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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Predicciones para 2021


Queridos lectores:


Una vez más, llegamos al post en el que presento mis previsiones sobre qué nos deparará el año que va a comenzar, centrándome en los aspectos económicos y sociales que tienen que ver con el alcance de la crisis energética en la que ya estamos inmersos y que se va a agravar en los próximos años.

Siempre comienzo estos posts con una nota de descargo (que por supuesto mis detractores ignoran por completo). Intentar anticipar qué va a pasar exactamente en los próximos años es algo harto complicado, porque si bien el descenso energético nos pone un límite a lo que podemos hacer (nos dice qué no podremos hacer), existe un margen amplísimo, prácticamente infinito, de cosas que sí se podrían hacer (incluyendo hacerlo peor que lo que los límites biofísicos imponen, ciertamente, pero también hacerlo mejor que lo que apuntan las tendencias actuales). Qué es lo que se hará y qué es lo que se dejará de hacer depende de decisiones que deben tomar los individuos y las instituciones, y estas decisiones son difíciles de predecir. Añádase que, precisamente, el objetivo de posts como éste es mostrar los caminos que estamos siguiendo para que quienes toman las decisiones abandonen aquéllos que no nos interesan: o sea, que el mayor éxito de este post sería que lo peor de lo que se anticipa como posible no se cumpla. Para acabar de complicar las cosas, las tendencias que se adivinan generalmente tienen una latencia de varios años, así que intentar anticipar qué va a pasar en tan solo un año es mucho más difícil, porque es un período de tiempo muy breve.

No obstante, debido a la aceleración de eventos debido a la CoVid y al estallido final de la bancarrota del fracking, es indudable que interesa, y mucho, intentar de nuevo este arriesgado ejercicio de prospectiva. Así pues, y aunque después se use para intentar desacreditarme, intentaré una vez más aventurar mis predicciones para el próximo año.

Pero antes de comenzar, hagamos un repaso de las previsiones que hicimos el año pasado y examinemos su grado de acierto o error.

  • La crisis económica, domesticada, pero...: Una previsión acertada, aunque por las razones equivocadas: el primer trimestre la crisis económica larvada se mantuvo a raya, pero después debutó con fuerza (la crisis en la que estamos ya inmersos), aunque la causa no fue el petróleo, sino la CoVid.
  • La Gran Crisis del Petróleo de 2020:  No se ha cumplido en absoluto: la CoVid ha causado una grave crisis de demanda de petróleo, que aún por estas fechas se mantiene en una caída de alrededor del 10% con respecto a los niveles de 2019. Así pues, el precio se ha mantenido estable y relativamente bajo. Eso sí, seguimos en la anticipada ruta del descenso de inversión en exploración y desarrollo de nuevos campos petrolíferos, y el fracking se ha acabado de hundir: por tanto, por razones no anticipadas, se sigue el camino previsto.
  • Gran Depresión versión 2.0: Aún es demasiado pronto para que se reconozca como tal, pero lo más probable es que la crisis económica que ha comportado la CoVid se convierta en una depresión económica en toda regla. Los síntomas esperados (fábricas cerrando, despidos masivos, subida del paro...) se están dando, y en España el paro registrado no llega al 20% que se anticipaba gracias al uso de los ERTEs, aunque actualmente ya supera el 16%. Considero que esta previsión seguramente ha sido acertada aunque no por las razones esperadas, y aún tendremos que esperar un año o así para que todo el mundo reconozca que estamos en medio de una depresión económica.
  • Extensión de las revueltas: Es difícil decir si esta previsión ha sido correcta o fallida. Hay mucha inestabilidad en numerosos países, y las revueltas han sido duras en lugares como Chile o, sorprendentemente, los Estados Unidos. En realidad, me temo que esta situación va a ser a partir de ahora la realidad de base.
  • Guerra: Afortunadamente, esta previsión ha sido fallida. Continúan en marcha diversos conflictos bélicos, pero no han estallado nuevos en los países enunciados.
  • Europa, en crisis (política): Una vez más, por las razones equivocadas se puede decir que esta previsión ha sido cierta. La crisis de la CoVid ha creado muchas tensiones internas dentro de la UE, por ejemplo con la aprobación del fondo de estímulo económico para la recuperación. Fuera de las instituciones, en muchas ciudades han surgido protestas contra las restricciones que se han impuesto con base a la crisis sanitaria, primero como reacción a las restricciones de las libertades individuales, más recientemente como queja por las consecuencias económicas del cierre forzado de negocios y actividades.
  • España, huracán: Previsión acertada con algunos matices.
  • Cierre de este blog: No se consideraba probable, y no ha sucedido.

En resumen, las previsiones han sido más acertadas de lo habitual (hay años que no doy ni una), aunque la razón de fondo ha sido la disrupción que ha causado la CoVid-19, no los problemas que se esperaban con el petróleo.

Pasemos, por fin, a hacer las previsiones para el año que viene.

  • La CoVid que no cesa: Es mucho más lo que no conocemos sobre la CoVid que lo que conocemos, a pesar del enorme esfuerzo de investigación que se ha hecho y todo lo que se ha avanzado. En el momento actual las esperanzas se centran en las vacunas experimentales que se están suministrando de manera masiva. Sin embargo, no ha habido materialmente tiempo para experimentar en profundidad con estas vacunas, y por tanto realmente no se conoce con precisión su efectividad (particularmente, el grado de protección contra el virus y la duración de esa protección). Por desconocer, se desconoce si pueden crear efectos adversos a largo plazo (por ejemplo, el Pandemrix podía - con poca probabilidad, eso es cierto - generar narcolepsia unos ocho meses después de suministrarse). Mi previsión es que la efectividad de las vacunas será limitada (cobertura relativamente baja y/o poca duración de la protección), y que por tanto continuará habiendo restricciones significativas. Esto originará un gran descontento social en muchos países, puesto que se han creado grandes expectativas con estas vacunas; la decepción de ver que a pesar del esfuerzo y dinero invertido no se consigue parar (al menos, no del todo) la pandemia llevará a mayor inestabilidad social y, por supuesto, económica. No obstante, es bastante probable que hacia el verano boreal la pandemia se reduzca enormemente en los países del Hemisferio Norte y eso dará un cierto respiro, hasta el siguiente repunte en otoño-invierno. (Incidentalmente, si me preguntan sobre cómo creo que acabará la epidemia, yo creo que al final la CoVid se integrará en el viroma humano como un virus más, como ya lo hizo la gripe A en su momento y otros virus anteriormente. La CoVid seguirá circulando, pero con mucha menos incidencia y en general menos letalidad y morbilidad. Eso sí, dentro de un año o dos).
  • La crisis económica se agudiza: Debido al daño económico ya causado este año, la pérdida de confianza en el futuro de los consumidores (muchos de ellos, en el paro o a punto de estarlo) y que no acabaremos de salir de la crisis sanitaria de la CoVid, la crisis económica se hará más profunda y se empezarán a notar consecuencias más drásticas que las que ya se han notado: cierre de grandes fábricas, despidos masivos y los primeros grandes recortes en prestaciones sociales en muchos países, en particular en España. 
  • La calma que precede la tormenta petrolera: El consumo en general bajará, y particularmente el consumo de petróleo se mantendrá o incluso descenderá ligeramente. Eso mantendrá el precio del petróleo moderado. Las malas perspectivas económicas harán que se mantenga la tendencia a la desinversión en búsqueda y exploración de nuevos yacimientos (tendencia que, recordemos, ya tiene 6 años de duración). En el contexto actual, un año más de desinversión tiene efectos gravísimos: incluso aunque en 2022 se quisiera hacer una inversión masiva (y prácticamente a fondo perdido) en el sector petrolero, el impacto de otro año perdido no se recupera ni en dos o tres años cambiando la tendencia. Y aunque en 2021 no vamos a ver que el precio del petróleo se dispare (podría suceder, quizá, a finales de año, sobre todo si la CoVid comienza a estar bajo control), en 2022 nos vamos a estrellar contra una crisis del petróleo con todas las de la ley.
  • La crisis energética, en las discusiones: Lo que ocurre con el petróleo y el resto de materias primas no está pasando desapercibido por parte de los Gobiernos y los grandes poderes económicos. Ésa es la razón de la sobreinsistencia en el Green New Deal como elemento central de las políticas de recuperación económica. Con el GND vienen muchas falsas soluciones, como la del hidrógeno verde, pero no es la única, y durante el año que comienza veremos un verdadero aluvión de "soluciones energéticas" para la "transición ecológica". Si una cosa tienen en común todas esas "soluciones energéticas" es que detrás solo hay un esquema para que muchas empresas (sobre todo las grandes) puedan captar subvenciones: la "transición ecológica" (algo necesario en realidad, si estuviera bien planteada) va a ser aprovechada como la última estafa masiva de los fondos públicos. Lo cual es muy peligroso, porque cuando pasen los años y los milagros no lleguen, sino que, al contrario, la gente cada vez lo pase peor, se generará una reacción contra "lo verde" y "lo ecológico".
  • Inestabilidad internacional: El año 2021 va a ser un año malo en términos globales. Muchos países cuya economía depende de la exportación de materias primas lo van a pasar muy mal, y tenemos que tener en cuenta que venimos de años muy malos. La posibilidad de disturbios y revueltas es alta y generalizada. Durante este 2021 veo probable que algún productor de petróleo importante acabe con revueltas de gran magnitud, o inclusive en guerra civil.
  • Inestabilidad europea: La pésima gestión del Brexit garantiza que el arranque del año sea bastante caótico y complicado, no pudiendo descartarse que haya problemas de suministro en el Reino Unido en los primeros meses. El interés de las instituciones europeas por demostrar que una salida de la Unión Europea es algo negativo favorece que las medidas que se tomen (y cómo se tomen) sean lo más incómodas posible para los británicos, aunque quizá no todos los socios de la UE estén de acuerdo con estas represalias encubiertas. Añádase a esto que la prolongación de la crisis de la CoVid incrementará las tensiones internas de la UE, sobre todo cuando se comiencen a discutir nuevas medidas de estímulo o incluso de rescate. Es de esperar un incremento de las protestas en la calle, por estos temas y en general por el malestar de las medidas contra la CoVid.
  • Inestabilidad española: Como se ha visto este 2020, el gobierno de coalición español ha sido duramente atacado, tanto dentro como fuera del parlamento, por sus errores en la gestión de la pandemia y en general por las políticas que se han seguido. En 2021, con el panora tan complicado que se nos dibuja, estos ataques se van a recrudecer, y no es evidente que el Gobierno sea capaz de remontar todas las críticas. Dado que el Gobierno se mantiene gracias a un acuerdo con muchos partidos, algunos de ellos abiertamente independentistas, el Gobierno tendrá que ir con sumo cuidado para no causar un incidente que le quite alguno de los precarios apoyos sobre los que se asienta. Todo ello favorece la confusión y la falta de eficacia; falta ver si serán capaces de gestionarlo correctamente. No sería de extrañar ver caer a este Gobierno, aunque mi impresión es que eso no va a ocurrir en este, por lo demás turbulento, 2021.
  • Calma chicha catalana: Por contraste, no espero que pase nada relevante en el otro escenario doméstico bastante agitado en los últimos años. A pesar de las soflamas de los más ultramuntanos, lo cierto es que los dos partidos principales del independentismo catalán están en una clara actitud de desescalada del conflicto y de gestionar el momento presente. Seguramente piensan en una  oportunidad futura para volver a plantear la independencia de Cataluña, pero ahora son conscientes de que no tienen la fuerza suficiente para salirse con la suya y que necesitan alargar los tempos. Independientemente de quién gane las elecciones autonómicas convocadas para el 14 de febrero (si la CoVid lo permite) y de los discursos encendidos, sinceramente creo que en Cataluña no va a pasar nada que reseñar.
  • Cierre de este blog: Aún es pronto para esto, así que no, tampoco será éste el año en el que bajemos la persiana.

Éstas son mis previsiones. Dentro de 365 días comprobaremos hasta qué punto fueron acertadas o no.




Salu2.

AMT

martes, 31 de diciembre de 2019

Predicciones para 2020

 
Queridos lectores:

Como viene siendo tradicional, al acabar un año y estar a punto de comenzar el siguiente escribo un post formulando mis previsiones para el año que comienza, centrándome en aspectos económicos y sociales que tienen que ver con el alcance de la crisis energética en la que estamos inmersos.

Antes de empezar, la tradicional nota de descargo. Un año es un período de tiempo demasiado corto como para poder describir con cierta precisión los cambios asociados al inevitable e inexorable declive de los recursos energéticos, y existen miles de factores imponderables que pueden acelerar o frenar los procesos en curso. El gran factor retardante que ha permitido mantener una cierta impresión de normalidad desde 2014 es la explotación de petróleo de fracking, que aún se mantiene, por razones políticas, a pesar de ser un negocio ruinoso. Este tipo de decisiones, desastrosas en el largo plazo pero que permiten aplazar los problemas unos pocos años, son comunes en el mundo real; y aunque en el largo plazo no se puede escapar de los dictados que marcan la Física y la Geología, cuando se intenta hacer una previsión a solo un año vista los resultados suelen dejar que desear, debido, justamente, a todos estos factores arbitrarios que distorsionan el corto plazo.


A pesar de ello, debido a la acumulación de muchas tensiones y dificultades de los últimos años, en muchos sentidos parece que el año 2020 será un año bastante crítico. Es por eso que me parece del máximo interés intentar realizar este ejercicio arriesgado de predicción para los próximos 12 meses.

Antes de comenzar con mis previsiones para el año 2020, analicemos lo acertadas o equivocadas que fueron las previsiones del año pasado.


  • Recesión, por fin: Pues no, la recesión no ha llegado. Bien es cierto que todo el mundo anticipa su llegada, pero la realidad es que aún no se ha manifestado. Considero esta previsión completamente equivocada.
  • El precio del petróleo se mantiene moderado-bajo durante todo el año: Cierto, inclusive una cierta tendencia al alza al final del año, aunque el máximo del año se marcó en abril. Considero esta previsión acertada.
  • El fracking se hunde: Este año se ha visto un aumento de empresas del fracking que han quebrado (50) y la más importante del sector, Cheasepeake, se salvó de la quiebra con una quita de último minuto. Argentina (el único país fuera de los EE.UU. que apostó fuerte al fracking) está intervenido por el FMI. En la previsión no se contaba con que se manifestase la caída de producción en 2019, como mucho hacia finales del año, así que considero esta previsión acertada.
  • El pico del diésel amenaza: No completamente acertada pero tampoco completamente equivocada: no se han tomado medidas adicionales contra el diésel, pero se están tomando bastantes iniciativas para reducir el uso del automóvil privado en general.
  • Nuevas guerras: Afortunadamente esta previsión fue equivocada, aunque ciertamente ha habido un crecimiento de la inestabilidad dentro de muchos países, con revueltas internas de bastante intensidad.
  • El marasmo político: Bastante acertada: Europa sigue empantanada con el Brexit, las protestas no cesan en Francia y en España se han encadenado dos elecciones legislativas que han llevado a un panorama bastante complejo.
  • España, rumbo al desastre: La radicalidad anticatalana es bastante constante, y continuamente se está acusando de traidor a quien se atreve a discrepar o proponer un punto de vista alternativo. No hay problemas aún evidentes en otras nacionalidades históricas, aunque viendo movimientos como el de Teruel Existe o los de mi patria chica, León, sí parece que hay un cierto resurgimiento regionalista. Tampoco se hacía ninguna predicción concreta, así que en general la previsión fue bastante acertada.
  • Cierre de este blog: No parecía probable y no ha sucedido, así que todo va según lo previsto.

En contraste con otros años, en los que mis previsiones fueron bastante malas, este año no han sido tan desastrosas, aunque también es cierto que me mojaba poco; además, no vi venir cosas importantes como la extensión de revueltas por medio mundo. 

En fin, después de este repaso veamos por fin qué eventos creo yo que marcarán el año que viene.  

  • La crisis económica, domesticada, pero...: Después de las lecciones aprendidas durante el bienio 2008-2009, los bancos centrales y los gobiernos están actuando para intentar prevenir cualquier crisis, y a pesar de que los indicadores avanzados indican un descenso de la producción se está produciendo un aterrizaje suave de la crisis, que quiere decir que nos saltamos sus síntomas primeros (caída de bolsas y cierre de empresas) pasamos directamente a sus consecuencias (depauperación de las clases medias); en esencia, se van endosando las deudas a los servicios públicos y al descenso de los salarios de manera paulatina para evitar desencadenar la crisis. De esta manera, durante el primer semestre de 2020 se mantendrá la crisis a raya, a pesar de que los indicadores seguirán mostrando un consumo débil y síntomas de recesión. Los que pronosticaban que no habría crisis cantarán victoria y llamarán agoreros a los que la anticipaban. Todo esto debería permitir acabar el año 2020 tranquilamente, de no ser por...
  • La Gran Crisis del Petróleo de 2020: Las múltiples tensiones financieras acumuladas en el sector del fracking y la general desinversión en el resto del sector de la producción de hidrocarburos líquidos harán que la producción de petróleo caiga por debajo de la demanda y que en 2020 se produzca el primero de los picos de precios que la Agencia Internacional de la Energía preveía hasta 2025. Lo más probable es que este pico de precios sobrevenga hacia julio o agosto, aunque no se puede descartar que se adelante o se atrase un poco. El precio del petróleo superará sin duda los 100$ por barril; si la caída de producción es muy acentuada se podría acabar rondando los 150$ antes de empezar a caer, aunque lo más probable es que no lleguemos a pasar de los 120$ pues la economía está bastante maltrecha. La caída del precio del petróleo ulterior al máximo se producirá, como siempre, debido al ciclo de destrucción de oferta - destrucción de demanda; pero dado que la producción de petróleo está también muy maltrecha es previsible que el precio no baje demasiado (o no por mucho tiempo) y acabemos el año con precios más cerca de los 80$ por barril que de los 40$.
  • Gran Depresión versión 2.0: El pico de precios del petróleo conllevará que las medidas de contención de la crisis que se estaban tomando dejen de ser efectivas y que por fin acabemos en una verdadera crisis económica; más aún, en una verdadera depresión económica que puede dejar pequeña la del 2008. Fábricas cerrando, despidos masivos, subida del paro... En España podríamos ver subir el paro de manera fulgurante y acercarnos peligrosamente al 20% hacia el final del año. Los que anticipaban la crisis dirán que al final se les ha dado la razón, pasando por alto que el mecanismo que habrá desencadenado la recesión al final haya sido otro, y tacharán a los que la negaban de ignorantes.
  • Extensión de las revueltas: La crisis económica mundial echará más leña al fuego de las revueltas actualmente en curso, y llevará a muchos otros países a la misma situación. Hacia finales de 2020 no sería nada extraño que hubiera más de 60 países con revueltas de cierta intensidad, inclusive alguno de Europa. En algún caso, las revueltas degenerarán en una auténtica guerra civil.
  • Guerra: Los problemas económicos globales, juntamente con otros problemas estructuralmente largamente larvados, pueden ocasionar un estallido bélico entre países, aunque lo más probable es la intervención de potencias occidentales en países considerados estratégicos por sus recursos. Países que están en la cuerda floja son Venezuela, Argelia, Libia e Irak, aunque no se puede descartar que se produzca la sorpresa en algún otro lugar.
  • Europa, en crisis (política): Dado que el Brexit es ya inevitable para enero, la Unión Europea seguirá con su plan de represalias económicas, justamente para enviar un mensaje al resto de socios que tengan la tentación de ser díscolos. La llegada de la crisis económica complicará mucho los planes y la UE se verá con escasísimo margen de maniobra y con una gran contestación interna, que puede llegar a poner el Reino Unido como ejemplo de cómo la soberanía permite gestionar mejor la crisis. La pérdida de legitimidad de la UE será probablemente un valor al alza en 2020.
  • España, huracán: Todo indica que al final ERC va a permitir que gobierne la coalición entre el PSOE y Podemos, para mayor agitación de los grandes partidos de la oposición. Pero este nuevo gobierno no está preparado para afrontar lo que viene a continuación; esperan una crisis económica, es cierto, pero no esta crisis económica. Su estrategia de simplemente aguantar y esperar a que pase el temporal puede ser suicida, porque los problemas se agravarán, las medidas de austeridad serán pronto invocadas y el descontento crecerá en las calles, descontento que será azuzado por los partidos de derecha. Las concesiones hechas a Cataluña complicarán aún más el curso al nuevo Gobierno, y aunque no es previsible que caiga durante este 2020 acabaré el año muy maltrecho y con muchos problemas de viabilidad a largo plazo.
  • Cierre de este blog: Aún es demasiado pronto para ello, pero si mis previsiones son acertadas este blog podría ganar más atención pública y eso lo acercaría a su final. En todo caso, no va a pasar este año.

En resumen, 2020 tiene todos los elementos para ser un año clave, que marque una transición abrupta. Dentro de 12 meses veremos en qué tenía razón y en qué me equivocaba.

Salu2.
AMT

lunes, 30 de diciembre de 2019

The Oil Crash: Año 14

Irónico, ¿no les parece?

Queridos lectores:

Como cada año por estas fechas, haré un breve resumen de los eventos más destacados que han sucedido durante el año que ahora se acaba, incidiendo en aquellos aspectos que tienen más que ver con los problemas de sostenibilidad que nos plantea el progresivo agotamiento de las materias primas no renovables, y más particularmente el agotamiento del petróleo. Dado que este año estoy más ocupado que de costumbre, este resumen será, también, más breve y más directo.


- El shale aún aguanta: Con 50 quiebras más durante este año 2019, y con Cheaspeake en la cuerda floja a pesar de haber conseguido un acuerdo de última hora para no quebrar, el shale oil continúa aguantando. ¿Por cuánto tiempo más? Teniendo en cuenta sus pésimos resultados económicos, hace años que el sector en su conjunto debería haber quebrado, así que es obvio que se mantiene en pie por consideraciones que no son exclusivamente financieras. Hay un interés que es político en que el shale oil continúe, y que no solo es de los EE.UU.: sin la contribución del petróleo de fracking, la producción total de petróleo del mundo llevaría ya unos años cayendo. Necesitamos el fracking para mantener la ficción de que nuestro estilo de vida se va a poder mantener; pero como el fracking es una ruina, alguien tiene que pagar el agujero económico que deja, y ese alguien son, por supuesto, las clases medias que se ven depauperadas a través de recortes sociales y salariales. Es difícil prever cuánto tiempo más se podrá aguantar este bombeo de rentas y, sobre todo, cuanto tiempo más la geología de los yacimientos de shale oil podrán seguir dando rendimiento, puesto que se agotan muy rápido y los mejores sitios ya han sido explotados. En eso estamos.

- La AIE disfraza sus previsiones: Así como en su informe anual del 2018 la Agencia Internacional de la Energía (AIE) fue muy clara sobre la inminente (2025) llegada de diversos picos de precios del petróleo debido a su falta, este año ha intentando disimular la realidad tanto como ha podido. La única gráfica que muestra que incluso contando con unas previsiones poco creíbles sobre el descubrimiento de nuevos yacimientos la producción de petróleo se estancaría está oculta en entre las 800 páginas largas del informe, y es la figura 3.5 que acompaña a estas líneas. El problema es inminente, pero en esta hora crítica la AIE ha decidido esconder la cabeza debajo del ala, al menos este año. Quizá el peor momento para ser cobarde.

- Aumenta la conciencia de la necesidad de reducir las emisiones de CO2: Durante este año, se ha hecho muchísima propaganda institucional sobre el grave problema ambiental que causan las emisiones desbocadas de CO2 asociadas a la actividad industrial. Es un tema que se he repetido hasta la saciedad, aumentando la conciencia sobre el problema en la sociedad occidental (pues no es esto un fenómeno global, contrariamente a lo que se pretende hacer creer aquí). Lo curioso es que se está insistiendo mucho en las actuaciones presentes y planes de futuro de las empresas para reducir sus emisiones, como si realmente estuvieran haciendo algo, y se pone el acento en los esfuerzos que tienen que hacer los ciudadanos. Se habla mucho de reducir el consumo, pero de manera muy particular el consumo de carne y la reducción de emisiones asociadas a la movilidad. Respecto a lo último este año, justamente, se han anunciado planes drásticos para reducir las emisiones en las grandes ciudades (Madrid Central, Zona de Bajas Emisiones de Barcelona...), que pretenden favorecer un tipo de movilidad que no es más sostenible pero sí más insolidario, y sospecho con la cuestión de la ingesta de carne pasa algo parecido. Es un despertar de la conciencia ecológica, sí, pero sesgado y dirigido en una dirección muy concreta y no necesariamente la mejor.

- Sin embargo, los Gobiernos son incapaces de llegar a algún acuerdo productivo sobres las emisiones de CO2: Este año ha tenido lugar la Vigésimo Quinta Conferencia de Partes en la Convención de Naciones Unidas sobre el Clima, la cual inicialmente debería haber tenido lugar en Chile pero que finalmente se celebró en Madrid. Había una gran expectativa creada en torno a esta conferencia eminentemente política, comenzando por la repetición de eslóganes ("Es tiempo de actuar") como por la conferencia preparatoria celebrada en septiembre en Nueva York. El hecho de que la conferencia se desplazara de Chile a España en tan breve plazo de tiempo provocó muchos desajustes y requirió de una alta capacidad de improvisación. Pero, a pesar de tantas expectativas y tantos esfuerzos, la conferencia acabó sin ningún acuerdo merecedor de tal nombre, tan vagos fueron los puntos acordados entre las partes. Quizá ejemplificó mejor que nada la distancia entre lo que se necesitaba y lo que se hizo la odisea de la activista Greta Thunberg, quien se encontraba en la otra punta de EE.UU., a punto de emprender un largo viaje en tren hasta Chile, cuando se enteró de que debía cruzar de nuevo al Atlántico en menos de un mes para poder llegar a tiempo a Madrid. Lo consiguió, pero obviamente fue en vano. A estas alturas, sabemos que para poder hacer algo útil tendríamos que afrontar una drástica reducción de la actividad industrial en un tiempo récord, cosa que los poderes económicos no van a aceptar.

- Los extremos climáticos se agudizan: Mientras nuestros líderes son incapaces de llegar a un acuerdo útil, los problemas ambientales se van agudizando. En particular, durante este año hemos vivido unos incendios terribles en California, Brasil y Australia. No se puede asegurar que estas calamidades estén per se asociadas al Cambio Climático, en primer lugar porque un incendio forestal no es en sí mismo un evento climático, aunque este tipo de desastres es favorecido por las condiciones meteorológicas adversas que se agravan justamente por el Cambio Climático. En todo caso, todo apunta a que, efectivamente, se está produciendo una aceleración de efectos que muy probablemente están asociados al Cambio Climático, y no tenemos tiempo para quedarnos mirando a ver si es así o no.

- Los poderes económicos reaccionan para evitar la crisis económica: Llevamos un año anticipando que se acerca una crisis económica, y sin embargo no acaba de estallar. No solo eso, sino que los últimos indicadores reflejan una ligera mejora de la situación. Y aunque los problemas estructurales persisten, está claro que se está haciendo lo imposible para evitar, o retrasar al máximo posible, la llegada de la crisis, tomando todas las medidas económicas y financieras que son precisas. Medidas que se están tomando a escala global, lo cual está llevando a muchos países al borde del estallido social, porque, obviamente, la carga se está distribuyendo de manera poco homogénea.

- Las revueltas estallan por medio mundo: Durante este año hemos vivido estallidos sociales de alta intensidad en Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador, Chile, Irán, Irak... En otros países, como Venezuela o Argelia, se mantiene una situación de tensión e incertidumbre, de vacío de poder, que ya hace años que se prolonga. Otros muchos países, como Nigeria, Somalia, Sudán del Sur o Filipinas, sufren manifestaciones públicas y revueltas de mayor o menos intensidad haciendo raramente la portada en los diarios de los medios de comunicación occidentales. Un denominador común a todas estas revueltas es la protesta contra la degradación de la calidad de vida y las medidas de austeridad. Una situación que tiene mucho que ver con el progresivo descenso de la base material que sustenta la sociedad industrial; en particular, el aumento de la inestabilidad en América del Sur no tiene nada de extrañar si tenemos en cuenta que la región ha superado ya su máxima producción de energía y que ya no es capaz de satisfacer su consumo interno.

- El Brexit se hace inevitable: Saltando de continente y yendo a la rica Vieja Europa, una buena parte de las preocupaciones de este año se han centrado en la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Una salida a la que al final la primera ministra Theresa May se veía abocada a su pesar; su avance hacia el Brexit arrastrando los pies le costó al final su cargo, siendo sustituida por el mucho más ultra Boris Johnson. Éste intentó toda una serie de maniobras para forzar una salida abrupta del Reino Unido y, siendo finalmente incapaz de salirse con la suya, convocó unas elecciones en las que logró una mayoría más que suficiente, lo cual ratifica que a pesar de todo lo que se ha dicho lo más probable es que la mayoría de la población del Reino Unido sí que quiere el Brexit, e inclusive una salida rápida, dando un portazo y sin cerrar todos los detalles de los acuerdo con la Unión Europea. Las consecuencias de esta salida, programada ya inexorablemente para el 31 de enero de 2020, son difíciles de prever, pero la Unión Europea ya se prepara para tomar todo tipo de represalias contra el Reino Unido, como escarmiento para que nunca más otro socio se decida a abandonar ese privado club.

- El laberinto español: En el caso concreto de España, la situación política ha sido alambicada durante este año y actualmente es bastante complicada. Comenzó el año con un Gobierno socialista con carácter bastante interino, nacido de una moción de censura contra el anterior gobierno conservador en la que se aliaron una gran diversidad de partidos para desbancar a los conservadores, acosados por multitud de escándalos de corrupción. En abril, el Partido Socialistas consiguió un buen resultado, aunque aún se quedaba lejos de la mayoría absoluta, y no le pareció conveniente cerrar un pacto con el más izquierdista Podemos, mientras que las opciones de pacto por su derecha eran más complicadas. Esas elecciones parecieron certificar el desastre del conservador Partido Popular y el irresistible ascenso del liberal Ciudadanos, mientras que la ultraderecha entraba por primera vez en el parlamento español de la mano de Vox. Las elecciones municipales y autonómicas de un mes más tarde mostraron que el Partido Socialista no podía aflojar su discurso españolista, ya que los partidos de derecha recuperaron parte del terreno perdido y consiguieron algunas alcaldías y comunidades autónomas importantes. Al final, después de meses de negociaciones infructuosas España se vio abocada a unas nuevas elecciones, en noviembre, en las que la dura sentencia para los líderes catalanes que promovieron el referéndum independentista se proyectaba ominosamente. Al final, el Partido Socialista se quedó prácticamente igual, Podemos retrocedió, el Partido Popular recuperó terreno, Ciudadanos se estrelló y Vox culminó su irresistible ascenso hasta la tercera fuerza del país. En este caso, el Partido Socialista sí que quiere pactar con Podemos, pero ahora se quedan más cortos que en abril y necesitan llegar a acuerdos con más partidos, y en particular con los partidos independentistas, si quieren evitar pactar con la derecha. Con los líderes independentistas condenados ya a prisión firme, la actitud de los partidos independentistas es más agresiva y piden concesiones importantes, mientras que los partidos de derecha cierran la pinza con una retórica inflamada. Y para complicar la situación, la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha permitido al antiguo president de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, conseguir la condición de eurodiputado y con ella la inmunidad parlamentaria; además, es posible que el líder del otro gran partido independentista, Oriol Jonqueras, actualmente en prisión, pueda ser liberado en fechas próximas, complicando aún más la ecuación. El próximo curso político promete ser escarpado.


Y así terminamos el repaso de las noticias de este año. En breve, formularé mis predicciones para el año que viene.


Salu2.
AMT

lunes, 31 de diciembre de 2018

Predicciones para 2019



Queridos lectores:

Como viene siendo tradicional, al acabar un año y estar a punto de comenzar el siguiente escribo un post formulando mis previsiones para el año que comienza sobre el devenir de la crisis energética y de sociedad que la primera comporta.

Aventurarse a hacer predicciones para el año siguiente es siempre un ejercicio arriesgado, cuando no directamente imposible. Un año es un período de tiempo demasiado corto como para poder describir con cierta precisión los cambios asociados al inevitable e inexorable declive de los recursos energéticos, y existen miles de factores imponderables que pueden acelerar o frenar los procesos en curso. Por ejemplo, en 2005 la producción de petróleo crudo convencional llegó a su máximo, pero no fue hasta 2008 que las dificultades de suministro se manifestaron en forma de un pico de precios histórico (casi 150$ por barril) para caer abruptamente después (tal y como era de esperar); después, hacia 2011, el precio del petróleo volvió a recuperar los 100$ y todo parecía indicar que habría un nuevo punto de ruptura, pero irrumpió el fracking estadounidense (ya saben, un negocio ruinoso a través del cual EE.UU. está financiando al resto de Occidente una extensión temporal de la fiesta del petróleo) y el precio no volvió a romper el techo, sino que se mantuvo en torno a los 100$ hasta que en 2014 algunas cosas comenzaron a ceder... y así hasta ahora. Este tipo de complejidades son las que se dan en el mundo real, y las que hacen que el ejercicio de intentar anticipar por dónde van a ir los tiros sea tan difícil.

Pero, a pesar de las dificultades, creo que es interesante intentar aventurar las dinámicas a corto plazo, básicamente para ayudar a los que esto lean a reconocer determinados movimientos y sepan cómo reaccionar (independientemente del momento exacto en que se produzcan finalmente). Por ejemplo, el actual acoso al diésel ya lo intuimos  en 2012, aunque el momento en el que se ha producido el pico de producción del diésel haya sido en 2015. También es interesante intentar anticiparse a los problemas que se pueden producir a corto plazo justamente para intentar prevenirlos, si la detección es temprana. Lo que desde luego no debe tomarse es como un vaticinio cierto, y menos en tan breve lapso.

Pero antes de empezar con la previsión de este año propiamente dicha, haremos como siempre un repaso de las previsiones que hicimos el año pasado, analizando cuán acertadas o equivocadas fueron.

  • Caída de la producción de petróleo: Puede que la producción de todos los líquidos del petróleo haya comenzado a caer, pero si es así tal caída no está siendo aún apreciable ni mucho menos ha llegado a los 2 Mb/d. Considero esta predicción fundamentalmente errónea.
  • Pico de precios del petróleo: Hubo un momento, en octubre, en el que parecía que el precio del petróleo se iba a disparar, pues subía con rapidez y el barril de Brent tocó los 85$. Sin embargo, por razones múltiples y no del todo evidentes, el precio ha pegado un bajón impresionante en estos dos últimos meses, hasta los 52$ actuales. Considero esta predicción fundamentalmente errónea. 
  • Grave crisis del fracking en los EE.UU. con fuertes consecuencias políticas: Bueno, en el post ya se decía que lo más probable es que sucediera en 2019. Aunque la situación financiera de las empresas del fracking ha continuado su rumbo de empeoramiento durante 2018, aún no han tocado fondo. Predicción errónea, por tanto.
  • Recesión, por fin: Pues no. El IBEX35 va de mal, pero aún no ha sido el momento. Aún no. Previsión errónea.
  • Nuevas guerras: La situación del mundo no es buena, pero afortunadamente no han estallado nuevas guerras en países que aún no estaban en conflicto. Previsión errónea, por suerte.
  • La España ingobernable (tercer acto): Hubo moción de censura, hay inestabilidad, pero no ha habido elecciones anticipadas (aunque es un riesgo que todo el rato ha planeado). Que el Congreso está fragmentado es un hecho, y que tras las próximas elecciones lo estará aún más es más que probable. Previsión casi correcta.
  • Cataluña, rebelión de baja intensidad: La mayoría de las cosas que se decían en este punto tan detallado se han cumplido. Previsión esencialmente acertada.
  • La sequía en España se agrava: Gracias a Dios, ha pasado exactamente lo contrario. Previsión completamente errónea. 
  • Cierre de este blog: Se consideraba que no era en absoluto probable, y así ha sido.

En suma, mis previsiones para 2018 han sido un desastre sin paliativos: creo que es el año en que menos cosas he acertado hasta ahora (y mira que en 2017 había estado muy desacertado). Así que, partiendo de este historial de desaciertos, vamos a ver ahora qué creo que nos deparará el 2019.


  • Recesión, por fin: Hemos huido hacia adelante durante varios años, pero viendo las enormes tensiones que se están manifestando actualmente en la cotización bursátil incluso en EE.UU., en mucha mayor medida en Europa y hasta extremos muy preocupantes en España, creo muy probable que se desencadene por fin la recesión que hace años tememos. El consumo está débil, los programas de compra de deuda se han acabado a ambas orillas del Atlántico, el precio de la acción de grandes bancos como Deutsche Bank cotiza a la baja,... Los problemas se acumulan sin que haya mucha solución, y muchos analistas avisan de que se acaba el crecimiento. Algunos son tan infelices como para creer que lo que está a punto de pasar es la superautomatización y robotización del trabajo, cuando los problemas vienen claramente por otro lado. En fin, sea como sea, todo apunta a que en 2019 se va a presentar la recesión, y seguramente lo hará con una cara más fea de lo que lo hubiera hecho si no hubiéramos inflado tanto la bola.
  • El precio del petróleo se mantiene moderado-bajo durante todo el año: Dado que lo más probable es que la recesión económica llegue antes de que se empiece a notar la caída de producción motivada por la desinversión global en exploración y desarrollo, lo más probable es que durante todo 2019 el precio del petróleo sea incapaz de superar los 80$ por barril, y con la recesión completamente desarrollada veremos el barril a un precio muy inferior, incluso por debajo de los 40$. Solamente a finales de año, cuando el hundimiento del fracking comience a tomar carta de naturaleza, el precio empezará su ruta de ascenso, que no concluirá hasta un nuevo pico de precios, pero eso no pasará antes de 2020.
  • El fracking se hunde: Las dificultades económicas generales harán que se pierda la fe en la capacidad del fracking de generar alguna vez beneficios netos. Sin embargo, no es probable que eso suceda hasta finales de año e incluso podría postergarse hasta 2020. Eso sí, cuando las empresas de fracking comiencen a quebrar, el descenso de producción de petróleo y su ascenso de precio será inexorable.
  • El pico del diésel amenaza: A finales de este 2018 se ha empezado a evidenciar que hay un problema urgente con el diésel, el cual se intenta disfrazar con diversas medidas y argumentos, aunque no son pocos los que adivinan la incongruencia argumental de lo que se está diciendo. En 2019 veo previsible que la urgencia por contener el problema del diésel se agudice, pues aunque la crisis económica haga caer el consumo general de combustibles, también va a golpear a las refinerías y va a paralizar inversiones necesarias para intentar sacar un poco más de diésel de los hidrocarburos que se procesan hoy en día. Por lo tanto, no me extrañaría ver en 2019 que el límite de velocidad en las carreteras convencionales se reduce hasta los 80 Km/h o que se anuncien nuevos impuestos o medidas coactivas contra el coche de diésel.
  • Nuevas guerras: Este fantasma va a seguir flotando en el aire el año que viene y los que le seguirán. Cuál es el siguiente país que va a caer bajo la bota del dios Marte es difícil de saber. Las dudas sobre la capacidad de Argelia de mantener su producción de gas natural, las enormes dificultades de Venezuela para mantener su producción de hidrocarburos líquidos y la inestabilidad social que padece ese país, la guerra civil de baja intensidad que padece Nigeria,... La lista de candidatos es larga. Que alguno de estos países acabe de reventar es algo bien posible en 2019.
  • El marasmo político: No es solo España, toda Europa esta prisionera de muchas urgencias, todas de ellas con un denominador común: la creciente desesperación de la clase media. Desesperación que se va a acrecentar cuando la crisis económica dispare el paro. En esa situación, la subida de partidos con discursos populistas parece cantada. Algún gobierno podría caer, y en el caso de España la convocatoria de nuevas elecciones es en todo caso obligada por ley, agotada la legislatura. El viraje del discurso político a posiciones extremistas y radicales es una cosa completamente inevitable, y es muy poco probable que surja una fuerza conservacionista con un discurso no reaccionario que se pueda oponer a esto (entre otras cosas porque los líderes políticos, incluso los de aquellas fuerzas que se autoconsideran más avanzadas, no entienden la situación).
  • España, rumbo al desastre: En España, la deriva independentista de Cataluña (que aunque uno no lo acepte sería de justicia reconocer que ha sido un movimiento pacífico) ha llevado a un atrincheramiento esencialista español, sobre todo entre los partidos de la derecha, esencialismo que domina cada vez más el discurso político, por encima de muchos otros problemas ya presentes y algunos previsibles en el futuro más inmediato. Si todo va como parece, la radicalidad anticatalana en particular y reaccionaria en general va a acabar dominando la escena política española. Eso solo puede agudizar los problemas en Cataluña y por extensión en otras comunidades, empezando por las de las nacionalidades históricas (País Vasco, Galicia) y al final por todas partes. Dada la poca altura de miras de nuestros representantes políticos y la deriva actual, solo cabe esperar que la cosa degenere. Y la crisis económica lo va a hacer todo peor, mucha gente gritando acerca de problemas espurios y callando sobre los reales.
  • Cierre de este blog: Aún no lo veo probable, pero teniendo en cuenta que vivo en España me espero que se me comience a ver como un mal español o un traidor o alguien al servicio de vete a saber qué intereses. No será 2019 el año en que cierre el blog, pero empiezo a vislumbrar su fin.
En resumen, 2019 va a ser un año bastante intenso. A ver cómo evolucionan las cosas.
 
Salu2.
AMT

viernes, 28 de diciembre de 2018

The Oil Crash: año 13



Queridos lectores:

Como cada año por estas fechas, realizo en este post un repaso de las noticias acaecidas durante este año que creo que son más relevantes desde el punto de vista de los temas que trata este blog, es decir, del desarrollo de la crisis energética y de recursos, y de cómo éstas están impactando en nuestra sociedad. Por cierto que para los recién llegados, que no entenderán la cronología a la que se refiere el título ("año 13"), sigo la convención de Kenneth Deffeyes, según la cual el pico de producción de petróleo crudo convencional se produjo el día de Acción de Gracias del año 2005. Poco importa que esa fecha sea una simple convención sin mayor sentido que el simbólico: sabemos que aproximadamente a finales de 2005 la producción de petróleo crudo llegó a su máximo y que desde entonces se han intentado poner parches para seguir adelante, con discreto éxito (por no decir sonoro fracaso) desde el punto de vista del rendimiento energético y económico.

Pasemos, pues, a hacer la revista de los hechos que considero más relevantes de este 2018. Y para variar empezaré con la energía, y después con lo que está pasando en la escena social internacional y española.


- La Agencia Internacional de la Energía avisa de problemas inminentes con la producción de petróleo: En su último informe anual, el World Energy Outlook (WEO), la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha pasado varios mensajes importantes, pero el más significativo de todos es la imposibilidad de satisfacer toda la demanda prevista de petróleo en 2025. La AIE ve que al menos 13 millones de barriles diarios (Mb/d) de petróleo de demanda quedarán sin cubrir en 2025, cantidad que podría llegar a ser de 34 Mb/d según como evolucione la inversión en exploración y desarrollo. Teniendo en cuenta que para 2025 se espera una demanda de unos 100 Mb/d, estamos hablando de desajustes muy fuertes en el mercado, razón por la cual la AIE está lanzando repetidos avisos de que se van a producir varios picos de precios en el petróleo de aquí a 2025. Pero también se esperan problemas con el carbón, con el uranio y, en menor medida, con el gas natural. Para más detalles, pueden consultar el post correspondiente.


- El pico del diésel: Por lo que respecta a la energía, el año 2018 ha marcado también otro hito importante: la probable (aunque aún no confirmada) llegada del pico de producción de diésel para automoción. Bien, en realidad este pico se habría producido hacia 2015, pero es en 2018 cuando se estaría empezando a manifestar el inicio del declive, tras varios años de estancamiento. La caída de producción del diésel antes que de otros combustibles derivados del petróleo es una consecuencia de la falta de idoneidad de una parte de los hidrocarburos líquidos que se han introducido en los últimos años para compensar la caída de producción del petróleo crudo (puede encontrar una descripción completa del problema en el post correspondiente). El hecho es que la actual campaña de demonización del coche de diésel probablemente pretende ocultar por un tiempo (breve, en realidad) la verdadera naturaleza del problema. Cómo se va a desarrollar en los próximos años la crisis del diésel es una incógnita, pero la cosa promete ser bastante movida. De momento, se anticipan más movimientos contra el vehículo privado de diésel, por ejemplo a raíz de la reciente sentencia del Tribunal General de la Unión Europea que da la razón a tres grandes ciudades en querer fijar límites más estrictos a las emisiones de NOx. Y para acabar el año, el Gobierno español aprueba hoy mismo una sorprendente reducción del límite de velocidad en carreteras convencionales (convenientemente etiquetadas como "secundarias", cuando ese término significaba antes otra cosa), desde los 100 Km/h a los 90 Km/h, siguiendo la estela de otros gobiernos europeos. Dicen que lo hacen para disminuir el número de accidentes, cosa que sin duda es positiva, pero la razón más probable de esta celeridad son las actuales prisas para adaptarse a la disminución del diésel disponible.

- Pero el petróleo no sube de precio: A pesar de las pésimas previsiones para los próximos años, en lo que a la producción de petróleo se refiere, el precio del petróleo ha caído bastante durante el final del año 2018, como muestra la gráfica que acompaña a estas líneas  (precio del barril de Brent en los últimos dos años). Cabe decir que el precio había subido mucho desde mediados de 2017 (de unos 45$ entonces hasta casi 85$ hace un par de meses) y que con la caída actual aún no ha vuelto a los precios de 2017 (todavía está unos 10$ más caro). ¿A qué obedece la caída de precio actual, si el petróleo está por escasear, como hemos dicho? Como llevo explicando desde el quinto post de este blog (escrito en febrero de 2010), los problemas con el suministro de petróleo no conllevan precios permanentemente altos, sino fuerte volatilidad. Es decir, precios que oscilan salvajemente, y a veces son demasiado bajos (falla el consumo) y a veces son demasiado altos (falla la producción). Es la temida espiral de la energía, una dinámica de destrucción acelerada que no hemos querido comprender. La actual caída de precio anticipa una severa crisis económica a escala global.


- Malas perspectivas económicas en todo el mundo: Si hay algo que se ha repetido mucho este año son los análisis que nos advierten de los negros nubarrones que se están acumulando en el horizonte. La demanda es débil, las perspectivas de crecimiento ya no son tan buenas, hay muchas fragilidades en el sistema... Hay muchos síntomas de que el actual ciclo de relativa bonanza va a acabar. Llevamos desde 2014 anticipando problemas muy serios que aún no se han materializado, en parte porque se ha apuntalado lo que queda de crecimiento con más deuda. Y aunque todo el mundo sabe que eso no podrá seguir así para siempre, ahí sigue el índice Dow Jones subiendo alegremente. Fíjense sin embargo en la enorme similitud del gráfico de evolución del Dow Jones durante los dos últimos años y la gráfica del precio del barril de petróleo que ponía más arriba. En este momento, gracias a la alocada apuesta por el fracking, el precio del barril del petróleo está completamente acoplado con las perspectivas bursátiles. Eso le pone una fecha de caducidad a la magra bonanza actual: cuando la burbuja del fracking reviente. Y como sabemos, la capacidad de los nuevos pozos de fracking de compensar la caída de producción de los anteriores está a punto de desvanecerse. Así que probablemente es cierto que estamos llegando al final de este período expansivo, con el agravante de que ha sido más expansivo en lo macroeconómico que en lo microeconómico.


- Malestar social creciente: Este año que acaba se caracteriza por el afloramiento de muchos movimientos de contestación social. Y no solo en el norte de África, donde se empieza a intuir el resurgimiento de la Primavera Árabe que todo lo quiso cambiar pero nada resolvió. Ahora el problema se ha trasladado a países más pudientes. En boca de todos está la revuelta de los chalecos amarillos en Francia: grupos numerosos de ciudadanos de clase media que, agobiados por los impuestos y las malas perspectivas económicas (porque la presunta recuperación económica no ha llegado de igual manera para todo el mundo) se lanzan a las calles para protestar en tal número que la cosa toma por momentos las dimensiones de una verdadera revolución. De momento las protestas han sido controladas con bastante fuerza, pero si los problemas que las han originado no se resuelven el país (y estamos hablando de Francia, nada menos) podría caer en una situación muy turbulenta. En el Reino Unido lo que ha cobrado mucha fuerza es el movimiento Extinction Rebellion: gente que se resiste a la forzada extinción de la raza humana si continuamos con nuestro alocado consumo de combustibles fósiles y aceleramos aún más el Cambio Climático. Aunque fuera del Reino Unido no se le ha prestado la debida atención, Extinction Rebellion supone también un grito y un desafío a las élites políticas y económicas que gobiernan a espaldas no ya solo de los ciudadanos, sino de las duras realidades a las que debemos de hacer frente. Todos estos movimientos, caóticos u organizados, reflejan el descontento creciente de la población con sus líderes y augura muchos otros problemas por venir.


 - Auge del nacionalismo y el autoritarismo: Es un problema completamente global. Es la victoria de Bolsonaro en Brasil o la coalición entre el Movimiento 5 estrellas y la Liga en Italia, es el rodillo ultraderechista en Hungría o la recuperación del UKIP en el Reino Unido, es la reafirmación nacionalista de Japón y es, por supuesto, Donald Trump. Todos esos movimientos tienen en común un ascenso de líderes que hace 10 años serían improbables y actualmente son inevitables. Son líderes que surgen como una reacción contra la patraña y el engaño del progreso, como ya explicamos profusamente en su momento, oportunistas que aprovechan esa deriva iconoclasta de los ciudadanos desencantados y asqueados, dispuestos a acabar con el sistema si así se consigue una mejora por pequeña que sea. Pero obviamente esos líderes son lobos con piel de cordero, no persiguen una mejora social real sino imponer una agenda reaccionaria y autoritaria, que disfraza las renovadas prebendas al poder económico con soflamas nacionalistas. El año acaba salpicado de noticias terribles: Italia no solo ha cerrado sus fronteras, sino que ha regulado la deportación exprés y masiva; Japón desfía la prohibición internacional y vuelve a cazar ballenas; Brasil desprotege amplias áreas de la Amazonia para su explotación; Hungría aprueba una ley que degrada las condiciones laborales hasta casi la esclavitudad; el Reino Unido parece lanzarse a un Brexit duro que sobre todo va a perjudicar a sus clases medias; y así un largo etcétera de noticias. Y por supuesto, todo lo que tenga que ver con Donald Trump, desde el muro con México al "No me lo creo" con el que despachó el informe sobre cambio climático que habían realizado sus propios científicos. Todas estas noticias tienen un denominador común: el líder macho alfa impone auténticas barbaridades desde el punto de vista de los derechos colectivos con la excusa de hacer su nación grande y poderosa de nuevo. Y la masa traga y acepta, por lo menos de momento, aceptando tales barbaridades, quizá en la esperanza de que su país volverá a ser grande, de alguna manera.


- Ante el drama de los refugiados, sube la xenofobia: Aunque en los medios se hace menor seguimiento que en años anteriores, continúan llegando a Europa refugiados que huyen de los numerosos conflictos en el Norte de África y Oriente Medio. Delante de un problema en parte alentado por la propia Europa con su estrategia geopolítica, la reacción que se va extendiendo por el continente es la del atrincheramiento argumental contra lo que se vende numerosas veces como una "invasión", aunque la cantidad de refugiados que finalmente se asienta en Europa en realidad va disminuyendo año tras año, mientras crecen los enormes campos de refugiados en Turquía o en diversos países norteafricanos para contener a esa masa humana a la que Europa sus puertas cierra. Pero el discurso de la xenofobia prende fácil y cada vez son más los gobiernos europeos que regulan de manera salvaje contra los desplazados de los conflictos o simplemente la miseria que se crea desde occidente. Incluso en Alemania,  la canciller Merkel, quien se mantuvo firme en la defensa de la acogida de refugiados, comienza su despedida del poder mientras la ultraderecha xenófoba va recogiendo más adhesiones también en su país. 

Al otro lado del Atlántico, en los últimos meses se ha sucedido una serie de caravanas principalmente desde Honduras pero también desde Guatemala y El Salvador, atravesando México en dirección a los Estados Unidos. Análogamente a lo que sucede en Europa, nadie pregunta por qué en este momento se ha originado una caravana semejante, cómo es posible que tantas personas a la vez hayan llegado a tal punto de desesperación de emprender un viaje semejante a pie, con sus hijos pequeños y casi sin pertenencias. Y análogamente a lo que sucede aquí, toda esa gente necesitada se encuentra con la incomprensión, la xenofobia, e incluso la violencia (personal e institucional) en la frontera.



- El IBEX35 acaba desastrosamente el año: La evolución del selectivo español ha sido realmente muy mala durante este año, culminando una trayectoria descendente que comenzó hace casi dos años. La evolución de la bolsa española se encuentra entre las peores de Europa (y eso que incluso países grandes como Alemania o Francia no han tenido precisamente evoluciones muy brillantes). Sin recursos propios, Europa no tiene demasiadas posibilidades para intentar mejorar su curso económico, y cuando sobrevenga la gran crisis del fracking americano el sufrimiento actual se convertirá en un gran padecimiento.


- El PP, desbancado del poder: Sin duda, la gran noticia política en España este año ha sido la moción de censura contra el partido gobernante, el Partido Popular. El PP estaba acosado por numerosos casos de corrupción, muchos de los cuales han acabado en los tribunales, y una improbable coalición de prácticamente todos los demás partidos políticos hizo posible que prosperara la moción de censura y que el Partido Socialista recuperara el poder. El nuevo gobierno del PSOE parte de una situación de extrema debilidad y con importantes retos de futuro, pero solo necesita resistir durante un año y medio, hasta que la legislatura se acabe de manera natural, y ya ha conseguido aguantar casi la mitad de ese período. Con su acción de gobierno, el PSOE pretende convencer a la ciudadanía para que vuelvan a confiar en él, pero las encuestas siguen mostrando mucha división de voto, y además un nuevo factor ha irrumpido con fuerza al final de este año 2018.


- Ascenso de la ultraderecha en España: Y es que el partido Vox, hasta ahora una fuerza extraparlamentaria, ha conseguido centrar una buena parte del foco mediático durante los últimos meses. Con un discurso calcado de otros partidos autoritarios europeos, la entrada de Vox en el Parlamento Andaluz y la más que probable entrada en el Parlamento Español cuando se convoquen elecciones, acaba con la anomalía española de no tener un partido con un discurso netamente populista, autoritario y reaccionario.


- Revuelta de jubilados y de mujeres: El año 2018 arrancó con numerosas movilizaciones en las calles de España, por parte de colectivos que no habían planteado hasta ahora ninguna conflictividad. Las primeras fueron las manifestaciones masivas, primero en Bilbao y luego en toda España, de jubilados, reclamando una mejora de sus pensiones. Y es que las personas jubiladas han tenido que ayudar económicamente a sus hijos y nietos, agobiados por la crisis económica que para la clase media no ha cesado, y al mismo tiempo han visto como sus pensiones se congelaban o incluso, con las últimas reformas, se iban a reducir. Así que al final los jubilados no aguantaron más y salieron a reclamar lo que era suyo. El problema de las pensiones no ha sido resuelto en absoluto, porque las soluciones duraderas deberían pasar por cambios muy estructurales en los objetivos y medios de nuestra sociedad, y la crisis actual con las pensiones es en particular un efecto más del final del crecimiento económico. A las movilizaciones de los pensiones (de momento apaciguadas por la llegada del PSOE al poder, mientras se espera a ver si realmente se implementan mejoras en el sistema de pensiones, cosa dudosa) le siguieron las manifestaciones de las mujeres. Y es que en 2018 el movimiento de las mujeres reclamando sus derechos, el final de la discriminación y de la violencia implícita y explícita que la sociedad no solo tolera sino que en demasiadas veces alienta, movimiento que llevaba en auge durante los últimos años, ha conocido una verdadera eclosión. De nuevo este movimiento había pasado desapercibido para muchos, y no pocos hombres se han sentido amenazados por lo que en el fondo son simples reivindicaciones de sentido común. Por desgracia, la Reacción, que es de momento la única respuesta estructurada de lógica oposición a la absurda idea de Progreso que domina la agenda política y económica, ha hecho del antifeminismo su bandera, aglutinando de manera oportunista ese malestar de los hombres (y algunas mujeres) que se sienten amenazados por el ascenso del feminismo. Cóctel explosivo para los próximos años.

 - Descrédito de la justicia: No llevaré aquí la cuenta de todas las decisiones judiciales discutibles, cuanto no directamente injustas, que han tenido un gran eco mediático en España durante el año 2018. La grotesca y rocambolesca anulación de la resolución del propio Tribunal Supremo que cargaba a los bancos con el pago de determinadas tasa que abonaban hasta ahora los clientes; el trato de favor de determinados tribunales con políticos del PP mientras se carga la mano con los independentistas catalanes; las resoluciones judiciales benignas con delitos contra la libertad sexual, la persecución de raperos, actores iconoclastas, titiriteros y otra gente de mal vivir... La lista es realmente impresionante. Dentro de la oleada reaccionaria que se abate actualmente sobre España, no son pocos los que ven con buenos ojos tales desmesuras. Sin embargo, las veleidades de un poder que para ser efectivo debe ser independiente e irreprochable están causando profundas grietas en el contrato social, al que una gran parte de la población se siente cada vez más desafecta. Si continuamos por esta vía de descrédito, la próxima parada será la rebelión contra los tribunales y a partir de aquí el choque entre las aspiraciones legítimas de los ciudadanos y el monopolio legítimo de la violencia que ostenta el Estado será imparable.


- El laberinto catalán: Sobre Cataluña se ha escrito ya mucho, mucho en este blog. La situación en Cataluña ha pasado, como desgraciadamente era previsible, de drama a comedia, y no tiene visos de mejorar en los próximos años, sino más bien empeorar, ya que para muchos partidos españoles la reacción desemesurada al independentismo catalán se ha convertido en un filón electoral, mientras que en Cataluña una parte del independentismo se siente cómoda en el enrocamiento y el conflicto permanente. Pero afortunadamente, a pesar de la exagerada retórica, el nivel de tensión en la calle se ha rebajado más que considerablemente, seguramente porque las preocupaciones cotidianas de tantos ciudadanos pasan más bien por otros derroteros más mundanos.

Y con eso acabo esta revista de los hechos que considero más relevante de este 2018 que pronto acaba. En el siguiente post, formularé mis previsiones para el año 2019.




Salu2.
AMT