores,

Hace unos días la televisión pública autonómica TV3 emitió un documental de factura propia titulado "Comprar, tirar, comprar", del cual se hacía eco un Quim redivivo en la web del OCO. En ese interesante filme se explica el concepto de la obsolescencia programada. El principio de la obsolescencia programada consiste en diseñar los productos con una vida útil limitada, inferior a la que las capacidades de diseño permiten, de modo que el consumidor se vea obligado a comprar uno nuevo "antes de tiempo". En algunos casos se boicotea deliberadamente el producto para que falle en un plazo preciso prefijado, ya que interesa que el producto esté al máximo rendimiento (para así poder avalar su calidad) hasta que llegue su hora; en el documental se muestra el ejemplo de una impresora que tiene un contador interno del número de impresiones hechas para, superadas las 18.000, dejar de funcionar. En otros casos, el producto no falla, pero mediante la publicidad y con nuevos diseños se consigue convencer al consumidor de que necesita cambiarlo.

La primera cosa que se ha de entender es que la obsolescencia programada es una necesidad de un sistema económico como el nuestro. Aunque sobre este punto seguro que algunos comentaristas querrán introducir matizaciones, la realidad es que todos los analistas convencionales hablan de crecimiento porcentual (y, por tanto, exponencial) del Producto Interior Bruto (PIB) como base de una economía sana. Y para aquellos empresarios que comercian con mercancías físicas, eso implica que sus mercancías, o bien aumentan de valor añadido o bien se aumenta el número de mercancías vendidas (aunque también se pueden bajar los salarios). En todo caso, lo que nunca va a ser aceptable es que el número de mercancías vendidas disminuya, cosa que inevitablemente sucederá si nuestros productos son demasiado duraderos y el mercado se satura. Por tanto, la obsolescencia programada es una necesidad de nuestro sistema económico. Otra cosa muy diferente es si la obsolescencia programada es conveniente para el mantenimiento del hábitat de nuestro planeta y para la gestión de los recursos naturales. La respuesta es, obviamente, no, dado que ni el respeto al medio ambiente ni la escasez de recursos son variables tenidas en cuento en este diseño. Aparte del mencionado "Comprar, tirar, comprar" (disponible en la web sólo hasta el 31 de Diciembre), hay varios documentales interesantes sobre la inviabilidad de nuestro sistema productivo, como "The Story of Stuff" (doblaje al castellano).

Poco importa lo que haya pasado en el pasado; ahora lo que importa es qué hacemos con el futuro. Y lo primero que tenemos que pensar de cara al futuro es que necesitamos cambiar nuestros diseños, con tres objetivos en mente, sobre los que suelo insistir en las charlas que doy:


- Se han de optimizar los diseños: Los productos se tienen que fabricar para durar tanto como se pueda, consumiendo tan poca energía y tan pocas materias primas como se pueda. Este cambio es muy radical, porque implica que las fábricas han de planificar cuidadosamente su producción, ya que después de una fase expansiva se llegará forzosamente a un estado estacionario. Para poder conseguir este cambio, seguramente sería conveniente que los productos tengan un precio  muy superior al actual, ya que han de incluir los costes implicados por usar recursos escasos - contando material de minería y reciclado (es decir, el precio ha de cubrir el coste de oportunidad de usar estos recursos escasos para este y no otro fin) y por los costes ambientales y de otro tipo hasta ahora externalizados (es decir, el precio ha de cubrir los costes de reciclaje). Piénsese que si se incluyese solamente la externalización medioambiental se estima que un teléfono móvil sencillito (no un modelo último grito tipo smartphone) podría costar más de 1.000 euros, y posiblemente llegando a los 2.000. Contando con el coste de oportunidad de agotar los recursos, el precio de ese móvil básico podría fácilmente estar en el entorno de los 3.000 euros. Pero, evidentemente, a 3.000 euros la unidad poca gente tendría móviles. Eso implica un cambio, como decimos, radical de la manera de concebir el mercado. Por lógica se ha de comenzar por cubrir las necesidades más básicas y luego, si hay recursos para ello, otras menos prioritarias. Queda la candente cuestión si de debe permitir usos que sean muy elitistas (el móvil en este nuevo orden lo sería), pero ése es ya un tema para el Acorazado Aurora.

- El diseño debe favorecer la reparación: El actual modelo de "usar y tirar" no tiene sentido en un ambiente de recursos escasos. Si una cosa se estropea debe de repararse. La capacidad de ser reparado es más importante que las prestaciones, y éstas últimas deben estar supeditadas a la primera.


- El diseño debe favorecer el reciclaje: Por los mismos motivos ya expuestos, se debe asegurar que los objetos sean reciclables en grado sumo, con el objetivo de que lleguen a serlo al 100%. Objetos no reciclables, incluso parcialmente, no deben ser producidos. Como en el punto anterior, esta exigencia debe pasar por delante de las prestaciones.


Lo que estoy contando, por supuesto, no es nada nuevo: básicamente son las tres R aplicadas al contexto de escasez de recursos. Ahora bien, ¿qué implica todo esto de una manera práctica, en nuestro día a día? ¿Qué debemos hacer para preparar la transición, que es el leit motiv de esta serie de posts? No todo el mundo podrá hacer algunas de las cosas que ahora propondré, pero es importante que quien pueda se tome la molestia de considerarlo, no sólo por su bien, sino por el bien de su comunidad:


- Aprender a reparar aquellos objetos más esenciales: Conocer su mecánica básica y los fallos más comunes. Asegurarse de tener recambios para repararlos. Intentar buscar sustitutos con materiales más comunes y abundantes para algunas de las piezas, haciendo pequeñas chapucillas si es preciso. Aprender a montar una herramienta básica sustitutiva a partir de piezas fundamentales, diseñadas por uno mismo si puede ser. Preferir la madera al plástico, y en caso de usar plástico aprender a reciclarlo/reutilizarlo. Si la capacidad de reparación se puede implementar a gran escala, mejor que mejor.


- En procesos industriales, recuperar los diseños más robustos: Ahora hay tiempo, energía y capital para intentar compilar la información sobre los diseños industriales más robustos: si en realidad sabemos hacer, como se muestra en el documental, bombillas que duran décadas, medias de nylon prácticamente irrompibles o impresoras con una vida extendida, intentemos que ese conocimiento no se pierda. Aquellos que tengan conocimiento para hacerlo deberían poner a disposición de la comunidad manuales que enseñan a hackear aparatos básicos, explicando como sustituir piezas para alargar su vida.


- En los procesos industriales, investigar cuáles son los diseños más robustos: Ya no paga el principio de la obsolescencia programada, puesto que en el medio plazo no va a haber un gran mercado para los productos por falta de recursos y de capacidad de consumo. Aún hay tiempo y capital para poder dedicar esfuerzo y energía a estudiar ciertos procesos para hacerlos más resistentes y menos dependientes en materiales escasos, más resilientes. Aquellos que tengan visión de futuro y que entiendan que las manufacturas del futuro son muy diferentes de las de hoy en día ganarán la partida.


- Entender qué es lo que tendrá demanda y a qué nivel: Por ejemplo, quizá habrá ordenadores, pero serán comunitarios y a una escala mucho más pequeña; en ese sentido, posiblemente apostar por la vía de los productos más tecnológicos no es la más provechosa, al menos no para todo el mundo. Seguramente tiene más interés, para empezar, centrarse en mecanismos clave: bombear agua, purificarla, irrigar los campos, fabricar tractores, picos, palas, poleas, gatos hidráulicos, grúas, excavadoras, ... Es difícil saber qué será lo más útil; más aún, que máquinas tendrán la suficiente demanda como para pagar su precio real. Algunas, incluso, tendrán que ser versiones reducidas, con menor capacidad que las actuales, para adecuarse a la demanda futura. Todo un cambio de mentalidad.


En suma, si hemos de repensar la manera de diseñar los objetos que usamos para las diversas tareas que tendremos que seguir ejecutando, es importante que ahora que podemos hagamos una reflexión profunda sobre este asunto en particular, y compartamos la información sobre los diseños básicos, fundamentales, que ayuden a todas las comunidades a salir adelante con el menor esfuerzo posible. Sería interesante crear un directorio de diseños básicos, robustos, reparables y reciclables, que fueran patrimonio de la Humanidad y que todo el mundo pudiera usar fácilmente. La globalización de las ideas, más allá de la del capital.


Salu2,
Antonio