martes, 17 de agosto de 2010

Correspondencia con los lectores: Hay Esperanza


Queridos lectores,

Mi intención era que el siguiente post fuera sobre el peor escenario que se puede producir sobre la escasez de energía y sobre la peor reacción posible delante de ella. En vez de soplar una vez más las trompetas de la catástrofe, como me dicen mis detractores, lo que pretendo es poner el dedo en la llaga sobre qué actitudes interesa evitar a toda costa (aunque siempre habrá algún tonto o interesado que tomará el ensayo como muestra de predicciones que yo hago y que no se cumplen). En fin, en eso estaba cuando una comunicante anónima ha escrito de madrugada el comentario que sigue más abajo a mi post "Retazos de una crisis global". Dada la importancia (y hasta diría urgencia) de lo que ella suscita, creo que es conveniente que hoy le dedique mi post; así habrá una de cal y otra de arena, hoy esperanza y mañana catástrofe (en realidad, vislumbramiento de la catástrofe como método para evitarla y traer la esperanza; pero ésa será discusión de aquel post, no de éste). He aquí el comentario de Elisa:

Estimado Antonio:

Soy una mujer de mediana edad, con estudios básicos y tres hijos que siempre digo que son los mejores, pero es porque soy su madre. Llevan adelante sus estudios sin mucha brillantez. Ya van para tres años que estoy divorciada, me quedan 15 años por pagar de la hipoteca de mi piso. Y mi trabajo, gracias a dios lo conservo, no me da mas que un sueldo para vivir muy ajustada. Esta es una radiografía rápida de mi situación, y aunque mirado desde fuera puede parecer dura, yo estoy contenta con mi vida.

O más bien lo estaba. Hace unas semanas, ayudando a mi hija con un trabajo, descubrí tu blog y después de leerlo casi todo, seguí leyendo todo lo que he encontrado en español, tanto en Internet como en la biblioteca. Y estoy aterrorizada. He ido al medico y me ha dado unas pastillas para dormir, recomendándome que no lea nada del tema. Me gustaría dejar de leer, y me gustaría mucho mas no haber leído nunca tu blog. Entiendo perfectamente a la gente que no quiere saber. Pero no puedo dejar de pensar en esto. Mi hija dice que hay una página especializada en ayudar con los problemas psicológicos que crea la noticia del peakoil, pero esta en ingles y no la entiendo. Además yo no quiero ayuda psicológica, yo necesito una solución, una salida, una esperanza. Tal y como lo describes, a la siguiente subida del petróleo mi empresa cierra, el gobierno no tiene dinero para seguir pagando a los parados, el banco se queda con mi piso... Yo ya no tengo familia en el pueblo, ni siquiera en la ciudad y eso de la transición que he leído parece cosa de hipis. Tú eres un hombre inteligente y seguro que me puedes ayudar con alguna idea. Algo que yo pueda hacer y que me de una salida en un futuro tan horrible.


Un abrazo.

Elisa.

Querida Elisa,

En primer lugar quiero agradecerte que hayas escrito y hayas compartido tus inquietudes con nosotros. Sin tu comentario, yo habría seguido directamente en la línea dura de intentar desmontar con argumentos racionales la repetida e infundada fe de nuestra sociedad en un futuro siempre mejor (ejemplificada en mi amigo y sparring dialéctico Hank Rearden). Estoy centrado en mostrar por qué las cosas no pueden seguir como hasta ahora, sin darme cuenta de que lo que seguramente una parte importante de esos lectores que por aquí pasan en silencio cada día está demandando es una solución o, como mínimo, una esperanza. Hay esperanza, Elisa, y podemos adaptarnos; podemos hacerlo, pero para ello debemos primero entender a qué hacemos frente y después actuar en consecuencia.

Ayer estuve tomando un café con Quim y con Jordi, dos compañeros y blogueros que están enlazados en la columna de arriba, y nuestra conversación fue, esencialmente, horriblemente deprimente, mucho más de lo que se transluce en nuestros ya de por sí negros escritos. Sin embargo, yo no estoy ni mucho menos deprimido. El tema del Peak Oil es duro, sus consecuencias son potencialmente nefastas, pero aún no hemos perdido y aún es tiempo para cambiar las cosas. Y las cosas por fuerza cambiarán, cuando ya sea evidente que no se puede seguir por este camino.


Nuestros líderes políticos están perfectamente al corriente de la situación; aparte de los comentarios que están al principio del post "Retazos de una crisis global" tengo diversa información más o menos confidencial que confirma que conocen y entienden el problema. Lo que sucede es que nadie quiere, por el momento, asumir el coste político de aceptar públicamente que se ha de pasar de una sociedad de bienestar a una de necesidad. Sin embargo, llegado el momento se tomarán medidas destinadas a garantizar el acceso a las necesidades básicas. El único problema es que no se deciden a lanzarse ya por esta senda, están esperando una señal clara e inequívoca. Posiblemente sea cuando el barril de petróleo vuelva a estar en el entorno de los 150 dólares... Y para entonces tu situación económica personal puede estar muy deteriorada, y al fin y al cabo si me estás haciendo este llamamiento es para que te ayude.

Yo no tengo la solución para tus problemas y dudas; ni siquiera la tengo para los míos. Y, sin embargo, últimamente amigos y conocidos, sabiendo de este tema, me llaman para preguntarme sobre qué hacer con sus vidas, y me consultan antes de tomar decisiones muy transcendentales sobre su futuro. Esto me produce cierta ansiedad, porque tengo miedo de condicionar la toma de decisiones clave para el futuro de otros cuando yo no poseo una bola de cristal, no puedo ver el futuro, no puedo tener ni dar seguridad a nadie sobre qué es lo que va a pasar ni cómo; por Dios, si yo mismo me encuentro en una encrucijada de muchas dudas y mucha indecisión. Pero si algo me ha enseñado la vida es que en determinados momentos no puedes dudar, y aún cuando te juegues la vida y tu futuro hay que decidir: con la cabeza, con serenidad, con frialdad, sí; pero también con arrojo y valentía. Quizá lo perdamos todo, pero al menos lo habremos intentado.

Elisa, yo no puedo resolver tus problemas, ni darte una panacea para todos tus males. Soy humano, y como tal sometido a error y a incertidumbre. Sin embargo, creo que aunque no tengo la solución que me pides sí que te puedo dar consejos, y es incluso mi obligación hacerlo. Lo que ahora te diré son consejos basados en la prudencia y en la sensatez, y quizá alguna de las cosas que ahora te diga sea errónea o no se aplique en tu caso; no antepongas mi opinión a tu propio juicio sobre las cosas, se crítica y toma lo que te sea útil y desecha lo que te estorbe. No te puedo dar ninguna garantía de que lo que ahora te cuente sea plenamente eficaz, y no puedo responsabilizarme sobre las consecuencias que puede tener seguir mis consejos, ni ante ti ni ante esos otros lectores que ahora esto leerán. Hacedme caso a vuestro propio riesgo.


Lo primero y más importante que tengo que decirte es que, Elisa, eres una mujer afortunada, ya que tienes un activo inestimable: tienes tres hijos. Quizá ahora no lo veas o no lo vean, pero ellos serán el mayor apoyo que tendrás, y tú lo serás para ellos. Lo primero que tienes que hacer es una catarsis familiar y discutir serenamente sobre qué es el Peak Oil y qué es lo que va a significar para vuestras vidas. Por los datos que das en tu mensaje (te quedan 15 años de hipoteca, ayudabas a tu hija con un trabajo del cole relacionado con la energía, se puede valorar su rendimiento en los estudios) imagino que tus hijos son pre-adolescentes o adolescentes, lo cual quiere decir que se puede hablar con ellos. Quizá alguno de tus hijos pase o quiera pasar de todo y seguir jugando con su PlayStation; en tal caso plantéale cómo será su vida cuando haya sólo una o dos horas de electricidad al día o cuando la PSP IV valga 10.000 euros. Quizá te sorprendas del sentido común y la entereza con la que abordan el problema. Intenta no abordar el problema de una manera radical, fanática o ansiosa: esto te puede causar problemas con tu ex-pareja cuando los niños, como es natural, le pregunten cuál es su opinión al respecto. Por el contrario, pon el problema en el contexto de la crisis actual de la que tanto llevan oyendo hablar durante los dos últimos años, los numerosos recortes que están haciendo los Gobiernos y Administraciones Públicas, el riesgo que tienes de perder tu trabajo con el consiguiente riesgo de perder el piso (esto seguro que les conmueve, ya que todos necesitamos nuestro huequito). Hazles ver que las cosas con su padre seguramente irían igual de mal, porque es un problema sistémico, de toda la sociedad. A los que sean más mayores y tengan espíritu critico, recomiéndales que lean éste y otros blogs, que busquen información, que se documenten (tu hija está bastante concienciada ya; ¡te ha buscado una página para ayuda a peakoilers deprimidos y todo!). Inicialmente los chavales propondrán tecno-fantasías al estilo de Hollywood que nos salvarán; cuando lean más verán que realmente no hay milagros (ésta es una de las funciones de este blog) y que no pueden confiar en un deux ex machina que todo les solucione. Después se desesperarán y dirán que total ellos no pueden hacer nada, así que hay que cruzarse de brazos y dejar que papá Estado o quien sea arregle la cosa, si es que tiene arreglo. Aquí se les tiene que hacer ver que igualmente esto no evitará que pierdas el trabajo, el piso, que acceder a la electricidad y hasta el agua potable se vuelva difícil y caro, etc. Una vez llegado a este punto, lo que se impone es pasar a la acción; tomar las riendas de nuestra propia vida y buscar la mejor manera para adaptarse.


Elisa, tú ya sabes lo que es el Peak Oil y eso te hace infinitamente más adaptable que el 99% de la población que ni sabe lo que es ni quiere saberlo. En los momentos duros que vendrán en los próximos meses tú sabrás dar una lectura más correcta de qué es lo que está pasando y tomarás las decisiones más lógicas sabiendo que estamos viviendo el Oil Crash, que no son las mismas que las decisiones lógicas convencionales, las de un escenario de "todo sigue igual". Por otro lado, esto es una carrera de fondo, y aunque los indicios apuntan a que el proceso se está acelerando, hay infinidad de eventos que pueden acelerar o retardar el desarrollo de los acontecimientos, y antes de que la situación se vuelva más o menos caótica pueden pasar bastantes años; ciertamente, también pueden faltar sólo meses. Tú debes seguir con tu vida normal, tu trabajo normal, tus horas de sueño normales, y al tiempo empezar a tomar progresivamente medidas adecuadas para adaptarte a una situación de carestía, sin estresarte, sin agobiarte pero sin dudar. No volverte loca por la angustia de esta realidad pero ser coherente y tomar decisiones meditadas al respecto.


La primera adaptación que has de emprender es la de reducir tu exposición, principalmente financiera. Es difícil saber el curso que seguirán los tipos de interés durante los próximos meses, pero en el momento en el que el petróleo suba y los precios de la energía hagan que todo se encarezca, las autoridades monetarias seguramente darán la respuesta estándar: a más inflación, mayor tipo de interés. Te quedan 15 años de hipoteca, imagino que debía ser como mínimo a 20 años y posiblemente a 25 años (a 30 años es dudoso, hace 15 años se daban pocas hipotecas así). Eso quiere decir que tu hipoteca es vieja y por tanto la repercusión del interés sobre tu cuota no es muy elevada; deberías hacer un cálculo (ya tienes un ejercicio para el mayor de tus hijos, y así podrá ver más de cerca cómo es el mundo real) sobre cuánto te ha de subir la cuota si tu tipo de referencia pasa del actual al 8%, por ejemplo (es un caso extremo; si se llega a tales tipos la sociedad explotará). Si la repercusión en la cuota mensual de tal subida es pequeña, como me imagino (digamos un 10% de subida de la cuota; por ejemplo, pasaría de 700 euros a 770 euros) entonces no merece mucho la pena que hagas nada respecto a tu hipoteca: podrías intentar amortizar plazos para acortar la vida de la hipoteca, pero es más que dudoso de que acabaras antes de que el Oil Crash se manifieste en plenitud; por otro lado, amortizar capital no tendría mucha influencia en la cuota mensual en este caso. Por el contrario, si una subida del 8% del tipo de interés te implica una repercusión importante sobre la cuota (digamos más del 10%) te tienes que plantear ir reduciendo capital, tanto como puedas.


Otra cuestión clave es la reducir los gastos. Es impresionante lo que se puede llegar a ahorrar con cambios simples de hábitos que no afectan sustancialmente a tu calidad de vida. Coge todas tus facturas mensuales y ordénalas de mayor a menor, y plantéate dónde puedes ahorrar más. Si la/s factura/s de teléfono/s son muy importantes, plantéaos llamar menos o buscar planes adecuados; si el gasto principal es el gas, cambiad los hábitos de uso del agua caliente (poned reguladores de caudal en los grifos, la ducha, etc). Si la asignación periódica a los chavales representa un buen mordisco, habla con ellos y hazles ver que tienen que ayudar a la economía familiar. Si alguno de tus hijos tiene suficiente edad para trabajar, anímale a que coja un empleo por horas (en un McDonald's, en una ferretería, donde sea) que pueda compatibilizar con sus estudios; así, ellos se sienten importantes por contribuir a la economía familiar y aprenden a valorar el dinero y el esfuerzo que cuesta conseguirlo. Has de pensar también que los precios de los carburantes pueden dispararse; por tanto, hay que vigilar la calefacción y el aire acondicionado, y por supuesto intentar ser lo menos dependientes posible del coche. En fin, esto son algunas ideas; seguramente tú misma podrás encontrar la vía más apropiada en esa dirección.


El dinero que consigas ahorrar debe dirigirse a dos fines. Uno, a mantener un fondo de contingencia para cubrir imprevistos (reparaciones u otros). Dos, para comenzar a implementar vuestro propio plan de adaptación. Eso implica, en esencia, cultivar. Sí, suena a estrafalario, suena a cosa de hippies como tú dices, pero es necesario. Si tenéis poco espacio, comenzad por cultivad tomates en el balcón, luego intentad ir hacia otro tipo de cultivos (yo estoy pez en esto, no sé: leguminosas, me imagino). Aprended a hacer compostaje. Todo eso son sólo parches, pero os permitirá ir aprendiendo las artes básicas de la jardinería, que en un futuro no muy lejano os serán útiles.

Otra cosa relevante es la educación de tus hijos. Es posible que te plantees que algún día alguno de ellos vaya a la Universidad. Si es así, es importante entender que en un mundo en el que todo será escaso ciertos estudios y especialistas son un lujo que no nos podremos permitir. Esto es cierto incluso, aunque en menor medida, para los itinerarios de Formación Profesional. Aunque la decisión ha de ser siempre tomada por tus hijos, es importante que sepan que no todos los estudios llevarán a un empleo o tendrán utilidad, independientemente de cómo hayan sido las cosas en los años y décadas pasadas. Vamos a un mundo diferente con unas necesidades diferentes.


En el medio plazo es importante que intentes constituir una comunidad. Sé que esta parte es la más difícil, pero también es necesaria. Seguramente en tu barrio hay más personas pasando por situaciones difíciles, y que encima no entienden qué está pasando aunque intuyen que algo va mal, profundamente mal, y sin embargo esperan que esto todavía pueda arreglarse (cosa que no va a pasar). Esa gente, abandonada a su suerte, son parte del problema, ya que en la ira de sentirse abandonados acabarán atacando a los que tienen al lado (y no a los de arriba). Al mismo tiempo, esa gente es parte de la solución, ya que con ellos podrás constituir una sociedad de mutuo apoyo: todos estáis en el mismo barco y si queréis salir de ésta os tenéis que ayudar entre todos. Los que no tengan trabajo pueden ofrecer sus horas a los demás y recibir bienes o servicios a cambio (bancos de horas). Esto favorece el espíritu de cohesión y disminuye el riesgo de estallidos. Por otro lado, si conseguís llegar a tener cierta fuerza, y cuando las cosas vayan peor, podéis intentar montar huertos comunales, explotados por los vecinos del barrio en solares abandonados y tierras periféricas. No será sencillo, pero todo es empezar.


Hay un blog que te quiero mencionar, porque creo que te podrá dar mucha luz en los momentos más negros. Lo escribe con admirable constancia Sharon Astyk, y se llama "El libro de Casaubon"; lamentablemente, está en inglés, pero creo que tu hija podría leértelo, quizá incluso para toda la familia, haciendo traducción simultánea. Al principio será un poco penoso, pero a medida que el nivel de traducción de tu hija mejore puede ser una experiencia grande, intensa. Sharon Astyk es una mujer admirable, y sus escritos transpiran compasión y comprensión, y habla con sencillez de la adaptación, de cómo hacer frente a los retos que nos esperan, de cómo no desesperar, de los sentimientos. En medio de miles de blog masculinos con sesudos análisis de duras aristas que desgarran la piel del alma, leer a Sharon es como encontrar un oasis en medio del desierto... y sin embargo ella habla de los mismos temas, y con gran profundidad analítica; pero ella refleja unas emociones más cálidas, más humanas y más humanizantes. Además, "El libro de Casaubon" es un gran tratado de jardinería sostenible, de cómo adaptar la casa para que consuma menos energía, de como reaprovechar los materiales. Está adaptado a la realidad americana y por eso no todo lo que propone tiene una directa e inmediata aplicación a otros contextos, pero aún así es muy interesante.


Otra cosa que seguramente es muy útil es que alguien venga a hablaros del Peak Oil en tu ciudad o barrio. Me tratas de tú, lo cual me sugiere que seguramente seas española y probablemente vives en España. Yo paso con cierta periodicidad por Madrid, y según y cómo podría intentar acercarme a algún otro lado, así que quizá yo mismo podría dar esa charla; en este caso, tú tendrías que contactar con tu Ayuntamiento o con una asociación vecinal para organizarlo. Si miras en la columna de la derecha tienes suficientes datos como para saber cómo contactar conmigo personalmente, no a través de comentarios del blog (y si no mira el primer post de este blog; seguro que esa hija tan espabilada que tienes te dice cómo).

Eso es más o menos todo.

Mucha suerte y un abrazo,

Antonio

domingo, 15 de agosto de 2010

A Peak Oil Ideogram

sPeaking out

Hi.
Peak oil.
Peak everything.
Nobody wants to know.
It's quite simple though.
You start with a pristine planet.
Life outgrows itself eon after eon.
The Sun keeps shining. The rain keeps falling.
The plants keep growing, as do the animals, and dying.
Huge deposits of organic matter keep forming. Minerals just rest wherever.
Huge amounts of energy and chemical elements just lie there, buried for bilions of years.
The deposits of dead biomass turn soil first, then oil and gas under the immense pressure of the Earth's crust.
Then one day appears an ape, who learns to run on its legs first, then on wood, then on coal, then on oil and gas and uranium.
That's how we started to run out of things without any regard for them as they where so plentiful and we needed to outgrow ourselves - didn't we?
That's how enormous forests disappeared as did many species of animals, and that's how we managed to multiply in spite of killing each other.
We are still in the process of increasing our number while we can still burn wood, coal, oil, gas, uranium and hopes of growth.
But we face an inevitable prospect of decline as we run out of all known types of fuel and other materials we dig out.
There is absolutely no way at all that "renewable" sources of energy can substitute for fossile fuels and uranium.
The sheer amount of energy on which we depend nowadays, and the rarefying chemicals, can't be substituted for.
There are no technologies in sight of whatever kind that could substitute for a half of present needs.
Solar energy, wind farms, hydraulic power stations etc. combined can only supply a third of it.
On top of that most alternative, renewable technologies, depend on rarefying raw materials.
That's how the biggest bubble of all will burst sometime: that of human population.
The so-called global and sectorial crises and regional conflicts will worsen.
Countries are starting to run out of resources and labour.
Hardship, poverty, hunger and disease will ensue.
Unrest will spread from poorer to richer areas.
Energy supply will trail demand forever.
Same thing for minerals and foodstuff.
We may run ahead competing.
But then we are doomed.
We need to change.
We need less.
To survive.
Help us.
Bye.


by Artur Sixto

viernes, 13 de agosto de 2010

Visión desde Argentina


Queridos lectores,

Hace algunos días un lector argentino, Gabriel, me contactó para intercambiar algunas impresiones sobre los hechos que se discuten en este blog. Aprovechando que él tiene, por fuerza, un conocimiento que aunque subjetivo es de primera mano de la realidad argentina, le pedí que fuera tan amable de escribir un ensayo sobre cómo lo ve él, cómo se ve en Argentina. Lo que sigue es la pieza que Gabriel ha escrito, con mínimas ediciones; he querido respetar al máximo la integridad de lo que él ha ideado, tanto de las opiniones que comparto como de las que no. En este momento ésta es, pues, su tribuna.

Salu2,

AMT

Crisis energética… crisis de Vida.

Cuando descubrí el Blog de Antonio Turiel y me contacté con él, no sabía que lo estaba haciendo con un científico de renombre. Desde el primer momento me cautivó su forma directa, clara y objetiva de presentar los retos a los que estamos enfrentados. Luego de un breve intercambio de e-mails me invitó a contar la situación en Argentina (mi país natal), a lo cual accedo con placer, pero dejando en claro que no soy especialista en el tema. Mi primer contacto con esta realidad se produjo hace 4 años atrás, al comenzar a ver que no coincidían los dichos en la prensa masiva, con lo que se empezaba a vivir en la realidad. Y debo confesar, que a pesar de mi formación y conocimientos acerca de ecología y energías (producto del interés y la autodidáctica), el shock fue grande. La inminente crudeza del futuro cercano, como les ha pasado a otros, no resulta fácil de digerir. Al momento sentí que debía ser transmitido a otra gente y lamentablemente choqué contra otra realidad, que me retrajo e hizo que me quedase procesando en soledad todo lo que acaba de aprender. En conclusión, no todos están preparados para comprender lo que está pasando y opté por ser muy sutil y dejar que “oiga quien quiera y pueda oír”. De más está decir que mi vida y la forma de ver cada acto de mi vida y la de los demás, a partir de entonces, cambió radicalmente, y diría, que hasta con serios riesgos de ser catalogado ¡de loco! Por ello quizás la necesidad de contactar gente que esté en el mismo “barco” y que hable el mismo “idioma”.

Los diagnósticos ya están, y quienes hemos profundizado en este camino sabemos que ya pasamos el Peak oil; hay evidencias de sobra para quien sepa cómo, dónde y qué mirar. Motivo por el que no quiero repetir datos y estadísticas elaboradas por terceros, por considerar que ya están disponibles -especialmente en Internet- para cualquiera que desee profundizar en el tema. Por lo tanto, mis comentarios van a ser conclusiones personales, producto de leer diferentes artículos (en inglés y español) y cotejarlos con las observaciones de lo que va ocurriendo en la realidad.

El Peak oil argentino ocurrió en el año 1998 y 3 años después devino en la crisis del 2001, con “corralito” bancario incluido. Coincide con que 3 años post Peak oil en EE.UU. (1970) se produce la crisis de 1973. Coincidentemente también, 3 años después del Peak oil mundial (mayo del 2005) se produce la crisis global de 2008, con el precio máximo del barril de petróleo en $147,00. La inestabilidad y la volatilidad de los mercados continúan (aseguraría que empeoran), la crispación e intolerancia social aumenta y en muchos lugares ya se está transformando en violencia sangrienta. A mi juicio, son claros indicios de que la brecha entre la demanda de energía y la oferta se está ampliando, es decir, “hay un pan que se achica, a la vez que debe ser repartido entre cada vez mas bocas”. El camino de “no retorno” ya es una realidad y no encuentro motivos para pensar en que vamos a tener una caída suave y con tiempo para adaptarnos a la transición; todo lo contrario…

En relación a la Argentina, es mucho lo que se puede hablar y discutir acerca de las recurrentes crisis. Pero en el último tiempo, de seguro tienen mucho que ver con la insuficiencia energética. Por ello no me sorprende que crezca la corrupción, las instituciones decaigan, se frenen las obras públicas, se apliquen medidas proteccionistas, se aumenten los impuestos y se controle la prensa. Las reservas siguen en franca caída – tanto de petróleo como de gas- la exploración es casi nula y lo poco que se encuentra solo sirve para prolongar la agonía. Ya nos hemos convertido en importadores de gas (de Bolivia), de diésel (gasóleos de Venezuela) y ahora el Euro-Diésel (importado de EE.UU. y Europa). A pesar de ello las faltantes de combustible comienzan a ser recurrentes, especialmente en momentos de más movimiento turístico, de labores agropecuarias y de temperaturas máximas y mínimas. Se les está recortando gas a las industrias y falta en escuelas. En los domicilios de nuestra zona, en invierno especialmente, se nota la caída de presión de gas natural y además de que es evidente la menor calidad. La matriz energética de Argentina es una de las más dependientes de gas en el mundo (80-90%), con plantas de generación eléctrica de ciclo combinado, que ya están sufriendo la escasez de gas y la mala calidad del gasoil utilizado (gasóleos con alto contenido de azufres, que acortan las vida útil de los motores). Las cosechas de maíz, girasol y trigo están en baja; ha caído la oferta de carne; escasean los aceites, lácteos y el azúcar; los costos de los productos e insumos aumentan y la “estanflación” es inocultable, a pesar de las estadísticas oficiales “dibujadas”. Los jubilados sobreviven y los hospitales y escuelas cada vez sufren más las carencias; han desaparecido, o en el mejor de los casos cuesta encontrar, ciertos productos y repuestos importados; la calidad de las verduras y frutas en los mercados es cada vez peor y la variedad menor; la brecha entre ricos y pobres crece y los gobiernos de izquierda comienzan a tener más cabida; los valores éticos y morales se confunden y el “sálvese quien y como pueda” están al orden del día; aumentan cada día las consultas psicológicas, el consumo de ansiolíticos y antidepresivos; menores de edad, y hasta niños, matan por unos pocos pesos y el consumo de drogas y alcohol aumentan. Los “piqueteros” cortan rutas y se violan los preceptos de la Constitución Nacional y nadie hace nada… ¿Qué mas se puede decir para ilustrar una crisis que ya es sistémica? Obviamente, la gran mayoría lo achaca a la ineptitud de los gobernantes de turno (¡aunque también debo reconocer que en buena parte tienen razón!).

Como escuché decir por TV a un hombre Aymara (pueblo y cultura original de Bolivia, Perú y norte de Argentina), la crisis es de Vida. Se ha perdido el Norte y estamos pagando el costo de habernos desconectado de la Tierra, de la Vida, de no comprender que formamos parte de un Todo armónico, que debemos cuidar y respetar. Falsos dioses (dinero, ciencias, tecnologías, etc.) nos han cegado. La Era de la energía fácil y barata -energía del sol concentrada durante millones de años y derrochada en menos de 2 siglos- nos permitió vivir en una ilusión, que para quienes nacimos y vivimos en ésta época, resulta difícil de comprender y aceptar. ¡Cuánto tiempo, dinero y energía derrochada en pos de ésta ilusión! ¡Cuánta destrucción y miseria, cuanta soberbia, cuantas guerras inútiles, cuantas especies extintas, cuanta contaminación -por nombrar solo algunos “cuantos”- en pos de ésta ficción!

Pasar de un promedio de carga de unos 1.500 millones de habitantes a casi 7.000 millones en aproximadamente 2 siglos, con una huella ecológica de escala planetaria que no tiene precedentes, no puede no tener consecuencias. Esto solo fue posible con energía barata, abundante, muy versátil y de gran potencia, ya que permitió desafiar las leyes naturales que normalmente regulan “Darwinianamente” a las poblaciones. Esta situación ha devenido en distorsiones que privilegian individuos a costa del conjunto. El exceso de confort nos ha “ablandado” y la disponibilidad de alimentos durante los 365 días del año y en casi cualquier lugar del planeta, no es posible sin la asistencia del carbón, el petróleo y el gas. Al menos hasta ahora, no veo las alternativas que los reemplacen.

Me parece importante resaltar estos aspectos de la crisis, porque estoy convencido, que mientras no tomemos real conciencia de donde estamos parados y cuales son los motivos, difícilmente acertemos en las soluciones más adecuadas para el proceso de transición que a nosotros –hoy- nos toca vivir. Como niños caprichosos estuvimos jugando a ser Dios (“dominando” a la naturaleza, el espacio, la genética, etc.), mientras que violamos las leyes naturales que han permitido al planeta durante millones de años –en un espacio físico finito- mantener el frágil equilibrio.

Coincido con Antonio Turiel en que va a ser en comunidades que vamos a poder encontrar las formas de transitar los años venideros. Pero al mismo tiempo, estoy convencido que es inviable que 7.000 millones de personas podamos hacerlo sin “sufrir algunos arañazos”. Observando la manera en que la Naturaleza se defiende de los excesos o de quienes no se adaptan al medio, encuentro muy difícil de que encontremos un nuevo equilibrio “sin sufrir algunas bajas” (tratando de ser suave).

De todas maneras, el instinto de conservación forma parte de los seres vivos y quienes sepan encontrar la forma, podrán salir adelante. Por lo tanto, es necesario ser positivos (toda crisis tiene su aspecto positivo), hay que usar la imaginación y fundamentalmente, debemos recuperar la capacidad de identificar a los verdaderos líderes; a los que como el líder en una manda de elefantes, tiene la capacidad de llevarla a donde está el agua fresca y el buen pasto. No va a ser fácil en un planeta de recursos esquilmados, con un evidente cambio climático y con los efectos de la “resaca” producto de la adicción a las energías… pero no podemos rendirnos!

Pienso que una de las primeras medidas que los gobernantes deberían instrumentar, además de comunicar y crear conciencia, es la de crear bancos de semillas, estimular el aprendizaje de viejos oficios, plantar muchos árboles y producir alimentos a nivel local. Va a ser mucho mas fácil de controlar la violencia si la gente tiene algo para echarse al estomago. En muchos aspectos tendremos que recuperar viejas formas de hacer las cosas, de vivir, de curarnos, de alimentarnos, de comunicarnos, de sociabilizar, etc., pero creo que los desafíos van a ser mucho más complejos… “es más fácil subir que bajar y la caída desde tan alto va a ser dolorosa y la convalecencia larga”.

Otro aspecto que me parece importante, es el de fortalecer el Espíritu y recuperar la Fe. Y si bien creo que en general la ciencia nos ha alejado de Dios, por experiencia personal puedo decirles que es gracias a ella que lo he encontrado… Tanto el microscopio como el telescopio nos han permitido conocer en detalle las maravillas y la complejidad de nuestro planeta y del Universo, llegando así a la conclusión de que nada es casual y que la Mente de Dios está en cada átomo, en cada célula, en cada onda… Y si como dicen algunos científicos, tanto la materia como la energía “responden a la intención”, es decir, que se comportan según el “ojo del observador”, quiere decir que entonces, entre todos y aunando objetivos y buenas intenciones, podemos influir en el entorno para echarle Luz a tanta Oscuridad.

Que Dios nos bendiga y hasta la próxima.


Gabriel A. Anz

Técnico Agrónomo

eriganz@smandes.com.ar

Argentina

miércoles, 11 de agosto de 2010

Retazos de una crisis global


Queridos lectores,

Repetidas veces durante estas semanas algunos lectores, amigos y hasta familiares me piden que aporte pruebas fehacientes de que realmente se está desarrollando ya la mayor crisis energética de la Humanidad (o, al menos, del mundo occidental). Mi deformación profesional como científico hace que tal petición me resulte chocante: en este cuaderno de bitácora me dedico hasta la extenuación a hacer repetidos análisis de los datos aportados por los diversos entes internacionales e incluso por compañías privadas cada vez más preocupadas por la que se nos viene encima, y para mí esos análisis son más que elocuentes. Sin embargo, me doy cuenta de que para mucha gente las numerosas gráficas y proyecciones, y los argumentos más o menos técnicos que aporto son prácticamente inútiles por dos motivos fundamentales. El primero, que nuestra sociedad se ha vuelto tan cínica que estamos acostumbrados a que se pueda defender, incluso en las altas instancias políticas, una posición y su absolutamente contraria, y en ambos casos respaldados por toneladas de datos y sesudos análisis; faltando por tanto la honestidad de no negar la evidencia y no intentar falsear la realidad a nuestra conveniencia, la gente se siente perdida, de tanto más si no son capaces de seguir la discusión técnica. Al final, en nuestro mundo la verdad material se vuelve cuestión de opinión y hasta si dos más dos suman cuatro es argumentable. El segundo argumento (que es todavía más demoledor) es que si el problema tuviera la gravedad que aquí y en otros foros repetidamente se denuncia, el comportamiento de nuestros líderes seria de una absoluta e inaceptable irresponsabilidad, en primer lugar por ocultarlo y en segundo lugar por no tomar las medidas adecuadas para adaptarnos; el corolario natural de todo esto es que suponer tal comportamiento por parte de nuestros políticos implica creer que hay una inverosímil gran conspiración en marcha y reduce por tanto a los proponentes del Peak Oil a una pandilla de locos conspiracionistas. Delante de esto yo suelo argumentar que en realidad nuestros líderes están perfectamente al tanto de qué pasa, lo que sucede es que están buscando salidas falsas porque cuesta aceptar que la sociedad actual tendrá que reorganizarse por fuerza de arriba a abajo, y aquí suelo destacar varios hechos significativos. Por ejemplo, que Obama nombró como Secretario de Estado (es decir, Ministro) de Energía a Steven Chu, que aparte de ser premio Nobel de Física fue director del Lawrence Berkely National Laboratory y que no sólo conoce bien el problema del Peak Oil sino que ha hablado numerosas veces (antes de ser Secretario de Estado, claro está) de él; como muestra, esta presentación de 2005; la transparencia 16 habla por sí sola. Otro ejemplo: en el Reino Unido se están tomando el tema más que en serio y son legión las iniciativas que desde el ámbito público y privado se están tomando, y ya discutidas en posts anteriores: "Algunos gobiernos cambian el rumbo", "Algo se mueve en Inglaterra" y "Vientos de transición". Y bien, si pensamos en España, está la muy significativa pregunta que Gaspar Llamazares presentó delante del congreso (registro aquí). Con respecto a la pregunta que yo mismo formulé al Presidente (bueno, en realidad otra, más personal, que envié desde la web de la Moncloa), recibí la siguiente respuesta:



Como dice Quim: "Bueno, por lo menos ahora puedes decir que sabes que Zapatero está al corriente del problema". Por otro lado, seguramente algunas comunidades autónomas se están planteando el problema (y el que quiera entender que entienda).

Entiendo, de todos modos, que lo que la gente quiere ver son indicios inequívocos de que efectivamente se está desarrollando esa crisis energética de la que tanto hablamos. Me resulta curioso que, en medio de las malas noticias que sobre la evolución económica local y global arrojan los diarios cada día, sea justamente en este momento que se me pida una mayor confirmación, una mayor clarificación; pero está claro que la gente aún cree en el discurso mainstream de que la crisis económica tiene su origen único en unas manipulaciones especulativas de unos banqueros muy malos, y no en el hecho de que hemos topado con los límites de los recursos del planeta. Pero, en fin, como quiera que en las últimas semanas se han sucedido numerosas noticias que muestran que la crisis energética se agudiza, creo que está bien resumirlas aquí. Y, como verán, la mayoría salen de los propios medios de comunicación de masas...

Si después de todo esto, tienen motivos todavía para ser optimistas o les quedan dudas, sinceramente ya no sé qué más decirles; sólo, que se queden a la escucha de los próximos acontecimientos.

Salu2,

AMT

lunes, 9 de agosto de 2010

Lecciones del vertido del Golfo de México


Queridos lectores,

Este post es una continuación de otros dos anteriores sobre el mismo tema: Actualización sobre el vertido del Golfo de México
y It's rainning oil, hallelujah!, que versan sobre la magnitud y las consecuencias del vertido de petróleo en el Golfo de México como consecuencia del mortal accidente de la plataforma de extracción petrolífera semiflotante Deepwater Horizon el 20 de Abril de 2010.

Parece que al final, el segundo intento de hacer un top kill (enfáticamente bautizado como static top kill, para evitar ser asociado con el fracaso del primer intento) ha conseguido su objetivo, y el vertido del Golfo de México está por fin bajo control desde hace unos días. Aún se filtra algo de petróleo alrededor de la malograda válvula de prevención de explosiones (Blow-out preventer, BOP), pero se confía en que la inyección de cemento desde los pozos de alivio que se han excavado ponga definitivamente fin a esta pesadilla. Por el camino, cinco millones de barriles de petróleo se han vertido en el Golfo de México, creando el mayor desastre de esta naturaleza en los EE.UU. y causando un impacto ambiental que llevará años evaluar. Ahora que la crisis está controlada, es el momento de sentarse y ver qué hemos aprendido de ella.

Desde el punto de vista positivo:
Desde el punto de vista negativo, la lista es bastante larga:
  • Un solo incidente de este tipo ha estado a punto de hacer quebrar una gran compañía multinacional como es BP: se calcula que las responsabilidades económicas a las que debe hacer frente BP a corto plazo (coste de las tareas de limpieza) ascienden a 30 millardos de dólares (frente a eso, se estimaba que los beneficios tras impuestos de este año de BP rondarían los 12 millardos). La cifra total de indemnizaciones podría fácilmente ascender a los 100 millardos, contando con las de los diversos colectivos damnificados. Los Gobiernos de EE.UU. y el Reino Unido han discutido varias veces esta cuestión, y parece claro que no permitirán que BP quiebre, entre otras cosas porque los dividendos que cada año arroja BP suponen una de las fuentes de financiación más importantes para los planes de pensiones radicados en el Reino Unido. Para hacer frente a sus obligaciones más inmediatas, BP se ha lanzado a la venta de algunos de sus activos (incluyendo sus instalaciones en Alaska) por valor de 30 millardos, que se venderán durante los próximos 18 meses. La pretensión de BP parece clara: cubrir sus obligaciones inmediatas con la venta de activos, retrocediendo su posición global pero sin dejar de dar dividendos tan caros a los fondos de pensiones, lo cual parecer responder a los deseos del Gobierno británico; a cambio, de una manera u otra se le permitirá alargar mediante juicios el pago del resto de indemnizaciones.
  • A la espera de ver si la maniobra dilatoria de BP surte efecto y evita así la bancarrota (lo cual dependerá de que el poder ejecutivo interfiera suficientemente el judicial -pobre Montesquieu), las perspectivas para el negocio de la explotación del petróleo de aguas profundas no parecen boyantes: las primas de riesgo de las aseguradoras ya han subido un 40%, lo cual básicamente echa del negocio a las pequeñas y medianas empresas, y en cuanto a las grandes falta ver cuántas se arriesgarán ahora a comer de la fruta prohibida (ya comentamos en este blog que en 2006 Exxon previó los riesgos y decidió abandonar su pozo Blackbeard). Máxime cuando el Congreso de los EE.UU. estudia prohibir la explotación de aguas profundas a empresas con mal historial (lo cual excluiría a BP durante un tiempo).
  • No se puede, sin embargo, echar toda la culpa a BP. La culpa en realidad es nuestra, por querer seguir teniendo petróleo abundante y encima a buen precio, cuando el petróleo barato ya se ha acabado y ahora sólo queda el malo, el caro, el que es difícil de extraer. Dado que los rendimientos son decrecientes, la única solución que tienen las compañías es ir recortando costes, reduciendo la seguridad y la contención de la contaminación ambiental, lo que en el caso de la Deepwater Horizon llegó hasta extremos inconcebibles... para un estándar occidental. Este tipo de incidentes pasan cada año en el Delta del Níger y nadie dice nada (casi nadie lo sabe). De hecho, es comentario frecuente de quien ha trabajado en ciertas plataformas petrolíferas que lo extraño es que no haya más accidentes (y eso tomando como cosa normal que cada mes haya algunos heridos y quizá un muerto).
  • Y, todo esto, ¿para qué? Pues, en realidad, para bien poco. Porque parece que las reservas de petróleo de aguas profundas están más que sobreestimadas; el comportamiento de los yacimientos de aguas profundas es bastante diferente de los de tierra firme, en buena medida porque no se pueden explotar de la misma manera y porque su geología es diferente. Como comenta Tom Whipple, según las estimaciones más precisas actuales, el malogrado pozo de BP vertía en sus comienzos aproximadamente 62.000 barriles diarios, mientras que 87 días más tarde (en el momento en que el top kill finalmente ha funcionado) su "producción" había decaído a los 53.000 barriles diarios, una caída del 14% en menos de tres meses, lo que equivale a un 50% anual. Con esos números y asumiendo un decaimiento exponencial constante, estimo que la cantidad de petróleo finalmente recuperable para este pozo sería en torno a los 35 millones de barriles, lejos de la cifra oficial de más de 1.000 millones, y en línea con el 10-20% de la cifra oficial que estima Tom Whipple. Esto también casa con la producción observada en otros pozos de aguas profundas: Thunder Horse, que en vez de alcanzar una producción de 250.000 barriles diarios se estancó en 170.000 y ahora decae a un ritmo del 2-3% mensual; o Neptune, que debía llegar a los 50.000 barriles diarios, se quedó en 40.000 y decae al ritmo del 15% mensual.
Por terminar, cuando empecé este post quería hacer referencia a las más que razonables dudas planteadas sobre la credibilidad de las afirmaciones que Matt Simmons ha hecho sobre este asunto. Sin embargo, ya no tiene sentido hacer tal prevención: Matt Simmons murió el pasado domingo. Merece la pena recordarle por su contribución al debate sobre el peak oil, especialmente con su libro "Twilight in the desert" ("Crepúsculo en el desierto"), con el que puso el dedo en la llaga al señalar cuán críticamente depende la estabilidad en el suministro petrolífero sobre Arabia Saudita, y cómo ésta se encuentra cerca de, si no ya pasado, su cénit petrolífero. Descanse en paz, Matthew R. Simmons.

Salu2,
AMT

martes, 3 de agosto de 2010

Preparando la transición: Comunidad

Queridos lectores,

Llevo ya algún tiempo (si contamos las horas no demasiado, en realidad) dedicado a estudiar el problema de la carestía de energía que está en curso (y aún en eso el verbo estudiar es ampuloso, ya que yo sólo puedo leer y tratar de entender datos que generan otros, más allá de mi capacidad de controlar lo que se hace). Sin embargo, hay otra tarea asociada, más necesaria en realidad, en lo que soy todavía más primerizo: la de preparar la transición de una sociedad, la nuestra, adicta al petróleo, a un mundo sin petróleo. He leído algún artículo disperso, pero no he intentado formarme verdaderamente en el tema, y sin embargo, una y otra vez la cuestión acaba emergiendo, cuando la gente comprende ya la magnitud del problema y empieza a considerar seriamente la búsqueda de soluciones, que, como ya hemos dicho, pasan por el replanteamiento del problema y la búsqueda de un modelo alternativo de sociedad. Repetidas veces en este blog han surgido comentarios intentando perfilar las características de ese nuevo modelo, incidiendo en unas u otras dificultades, y también ha habido voces que me piden que rebaje el catastrofismo y que me centre en proponer alternativas. Considero que el ciclo de análisis no está aún acabado: hemos analizado los cénits del petróleo, del gas, del carbón y del uranio, pero aún nos falta abordar los límites de la renovables. Acabado este primer período, mi objetivo es ir actualizando la información sobre las fuentes de energía, pero irme dedicando más a analizar la transición. Sin embargo, creo que es tiempo ya de empezar a hablar de ella, y sobre todo de algunos de sus aspectos más chocantes con la mentalidad actual.

Ya tenía esta idea en mente cuando el otro día quedé para cenar en casa de unos amigos, a los que sólo veo durante los períodos vacacionales, fundamentalmente porque vivimos separados por unos mil kilómetros. Éramos tres parejas, y los hombres somos el nexo común ya que somos viejos amigos de la infancia y condiscípulos. Casi todos los presentes habían asistido a mi charla de Navidad en León e, inevitablemente, la conversación derivó casi desde el principio hacia el Oil Crash. Me parece normal: varios de los comensales ven acechar el espectro del paro más o menos cerca y, sabiendo lo que ahora saben, la angustia se recrudece en la medida en que la esperanza retrocede. La mayor parte de la cena y subsiguiente sobremesa se centró en la discusión técnica, de la que es tan prolija este blog, y he de decir que me sorprendió lo bien aprendida que tienen la lección mis queridos amigos y lo mucho que consultan este blog (a ver cuánto tiempo tardáis en leer este nuevo post ;) ). Sólo al final de la velada comenzamos a hablar de qué es lo que hace falta hacer, a partir de ahora. Como digo, es ésta una materia en la que estoy bastante pez. Sin embargo, sí que tengo claras un par de cosas. Y lo que está claro es que la transición se tendrá que basar en incentivar la producción de cercanía (sobre todo, alimentos) y en la creación de la comunidad. Este segundo aspecto fue, de hecho, el más polémico durante la velada dadas las dificultades que rápidamente mis contertulios identificaron, pero es un aspecto vital para sacar el proyecto adelante. Así que déjenme que les explique brevemente la cuestión (quiero reconocer de antemano que algunas de las ideas que ahora expondré fueron mejor expuestas por mis amigos durante la velada).

La primera cosa que se tiene que entender es que en una sociedad deprivada bruscamente del sobreaporte energético del petróleo y de otras materias primas energéticas la propia supervivencia depende de la supervivencia de la mayoría (yo digo muchas veces que la solución o es para todos o no será). La idea es simple: de poco servirá que una familia se monte su pequeña granja autosuficiente (aún suponiendo que eso fuera posible) mientras masas ingentes de personas pasan hambre; al final hordas errantes de famélicos humanos encontrarán la granja y la arrasarán; y al que confíe al poder de las armas de fuego su protección se le debe hacer notar que quizá pueda hacer frente a una decena de personas algunas veces, pero que poco podrá contra centenares o miles. Por desgracia, el superávit energético de nuestro modelo ha permitido incrementar ingentemente la producción agropecuaria y con el alimento fácil y abundante nuestro número ha sobrepasado quizá el umbral de sostenibilidad (lo que un territorio puede alimentar cuando se cultiva por medios sostenibles). En añadidura, si no se comienza a preparar el cultivo local un cambio brusco causaría que no hubiera medios ni conocimientos, ni probablemente una concienciación para huir de la esperanza inane de una vuelta a la "senda de la normalidad y el crecimiento", y de ese modo no se podría aprovechar tierras útiles pero no cultivadas, con lo que la escasez de alimentos sería aún mayor. En resumen: somos tantos que si no cubrimos las necesidades de todos o al menos de la mayor parte nos autodestruiremos.

Todos estamos por tanto conectados y nos necesitamos casi tanto como nos tememos. Para poder evitar los riesgos de la lucha fratricida por los pocos alimentos necesitamos organizarnos, para aumentar nuestra producción (no sólo de alimentos, sino de todo bien y servicio imprescindible) y para hacernos más resistente y flexibles, más resilientes. Y el vehículo natural para ello es crear comunidades. Las comunidades son asociaciones de individuos dispuestos a cooperar en pro de un bien común. Una comunidad no es una comuna, ya que cada individuo tiene su trabajo y sus bienes; pero sí que es una entente de cooperación en la cual cada uno está dispuesto a ayudar a sus vecinos que tengan dificultades, sabiendo que los demás harán lo mismo el día que los problemas tengan nuestra propia cara. Por otro lado, una comunidad es una entidad necesariamente local: en la época de escasez de energía, el transporte a largas distancias de personas y mercancías será escaso, incluso la implantación de la ley por un Gobierno distante centenares de kilómetros es harto improbable, así que son los entes locales los que deben reaccionar.

Y es aquí donde tenemos un problema: la sociedad actual favorece el individualismo, y se percibe como algo extraño dar algo hoy sin esperar recibir nada a cambio, simplemente de cara a hacer la comunidad más resiliente. Y, sin embargo, esta es una transición necesaria.

Queridos lectores, si llevan tiempo leyendo este blog, saben lo que se avecina y han llegado hasta aquí piensen en qué pueden hacer para empezar a crear una comunidad en el lugar donde viven. ¿Qué se puede hacer? Hay que crear huertos urbanos en las grandes ciudades, aprovechando las tierras periféricas y los solares desocupados, y los tejados. Hay que crear bancos de alimentos para los desocupados de larga duración, y darles la oportunidad de ser útiles a su comunidad aportando su fuerza de trabajo a tareas comunales. Aquellos que trabajen aún, han de aportar parte de sus ingresos para financiar actividades fundamentales mientras aún el dinero tenga algún valor. Hay que ir conociendo a los vecinos, atendiendo las necesidades, aportando cada uno lo que pueda para afrontar los duros inviernos y los abrasadores veranos. Poco a poco, ir montando algo, ir creando un embrión, un germen, una semilla de un cambio necesario. ¿Cómo? Con paciencia e intentándolo. El que esto escribe, ya lo he dicho, poco lo sabe, pero el OCO está promoviendo contactos y ciertas iniciativas en esa dirección (dentro de poco iremos a hablar con el primer alcalde que nos ha querido recibir). Y también es útil no redescubrir la rueda y ver lo que ya se ha intentado y saber qué funciona y qué no; en ese sentido visitar la web de Transition Network parece fundamental.

Quizá también es el momento de que todos demos un paso adelante y decidamos luchar por nuestro futuro, y por el de nuestros hijos.

Salu2,

AMT


jueves, 29 de julio de 2010

El pico del gas



Queridos lectores,
La gráfica que ven arriba es un análisis ya un tanto antiguo (2005) publicado por ASPO (Association for the Study of Peak Oil) en el que se estudia el pico de la energía suministrada por el petróleo y el gas conjuntamente. Como verán, hace cinco años se estimaba que el pico conjunto de ambos combustibles se producirá hacia el 2012. Esto cuadra bastante bien con la previsión que Roger Bentley, del Oil Depletion Center, hizo en 2002 estimando que el pico de la producción de gas (tomado individualmente)
se producirá hacia el año 2020 (ésta es la fecha que suelo dar en mis charlas). No voy a entrar en el análisis pormenorizado de estos estudios, valorando sus pros y sus contras; admito un cierto margen de confianza en las personas que los han realizado, geólogos con años de experiencia que para elaborarlos se han basado en datos de diversas agencias (IEA, EIA, BP review,...). Sin embargo, hay dos hechos que creo que merecen ser discutidos en mayor relieve en este post. Uno de ellos es cuándo cabe esperar dificultades de suministro de gas en el caso de Europa, y el otro es cuál es el papel de las nuevas fuentes de gas no convencional (gas de pizarra) que se están explotando en los EE.UU.

A diferencia del petróleo, el gas es más complicado de transportar a grandes distancias. La forma preferible de transporte es a través de gasoductos. Alternativamente, y si no queda más remedio, se puede licuar en plantas especiales (con considerables riesgos y consiguiente oposición de la población local), ser transportado por mar en contenedores especiales y regasificado en plantas no menos exentas de riesgos. Esta segunda opción implica un gran consumo de capital y energía, y existen pocas plantas así en el mundo (la primera gran planta rusa de licuefación se espera que esté operativa en los próximos años). Por todo ello, el gas tiene a ser consumido localmente o, en todo caso, dentro del radio de acción de los gasoductos. Eso conlleva a que las estrategias que están siguiendo EE.UU. y Europa con respecto a este combustible estén bastante desconectadas: Europa mira principalmente hacia el Este (España más bien hacia el Sur, hacia Argelia), mientras que EE.UU. ha redescubierto sus yacimientos de gas de pizarra.

La situación para Europa no parece muy halagüeña. Como muestra un reciente informe del alemán Energy Watch Group, "Natural gas reserves: a false hope" ("Reservas de gas natural: una falsa esperanza"), es de esperar que a más tardar en 2015 Europa tendrá graves problemas de suministro de gas. Por un lado, la producción propia está ya en declive excepto en Noruega, y a pesar de que el Ministerio Noruego de Energía intentó primero ocultar la realidad y luego se vio obligado a reconocerla, la producción noruega entrará en declive hacia 2015. Por otro lado, la gran reserva rusa parece que no es tal; a pesar de los esfuerzos prospectivos la producción de gas rusa declina, las empresas rusas buscan otros sectores no relacionados donde invertir (análogamente a lo que pasa con las compañías petroleras, situación ya analizada en este blog) y Rusia se ve obligada a importar de otras repúblicas ex-soviéticas para asegurar sus compromisos con Europa (lo que según los analistas estaría detrás de sus recurrentes problemas con Ucrania y últimamente con Bielorusia). Los gigantescos proyectos de gasoductos que llevarían gas de Rusia hacia Centro-europa son, además, insuficientes para atender el crecimiento de la demanda prevista (ver gráfico a continuación).


La situación es, por tanto, peliaguda para Europa: antes de 2015 se esperan los primeros problemas de suministro de gas.

En la otra orilla del Atlántico tenemos a EE.UU. y sus yacimientos de pizarra, como comentamos en la introducción de este post. En el caso de EE.UU., no tiene muchas opciones, aislado como está de los grandes productores de gas, con la excepción de Canadá. Degracidamente, Canadá lo necesita en grandes cantidades para convertir sus arenas bituminosas en algo parecido a petróleo (con gran daño político y ambiental y creciente contestación social) que luego exporta, también, a sus vecinos del sur. Los EE.UU., por tanto, no ha tenido mejor opción que intentar aprovechar ese gas de escasa concentración y presión que se encuentra en ciertas formaciones de pizarra.
Curiosamente, Europa posee yacimientos de gas de pizarra considerables, pero por el momento no considera seriamente explotar esta opción - por algún motivo.

En realidad, es fácil entender el desdén (actual) de los europeos a esta opción: extraer el gas de pizarra implica hacer un uso extensivo de la técnica denominada "hidrofractura" (hydrofracking), consistente en inyectar en el subsuelo grandes cantidades de vapor de agua y sustancias químicas que rompen las láminas de pizarra y favorecen el afloramiento del gas... con consecuencias de lo más indeseadas para la capa freáticay las comunidades locales. Josh Fox es un periodista que vive en una comunidad asediada por las compañías dedicadas a la explotación del gas de pizarra y que ha visto cómo, a pesar de las múltiples promesas sobre lo seguro del método que estas empresas reiteran, se reproducen los casos de aguas envenenadas o de gente a la que les explota o se les incendia el grifo cuando lo abren para sacar agua. Finalmente, se decidió a rodar el documental Gasland, en el que describe esta barbarie. Sin embargo, los pingües beneficios de esta actividad y lo colosales de las reservas estimadas de gas de pizarra en los EE.UU. han dado alas a estas compañías, y esperanzas tanto a la Agencia Internacional de la Energía (la cuarta parte de su último World Energy Outlook estaba dedicado al gas de pizarra estadounidense) como al propio Gobierno de los EE.UU... aunque quizá no había para tanto. En su blog Decline of the Empire, Dave Cohen analiza la seriedad de las estimaciones sobre reservas finalmente recuperables de gas, encontrando resultados curiosos. Por un lado, el gas, al contrario que el petróleo, ve declinar su producción desde el mismo día que se abre el pozo y, según parece, en el caso del gas de pizarra sus tasas de declive tempranas (hasta 18 meses) son bastante diferentes de las posteriores. Se ve que algunas compañías están dando estimaciones falsas de la productividad de sus pozos y las reservas recuperables para mejorar su cotización bursátil, y esto está llevando a una sistemática sobrevaloración de las reservas de gas, hasta por un factor 4 o más. Por otro lado, las cifras de la Energy Information Administration, que depende del Departamento de la Energía de los EE.UU., está dando cifras ridículamente altas sobre el supuesto aumento súbito de la producción de gas natural en los EE.UU., produciéndose un injustificable desfase entre producción y demanda+almacenamiento de más del 10% y subiendo. Todo lo cual hace pensar que, una vez más, hay cierta desesperación por dar buenas noticias donde no las hay. Cuando en realidad, y de acuerdo con el informe del Energy Watch Group citado más arriba, incluso si uno decide dar por buenas las estimaciones de producción de gas no convencional (gas de pizarra) el pico del gas mundial se producirá en 2020... Yo apostaría que se va a producir antes, ¿y ustedes?

Salu2,

AMT

martes, 20 de julio de 2010

Vientos de transición

Queridos lectores,

Al lector habitual de El País le puede haber pasado desapercibida esta noticia: el primer ministro del Reino Unido, David Cameron, anuncia el impulso de lo que el llama "la Gran Sociedad", o "Big society" (ver noticia)

Como se puede ver, el redactor de El País recela la idea, pensando que se trata simplemente de una manera encubierta de proceder a la privatización y al desmantelamiento de ciertos servicios básicos. Ésa es, efectivamente, la idea, pero no porque responda a una agenda muy de derechas; aquí encontrarán otra visión del mismo asunto, pero desde la perspectiva del Peak Oil. Cameron, como el resto de los líderes británicos, ha recibido una información detallada de la inminencia del shock petrolero (según el informe de la aseguradora Lloyd's, que ya comentamos aquí, llegará antes de 2012) y sabe que no hay escapatoria. Una cosa que El País no destaca, y que a mi modo de ver es la más relevante, es que uno de los objetivos de la Big Society es que las comunidades se provean de sus necesidades localmente, incluyendo los alimentos, y esto acerca enormemente esta iniciativa al Movimiento de Transición (Transition Network). Por tanto, lo que está haciendo Cameron es intentar impulsar desde arriba el Movimiento de Transición. No es una casualidad: hace tan sólo cinco meses el Ministerio de Energía británico mantuvo una reunión con un sector de la industria concienciado con la gravedad del Oil Crash inminente (el Industry Taskforce for Peak Oil and Energy Security, ITPOES, del que ya hemos comentado largamente aquí), y aparte de los representantes de la industria hubo dos invitados especiales: dos representantes de Transition Network (tenemos la descripción de uno de ellos del encuentro).


La transición es, para el Reino Unido, una pura necesidad: este invierno los suministros de gas al Reino Unido sufrieron numerosas interrupciones y, como demostró la nube de ceniza que oscureció sus cielos durante semanas, el país es extremadamente vulnerable a las interrupciones del comercio aéreo, incluso en lo referente al suministro de alimentos. En suma, Cameron quiere preparar a su país para vivir con menos, con mucho menos, basándose en la comunidad. En cierto sentido, es una apelación a la comunidad y al espíritu de lucha británico, similar al que evocó Churchill durante el bloqueo del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial.

La pregunta del millón es qué estamos haciendo en España, que probablemente es igual o más frágil que UK.

Salu2,

AMT

P. Data: Durante las próxima dos semanas mi presencia en el blog será esporádica, pero posiblemente intente hacer anotaciones breves y menos prolijamente documentadas, al estilo de ésta.

miércoles, 14 de julio de 2010

La verdadera pregunta



Queridos lectores,

Alguno de Vds. quizá haya llegado a través de la web de la Televisión Española (rtve.es). Aprovechando que hoy comienza el Debate de Política General (que en España llamamos "Debate sobre el estado de la nación"), RTVE ha querido saber la opinión de cinco ciudadanos que planteen cinco cuestiones que generalmente no se discuten en este debate, y yo he sido uno de esos cinco elegidos. En mi cuestión el redactor ha sido muy amable, realmente, de poner un enlace a esta página. Así que quería aprovechar para precisar algunas cosas que en el contexto de la nota elaborada por RTVE han podido quedar un poco difuminadas, si no equivocadas (e.g. yo no creo que el petróleo se vaya a acabar en dos años, si no que en un par de años podríamos llegar al cénit o máximo de producción, el Peak Oil).

En cooperación con el Oil Crash Observatory (OCO), y a pesar del poco tiempo que tuvimos para discutir la cuestión, elaboramos un texto para delimitar de manera precisa la cuestión (y evitar que los líderes políticos puedan escabullirse usando algunos lugares comunes). Para que aquellos lectores que vengan de RTVE.es tengan una idea más clara de lo que decimos, copio en lo que sigue ese texto:

Es conocido que la extracción mundial de petróleo crudo llegó a su máximo en 2005, y desde entonces está en lento pero inexorable declive. Se ha compensado en parte este declive con la síntesis de petróleo de baja calidad procedente, principalmente, de biocombustibles y de las arenas bituminosas de Canadá, pero ambas fuentes parecen estar llegando al límite de su capacidad. Nos enfrentamos, pues, al Peak Oil o cénit de producción de petróleo, momento a partir del cual habrá cada vez menos petróleo disponible para la sociedad. El problema es de una gravedad mayor si se tiene en cuenta que las otras fuentes de energía no renovables están también cerca de sus respectivos cénits (la energía extraída del carbón picó en 2000, el gas picará en 2025, el uranio en 2035, con el problema añadido del agotamiento inminente de las reservas secundarias civiles), cénits que se adelantarían si nos basásemos más en ellas. Esta escasez mundial de energía está, de acuerdo con muchos estudiosos, en el origen de la actual crisis económica mundial, agravada por el hecho de que países con mayor potencial de crecimiento (China, India,...) están aumentando rápidamente su cuota de un pastel energético cada vez más pequeño, en detrimento de la OCDE.

Durante el último año diversos países están tomando activamente cartas en el asunto. El informe Sweetnam del Departamento de Energía de los EE.UU. alertaba de un shock petrolero para 2012, y así el país emprende reformas de envergadura para hacerle frente. En el Reino Unido, las informaciones acerca del escándalo de la Agencia Internacional de la Energía (según un confidente, las previsiones se inflan para contentar a los EE.UU., que gana así tiempo para su propia adaptación a costa de los otros países de la OCDE) ocuparon la primera plana de los diarios ingleses (en España sólo La Vanguardia se ha hecho eco de la cuestión) y movieron a la industria, liderada por el grupo Virgin, a forzar encuentros con el Ministerio de Energía británico y preparar la adaptación. Fruto de los esfuerzos británicos es el libro blanco "Sustainable Energy Security", dirigido por la mayor aseguradora del mundo, la británica Lloyd's, en el que se alerta de un shock inminente "de consecuencias potencialmente catastróficas". La llegada de ese shock puede acelerarse por las dificultades de la explotación petrolífera de aguas profundas (como muestra el grave accidente de BP en el Golfo de México) ya que para 2020 el 40% el petróleo debería provenir de esas aguas profundas que, quizá, están fuera del alcance de nuestra técnica.

Y, durante este tiempo, ¿qué es lo que se ha hecho en España? Delante del mayor reto de nuestras vidas, comparable a una guerra total, las reformas que aparentemente se suceden atacan los síntomas pero no la raíz del problema. Las inversiones públicas siguen siendo dirigidas a sectores de escasa utilidad en un mundo con menor disponibilidad de recursos energéticos: el AVE, ampliaciones de autovías y aeropuertos, ayudas al sector del automóvil, etc. Se habla de coches eléctricos sin tener en cuenta que no habrá suficiente energía para moverlos ni litio para las baterías ni neodimio para los motores. Se habla de ahorro doméstico cuando el consumo de los hogares representa menos del 10% del consumo final (excluyendo los coches) y cuando se sabe que sin crecimiento del consumo de energía no hay crecimiento económico.

Delante de esta situación, nos gustaría plantear a nuestros líderes las siguientes preguntas: ¿Qué impacto piensan ustedes que vaya a tener la pronosticada reducción y encarecimiento de los recursos energéticos en la sociedad española? ¿Son las inversiones públicas realizadas en este momento las más adecuadas para preparar el país a un escenario de reducida movilidad de mercancías y personas? ¿Piensan ustedes que la sociedad española (empresarios, agricultores, ganaderos y, en definitiva, sus ciudadanos) merece ser informada de los riesgos que supone esa drástica reducción y encarecimiento de los recursos energéticos?

Gracias por su atención. Salu2,

AMT