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miércoles, 21 de agosto de 2019

Fatalidad



Queridos lectores:

A medida que los signos de que se avecina una nueva crisis económica se consolidan, va creciendo en la ciudadanía un sentimiento de malaise, de resignación delante de lo que ha de venir. Sabemos que vamos a estar peor, mucho peor. Intuimos que estamos llegando al final de un largo camino que ha durado décadas, que la opulencia con la que hemos vivido no podrán disfrutarla nuestros hijos ni soñarla nuestros nietos; pero preferimos no movernos por el temor culpable de perder más rápidamente aquello a lo que, en buena lid, tampoco tendríamos derecho. Preferimos quedarnos quietos y callar, sabiendo que poco a poco seremos desposeídos, en vez de protestar y quizá sufrir una caída más rápida - sí, aunque más digna. 

Vemos cada día morir a cientos delante de las puertas de Europa y, para no amargarnos delante de lo miserable de la situación y de lo miserables que somos por aceptarla sin levantarnos, inventamos excusas miserables para intentar demostrar que en realidad los miserables son los otros: los desgraciados que huyen, pagando lo que sea a mafias para escapar con sus familias de infiernos que muchas veces hemos creado nosotros; los que sobre el terreno recogen puñados, solo puñados, del agua de esta lluvia que no amaina, quizá también para acallar sus maltrechas conciencias; los Gobiernos que reaccionan tarde, mal y nunca, tratando como problemas puntuales, como casos aislados, este rayo que no cesa... Todos, nos decimos, actúan por oscuros intereses; ninguno, pensamos, es trigo limpio. Queremos demostrar que los miserables son los otros, porque mirar a los muertos, reales y bien reales, que se estrellan contra el dintel de nuestra casa, no es una visión agradable. Es otro quien tiene la culpa. Los que mueren de alguna manera se lo han merecido. Eso es lo que queremos demostrar.

¿Demostrar, a quién? ¿A quién le interesan nuestros gallináceos argumentos? En realidad, no le interesan a nadie, particularmente a nadie que esté viviendo ese drama. Solo nos interesan a nosotros, son el analgésico con el que intentamos calmar nuestra dolorida conciencia. Es doloroso pensar en esta cruda y desgraciada realidad, y por eso es mejor zanjar rápido el tema, aunque sea de mala manera, con malos argumentos. A veces encontramos una vía razonable y no tan dolorosa de abordar este problema: es cuando nos decimos, y es verdad, que hay que actuar en origen, que hay que conseguir mejorar las condiciones de vida de esta gente para que no quieran huir de su país. Pero en la mayoría de los casos la manera más eficaz de conseguir esa mejora sería que, simplemente, les dejáramos en paz y no intentáramos apropiarnos de sus recursos, ya sea por medio de gobiernos títere que nos vendan barato, ya por medios más directos si a mano viene. Pero, no, eso no se puede discutir. Ese comercio asimétrico, lo sabemos todos, es la base de nuestro bienestar. Es más fácil echarle la culpa a los gobiernos endémicamente corruptos de la región (sin ver que son nuestros gobiernos no mucho menos corruptos quienes los apuntalan) o las guerras recurrentes que se dan en esos países (aunque estén financiadas y provistas por nuestras empresas). Llegados a esas conclusiones desagradables, se cierra el ciclo y se vuelve atrás. No, los miserables son los otros.

Está muriendo gente. ¿Cómo puede ser que unas vidas valgan más que otras?

Ojalá nunca nos traten ellos, a nosotros y a nuestras familias, como les estamos tratando nosotros, a ellos y a sus familias.

Vamos bajando lentamente por la pendiente del colapso. El colapso, ya lo sabemos, es un proceso, no un momento. Se desarrolla en escalas de tiempo históricas: al menos varias décadas, y eso si va rápido. Y no siempre es un colapso completo: todo depende de la inteligencia colectiva de la gente de cada territorio, pues el colapso va por barrios y no en todos los sitios pasará lo mismo.

Vamos bajando lentamente, como digo. En Europa, los vientos más fríos vienen de su locomotora, Alemania. En el país teutón (y por ende en todo el resto del continente) crece el miedo a la recesión. También, recientemente se anunció que el Gobierno alemán plantea crear impuestos a la carne, leche y huevos - para luchar contra el Cambio Climático, dicen. Y con el telón de fondo de la Huelga Mundial por el Clima del próximo 27 de septiembre, en Alemania se ha reabierto el debate para limitar la cantidad de vuelos internacionales que podrán hacer sus ciudadanos, y no solo eso: sorprendentemente, la propia Asociación de la Aviación Alemana apoya el fomento del ferrocarril para la eliminación de vuelos domésticos.

¿Que tienen en común esos tres hechos - recesión, impuesto a los alimentos y limitación de los vuelos? Las tres, obviamente, implican una disminución de las emisiones de CO2 de Alemania. El más efectivo para la reducción de las emisiones es, curiosamente, el primero: en las últimas décadas, no ha habido nada que consiguiera reducir tanto las emisiones en un solo año que la Gran Depresión de 2008-2009 (aunque solo fuera algo temporal).



La reducción del número de vuelos, obviamente, también es eficaz reduciendo las emisiones de CO2, aunque no sea el sector de la aviación el principal emisor. Y en cuanto a los impuestos a la alimentación (y al margen de los beneficios para la salud de reducir el consumo generalmente excesivo de carne en el mundo occidental), su efecto es discutible: si bien la ganadería industrial implica grandes consumos de energía y por tanto de emisiones, la propia agricultura industrial es también altamente consumidora de energía, y la reducción porcentual de emisiones podría no ser tan alta como se piensa.

Hay otro factor que unifica estos tres hechos (recesión, alimentación y vuelos), y que obviamente no se le ha pasado desapercibido a los lectores habituales de este blog: las tres cosas tienen que ver con la necesidad urgente de adaptarse al rápido descenso de la disponibilidad de petróleo que sin duda se va a sufrir durante los próximos años.

Pero hay un último factor que unifica los tres hechos, uno que todo el mundo empieza a percibir, a veces de manera inconsciente.  ¿A quiénes perjudican más estos hechos?  A los más pobres, lógicamente. La recesión, por motivos obvios: la ola de despidos que ya se vive en la banca y en el sector de la automoción vendrá seguida de una oleada más amplia que afectará a todos los sectores productivos; son los trabajadores, sobre todo los menos cualificados, los que más probabilidades tienen de sufrir en sus carnes, y con mayor intensidad, la recesión que viene. Los impuestos a la alimentación perjudican, sobre todo, a quienes dedican una mayor parte de su renta a comprar comida, es decir, a los pobres (evidenciando de paso lo inane de la espuria diferencia entre pobreza energética y pobreza a secas). Y la limitación de volar se aplicará a quien no pueda pagar los cargos por los viajes "extra", que de nuevo son las clases menos pudientes.

¿No les recuerda a algo todo esto?

Es la misma historia que subyace en el caso de la demonización del diésel. 

Tenemos, por una parte, la razón aducida: los coches de diésel (solo los coches, nada de camiones, barcos o resto de maquinaria) son muy contaminantes y dañinos.

Tenemos la razón real: el problema, apremiante, de la falta de recursos, pues la producción de diésel cae más rápido que las de otros combustibles porque faltan petróleos de calidad para producirlo. Es el pico del diésel.



Y tenemos, por fin, la solución asimétrica, que en el caso del diésel es la Algarada del Diésel (como magistralmente la definió Beamspot): el plan de que el necesario abandono del vehículo privado de diésel lo paguemos todos, aunque solo lo disfruten algunos.

Éste es el planteamiento que se está haciendo, es lo que se ha hecho hasta ahora y es lo que previsiblemente se va a seguir haciendo: se difunde la razón aducida para ocultar la razón real y así imponer una solución asimétrica. La ocultación de la razón real (que en todos los casos es la escasez de recursos originada por el peak oil) es fundamental, porque si discutiéramos las causas reales de los problemas que sufrimos veríamos que lo que se presenta como parches inconexos para problemas aislados y puntuales es en realidad una pobre respuesta al problema real, que no solo no lo aborda sino que acaba siendo una excusa para la desposesión de las clases medias, para empujarnos a la mayoría a La Gran Exclusión

Si estuviéramos discutiendo las causas reales de los problemas entenderíamos que con quitar los coches de diésel no solucionaremos nada de manera duradera, porque nos va a faltar diésel para los camiones, los barcos, las excavadoras, los tractores y las cosechadoras. Si la producción de diésel va a disminuir drásticamente será necesario racionar, y se tendrá que abandonar la Globalización, se tendrá que reducir drásticamente el comercio internacional, se tendrá que prestar una atención preferente a las necesidades locales y, en última instancia, se tendrá que abandonar un modelo económico basado en el crecimiento.

No será que no se haya repetido esto hasta la saciedad. Por ejemplo, un reciente informe encargado por la ONU a un grupo de científicos muestra que la energía barata ha llegado a su fin y que el capitalismo ya no es viable. Hay que emprender una gran transformación de nuestro sistema económico y productivo.

Hace años que sabemos eso, y no solo lo sabemos los científicos. También lo saben los grandes poderes económicos. Esos mismos que promueven la Algarada del Diésel, los impuestos a la alimentación, la limitación de los desplazamientos, y los que sin duda aprovecharán la nueva oleada recesiva para precarizar aún más el empleo y degradar aún más a la clase media. En suma: estos poderes económicos ya están, por la vía de facto, promoviendo un nuevo sistema económico y productivo, uno que pueda ser viable en un mundo en decrecimiento forzoso por la falta de recursos. Lo que pasa es que ese modelo no es justo, ni equitativo, ni probablemente sea democrático. Es otra cosa.


Siempre me han hecho gracia aquellas personas que me acusan de catastrofista y de deprimente. No, señores y señoras, deprimente es aceptar que esto es así y que no se puede hacer nada para cambiar. Deprimente es esa manida idea del "No hay alternativa". Deprimente es decir "Esto es lo que hay" y "no podemos hacer nada para cambiarlo". Deprimente es ver el curso actual y previsible de los acontecimientos como una fatalidad, una desgracia inevitable. Deprimente es ver como la vida se vuelve más precaria y no atreverse a siquiera soñar con algo mejor que esto.

Yo creo que podemos cambiar. Yo creo que, de hecho, podemos mejorar. Yo estoy convencido de que, con nuestros conocimientos y capacidad técnica, podemos dejarles un futuro espléndido a nuestros hijos y mucho más equitativo, no solo en nuestro país sino a escala global. Un futuro con una calidad de vida semejante, si no mejor, a la que disfrutamos hoy en día en Occidente. Precisamente porque tengo una formación técnica yo veo que el problema principal no es técnico, sino social. Y lo primero que hace falta cambiar es esa actitud derrotista que hace interpretar esta miseria perpetrada como el signo de los hados, como si que nosotros mismos echemos este planeta a rodar por un acantilado fuese una fatalidad.



Salu2.
AMT

viernes, 28 de diciembre de 2018

The Oil Crash: año 13



Queridos lectores:

Como cada año por estas fechas, realizo en este post un repaso de las noticias acaecidas durante este año que creo que son más relevantes desde el punto de vista de los temas que trata este blog, es decir, del desarrollo de la crisis energética y de recursos, y de cómo éstas están impactando en nuestra sociedad. Por cierto que para los recién llegados, que no entenderán la cronología a la que se refiere el título ("año 13"), sigo la convención de Kenneth Deffeyes, según la cual el pico de producción de petróleo crudo convencional se produjo el día de Acción de Gracias del año 2005. Poco importa que esa fecha sea una simple convención sin mayor sentido que el simbólico: sabemos que aproximadamente a finales de 2005 la producción de petróleo crudo llegó a su máximo y que desde entonces se han intentado poner parches para seguir adelante, con discreto éxito (por no decir sonoro fracaso) desde el punto de vista del rendimiento energético y económico.

Pasemos, pues, a hacer la revista de los hechos que considero más relevantes de este 2018. Y para variar empezaré con la energía, y después con lo que está pasando en la escena social internacional y española.


- La Agencia Internacional de la Energía avisa de problemas inminentes con la producción de petróleo: En su último informe anual, el World Energy Outlook (WEO), la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha pasado varios mensajes importantes, pero el más significativo de todos es la imposibilidad de satisfacer toda la demanda prevista de petróleo en 2025. La AIE ve que al menos 13 millones de barriles diarios (Mb/d) de petróleo de demanda quedarán sin cubrir en 2025, cantidad que podría llegar a ser de 34 Mb/d según como evolucione la inversión en exploración y desarrollo. Teniendo en cuenta que para 2025 se espera una demanda de unos 100 Mb/d, estamos hablando de desajustes muy fuertes en el mercado, razón por la cual la AIE está lanzando repetidos avisos de que se van a producir varios picos de precios en el petróleo de aquí a 2025. Pero también se esperan problemas con el carbón, con el uranio y, en menor medida, con el gas natural. Para más detalles, pueden consultar el post correspondiente.


- El pico del diésel: Por lo que respecta a la energía, el año 2018 ha marcado también otro hito importante: la probable (aunque aún no confirmada) llegada del pico de producción de diésel para automoción. Bien, en realidad este pico se habría producido hacia 2015, pero es en 2018 cuando se estaría empezando a manifestar el inicio del declive, tras varios años de estancamiento. La caída de producción del diésel antes que de otros combustibles derivados del petróleo es una consecuencia de la falta de idoneidad de una parte de los hidrocarburos líquidos que se han introducido en los últimos años para compensar la caída de producción del petróleo crudo (puede encontrar una descripción completa del problema en el post correspondiente). El hecho es que la actual campaña de demonización del coche de diésel probablemente pretende ocultar por un tiempo (breve, en realidad) la verdadera naturaleza del problema. Cómo se va a desarrollar en los próximos años la crisis del diésel es una incógnita, pero la cosa promete ser bastante movida. De momento, se anticipan más movimientos contra el vehículo privado de diésel, por ejemplo a raíz de la reciente sentencia del Tribunal General de la Unión Europea que da la razón a tres grandes ciudades en querer fijar límites más estrictos a las emisiones de NOx. Y para acabar el año, el Gobierno español aprueba hoy mismo una sorprendente reducción del límite de velocidad en carreteras convencionales (convenientemente etiquetadas como "secundarias", cuando ese término significaba antes otra cosa), desde los 100 Km/h a los 90 Km/h, siguiendo la estela de otros gobiernos europeos. Dicen que lo hacen para disminuir el número de accidentes, cosa que sin duda es positiva, pero la razón más probable de esta celeridad son las actuales prisas para adaptarse a la disminución del diésel disponible.

- Pero el petróleo no sube de precio: A pesar de las pésimas previsiones para los próximos años, en lo que a la producción de petróleo se refiere, el precio del petróleo ha caído bastante durante el final del año 2018, como muestra la gráfica que acompaña a estas líneas  (precio del barril de Brent en los últimos dos años). Cabe decir que el precio había subido mucho desde mediados de 2017 (de unos 45$ entonces hasta casi 85$ hace un par de meses) y que con la caída actual aún no ha vuelto a los precios de 2017 (todavía está unos 10$ más caro). ¿A qué obedece la caída de precio actual, si el petróleo está por escasear, como hemos dicho? Como llevo explicando desde el quinto post de este blog (escrito en febrero de 2010), los problemas con el suministro de petróleo no conllevan precios permanentemente altos, sino fuerte volatilidad. Es decir, precios que oscilan salvajemente, y a veces son demasiado bajos (falla el consumo) y a veces son demasiado altos (falla la producción). Es la temida espiral de la energía, una dinámica de destrucción acelerada que no hemos querido comprender. La actual caída de precio anticipa una severa crisis económica a escala global.


- Malas perspectivas económicas en todo el mundo: Si hay algo que se ha repetido mucho este año son los análisis que nos advierten de los negros nubarrones que se están acumulando en el horizonte. La demanda es débil, las perspectivas de crecimiento ya no son tan buenas, hay muchas fragilidades en el sistema... Hay muchos síntomas de que el actual ciclo de relativa bonanza va a acabar. Llevamos desde 2014 anticipando problemas muy serios que aún no se han materializado, en parte porque se ha apuntalado lo que queda de crecimiento con más deuda. Y aunque todo el mundo sabe que eso no podrá seguir así para siempre, ahí sigue el índice Dow Jones subiendo alegremente. Fíjense sin embargo en la enorme similitud del gráfico de evolución del Dow Jones durante los dos últimos años y la gráfica del precio del barril de petróleo que ponía más arriba. En este momento, gracias a la alocada apuesta por el fracking, el precio del barril del petróleo está completamente acoplado con las perspectivas bursátiles. Eso le pone una fecha de caducidad a la magra bonanza actual: cuando la burbuja del fracking reviente. Y como sabemos, la capacidad de los nuevos pozos de fracking de compensar la caída de producción de los anteriores está a punto de desvanecerse. Así que probablemente es cierto que estamos llegando al final de este período expansivo, con el agravante de que ha sido más expansivo en lo macroeconómico que en lo microeconómico.


- Malestar social creciente: Este año que acaba se caracteriza por el afloramiento de muchos movimientos de contestación social. Y no solo en el norte de África, donde se empieza a intuir el resurgimiento de la Primavera Árabe que todo lo quiso cambiar pero nada resolvió. Ahora el problema se ha trasladado a países más pudientes. En boca de todos está la revuelta de los chalecos amarillos en Francia: grupos numerosos de ciudadanos de clase media que, agobiados por los impuestos y las malas perspectivas económicas (porque la presunta recuperación económica no ha llegado de igual manera para todo el mundo) se lanzan a las calles para protestar en tal número que la cosa toma por momentos las dimensiones de una verdadera revolución. De momento las protestas han sido controladas con bastante fuerza, pero si los problemas que las han originado no se resuelven el país (y estamos hablando de Francia, nada menos) podría caer en una situación muy turbulenta. En el Reino Unido lo que ha cobrado mucha fuerza es el movimiento Extinction Rebellion: gente que se resiste a la forzada extinción de la raza humana si continuamos con nuestro alocado consumo de combustibles fósiles y aceleramos aún más el Cambio Climático. Aunque fuera del Reino Unido no se le ha prestado la debida atención, Extinction Rebellion supone también un grito y un desafío a las élites políticas y económicas que gobiernan a espaldas no ya solo de los ciudadanos, sino de las duras realidades a las que debemos de hacer frente. Todos estos movimientos, caóticos u organizados, reflejan el descontento creciente de la población con sus líderes y augura muchos otros problemas por venir.


 - Auge del nacionalismo y el autoritarismo: Es un problema completamente global. Es la victoria de Bolsonaro en Brasil o la coalición entre el Movimiento 5 estrellas y la Liga en Italia, es el rodillo ultraderechista en Hungría o la recuperación del UKIP en el Reino Unido, es la reafirmación nacionalista de Japón y es, por supuesto, Donald Trump. Todos esos movimientos tienen en común un ascenso de líderes que hace 10 años serían improbables y actualmente son inevitables. Son líderes que surgen como una reacción contra la patraña y el engaño del progreso, como ya explicamos profusamente en su momento, oportunistas que aprovechan esa deriva iconoclasta de los ciudadanos desencantados y asqueados, dispuestos a acabar con el sistema si así se consigue una mejora por pequeña que sea. Pero obviamente esos líderes son lobos con piel de cordero, no persiguen una mejora social real sino imponer una agenda reaccionaria y autoritaria, que disfraza las renovadas prebendas al poder económico con soflamas nacionalistas. El año acaba salpicado de noticias terribles: Italia no solo ha cerrado sus fronteras, sino que ha regulado la deportación exprés y masiva; Japón desfía la prohibición internacional y vuelve a cazar ballenas; Brasil desprotege amplias áreas de la Amazonia para su explotación; Hungría aprueba una ley que degrada las condiciones laborales hasta casi la esclavitudad; el Reino Unido parece lanzarse a un Brexit duro que sobre todo va a perjudicar a sus clases medias; y así un largo etcétera de noticias. Y por supuesto, todo lo que tenga que ver con Donald Trump, desde el muro con México al "No me lo creo" con el que despachó el informe sobre cambio climático que habían realizado sus propios científicos. Todas estas noticias tienen un denominador común: el líder macho alfa impone auténticas barbaridades desde el punto de vista de los derechos colectivos con la excusa de hacer su nación grande y poderosa de nuevo. Y la masa traga y acepta, por lo menos de momento, aceptando tales barbaridades, quizá en la esperanza de que su país volverá a ser grande, de alguna manera.


- Ante el drama de los refugiados, sube la xenofobia: Aunque en los medios se hace menor seguimiento que en años anteriores, continúan llegando a Europa refugiados que huyen de los numerosos conflictos en el Norte de África y Oriente Medio. Delante de un problema en parte alentado por la propia Europa con su estrategia geopolítica, la reacción que se va extendiendo por el continente es la del atrincheramiento argumental contra lo que se vende numerosas veces como una "invasión", aunque la cantidad de refugiados que finalmente se asienta en Europa en realidad va disminuyendo año tras año, mientras crecen los enormes campos de refugiados en Turquía o en diversos países norteafricanos para contener a esa masa humana a la que Europa sus puertas cierra. Pero el discurso de la xenofobia prende fácil y cada vez son más los gobiernos europeos que regulan de manera salvaje contra los desplazados de los conflictos o simplemente la miseria que se crea desde occidente. Incluso en Alemania,  la canciller Merkel, quien se mantuvo firme en la defensa de la acogida de refugiados, comienza su despedida del poder mientras la ultraderecha xenófoba va recogiendo más adhesiones también en su país. 

Al otro lado del Atlántico, en los últimos meses se ha sucedido una serie de caravanas principalmente desde Honduras pero también desde Guatemala y El Salvador, atravesando México en dirección a los Estados Unidos. Análogamente a lo que sucede en Europa, nadie pregunta por qué en este momento se ha originado una caravana semejante, cómo es posible que tantas personas a la vez hayan llegado a tal punto de desesperación de emprender un viaje semejante a pie, con sus hijos pequeños y casi sin pertenencias. Y análogamente a lo que sucede aquí, toda esa gente necesitada se encuentra con la incomprensión, la xenofobia, e incluso la violencia (personal e institucional) en la frontera.



- El IBEX35 acaba desastrosamente el año: La evolución del selectivo español ha sido realmente muy mala durante este año, culminando una trayectoria descendente que comenzó hace casi dos años. La evolución de la bolsa española se encuentra entre las peores de Europa (y eso que incluso países grandes como Alemania o Francia no han tenido precisamente evoluciones muy brillantes). Sin recursos propios, Europa no tiene demasiadas posibilidades para intentar mejorar su curso económico, y cuando sobrevenga la gran crisis del fracking americano el sufrimiento actual se convertirá en un gran padecimiento.


- El PP, desbancado del poder: Sin duda, la gran noticia política en España este año ha sido la moción de censura contra el partido gobernante, el Partido Popular. El PP estaba acosado por numerosos casos de corrupción, muchos de los cuales han acabado en los tribunales, y una improbable coalición de prácticamente todos los demás partidos políticos hizo posible que prosperara la moción de censura y que el Partido Socialista recuperara el poder. El nuevo gobierno del PSOE parte de una situación de extrema debilidad y con importantes retos de futuro, pero solo necesita resistir durante un año y medio, hasta que la legislatura se acabe de manera natural, y ya ha conseguido aguantar casi la mitad de ese período. Con su acción de gobierno, el PSOE pretende convencer a la ciudadanía para que vuelvan a confiar en él, pero las encuestas siguen mostrando mucha división de voto, y además un nuevo factor ha irrumpido con fuerza al final de este año 2018.


- Ascenso de la ultraderecha en España: Y es que el partido Vox, hasta ahora una fuerza extraparlamentaria, ha conseguido centrar una buena parte del foco mediático durante los últimos meses. Con un discurso calcado de otros partidos autoritarios europeos, la entrada de Vox en el Parlamento Andaluz y la más que probable entrada en el Parlamento Español cuando se convoquen elecciones, acaba con la anomalía española de no tener un partido con un discurso netamente populista, autoritario y reaccionario.


- Revuelta de jubilados y de mujeres: El año 2018 arrancó con numerosas movilizaciones en las calles de España, por parte de colectivos que no habían planteado hasta ahora ninguna conflictividad. Las primeras fueron las manifestaciones masivas, primero en Bilbao y luego en toda España, de jubilados, reclamando una mejora de sus pensiones. Y es que las personas jubiladas han tenido que ayudar económicamente a sus hijos y nietos, agobiados por la crisis económica que para la clase media no ha cesado, y al mismo tiempo han visto como sus pensiones se congelaban o incluso, con las últimas reformas, se iban a reducir. Así que al final los jubilados no aguantaron más y salieron a reclamar lo que era suyo. El problema de las pensiones no ha sido resuelto en absoluto, porque las soluciones duraderas deberían pasar por cambios muy estructurales en los objetivos y medios de nuestra sociedad, y la crisis actual con las pensiones es en particular un efecto más del final del crecimiento económico. A las movilizaciones de los pensiones (de momento apaciguadas por la llegada del PSOE al poder, mientras se espera a ver si realmente se implementan mejoras en el sistema de pensiones, cosa dudosa) le siguieron las manifestaciones de las mujeres. Y es que en 2018 el movimiento de las mujeres reclamando sus derechos, el final de la discriminación y de la violencia implícita y explícita que la sociedad no solo tolera sino que en demasiadas veces alienta, movimiento que llevaba en auge durante los últimos años, ha conocido una verdadera eclosión. De nuevo este movimiento había pasado desapercibido para muchos, y no pocos hombres se han sentido amenazados por lo que en el fondo son simples reivindicaciones de sentido común. Por desgracia, la Reacción, que es de momento la única respuesta estructurada de lógica oposición a la absurda idea de Progreso que domina la agenda política y económica, ha hecho del antifeminismo su bandera, aglutinando de manera oportunista ese malestar de los hombres (y algunas mujeres) que se sienten amenazados por el ascenso del feminismo. Cóctel explosivo para los próximos años.

 - Descrédito de la justicia: No llevaré aquí la cuenta de todas las decisiones judiciales discutibles, cuanto no directamente injustas, que han tenido un gran eco mediático en España durante el año 2018. La grotesca y rocambolesca anulación de la resolución del propio Tribunal Supremo que cargaba a los bancos con el pago de determinadas tasa que abonaban hasta ahora los clientes; el trato de favor de determinados tribunales con políticos del PP mientras se carga la mano con los independentistas catalanes; las resoluciones judiciales benignas con delitos contra la libertad sexual, la persecución de raperos, actores iconoclastas, titiriteros y otra gente de mal vivir... La lista es realmente impresionante. Dentro de la oleada reaccionaria que se abate actualmente sobre España, no son pocos los que ven con buenos ojos tales desmesuras. Sin embargo, las veleidades de un poder que para ser efectivo debe ser independiente e irreprochable están causando profundas grietas en el contrato social, al que una gran parte de la población se siente cada vez más desafecta. Si continuamos por esta vía de descrédito, la próxima parada será la rebelión contra los tribunales y a partir de aquí el choque entre las aspiraciones legítimas de los ciudadanos y el monopolio legítimo de la violencia que ostenta el Estado será imparable.


- El laberinto catalán: Sobre Cataluña se ha escrito ya mucho, mucho en este blog. La situación en Cataluña ha pasado, como desgraciadamente era previsible, de drama a comedia, y no tiene visos de mejorar en los próximos años, sino más bien empeorar, ya que para muchos partidos españoles la reacción desemesurada al independentismo catalán se ha convertido en un filón electoral, mientras que en Cataluña una parte del independentismo se siente cómoda en el enrocamiento y el conflicto permanente. Pero afortunadamente, a pesar de la exagerada retórica, el nivel de tensión en la calle se ha rebajado más que considerablemente, seguramente porque las preocupaciones cotidianas de tantos ciudadanos pasan más bien por otros derroteros más mundanos.

Y con eso acabo esta revista de los hechos que considero más relevante de este 2018 que pronto acaba. En el siguiente post, formularé mis previsiones para el año 2019.




Salu2.
AMT

viernes, 29 de diciembre de 2017

The Oil Crash: año 12



Queridos lectores,

Como cada año por estas fechas hago un repaso de las noticias que, a mi entender, han marcado más claramente el curso del mismo desde el punto de visto de la creciente escasez de recursos y sus impactos socio-económicos. En muchos sentidos, 2017 ha sido un año de transición, un año de espera. Lo peor de la crisis económica y financiera que empezó en 2008 y que se recrudeció en 2011 ha quedado ya superado, a pesar de que ha dejado profundas huellas: en Occidente, con unas clases medias que no son capaces de recuperar su renta disponible, y en el resto del mundo, con amenazas más cercanas e inmediatas. Hace ya tres años, en septiembre de 2014, que el precio del petróleo bajó repentinamente, después de 3 años de precios medios históricamente elevados. Ese bajo precio de la materia prima energética que es la sangre de nuestro sistema económico es lo que ha permitido a Occidente levantar cabeza mientras que ha hundido a otros países. Y eso obviamente ha desencadenado muchas consecuencias.

La revisión de hechos que ahora mostraré no pretende ser, ni mucho menos, exhaustiva, sino ofrecer un pequeño punto de complementariedad con las informaciones que verán estos días en la prensa. Un punto de vista alternativo sobre por dónde va y hacia dónde se dirige nuestra sociedad.


- Atentados en Barcelona (y en otros muchos sitios): Durante 2017 las oleadas de atentados de carácter extremista, casi siempre fundamentados en una visión obcecada del Islam, han sido la norma. Los muertos se cuentan por miles, los heridos por decenas de miles. Pocos de estos atentados llegan a trascender significativamente en las pantallas de los televisores occidentales porque pasan en países muy lejanos no geográficamente pero sí de las preocupaciones de la mayoría de la gente de aquí. Ocasionalmente, algunos de esos atentados tienen lugar en nuestro suelo y entonces experimentamos personalmente el vértigo del horror absurdo e indiscriminado del terrorismo. Eso es lo que por desgracia ha pasado este año en la ciudad donde yo trabajo, Barcelona. Unos atentados afortunadamente chapuceros, ejecutados por un grupo de jóvenes fanatizados, dejaron un reguero de muertos entre Barcelona y Cambrils, en una jornada negra de agosto de este año. Unos atentados low cost sin utilidad ni efecto a ningún otro fin que el horror por el horror mismo. La reacción de la sociedad española en su conjunto fue de unánime repulsa ante tanta barbarie, y después, poco a poco, el recuerdo de esos tristes días se ha ido borrando. Pero el de Barcelona, a pesar del impacto que nos ha causado a nosotros, ni siquiera entra destacado en el ominoso ranking de los atentados globales de 2017: de acuerdo con la lista que proporciona la Wikipedia, en 2017 se han producido 8 atentados (en Siria, Afganistán, Libia, Somalia y Egipto) con más de 100 muertos cada uno. Cada mes de 2017 ha habido en el mundo más de 100 atentados, con al menos 10 por mes que han causado más muertes que en Barcelona. Ése es el triste y desquiciado mundo en el que actualmente vivimos, aunque esta negra realidad no siempre transcienda a los medios de comunicación.

- Final del Estado Islámico: El pasado 21 de noviembre el presidente de Irán declaraba el final del Estado Islámico. Durante los últimos tiempos las fuerzas de Irak, Iran y Siria han actuado conjuntamente para arrinconar al autoproclamado califato, que llevaba operando en la zona desde 2014. El papel que habrá tenido Arabia Saudita, probablemente suspendiendo su subrepticio apoyo a Daesh, es algo que tardaremos años en saber. El caso es que tras la caída de Mosul y otras ciudades importantes, la superestructura del Estado Islámico se puede considerar completamente desarticulada. Eso no quiere decir, obviamente, que todos los combatientes de Estado Islámico hayan sido aniquilados, sino que pasamos a una nueva fase del conflicto que en realidad es una vieja: grupos terroristas clandestinos, atentados indiscriminados, etc. Esencialmente, una puesta al día de Al Qaeda. La caída del Estado Islámico probablemente no tendrá efectos positivos sobre la plaga del terrorismo global (si no la empeora), y simplemente cambiará quién se beneficia de la venta del petróleo que se produce en la zona.

- Las otras guerras: Nada ha cambiado respecto al año pasado. Algunos países, como Ucrania y Yemen, no consiguen salir del agujero de guerra y destrucción donde cayeron, mientras que negros nubarrones se dibujan en el horizonte para muchos países, como Argelia, Nigeria y media docena más; incluso Venezuela, donde la producción de petróleo cae ya a un ritmo del 14% anual podría precipitarse en un importante conflicto civil, más si cabe si se desencadena una nueva crisis económica global.


- El problema invisible: los refugiados: Si Vd. le pregunta a una persona por la calle cómo está actualmente la situación de los refugiados que huían de la guerra de Siria y de otras guerras, lo más probable es que le diga que no lo sabe. Es un tema del cual prácticamente ya no se habla. En parte porque el flujo de refugiados ya no es tan intenso, es cierto, aunque no siempre por buenas razones (recuerden la vergonzosa coacción de Italia y Libia a la ONG Open Arms cuando ésta última intentaba rescatar refugiados en medio del Mediterráneo). Pero aún hay centenares de miles de refugiados hacinados en campos de concentración principalmente entre Grecia y Turquía, en condiciones precarias y sin poder asentarse en Europa ni tener la posibilidad de rehacer sus vidas. El problema no ha desaparecido, sigue ahí pero simplemente no se habla de él. Sshh, no hagan ruido.



- Sequía intensa en España: España en su conjunto está sufriendo el año más seco desde 1965, y si se va al detalle en algunas zonas de España no hay registros de una sequía tan fuerte como la de este año. Y eso pasa en particular en Galicia, que está en la llamada España húmeda, donde este año los incendios forestales han arrasado una enorme masa forestal, al mismo tiempo que el norte de Portugal también ardía. Las pérdida de cobertura boscosa juntamente con las escorrentías de las cenizas (cuando llueva) y la llegada de los fuertes temporales de finales de este año, unido a la propia sequía, puede producir cambios drásticos en la estructura ecosistémica de Galicia y pone en peligro su actual condición de vergel atlántico. El estrés hídrico de Galicia se manifiesta en las dificultades de las explotaciones agropecuarias y también en el suministro de agua a grandes ciudades como Vigo. En el extremo opuesto de la Península, el bajo caudal del río Tajo imposibilita trasvasar agua a la cuenca del Segura y pone en serio peligro la viabilidad de la huerta murciana si la situación se prolonga en demasía. Entre medias, en las dos Castillas, los embalses están en mínimos y en algunas zonas ya no tienen agua para dar de beber al ganado. Probablemente éste es el problema más grave que está sufriendo ahora mismo España, pero su eco queda acallado por las convulsiones políticas (a las que luego me referiré) y también por el enorme grado de alienación de la Naturaleza, de la tierra misma, que tiene la población general, que se piensa que si no tiene agua en el grifo entonces la comprará embotellada y que no se plantea de dónde salen los alimentos que come.


- Otro año de precio del petróleo estancado, pero..: Este año hemos continuado con la tregua que ha dado el precio del petróleo, que se ha mantenido alrededor de los 50 dólares por barril durante la mayoría del año. Esto ha sido tremendamente conveniente para las economías occidentales, incluyendo los EE.UU., que son netamente importadoras de grandes cantidades de petróleo. Sin embargo, a final de año se ha observado una tendencia creciente que ya dura unos meses y que probablemente anticipa lo que tanto la Agencia Internacional de la Energía (AIE) como el banco HSBC prevén para el año 2018: un fuerte repunte del precio del petróleo, debido, por una parte, a la disminución de los stocks almacenados previamente, y por la otra, a la fuerte caída en la inversión petrolífera. Todo apunta a que el año 2018 es un año de fuerte riesgo de que se produzca un nuevo pico de precios.

- Desinversión en petróleo (excepto EE.UU.): De acuerdo con las estadísticas que proporciona la AIE, después de una caída del 46% en el bienio de  2014 a 2016, de 2016 a 2017 se ha observado un ligero repunte, del 6%, en la inversión global en exploración y desarrollo de nuevos pozos de petróleo y otras explotaciones de hidrocarburos líquidos.
Sin embargo, este repunte es sólo debido al fuerte aumento de inversión en los EE.UU., quien ha incrementado un 50% la inversión en upstream actualmente para generar tan sólo un leve aumento de la producción global: el petróleo de fracking norteamericano supone solamente el 5% de la producción global y cada vez cuesta más mantener su producción, pues los pozos duran poco tiempo y hay que perforar nuevos a un ritmo creciente, y aún más debido a que se ha explotado primero los pozos más rentables y van quedando los más marginales para el final. De hecho, como suele explicar Art Berman, el fracking es un negocio ruinoso, cosa ya más que verificada tras 7 años de explotación. El actual incremento de inversión en un negocio que se iba a pique sólo puede explicarse por las políticas proteccionistas de Donald Trump, que está favoreciendo la producción doméstica aunque eso implique el empobrecimiento de su país, en una idea completamente equivocada de intentar ser el que más tiempo aguante. Y a pesar de todo eso, a escala global el tenue incremento de inversión de este año no compensa en absoluto las caídas de los dos años previos, máxime cuando el grueso de la inversión de ha concentrado en el peor de los recursos disponibles y el que menos rendimiento tiene, con lo que el descenso de la producción en los próximos e inmediatos años (por las razones que ya discutimos en su momento) parece completamente imposible de evitar.

- ... y también en renovables: Podría pensarse que las malas perspectivas del sector de los hidrocarburos, con unos precios de venta excesivamente bajos para los productores, debería favorecer a la industria de generación de energía renovable, pero parece que tampoco es ese el caso. Como muestra el gráfico de Bloomberg que acompaña a estas líneas, que corresponde al tercer trimestre de 2017, la tendencia no es en absoluto creciente y más bien tiene una cierta tendencia decreciente. No es fácil caracterizar la tendencia en el sector, pues como el gráfico de inversión trimestral de aquí arriba muestra hay repetidos ciclos de inversión típicamente anuales (las visibles "escaleras de 4 peldaños" en la franja roja, que corresponde a la región de Asia Pacífico, muy dominada por la economía china, tan planificada a nivel central). El gráfico también muestra una disminución rápida de la inversión en Europa, Oriente Medio y África, sólo compensada ligeramente por la que se ejecuta en América (todo el continente). En todo caso, da la impresión de que hay un punto de inflexión en la inversión renovable, un verdadero cambio de tendencia, que habrá que seguir con atención durante los próximos años, tratando de dilucidar qué parte de esta menor inversión proviene del abaratamiento de las tecnologías y qué parte proviene de la falta de interés de los inversionistas.

- Evolución del PIB mundial: Todos los indicadores avanzados apuntan a que el PIB mundial este año aumentará, y no sólo a escala global sino en la mayoría de los países, incluyendo a la mayoría de las economías occidentales. Se diría que en este momento se está sacando el máximo partido del abaratamiento de la energía y se deja atrás los dos años previos de estancamiento e incluso retroceso. Cuando se produzca el próximo pico de precios del petróleo podremos dilucidar hasta qué punto la recuperación económica era sólida o sólo un espejismo favorecido por el bajo precio del petróleo.

- El laberinto catalán (y el español): Este año la situación política en España, principalmente debido al problema catalán, ha sido realmente caótica. Éste ha sido el tema al que más posts le he dedicado este año en el blog, y en general esos artículos han tenido bastante mala recepción debido a la fuerte emocionalidad que rodea a este tema, a pesar de que la mayoría de las cosas que yo intuía se han acabado verificando. Los últimos dos meses, con la autonomía intervenida por el gobierno, han supuesto una relativa pero tensa tregua, y ahora que las nuevas elecciones han dejado claro que el independentismo tiene una base social consolidada muy amplia pero no suficiente sería el mejor momento para que los políticos se ganasen su sueldo e hiciesen aquello que se supone que deben hacer: política. Ninguno de los dos bandos en disputa (la nomenclatura de los cuales varía según el bando: para unos son soberanistas versus unionistas, para los otros son secesionistas versus constitucionalistas) tiene legitimidad para reclamar una victoria absoluta sobre el otro, pues la sociedad catalana está dividida en dos mitades de tamaño semejante, quizá un poco más decantada en este momento del lado independentista. Nadie parece tener las ideas claras de hacia donde seguir y por lo que se ve la posibilidad de negociar no está sobre la mesa; mientras tanto, la maquinaria judicial sigue su paso imparable, lo cual puede crear aún más dificultades a la política. El peligro de que el problema catalán se enquiste y degenere es bien real. Como ya he planteado varias veces, el tema catalán puede ser la forma que tome el colapso en el caso concreto de España, mientras que con nuestra visión hormigácea seguimos oliendo la manzana sin ser capaces de llegar a ella. Por otro lado, conviene recordar que el actual Gobierno de España se sostiene con un apoyo precario tras un año de infructuosos intentos que llevó a una repetición de elecciones, y que factores emergentes (por ejemplo, el creciente apoyo electoral al partido político Ciudadanos) pueden causar su caída e inaugurar un nuevo período de inestabilidad política en España. Cataluña puede ser la gota que haga colmar el vaso español.

- Europa ante la encrucijada: El año que ahora termina ha dejado en Europa muchos problemas mal resueltos por las propias instancias europeas. A las negociaciones del Brexit se le ha unido el persistente crecimiento de la ultraderecha en Centroeuropa, la cuestión arrinconada pero para nada solucionada de los refugiados, la cuestión catalana (que no es tan fácil de arrinconar debido a la desfachatez de Carles Puigdemont de huir precisamente a Bélgica) y ya en la recta final del año las elecciones alemanas que han dejado una situación de ingobernabilidad semejante a aquella a la que nos vamos acostumbrando por estas latitudes. Después de dos meses de negociaciones, parece que la única coalición viable para Angela Merkel es con los socialdemócratas, cuyo líder, después de rechazar categóricamente la posibilidad de reeditar la Gran Coalición, se ha visto obligado a reconsiderarla tras consultar a sus bases (¿les suena similar a algo?). Entre tanto, la popularidad del presidente francés Emmanuel Macron continúa siendo bastante mediocre, después de las reformas liberalizadoras que ha tomado. El corazón político de Europa sufre mientras la periferia se va anquilosando, justo en el momento en que se debería ser capaz de dar una respuesta eficaz a grandes desafíos cuyo curso empeorará en los próximos años: los refugiados, el desencanto de las clases medias, la dificultad de acceso a los recursos, los crecientes estragos del cambio climático y, en cualquier momento, una crisis económica que se está cocinando a fuego lento y que tiene visos de ser mucho peor que la de 2008. Lo preocupante de todo esto no es que, cuando  estos problemas muestren su peor cara, falte un liderazgo fuerte en Europa, sino qué tipo de liderazgo se instaurará.


Éste es el resumen del año que pronto acaba. En seguida discutiré mis previsiones para el año que comenzará. Permanezcan en sintonía.

Salu2,
AMT

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Oil Crash: año 10



Queridos lectores,

Hace 10 años ya que la producción de petróleo convencional llegó a su máximo y empezó su lento declive. A pesar de los enormes esfuerzos de la industria (sus costes se multiplicaron casi por tres durante la pasada década), no se ha encontrado ningún buen sustituto al petróleo convencional: los petróleos no convencionales no son tan versátiles, no pueden producir tanto y son mucho más caros. A pesar de la importancia que tiene para la economía mundial que la principal fuente de energía (representa un tercio de toda la energía primaria consumida en el mundo) no sea capaz de seguir el ritmo que le exige nuestro sistema económico y, peor aún, que vaya a declinar rápidamente en los próximos años, ningún diario escrito, radiado o televisado ha considerado, a día de hoy, que la noticia merezca una portada, y así la comunicación de este problema y otros relacionados ha quedado relegada a páginas técnicas o de divulgación como ésta. 


Y eso a pesar de (o quizá precisamente por) la relación que hay entre la silenciada crisis de recursos, la inacabable crisis económica y la creciente inestabilidad mundial. Intentando compensar parcialmente esta grosera omisión informativa, un año más les presento una selección de noticias de este año que ya acaba, intentando mostrar el nexo común que les une, que no es otro que la crisis terminal de sostenibilidad de nuestro sistema económico y social. He aquí el resumen.



Imagen extraída del blog de Art Berman:
- 2015, año del peak oil: Aún es pronto para afirmarlo con rotundidad, pero parece prácticamente inevitable que este año 2015 será en el que el volumen de hidrocarburos líquidos (convencionales y no convencionales) habrá llegado al máximo (aunque si miramos su contenido energético el máximo fue hace ya 5 años). Por un lado, la producción de petróleo de fracking en los EE.UU. cae con fuerza: se observan ya caídas del 30% en una de las zonas principales, Eagle Ford, y si se mira el conjunto de los EE.UU. las caídas en producción de petróleo extraído por fracking son ya superiores al 10% en los principales regiones donde se produce el denominado petróleo ligero de roca compacta, Light Tight Oil (LTO). Estas caídas son importantes porque ha sido la producción de LTO la que más ha ascendido en EE.UU. estos últimos años y la que en buena medida ha compensado la tendencia al declive productivo no sólo de los EE.UU., sino de todo el mundo. Las quiebras de las empresas dedicadas al petróleo no convencional se multiplican (ya son siete u ocho cada semana), y a los ingenieros financieros que idearon la huida hacia adelante que supuso el fracking se le están acabando las artimañas contables para mantenerse a flote. Este excesivo apalancamiento financiero es muy peligroso, pues cuando la situación sea ya insoportable puede propiciar una caída en cascada no sólo de las empresas mayores que se dedican a este negocio, sino de los bancos que las apoyaron. El problema se extiende a todo el petróleo no convencional, con supresión de subvenciones al ineficiente biocombustible, y con quiebras también de empresas dedicadas a la explotación de arenas bituminosas. Pero el problema está teniendo un grandísimo impacto a nivel mundial: en muchas naciones exportadoras de petróleo las tensiones internas crecen al mismo ritmo que su déficit público y eso hace que todas se acerquen a su colapso. Así, en Arabia Saudita el déficit de este año alcanza ya los 98.000 millones de dólares (el doble de lo previsto) y han tomado la decisión de subir un 40% los precios internos del petróleo; se une así a Emiratos Árabes Unidos y otras monarquías del Golfo, que tomaron estas medidas hace meses. Los problemas se multiplican y muchos países se han adentrado ya en el colapso (Yemen, Siria) o se van acercando rápidamente a él (Nigeria, Argelia, Venezuela). Para acabar de rematar una situación tan complicada, la fuerte contracción de la inversión en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos (que anticipábamos hace casi dos años) hace prever una caída brusca de producción de petróleo que empezará a ser muy visible en uno o dos años. En un contexto como el actual, que se degrada rápidamente, resulta patético escuchar al corifeo de expertos despitados alabar la revolución del fracking en los EE.UU. (justo cuando se está hundiendo) e incluso valorar el reciente intento de eliminar la prohibición de exportación de petróleo desde aquel país como una demostración de autosuficiencia energética (cuando de manera neta los EE.UU. siguen importando un 30% de todo el petróleo que consumen y simplemente exportan el LTO porque no pueden refinarlo en casa, igual que Iran exporta su petróleo pesado, para luego importar productos refinados más caros de precio).


- Bajos precios del petróleo: Durante todo el año 2015 el precio del petróleo se ha mantenido bajo, e incluso se ha reducido ligeramente en las últimas semanas. Esta circunstancia confunde a la mayoría de los analistas. Los analistas "convencionales"  asumían que los productores retirarían petróleo del mercado si el precio era demasiado bajo para conseguir que el precio volviera a subir a la zona de confort, en la idea de que la OPEP mantienen una capacidad ociosa que ya hace algunos años que no tiene. Dado que esto no sucede, estos analistas interpretan que hay una guerra de la OPEP contra el fracking estadounidense (al principio de este episodio de precios bajos, si recuerdan, estos mismos expertos interpretaban que había una guerra contra Irán o Rusia), y mantienen esta opinión a pesar de la evidencia de que los precios bajos están dañando y, peor aún, desestabilizando a los propios países de la OPEP. Pero incluso muchos analistas "peakoilers" están desconcertados por el escenario actual, ya que suponían que el peak oil implicaba un escenario en el que permanentemente el precio del petróleo se mantendría elevado. Las dos visiones se equivocan, por simplistas. Como hemos explicado numerosas veces en este blog, el precio se mantendrá elevado de manera pertinaz solamente cuando se haya eliminado (sin posibilidad de retorno) una porción considerable de la oferta y aún faltan algunos años para esa situación. Ya al comienzo de este blog, hace 5 años, se explicaba que lo natural en las primeras fases del peak oil es que el precio sea fuertemente oscilante. En los medios de comunicación se ha insistido mucho en la idea de que hay "sobreoferta de petróleo", cuando en realidad el problema realmente grave es que hay "subdemanda": las economías de medio mundo, y particularmente China, la fábrica del mundo, están doloridas por haber soportado precios históricamente altos durante tres años, y al final se han acabado resintiendo. Para terminar de complicar el análisis de la situación, el hecho de mezclar bajo el laxo epígrafe "todos los líquidos del petróleo" diversas fuentes de hidrocarburos líquidos, como si todo fuera una y la misma cosa, simplemente añade más confusión, ya que no todas esas sustancias tienen los mismos usos y la misma demanda. Para un análisis en mayor profundidad de la situación actual, les recomiendo releer el post "La espiral", publicado aquí hace algo más de un año.

- Fuerte contracción en el mercado de materias primas: La situación con el petróleo está afectando a todo el mercado de materias primas. Es interesante destacar que este caída generalizada del precio de las materias primas justamente demuestra que el problema no es tanto de sobreoferta como de contracción de demanda: no es tan fácil crear una sobreoferta simultánea de petróleo, cobre, aluminio, acero, carbón etc; sin embargo, si hay una contracción económica en países claves baja su demanda de todo y eso genera una caída de demanda de todas las materias primas y, por tanto, un colapso general de precios. Los problemas que describíamos más arriba, para los países muy dependientes por sus ingresos de las exportaciones de petróleo, se generaliza por tanto a otros países, las cuentas de los cuales dependían en una medida importante de sus exportaciones de carbón (Australia), cobre (Chile), fosfatos (Marruecos), etc.




Imagen de Peter A.G. van Bergeijk
- Año de descenso del PIB mundial: Sí, este es un pequeño detalle que los medios de comunicación han olvidado comentar, y eso que forma parte del último informe de coyuntura del Fondo Monetario Internacional. No es usual que el PIB conjunto de todo el planeta esté en contracción: en los últimos 40 años sólo ha pasado otras 5 veces, en los años 1982, 1997, 1998, 2001 y 2009; en todos los casos, en medio de importantes crisis económicas. La caída de este año es, en términos porcentuales, la segunda en importancia (4,9%, frente al 5,3% de 2009 y muy por delante del 2% de 1982). El que el PIB planetario se contraiga tiene mucho que ver con las pérdidas que registran los países exportadores de materias primas, pero también con el frenazo industrial de China. 


- World Energy Outlook 2015: Decrecimiento, a su pesar. Como ya explicamos en su día, en el informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el World Energy Outlook (WEO) de este año, se reconoce explícitamente y por primera vez que el máximo de producción conjunto de carbón y petróleo se alcanzará antes de 2020 (según nomenclatura de la AIE, será un pico de demanda). Es bastante increíble que tal pico se deba a la demanda si se tiene en cuenta que no se están produciendo mejoras tecnológicas tan fuertes como para justificar esos cambios ni las energías que teóricamente deberían reemplazar lo estén consiguiendo; en realidad, el pico es, en consonancia con lo que la AIE mostraba en previos WEOs, un pico de producción: no se puede continuar aumentando la producción, que llega a un valor máximo, y a partir de ahí empieza a decrecer. El WEO 2015 también nos mostró  que se consolida el observado descenso en la producción de crudo convencional, que todavía cae a ritmo moderado pero con visos de acelerarse en los próximos años. Conviene recordar que Europa ya está en niveles de consumo de energía primaria de 1995, pero de acuerdo con este nuevo informe se le anticipa un descenso adicional del 12% en los próximos 25 años, que será del 10% para el Japón y un práctico estancamiento para los EE.UU. La afirmación de que en estas circunstancias el PIB va a seguir aumentando (ver gráfica adjunta), contradiciendo toda la evidencia histórica y sin que haya habido ningún espectacular avance tecnológico que lo justifique, no deja de ser un desesperado brindis al Sol.


- La crisis del diésel: Uno de los grandes escándalos industriales de este año ha sido el de los motores diésel de los  Wolkswagen, que estaban trucados para dar buenos números en los tests de emisiones (un secreto a voces en el sector). Este escándalo no sólo hace daño a una de las mayores empresas alemanas y europeas, sino que también supone el disparo de salida para la desaparición del diésel como combustible para la automoción privada. La sombra del pico del diésel planea cercana, y aunque es pronto aún para saber si hemos llegado a la máxima producción absoluta de diésel la más que probable llegada al peak oil arrastrará con mayor rapidez el declive de la producción de este carburante que es fundamental para la automoción europea.




- Crisis de los refugiados: Mareas de personas comenzaron a llegar a mediados de este año a Europa, provenientes de Oriente Medio y especialmente de la zona de Siria... Bueno, en realidad, las mareas de personas llevan años llegando a Europa aunque generalmente se les califica de "inmigrantes", a veces acompañados del adjetivo "ilegales"; pero este año el conflicto de Siria simplemente ha aumentado este flujo con un trasfondo dramático de guerra... Bueno, en realidad muchos de los inmigrantes que han llegado a Europa durante estos años lo hacían huyendo de la guerra y la represión en sus países de origen; recordemos los éxodos de libios, tunecinos y egipcios de hace tan sólo dos años (y de los cuales ya no se habla, a pesar de que la situación dista mucho de haberse calmado en esos países, especialmente en Libia). Quizá el problema es que en Siria el conflicto está en su apogeo... Tampoco, la guerra civil en Siria lleva siguiendo su curso cruel desde hace unos cuatro años, aunque hasta ahora Turquía hizo de tapón, construyendo enormes campos de refugiados en su frontera, y ahora ha empezado a dejar circular a los que huyen de la barbarie ¿Qué es, por tanto, lo que ha hecho tan diferente esta crisis humanitaria de las anteriores? Dos factores: por un lado, la pujanza del Estado Islámico ha desplazado a gente que hasta ahora había sido capaz de aguantar en sus casas; por el otro lado, la crisis de los refugiados (de la cual, por cierto, ya no se habla más, entre otras cosas porque el volumen de desplazados, en el contexto de lo grande que es Europa, no crea realmente problemas) ha resultado bastante conveniente para crear un estado de opinión pública favorable a nuevas aventuras bélicas en la zona. Zona crítica, pues las últimas grandes reservas de petróleo están allí, concretamente en el norte y centro de Irak. Una vez que se ha comprobado que el petróleo caro no es bueno para la economía, se busca desesperadamente los últimos lugares donde se pueda extraer petróleo barato - si es que realmente se puede extraer de forma barata y no es una quimera.


- Internacionalización de la guerra en Oriente Medio: El año comenzó con una extensión y generalización de la guerra en Yemen, para la cual se creo ad hoc una alianza militar de países árabes liderada por Arabia Saudita para mediar en el conflicto. Esta coalición sería el germen de la coalición que después tomaría parte en la guerra en Siria e Irak, dirigida a frenar los pies al Estado Islámico, el cual comenzó a aumentar su control del territorio de ambos países. Esta coalición no fue muy efectiva, entre otras cosas porque Arabia Saudita ha financiado y financia Estado Islámico, y la coalición ha servido más que nada para hacer el paripé. Delante de ello, se forma una nueva coalición de países occidentales liderada por los EE.UU. y en la que participan varios países europeos (pero curiosamente la OTAN no), que de momento tampoco se ha hecho demasiado. Bueno, sí, le han cambiado a Estado Islámico el nombre por algo más peyorativo (en árabe), Daesh. Curiosamente a ninguno de los que estaban al mando de las operaciones se le había ocurrido hacer cosas tan tontas y obvias como, por ejemplo, bombardear las largas colas de camiones que transportan petróleo desde Siria e Irak hasta Turquía y así cortar una de las vías principales de financiación y suministro del Estado Islámico. Eso fue de lo primero que hizo Rusia, en cuando se involucró por su cuenta y riesgo en el conflicto (toda vez que al cuestión en Ucrania, aunque lejos de estar resuelta, parece ya estar fuera del foco de discusión internacional y Rusia puede abandonar el grupo de apestados). Lamentablemente, tal movimiento táctico obvio (bombardear las columnas de camiones) le ganó a Rusia que Turquía derribase uno de sus aviones. Ya no se habla de nada de esto en los medios de comunicación occidentales, pero el conflicto sigue su curso y las operaciones sobre el terreno son, por decirlo suavemente, delicadas, con tantos países no siempre bien avenidos (y no sólo lo digo por Rusia) con fuerzas sobre el terreno.


- Atentados de París: Mucho se ha hablado de los terribles atentados de París; este 2015 nos ha traído a los occidentales el amargo recordatorio de saber que nosotros no estamos exentos de sufrir en nuestros hogares los horrores de la barbarie y la muerte en masa. Hay muchas cuestiones pendientes relacionadas con los atentados en los que nadie ha querido escarbar; como ya comenté en su momento, el hecho de que los asesinos fueran europeos se ha pasado por alto con una ligereza alarmante. Y resulta terrible e insultante para la memoria de las víctimas que se instrumentalice su dolor para justificar la escalada bélica en Oriente Medio y para aumentar la represión interna en casa para fines no relacionados (por ejemplo, para evitar las manifestaciones contra la farsa de la Cumbre del Clima). El año 2015 nos deja también una preocupante retahíla de atentados en Líbano, Turquía, Malí y media docena más de países que quizá no sean tan telegénicos como Francia (mención aparte merece el tiroteo en San Bernardino, en plenos EE.UU.), pero que por su contexto hacen temer una escalada de descontento global y más y mayores acciones violentas en los próximos años.



- Año del cambio climático: La temperatura media del planeta ha batido todos los récords durante todos los meses de este año, y el ascenso de las temperaturas con respecto a los niveles pre-industriales se sitúa ya en torno a 1ºC. Éste ha sido un año especial, pues tenemos un fenómeno de El Niño especialmente intenso (seguramente, el mayor desde la era instrumental) y eso probablemente  hace que la signatura térmica sea algo más intensa este año y al tiempo que lo será menos el año que viene. El caso es que todo el Hemisferio Norte está viviendo unas temperaturas muy inusuales, con un invierno muy suave en toda Europa y en los EE.UU. Los fenómenos extremos han sido también muy frecuentes: desde los trenes de tempestades tropicales en el Pacífico (hasta 3 huracanes de categoría 4 se vieron al mismo tiempo) hasta la llegada el Huracán Patricia, el más intenso jamas registrado de acuerdo a ciertos parámetros, a las costas del Pacífico mexicano (afortunadamente sin demasiadas consecuencias, gracias a la orografía mexicana). Su vecino del norte no ha sido tan afortunado, y así, mientras en California la sequía continúa siendo una gran preocupación, las lluvias torrenciales han asolado la ribera norte del Golfo de México y las altas temperaturas actuales han traído una de las temporadas más intensas de tornados que se recuerdan en las llanuras de los EE.UU. Entre tanto, en Groenlandia la gran cantidad de agua filtrada por el deshielo hasta la roca base hacen temer un colapso violento de parte de la plataforma de hielo groenlandesa (con la consiguiente aceleración de la subida del nivel del mar) y en la Península Antártica se desarrolla un drama similar. Los repetidos cráteres observados en la tundra rusa parecen estar asociados a la liberación explosiva del metano atrapado durante milenios en el permafrost, en tanto que en muchos lugares de la plataforma continental el agua "bulle" con la liberación continua de burbujas de metano atrapadas en los ahora desestabilizados clatratos. La cobertura de hielo ártico estuvo cerca de mínimos al final del verano boreal, en tanto que la extensión del hielo marino antártico está siendo muy elevada por motivos poco tranquilizadores (desplazamiento de las precipitaciones de nieve y adelgazamiento de la capa de hielo continental). El año ha sido, además, pródigo en fenómenos inusuales, tanto ciclogénesis explosivas en momentos y lugares poco habituales como el persistente tiempo anticiclónico que acompaña a Europa durante las últimas semanas. El último episodio preocupante de la crisis climática global este año son las tremendas anomalías de temperatura en el Polo Norte (que son nada menos que 40º C más cálidas de lo habitual; en vez de estar bajo cero, la temperatura se está manteniendo alrededor de los 0ºC, el punto de fusión del hielo, y eso hace que la cobertura de hielo no se recupere tanto como otros años en invierno). Añadan a eso la insólita tormenta Frank, que con vientos de fuerza huracanada azotará los próximos días Islandia y el Reino Unido. El año que viene, cuando empiece a remitir el actual episodio de El Niño, podremos juzgar cuánto de lo que ha pasado este año se consolida como tendencia.


- Año de la COOP 21: Este año se celebró en París la Cumbre de Naciones Unidas sobre el Clima, en una ciudad perfectamente blindada contra las protestas y bajo un estado de shock (y de excepción) causado por los atentados de dos semanas antes. Desde instancias políticas se dice que la cumbre ha sido un éxito, ya que por primera vez más de 180 países reconocen que el cambio climático es un problema y firman un documento donde se comprometen a hacer algo para remediarlo. El problema es que no hay ningún compromiso concreto ni cuantificable en ese documento: en la mente de todos los mandatarios pesa demasiado el temor a afectar la economía de sus respectivos países. A pesar de lo vacío del compromiso de los gobernantes mundiales, la aceptación unánime del cambio climático hace que soplen malos vientos para los negacionistas, que progresivamente se están viendo obligados a replegarse, en espera de mejores tiempos. Al tiempo, partiendo de la iniciativa inicial de "Desinvertir de los combustibles fósiles" comienza a coger fuerza la idea de que una transición al 100% renovable no sólo es posible, sino económicamente rentable y relativamente fácil de conseguir. En los sobreentendidos está la clave: es obvio que en el largo plazo nuestro sistema económico será 100% renovable sin duda alguna, pero la cuestión es si podremos mantener un sistema industrial de un tamaño semejante al actual mantenido por estas fuentes. Ése ha sido el debate de la última semana en este blog y a él me remito.


- En España, año de la recuperación...: Esta cantinela se ha repetido hasta la saciedad, y según las últimas estimaciones el PIB ha crecido un 3,2% durante este año. Buena parte de este crecimiento se ha financiado mediante crédito contratado por el Estado y tiene fundamentos económicos muy débiles. Si uno mira las cifras de empleo se llega a la conclusión de que el año no ha sido tan positivo como uno desearía, y el porcentaje de paro registrado se mantiene aún demasiado alto (más del 20% de la población activa). Si uno tiene en cuenta además los cambios en la población activa (especialmente ilustrativa es la figura 2 de la última newsletter de Jeremy Grantham), la situación de España no es nada buena, ya que se está consolidando una situación en la que el paro es estructuralmente elevado y sin visos de descender si no es por la vía de la emigración.

- ... y electoral: Este año 2015 ha visto en España cuatro citas electorales trascendentales: las autonómicas en Andalucía en marzo, las elecciones municipales en mayo, las autonómicas en Cataluña en septiembre y por último las elecciones generales en diciembre. Todas ellas se han interpretado siempre en clave de elecciones generales y se ha extrapolado abusivamente de ellas resultados que no siempre se podían interpretar de esa manera. Así, si las elecciones andaluzas parecían demostrar que el nuevo partido de izquierda Podemos perdía fuelle, las  elecciones municipales indicaron un giro bastante radical, justamente hacia coaliciones donde Podemos tenía un gran peso específico: las tres mayores ciudades de España (Madrid, Barcelona y Valencia), y también otras muchas, son ahora gobernadas por movimientos alternativos a los partidos políticos tradicionales. Con las espadas en alto se llegó a las elecciones autonómicas de Cataluña, donde estos comicios, anticipados, se plantearon como un plebiscito sobre la independencia de Cataluña, con los dos principales partidos independentistas, de izquierda y derecha, coaligados en Junts pel sí para intentar poner en marcha una hoja de ruta hacia la independencia. El resultado electoral fue de una gran victoria de la coalición transversal independentista, que juntamente con la formación también independentista - y como repetidamente nos recuerdan los medios, "anticapitalista" - CUP tiene la mayoría absoluta del parlamento. Los días que siguieron a las elecciones catalanas se pasaron discutiendo si el independentismo tenía o no la mayoría de los votos de la población catalana (cosa que se podría haber sabido si hubieran dejado celebrar la consulta que no fue el año anterior), y las semanas posteriores han transcurrido en un vodevil un tanto grotesco para saber si la CUP apoyaría la reelección de Artur Mas como president de la Generalitat o no, con un final dramático durante estos días: el domingo pasado se celebró la asamblea nacional de la CUP para decidir si se apoyaba la investidura de Mas y cómo se hacía en su caso,

y después de horas de votación y debate, en la última y decisiva votación exactamente la mitad de los votantes votó a favor y la otra mitad en contra. Si no se ponen de acuerdo antes del 6 de Enero (fecha muy bien escogida, es el Día de Reyes en España) se tendrán que celebrar nuevas elecciones en marzo. Máxima tensión, pues. En general los partidos españoles de implantación nacional han hecho mucha chanza de la situación de ingobernabilidad en Cataluña, pero las elecciones generales del pasado 20 de diciembre en España nos han llevado a una situación mucho peor que la catalana, ya que el ascenso de los partidos denominados de nuevo cuño ha llevado al fin del bipartidismo y a una gran fragmentación política y dejan el país en una inédita situación de ingobernabilidad (a no ser que el PSOE se autoinmole favoreciendo el gobierno del conservador PP). A día de hoy no se ve ninguna coalición posible que permita un Gobierno en España y, así las cosas, la posibilidad más probable es una repetición de elecciones generales hacia el mes de abril.



Esto es lo que ha dado de sí el resumen del año. Preparémonos ya para lo que nos puede deparar el 2016.


Salu2,
AMT