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viernes, 14 de febrero de 2020

Business as unusual (in statu quo post)



Queridos lectores:

Una de las consecuencias directas que ha tenido para mí el temporal Gloria ha sido que he tenido que coger el AVE para ir a trabajar a Barcelona, en vez de ir en el tren convencional, como he hecho siempre.  Las fuertes inundaciones en la zona de Massanet cortaron durante un par de días la vía convencional; después, el servicio volvió a funcionar con una sola vía y restricciones de velocidad. Así, si normalmente me toma unas dos horas y media desde la puerta de mi casa hasta la de mi laboratorio, este tiempo se veía incrementado en al menos una hora más, y encima con cierta incertidumbre, ya que el servicio se vio interrumpido al menos en media docena de ocasiones. Así que me decidí a utilizar el servicio del tren rápido, cuya circulación estaba asegurada y cumplía con los horarios.

¿Por qué el temporal no afectó al AVE? Porque en la zona de Massanet pasa por un gran viaducto lo suficientemente elevado para que no le haya afectado las inundaciones. Eso sí, la gran cantidad de viaductos y taludes del AVE hace que su mantenimiento resulte mucho más caro que el de la vía convencional, pero por diversos motivos siempre hay más dinero para mantener el AVE y menos para el tren convencional. Sin embargo, seguramente resultaría mejor inversión mantener en mejor estado la vía convencional.

Una cosa que me ha llamado poderosamente la atención de este cambio en mi rutina es que tardo aproximadamente el mismo tiempo en llegar al trabajo. 

Por la mañana, me levanto solo unos 5 ó 10 minutos más tarde de lo que solía: el AVE que tomo sale unos 40 minutos más tarde que el tren convencional que hasta ahora tomaba, pero como la estación del AVE está a unos tres kilómetros de casa (la del tren convencional, solo a 300 metros) tengo que salir con bastante antelación (puedo ir caminando o en autobús, tardo aproximadamente lo mismo); además, hay que llegar a la estación del AVE con cierta anticipación, ya que hay que pasar un control de seguridad con escáner de rayos X y todo. 

El trayecto del AVE es bastante rápido: en 55 minutos se planta en Barcelona, frente a la hora y 55 minutos del convencional. Pero, una vez en Barcelona el AVE te deja en la Estación de Sants, en el extremo opuesto de la ciudad con respecto a donde está mi laboratorio. Así pues, tengo que coger un tren de cercanías hasta la Estació de França, y desde allí caminar unos 10 minutos largos hasta mi laboratorio: en total, algo más de 45 minutos contando la espera del tren de cercanías. Por contraste, con el tren convencional me bajaba en la Estación de Clot-Aragó, tomaba el metro y luego tranvía y en unos 20-25 minutos estaba en el trabajo. Al final, llego al laboratorio más o menos a la misma hora, 5 minutos arriba, 5 minutos abajo; y más o menos lo mismo me pasa a la vuelta. Eso sí, el trayecto en AVE es mucho más lioso y requiere más tiempos muertos, con varios cambios de medio de transporte que requieren tiempos de espera.

El tren convencional, con su ritmo pausado pero su forma mucho más simple y humana de acceder a él y de alternar con los otros medios de transporte, me da mucha mejor calidad de transporte para el mismo tiempo total. Porque en esas casi dos horas que me tiraba en el tren tenía tiempo de leer, de trabajar y de escribir posts como éste. Ahora estoy tardando lo mismo, pero dispongo que menos  tiempo para hacer lo que yo querría.

Y sin embargo se favorece el barullo y el ajetreo absurdo de lo moderno, de lo rápido, que en realidad no es lo uno ni lo otro, pues no hay nada tecnológicamente nuevo y más que rapidez lo que hay es apresuramiento.

Algo más me ha llamado la atención durante estos días, y es el tipo de personas que frecuenta el AVE. Nada realmente sorprendente: hombre con traje, mujeres con tacón. Yendo y viniendo de Madrid, todo porte y distinción. Empresarios y cargos de empresas medianas y a veces grandes, que hablan todo el rato por su móvil, compra, vende, dile a Luis que son 10.000 como habíamos quedado... Son los mismos que luego se arremolinan en la cafetería y la llenan de grandes voces y, a veces, de astracanadas. Son los amos del país, los que sacan España adelante - o así parecen creérselo. Yo paso entre ellos y los miro con la curiosidad distraída de quien ya está acostumbrado a ir al zoo pero que ocasionalmente encuentra un ejemplar distinguido. Ellos y ellas me miran con cierto asco, como si les fastidiara que yo aparezca, esperpéntico, en un medio que no es el mío. No les culpo.

Los negocios, siguen los negocios. Es lo único importante, que los negocios sigan saliendo adelante. Da igual a qué precio.

Estos días he tenido que realizar diversos viajes, unos por AVE en medio de esta fauna, otros en avión. Hace muy poco asistí a una reunión de científicos que trabajamos en el medio marino, realizada para preparar el programa de trabajo del CSIC en este área para los próximos 10 años. Fue una reunión un tanto larga, quizá incluso pesada aunque imprescindible para hacer ese trabajo. Y mientras íbamos discutiendo los diversos temas, los investigadores que iban hablando dejaban de vez en cuando caer algún dato terrible: la extensión de la contaminación de plásticos, el ritmo de acidificación de los océanos, la extensión masiva del anisakis por las pesquerías, el rápido incremento de la frecuencia de tormentas en el Mediterráneo que rompen las estadísticas que usan los actuarios... Los científicos van desgranando esos hechos terribles de manera profesional, casi desapasionada (casi: a más de uno se le nota la crispación cuando explica su hecho, aquél que mejor conoce por su trabajo), intercalados en medio de un discurso más técnico y formal. Comentan esos hechos terribles no porque quieran regodearse en nuestra miseria o porque busquen que les consolemos por nuestra mutua desgracia, sino porque en medio de la discusión son técnicamente pertinentes. Pero no son simples hechos neutros más, sino la constatación de un desastre sin precedentes. Si algún periodista hubiera estado en aquella sala y hubiera prestado atención a estos esporádicos puñetazos de verdad, seguramente habría salido alarmado a avisar al mundo.

Algo así ha pasado recientemente en Cataluña. El grupo de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center acaba de terminar una simulación, dentro de un programa internacional, para determinar cómo podría ser el clima del planeta hacia el año 2100 en un determinado escenario de emisiones. Es un trabajo periódico que hacen de revisión de las predicciones, y este año han incluido nuevas mediciones y mejores modelos. Conclusión: el planeta podría calentarse 5ºC para 2100, peor del 3,5ºC que ya estimaban con ese mismo escenario.  La noticia saltó rápidamente a parte de la prensa y de ahí a la televisión catalana, pero ahí ha quedado todo, no ha trascendido a nivel estatal. Algunos periodistas han intentado subir la voz de alarma, pero rápidamente se ha aplicado la sordina.

Hay más noticias inquietantes últimamente. Un reciente estudio publicado en Science Advances advierte que las corrientes oceánicas se habrían estado acelerando un 15% por década durante los últimos 30 años. Dado que el océano es el gran redistribuidor de calor y humedad del globo, los impactos sobre el clima en nuestras latitudes podría ser demoledor. Nadie habla de ello. Si quieren tener una visión más completa de todo lo que se está desencajando en este mundo, ahí tienen la serie "Peor de lo esperado" en el blog de referencia "Usted no se lo cree". Pero nadie habla de todo esto.

De lo que todo el mundo habla es del coronavirus.

A día de hoy, se tiene constancia de que 1.370 personas han muerto y 60.349 han sido infectadas en China por la cepa COVID-19 de la subfamilia de los coronavirus. Eso nos da una tasa aparente de mortalidad del 2,27%, que es muy parecida a la de la gripe. Lo cierto es que seguramente la tasa de mortalidad real es inferior, porque hay muchos infectados que simplemente no desarrollan síntomas y lógicamente no son registrados en ninguna parte: se estima que los registrados son solo el 30% de los totales, lo cual daría una mortalidad de menos del 1%. Lo que hace especialmente peligroso a este virus es que es muy contagioso: no es lo mismo que el virus con una mortalidad del 2% infecte a una de cada mil personas (parecido a lo que hace la gripe en España cada año) a que uno con una mortalidad del 1% infecte a una de cada diez. Siguiendo con el caso de España, y tomando una población de 50 millones para redondear, en el primer caso se infectaría 50.000 personas y de éstas morirían el 2%, es decir, 1.000 personas, mientras que en el segundo caso se infectarían 5.000.000 de personas y morirían 50.000, es decir, 50 veces más que en el primer caso. Obviamente, la incidencia de este coronavirus va a ser muy inferior al 10%, pero eso no quita que la amenaza del coronavirus COVID-19 debe ser tomada seriamente por quien le corresponde, que son los epidemiólogos y los responsables de salud pública. Se trata de una cuestión técnica, y de contener la expansión del virus durante un mes más o menos, a la espera de que con la llegada de la primavera se vaya el frío (el cual tiene un efecto negativo sobre las defensas de las personas) y, sobre todo, que el mayor contenido en radiación ultravioleta de la radiación solar esterilice las superficies y detenga la propagación del virus (por eso nos resfriamos menos y no cogemos la gripe de primavera al otoño). Durante el próximo mes veremos que la epidemia llega a una fase de contención y finalmente el número de casos comenzará a disminuir hasta desaparecer en el plazo de unas pocas semanas - lo más probable es que a mediados de abril la actual epidemia sea ya historia.

Lo que no tiene sentido es el nivel de histeria que se ha disparado, especialmente espoleada por los medios de comunicación. En España la noticia económica del momento es la cancelación del congreso mundial de telefonía móvil por miedo al coronavirus COVID-19, pero lo cierto es que en todo el mundo se están dando numerosos indicios de fuerte parón económico: cae la demanda de petróleo, cae la demanda de cobre y en general cae la demanda de todo tipo de materias primas. Lo más curioso de todo eso es que estas caídas en demanda comenzaron varias semanas antes del estallido del brote de Wuhan, lo cual ratifica la impresión de que se está usando el problema, serio, de salud pública que representa la expansión del coronavirus COVID-19 para justificar la recesión económica.

Hace meses que hay síntomas de que el mundo se encamina hacia una nueva recesión económica, y de hecho los grandes gurús económicos vienen dando por hecho que en 2020 se va a producir otra gran crisis económica. Como avanzábamos en el post de previsiones para este año, durante la primera mitad de 2020 se va a intentar hacer lo posible para domesticar la recesión, de manera que se produzca de manera más gradual y menos dañina, sobre todo para los intereses del gran capital. Básicamente, se está intentando liberar algo de presión por la espita, con la esperanza de evitar lo peor, aunque se alargue la agonía en espera de tiempos mejores. Agonía que se cierne sobre muchos sectores, en particular el del automóvil, que ve peligrar decenas de miles de puestos de trabajo en los próximos años, en una reconversión que se anticipa durísima (y que poco tiene que ver con la quimera del coche eléctrico para todos).


Todo lo cual nos prepara para esa segunda mitad del año que, según yo anticipaba, se caracterizará por una grave crisis por una subida disparada del precio del petróleo. La última gráfica sobre la producción de petróleo de la OPEP que nos trae Ron Patterson en Peak Oil Barrel nos muestra que la producción de la OPEP lleva cayendo consistentemente desde hace unos meses, y evidentemente desde mucho antes del estallido del brote de Wuhan. 



De momento la caída no ha llevado a los mínimos de enero de 2009, pero se acerca peligrosamente, y este "ajuste" que ha propiciado el virus de Wuhan puede llevarla por debajo de ese fatídico nivel, recordemos, el que se produjo por la grave caída de actividad económica de la crisis económica del 2008-2009. Pero durante la década larga que ha pasado desde entonces los costes de explotación no han hecho que subir; la caída de precio del petróleo que estamos sufriendo ahora no será soportable por los grandes productores, que tendrán que cerrar yacimientos y abandonar aún más proyectos de los que ya están abandonando. Esta salida desordenada del petróleo, que ya dura unos años y para la cual el COVID-19 es la puntilla, va a provocar un aumento descontrolado del precio de aquí en unos meses (en línea con lo esperado por la propia Agencia Internacional de la Energía) y una profundización en la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda.

En este contexto, ¿qué están haciendo los gobiernos? ¿Qué está haciendo el Gobierno de España? ¿Están viendo venir el desastre que avecina, o creen, como siempre, que el mercado se autorregula para bien? ¿Creen sinceramente que las medidas que proponen en la Ley de Cambio Climático y Transición energética que están a punto de aprobar aborda los problemas que tenemos ya, de forma inminente? ¿Se creen de verdad que fomentando la falsa solución del coche eléctrico y el innecesario y redundante fomento de las renovables van a cambiar en algo la situación actual? ¿No es el momento de dejar atrás las falsas soluciones? ¿No han escuchado lo que dicen los científicos?

Señores del Gobierno: el tiempo se está acabando, y Vds. aún no han entendido dónde está el peligro, y siguen yendo por donde no hace falta ir, por donde no se va a ningún lado. Éste no es el camino. Así, no.

Salu2.
Antonio

miércoles, 10 de octubre de 2018

Esperando el golpe

@ Kaija Straumanis: http://www.flickr.com/photos/23558082@N03/


Queridos lectores:

Si siguen Vds. la prensa económica convencional, habrán notado que en las últimas semanas se ha estado hablando cada vez más de la próxima crisis económica, anunciándonos que cada vez está más cerca, aunque con una notable disparidad de opiniones acerca del momento concreto en el que cada analista cree que tendrá lugar. No les pondré referencias a publicaciones españolas porque mi política es no enlazar a la prensa española (por razones en su momento comentadas), pero seguro que no les costará nada encontrar tales referencias. 

En los análisis más simples, la evocación de una nueva recesión viene motivada por la efemérides de la Gran Recesión de 2008: simplemente, como pasó en el pasado, debería volver a pasar en el futuro. "Y ahora no me digan que no se les avisó", vendría a ser su divisa. Son razonamientos por analogía, sin mucho fundamento teórico, que buscan más bien dar una coartada a los analistas económicos que las escriben delante de la más que posible acusación de que no tienen ni idea de cómo funciona el sistema económico. Este tipo de artículos son recurrentes en la prensa, y salen por tandas varias veces al año: al fin y al cabo, lo más seguro es "denunciar" que hay una crisis esperándonos en algún punto del horizonte porque, más pronto o más tarde, tal crisis efectivamente va a llegar, y por tanto ésta es una predicción sin riesgo. Se puede considerar a este tipo de artículos como el "ruido de fondo": ese rumor que siempre está ahí, que tiene algún fundamento pero que en todo caso no permite anticipar absolutamente nada precisamente porque siempre está ahí y es siempre igual.

En los últimos meses, sin embargo, han aparecido otros artículos, en los que se realizan análisis más profundos y que realmente sí que aportan una señal diferente a la del ruido del fondo. Por ejemplo, éste sobre el análisis que hace JP Morgan, quien ve aparecer una grave crisis hacia 2020 de acuerdo con sus modelos numéricos. Otros analistas, sin necesidad de tanta sofisticación matemática, son capaces de ver venir la crisis debido a las múltiples debilidades financieras estructurales. Este tipo de noticias se diferencian de las anteriores en que hace tiempo ya que ubican la crisis en un marco temporal bien definido, el año 2020 - dato que coincide con alguna estimación que más de una vez ha dado Juan Carlos Barba - y lo hacen sobre la base de indicadores que van revisando a medida que pasa el tiempo y que consistentemente apuntan hacia la misma fecha. A pesar de que estos estudios tienen un contenido y significatividad muy superior a los que forman el ruido de fondo, resultan difíciles de percibir precisamente por la presencia de este último, y así la opinión pública suele ser escasamente consciente de su existencia. Peor aún, hay personas que son conscientes que la situación actual deberá acabar de manera abrupta y en la búsqueda de información no es capaz de distinguir la señal del ruido - entre otras cosas, porque los medios de comunicación no lo hacen nada fácil -  y pueden llevarse una falsa impresión de que la próxima crisis se anuncia continuamente pero nunca llega, cuando en realidad los indicadores más fiables siempre han apuntado a la misma fecha. Lo que lleva al riesgo de que acabe pasando como Pedro y el lobo.

Tanto el ruido de fondo como las verdaderas señales de la nueva crisis forman lo que podríamos denominar el paisaje estándar en lo que a este tema (la futura crisis económica) se refiere. Es lo que uno se espera encontrar en el canal informativo en cualquier momento, y que en el fondo es lo que siempre se ha encontrado allí. Hay, sin embargo, otro tipo de señal mucho menos recurrente, que lleva cogiendo fuerza en los últimos años y que se ha intensificado ligeramente durante este último año. Son los estudios, mucho más detallados y profundos, que apuntan a que el modelo capitalista, tal y como lo entendemos hoy en día, tiene los días contados. No se trata de una crisis que haya de sobrevenir este año o el que viene, o en este lustro. No se trata de un nuevo final de ciclo, más o menos traumático pero que vendrá seguido de un nuevo momento alcista. No, esos otros estudios nos informan de que estamos llegando al final de un trayecto que comenzó hace dos siglos y que ya no va a poder continuar más. Hace poco fue un informe encargado por Naciones Unidas a un grupo de científicos, que llegaron a una conclusión que hemos repetido aquí a menudo: el capitalismo ya no es viable, y cuanto más tiempo se intente mantener, peor. Este nuevo informe, este nuevo estudio, llega después de otros, también bastante recientes, también bastante impactantes. Fue la introducción de nuevos modelos numéricos que indican que un colapso puede sobrevenirnos, si mantenemos el rumbo actual. Fue la renovada advertencia de los científicos a la Humanidad, 25 años después de la primera. Son los abundantes signos de la degradación ambiental por doquiera. Son, en suma, los signos de un cambio de época. Es el fin del crecimiento. Y todas esas noticias, que los medios generalistas tratan de hacer pasar con la mayor sordina posible, es ese canto, antes rumor y mañana posiblemente fragor, que va creciendo, como una música ominosa para los estamentos económicos: "Se acaba el crecimiento, es el fin del crecimiento". Los líderes políticos y los grandes poderes económicos se niegan a aceptarlo, pero es una verdad que poco a poco se va imponiendo: se acaba el crecimiento. Por buscar ejemplos cercanos, dos tercios de los ciudadanos españoles aceptarían que se abandonase la búsqueda del crecimiento económico como un objetivo de la sociedad, y la cuestión del decrecimiento ha llegado a ser debatida en el Parlament del Catalunya (aunque ahora estemos entretenidos con otras cosas). Inclusive, hace pocos días tuvo lugar en el Parlamento Europeo una conferencia sobre "Post-crecimiento", en la que participaron destacados pensadores del decrecentismo y algunos comisarios europeos; todo un hito, a pesar de que se ha tenido que usar el eufemismo "post-crecimiento" para no asustar las delicadas sensibilidades de los políticos en la sala. Es también en esa clave de senescencia de la idea de crecimiento, de decadencia de nuestras élites, que debe ser interpretada la reciente concesión del Premio Nobel de Economía a William Nordhaus y Paul Romer, por sus contribuciones a, justamente, compatibilizar crecimiento con innovación y cambio climático. Máxime cuando especialmente Nordhaus ha minimizado el problema del cambio climático en más de una ocasión, y como siempre como algo supeditado al crecimiento económico; en su caso lo que es de destacar es que, a pesar de ser tan talibán del crecimiento haya reconocido que hay que reaccionar al cambio climático (aunque sea temperadamente).

Hay, finalmente, un cuarto tipo de noticia que nos habla de la inminente crisis pero que pasa desapercibida porque, fundamentalmente, se trata de lo que lo que se denomina un no-hecho. Es algo que, aunque pasa, se pretende que no está pasando. Hablamos, por supuesto, del tema central que se trata en este blog, de la crisis energética. A pesar de que se van acumulando los indicios de que vamos a estrellarnos muy pronto contra el muro de la dura realidad geológica, cada vez que se produce una noticia relacionada se le da una interpretación sesgada hasta el absurdo o simplemente se silencia. Como a esta información es más difícil de acceder que a las de los otros tipos, déjenme que les comente con algo más de detalle algunas noticias actuales sobre el tema.

Como hemos comentado varias veces, en este momento se está produciendo una brutal desinversión en el sector de la explotación del petróleo y resto de hidrocarburos líquidos. Este fenómeno lleva varios años de recorrido (lo comentamos en este blog a principios de 2016), pero recientemente la cosa ha tomado ya tintes dramáticos: en este momento, Norteamérica invierte más que el resto del mundo en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos.
Que una región que produce menos del 20% de todo el petróleo mundial invierta más del 50% del gasto global en exploración y desarrollo ha sido posibilitado por dos factores. Por un lado, porque después de una pequeña contracción en 2015 y 2016, el gasto en nueva exploración y explotación se ha disparado en los EE.UU., gracias fundamentalmente al fracking. Por el otro lado, en el resto del mundo la inversión cae consistentemente debido al hecho de que se acepta que no quedan ya nuevos yacimientos que merezca la pena explotar. Como ahora explicaré, ambos factores son terriblemente negativos.

Con respecto al primero, el auge del fracking no es, en absoluto, una buena noticia, y no hablo aquí en términos medioambientales (para los que también es negativo) sino financieros.. No es ninguna novedad decir que el fracking es un negocio ruinoso: yo ya lo explicaba en este blog allá por el 2013. Las compañías que se dedican al fracking no solo no consiguen beneficios, sino que acumulan cuantiosas pérdidas que financian con más endeudamiento.

Imagen cortesía de SRSrocco report, https://srsroccoreport.com/

Se trata, obviamente, de un burbuja especulativa que en cualquier momento puede explotar, pero también es algo más que una burbuja. Si no fuera por el fracking, la producción de todos los líquidos del petróleo del mundo estaría ya estancada o incluso en declive. Así que lo que EE.UU. ha hecho es subsidiar al resto del mundo el mantenimiento de nuestro estilo de vida pródigo en gasto energético. ¿Y hasta cuándo durará esta burbuja? Durante el año 2016 se observó un descenso de la producción de petróleo de fracking en los EE.UU., signo de que los productores tiraban la toalla y no querían perder más dinero. Sin embargo, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la implantación de numerosas medidas fiscales favorecedoras, la producción repuntó durante 2017 y lo que llevamos de 2018. Sin embargo, si miramos la evolución reciente de las gráficas de producción de las principales cuencas del fracking estadounidense (ver el último Drill Productivity Report del Departamento de Energía de los EE.UU.) observamos una tendencia al estancamiento en todas ellas, incluso en Permian. Durante el último mes, la producción aún ha crecido un poco, pero cada vez lo hace a menor ritmo.




Las gráficas también muestran de manera aproximada las tres fases que ha experimentado la burbuja del fracking

La primera fase fue entre 2009 y 2011, y se podría denominar la fase de tentativa. Básicamente, se tenía que intentar ver si el recurso era rentable, porque era ya la última posibilidad factible. Esta fase se caracteriza por un ascenso suave de la producción. Al final de esta fase se ve que no hay manera de hacer rentable el fracking a gran escala, pues ni siquiera con precios por encima de los 100$/barril sale rentable salvo en unas pocas localizaciones más productivas y en todo caso poco duraderas.

La segunda fase, de 2011 a 2016, es la fase de burbuja especulativa. Al principio de esta fase el precio del petróleo sube por encima de los 100$ y los grandes brokers de Wall Street consiguen convencer a muchos inversores que a esos precios todo el fracking es rentable, cuando en realidad solo lo es en determinados y escaso sitios. Esta fase se caracterizar por el fácil acceso al crédito, crecimiento exponencial de la producción y del endeudamiento de las compañías. Hacia 2014 se constata (como ya comentamos en "La ilógica financiera") que ni a 100$/barril el fracking era rentable y que las compañías petroleras de todo el mundo (no solo las dedicadas al fracking: todas) estaban perdiendo mucho dinero porque los yacimientos que quedan por explotar no son rentables a precios que la sociedad se pueda permitir. Aquí comienza una fase de contracción de la inversión global en exploración y desarrollo de nuevas explotaciones de hidrocarburos (46% menos a escala global entre 2015 y 2017), que también se da en EE.UU.: la producción de fracking cae un 10% y todo apunta a que esta burbuja se está desinflando.

La tercera fase, que comienza en 2017 y dura hasta ahora, se podría denominar la fase política o de ultima ratio. No hay duda de que el fracking no es rentable ni de que no lo será jamás, pero no se puede permitir que la producción de petróleo mundial comience ya su declive terminal, así que por razones políticas se re-impulsa la burbuja del fracking. Esta tercera fase está probablemente llegando al final debido al hecho de que los yacimientos de fracking no duran mucho tiempo y que cada vez cuesta más compensar la caída de los yacimientos actualmente en producción, como muestran las siguientes gráficas sobre la evolución de la producción de pozos preexistentes en las mismas tres cuencas indicadas arriba.




Se da la circunstancia de que el declive de los pozos en Permian es más acelerado que en las otras cuencas, como es bien conocido en el sector. Esto va a provocar que la caída del fracking será más acelerada de lo que muchos prevén, ya que Permian es y ha sido la más productiva de las cuencas asociadas a este tipo de explotación.

El final de la tercera fase del fracking va a ser doblemente negativo. Por un lado, por el descenso de la producción de petróleo, lo que va a implicar una grave crisis económica por el nuevo giro en la espiral del declive energético. Y por el otro, por la crisis financiera que va a desencadenar directamente: los inversores que han apostado fuerte al fracking están esperando a que un repunte de precios haga rentables sus inversiones y recuperen las pérdidas acumuladas, pero cuando se vea que la producción declina irremisiblemente comprenderán que no hay la más mínima esperanza de que recuperen su dinero y se desatará el pánico financiero.

Habrá más de un experto despistado que piense que la solución podría venir de fuera de los EE.UU., en esos inmensos campos de petróleo que algunos dicen que aún están por explotar. Sería mejor que se lo piensen dos veces, porque las señales que llegan del sector muestran claramente lo contrario. Circunscribiéndonos al caso de España, son bastante significativas las recientes declaraciones de Antonio Brufau, presidente de la petrolera REPSOL, en las cuales reconoce que no resulta rentable invertir en nuevas explotaciones porque cuesta mucho recuperar la inversión. De hecho, anuncia que REPSOL va a ir abandonando el negocio del petróleo, lo cual va en la línea de su reciente adquisición de centrales hidroeléctricas y su nuevo negocio como operadora eléctrica (en la misma línea que Gas Natural, ahora reconvertido en Naturgy). Según Brufau, lo que pasa es que la demanda de petróleo va a caer en los próximos años gracias a la irrupción del coche eléctrico. Lo cual es absurdo, porque ahora mismo no se ve tal irrupción y de hecho lo que sí que hay es un repunte en la demanda de petróleo que está empujando los precios hacia arriba. Aparte está el hecho de que un tipo bien informado como Brufau debe saber perfectamente que el coche eléctrico no es una opción viable a gran escala. En todo caso, la mención al fetiche del momento, el coche eléctrico, le sirve para justificar su proceso de desinversión y evitar, por el momento, el pánico financiero mientras va anunciando qué van a hacer los próximos años.

No solo es España: ayer mismo el economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, alertaba que el precio del petróleo está entrando en la zona de peligro, y que el problema viene, precisamente, de la falta de inversión en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos a escala global. En un desesperado intento por revertir la situación, Birol llama a la OPEP a "abrir los grifos" para bajar el precio del petróleo, y les avisa de que si permiten que el precio escale a la larga les perjudicará también a ellos, porque los altos precios del crudo desencadenarán una crisis económica, y la crisis hará bajar el consumo y por tanto los precios del crudo y al final la OPEP también recibirá lo suyo. En esencia, Birol parece que por fin ha descubierto la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda. Claro que si Birol hubiera leído las declaraciones de Brufau que enlazaba más arriba sabría que probablemente Arabia Saudita ya no tiene capacidad ociosa: la OPEP probablemente ya no puede abrir más los grifos porque los tienen abiertos del todo.


Por resumir, tanto el ruido de fondo, como las noticias más analíticas, como los estudios más detallados sobre el capitalismo y como el análisis de la situación actual de la crisis energética nos indican que hemos llegado a las puertas de la siguiente crisis. Para unos, esto solo es un final y el comienzo de una nueva fase similar, después de los reajustes necesarios. Para otros, los procesos que se van a desencadenar van a cambiar nuestro mundo de manera profunda y definitiva. En lo que todos coinciden es en lo que estamos haciendo para prepararnos: nada. Así que, ahora mismo, estamos ahí quietos, plantados, esperando a que nos llegue el siguiente golpe.



Salu2.
AMT

viernes, 4 de mayo de 2018

Comunicación, Cultura y…. Peak Oil.

Queridos lectores:

Un viejo conocido del foro y miembro del Oil Crash Observatory, Rafael Romero, ha escrito este largo pero muy ameno ensayo sobre los problemas de comunicación que conlleva la divulgación del Peak Oil. Un artículo inspirador que, de buen seguro, será de mucho interés para la mayoría de los que por aquí transitan.

Les dejo con Rafael.


Salu2.
AMT

P. Data: Algunos lectores, seguramente, sentirán curiosidad y querrán saber por qué últimamente escribo tan poco y voy postergando sine die mi post sobre la situación actual en la producción de petróleo. La razón es, como siempre, la falta de tiempo para poder acabar de escribirlo, aunque ya lo tengo bastante avanzado. El motivo de esta falta de tiempo es, en esta ocasión, un poco diferente del habitual. Y es que hace poco hice un hallazgo científico significativo en el campo que me ocupa y me da de comer, la oceanografía, y he dedicado las últimas semanas a elaborarlo. Ya estoy en la fase final de ese trabajo y en breve espero poder retomar mis actividades de divulgación de manera normal. 



Comunicación, Cultura y…. Peak Oil.
La comunicación es inseparable de la cultura. Es el otro lado de la misma moneda. No puede existir la una sin la otra. La cultura es comunicación y la comunicación es cultura”.
(Hall and Hall, 1990).
A menudo, y sobre todo desde ámbitos políticos, se pretende delimitar lo que es la transmisión del mensaje, la comunicación, del contenido del mensaje, la cultura, como si ambos no formaran parte del mismo proceso de modelado social.
El ser humano es un animal social que necesita de la interacción de sus individuos para la supervivencia de la especie.
La Comunicación dentro de la sociedad humana ha tenido como objetivo principal influenciar las acciones del receptor y, en función de sus reacciones, integrar o excluir a los individuos dentro de un grupo socio-cultural.  
El proceso social de la “educación”, entendida esta como un proceso más amplio no limitado a modelos escolares o de enseñanza, no es simplemente un acto social de transmisión de información o conocimiento del emisor al receptor, sino que tiene como principal objeto integrar y cohesionar a una población entorno a reglas de conducta concretas y diferenciadoras. El objetivo es forjar la CULTURA de esa sociedad.
La personalidad de cada individuo se forja mediante la interacción e intercambio de información con los individuos que lo rodean para acabar siendo interiorizada, en palabras de L.S.Vigotsky : “A través de otros llegamos a ser nosotros mismos”, ” La mente no puede ser independiente de una cultura”, “El lenguaje es la herramienta de las herramientas”, “Nos instruimos a nosotros mismos del mismo modo en el que instruimos a otros; mediante el uso de la palabra como herramienta”, “La experiencia nos dice que el pensamiento no se expresa a través de las palabras sino que se gesta en ellas”,….
Por tanto, el proceso de “educación” o “culturización” es un proceso unidireccional, donde el receptor asume las reglas sociales que le rodean para posteriormente interiorizarlas. Las funciones psicológicas del individuo aparecen primero a nivel social (interpsicológicas) y, más tarde, a nivel individual (intrapsicológicas). “Todas las funciones superiores se originan como relaciones entre seres humanos” (Vikotsky), fraguando su manera de ver el mundo, su personalidad.
La relación entre cultura y comunicación es una relación indisoluble que establece y limita la autonomía de cada uno de los componentes de la sociedad.
Las primeras sociedades humanas fueron culturas donde primaba la comunicación verbal. Alrededor de una hoguera, dentro de una cueva, en un anfiteatro griego, en un foro romano o en el altar de un templo o iglesia; la comunicación verbal transmite sobre todo sentimientos y emociones, produce impacto intenso y puntual y permite adaptar el mensaje (y el objetivo) según como reaccione la audiencia.
A la Comunicación Verbal le debemos la dialéctica, la oratoria, la retórica, el teatro, las religiones, y seguramente la parte de nuestra inteligencia vinculada a la creatividad expresiva se ha ido modelando durante siglos de comunicación verbal.
Pero la comunicación verbal tiene sus limitaciones, sus efectos son efímeros y es necesario crear una de rutina o ritual que asegure que el mensaje no se diluye, además de requerir personas especializadas, con innatas cultivadas, capaces de captar la atención de la audiencia y preparadas para la confrontación dialéctica,  capaces de pensar mientras hablan y de adaptar el discurso a la audiencia.
Ese es, tal vez, el motivo de que las principales Culturas a lo largo de la Historia han creado sus propias religiones, con ritos periódicos que reiteran los mensajes socio-culturales, y colectivos dedicadas al mantenimiento y extensión de los ritos, las Comunidades Religiosas.


Las sociedades también han utilizado desde hace miles de años otro tipo de comunicación, la Comunicación escrita.
La escritura y la lectura son actividades “educativas” reflexivas, que permiten tanto elaborar ideas y depurar el mensaje por parte del emisor como la introspección y la adaptación del mensaje por parte del receptor, activando mecanismos de:

  • mejora continua (por parte del autor o de autores posteriores), 
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  • planificación/estrategia.
Los efectos de la comunicación escrita no son tan intensos y puntuales, pero si son persistentes y conceden al receptor tiempo para madurar conceptos e ideas, e incluso transformarlas, permiten el cambio, la evolución de las ideas.
A la Comunicación escrita le debemos toda la potenciación, diversificación, ampliación y compilación del mapa del saber humano, desde la Filosofía a  la Geografía, pasando por  la Literatura, Historia, Física, Biología, Economía, Filosofía, Medicina, Geología, Matemática, Psicología, …, y seguramente la potenciación de aquella parte de nuestra inteligencia teórica, capaz de captar relaciones lógicas y plasmarlas mediante creaciones conceptuales (números, fórmulas,….) que dan un significado abstracto de la realidad y predecir acontecimientos.
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Como hemos observado con la comunicación verbal, la Comunicación escrita también tiene sus limitaciones, necesitan de un soporte físico (tablillas, papiro, papel,..), de un aprendizaje específico (alfabetización), de tiempo libre y de unos medios de producción y distribución específicos (copia, transporte y venta).
Por ese motivo, a lo largo de toda la Historia de la Humanidad este tipo de comunicación ha quedado limitado a grupos muy específicos (escribas, monjes,…) dedicados a tareas de conservación y transmisión de conocimientos que significaban ventajas competitivas respecto a adversarios o de poder con respecto al resto de la población. A menudo las mismas Comunidades Religiosas que monopolizaban el ejercicio de la Comunicación verbal fueron las que asumieron el control de la Comunicación escrita durante siglos.
Pero aún existe otro medio de comunicación utilizado por el ser humano desde sus orígenes, la Comunicación Visual.
La comunicación visual se diferencia de los otros tipos de comunicación en su carácter: 
  • Universal: Código directo, fácil de interpretar e independiente del lenguaje oral o escrito del receptor. 
  • Emotivo: Transmite emociones y sentimientos, con mayor intensidad si cabe que la comunicación oral.
  • Persuasivo: Su objetivo es convencer al receptor de un mensaje concreto. 
  • Intencional: Universal, de fácil interpretación y en sentido único.  
  • Descriptivo: Resume información compleja y/o difícil de interpretar/transmitir (gráficos, mapas,… ).  
  • Fáctica: Centra la atención del receptor a través de la estética, el tamaño, el contraste,… en un mensaje en concreto, independientemente del contexto.
Los elementos básicos de la comunicación visual son: 



  • Identidad: Mensajes visuales que diferenciaban a cada grupo social, son un ejemplo claro de “marca” o “logo” personal cuyo objetivo es autoafirmarse, avisar o identificarse/diferenciarse del resto o determinar su estatus dentro del grupo.
  • Signos: Es el medio visual utilizado para dar una indicación u orden. Su objetivo es dar una instrucción rápida de ejecución inmediata sin mediar pensamiento o reflexión. Un semáforo rojo, una señal de Stop, una palma presentada al frente, son claros signos de una orden de parada.
  • Símbolo: Es el medio visual de transmitir una idea, creencia o costumbre. Siempre han existido símbolos tras los cuales se transmiten todo un conjunto de conceptos, normas y preceptos. Como, por ejemplo: La Cruz, Banderas,...; son símbolos tras los cuales se emite un mensaje complejo que integra ideales, normas y sentimientos.

La comunicación visual, al igual que la oral, consigue una respuesta rápida, casi instintiva,  basada en códigos de conducta, emociones y sentimientos asimilados desde la infancia y sin necesidad de un gran aprendizaje.
La transmisión de la comunicación visual es viral y universal, utiliza conceptos abstractos como la comunicación escrita y puede ser extendido de forma rápida en el tiempo y en el espacio sin necesidad de habilidades específicas o grupos específicos independientemente del medio.  
Se trata sin duda del sistema más antiguo de comunicación, sin duda le debemos a ella la evolución desde hace milenios a la transmisión visual de emociones y sentimientos cuya máxima expresión representan la pintura, escultura o la danza, y  potenciando nuestra inteligencia emocional.
Pero es un medio de comunicación que sigue estando limitado a una interacción directa del receptor con el emisor o con el canal de comunicación.
Aun así, es el medio de comunicación preferido para el ejercicio de la “magia”, la religión y la taumaturgia política.
Porque la Historia de la Comunicación es la Historia de la Cultura y del ejercicio del poder.
Durante siglos el ejercicio del poder se basó en el control y/o limitación del acceso a los medios y sistemas de comunicación, a todos: visual, oral y escrito.
Este contexto cambia totalmente con la aparición de la imprenta. Las herramientas no son apariciones casuales, responden a una necesidad.
Las sociedades europeas en 1450 estaban en pleno conflicto de intereses entre diferentes estamentos sociales por el control del poder. La aparición y extensión de un medio de comunicación escrito barato y masivo fuera del control de los estamentos del poder establecido remodeló completamente tanto las sociedades como la manera en que interaccionaban sus componentes.
Las herejías religiosas y las innovaciones culturales o sociales que habían sido mantenidas bajo control durante toda la Edad Media, escaparon del control que se había mantenido durante siglos permitiendo “Reformar” toda la sociedad, no solamente la religión.
El aprendizaje de las técnicas vinculadas a la comunicación escrita y sus características, la inteligencia teórica, se convirtieron en los nuevos ejes sobre el que empezó a girar toda la sociedad
Apareció una nueva comunidad intelectual  fundamentada en la elaboración y la transmisión del conocimiento mediante la comunicación escrita, potenciando la reflexión sobre el ser humano y la curiosidad sobre su entorno.
El Renacimiento, supuso el inicio del triunfo de la razón sobre la fe,  convirtiendo a la Ciencia en el nuevo instrumento cultural y desbancando a la religión. El individuo dejó de creer para aprender a crear y colaborar, y la sociedad empezó a ser más reflexiva, más crítica con los mensajes recibidos.
Cayeron los “Dioses” y el “Hombre” subió a los altares.
La Comunicación escrita pasó a dominar a la población, mediante la prensa y los libros, y con ella las nuevas estructuras socio-económicas, políticas y culturales empezaron a controlar la sociedad. La burguesía puso en cuestión el “status quo” y llevo a la quiebra a un modelo de sociedad basado en el control de la población mediante la Comunicación oral y visual.
Este  debería ser el ejemplo claro y estudiado de como un medio de comunicación es la herramienta fundamental para modificar el control  de la población mediante su transformación cultural.
Las características de los medios de comunicación (forma, contenido, acceso…) sirven para establecen la posición y pertenencia del individuo dentro de la comunidad o grupo. Y también le sirven para alcanzar el poder y dominar la sociedad, su estructura y la forma en que se articula dicha sociedad.
Los medios de comunicación establecen las tradiciones, normas morales, jurídicas e institucionales, de una sociedad, por lo que es indudable que comunicación, cultura y sociedad han ido de la mano desde sus propios orígenes y lo seguirá siendo en el futuro.
Si estamos de acuerdo con este planteamiento, tal vez es momento de que reflexionemos, con un poco de perspectiva histórica, sobre el momento en que nos encontramos y observar que de nuevo estamos inmersos en un profundo cambio socio-cultural desde casi un siglo.
Tras la Segunda Guerra Mundial, aunque ya había empezado a operar antes de ella,  nacía una nueva herramienta de comunicación que, media centuria  más adelante, sufriría una nueva transformación de la mano de los nuevos sistemas de información y telecomunicación, extendiéndose en muy poco tiempo de una forma prodigiosa.
Para los que hemos nacido a caballo de la transición entre dos modelos culturales tal vez nos resultará difícil de entender el cambio que se avecina, aunque nos rodee a diario, aunque sin percibirlo ya hayamos entrado de lleno en otro escenario cultural, la sociedad de la Comunicación Visual.
La comunicación visual ha reestructurando ya nuestra cultura a través los nuevos sistemas comunicación: PC’s, móviles, tablets, e-books, mp4,…. Los sistemas de comunicación que utilizan nuestros jóvenes a diario está orientados a transmitir la información mediante elementos visuales (fotografías, emoticonos,…).
¿Dónde está el problema?, se preguntarán algunos.
La nueva cultura, nos encamina hacia una sociedad que reaccione rápidamente y sin reflexión a ideas concretas y simples, órdenes, de forma masiva.
Para poner un ejemplo más concreto que ayude a entender la anterior afirmación tal vez sea bueno adentrarnos en un concepto extendido sólo en algunos ámbitos más profesionales.
A muchos no les sonará las siglas UX, referidas al concepto “User Experience”. La Experiencia de usuario tiene su origen en el campo del Marketing, como un concepto muy vinculado al concepto de “Marca” o “Identidad”, que pretende establecer una relación familiar y duradera con el consumidor.
El traspaso del concepto al ámbito de las Tecnologías de la Información se produce a principios de este milenio y representa un cambio emergente vinculado al concepto de usabilidad.
Pero mientras la usabilidad sólo pretendía mejorar la eficacia, eficiencia y reducir el aprendizaje en el uso de una herramienta tecnológica, el concepto de UX avanza un paso hacia la comunicación visual, pretendiendo transformar la experiencia del usuario en un placer y/o diversión que cree adicción.
UX es una característica que otorga un objetivo concreto a la comunicación visual en el ámbito de las Tecnologías de la información.  UX pretende establecer un vínculo estable y emotivo entre la herramienta de comunicación visual y el usuario.
Es el equivalente a lo que representaron el ritual de las religiones, comunicación oral, o el método científico, comunicación escrita.
Existen unas pocas reglas básicas a la hora de aplicar UX, recogidas todas en un pequeño libro de título esclarecedor, “No me hagas pensar”, de Steve Krug, editado por primera vez en el año 2.000 y cuya segunda edición de 2006 pueden descargarse gratuitamente. Las reglas que se describe son: 

  • ¡No me hagas pensar! 
  • No leemos. Ojeamos. 
  • No tomamos decisiones óptimas. Probamos. 
  • Nos encantan las convenciones. 
  • No importa repetir. Automatismo. 
  • Necesitamos instrucciones concretas.


  1. ¡No me hagas pensar! A la gente no le gusta sentirse desconcertada cuando tienen que hacer algo. A le gente no le gusta pensar porque requiere un esfuerzo, y si pueden delegarlo en alguien de confianza, mejor. El objetivo es dar mensajes EVIDENTES, cuanto más evidente, menos requiera pensar, más fácilmente se aceptará el mensaje.


  1. No leemos. Ojeamos. Hay poca gente con suficiente tiempo libre como para dedicarse a leer. Los usuarios no se leen la mayoría de los párrafos, menos directamente en Internet, así que lo normal es echar una ojeada rápida y si algo capta nuestro interés dedicarle más tiempo. Ese es el motivo de los titulares sensacionalistas de las noticias que, a menudo, poco tienen que ver (algunos incluso nada) con el contenido del artículo o noticia. El objetivo por tanto es captar la atención del usuario.


  1. No tomamos decisiones óptimas. Probamos. La mayoría de la gente no reflexiona sobre la utilidad de una herramienta ni se lee el libro de instrucciones, simplemente la prueba. Pocas personas, o en algunos casos ninguna, quieren llegar a entender el funcionamiento de las cosas, mientras puedan usarlas. Si la herramienta está pensada con un objetivo, pero nosotros la utilizamos para otro, mientras nos sirva continuaremos. Así que la nueva cultura de las Tecnologías de la Información es guiar al usuario hacia usos concretos y únicos. Se trata por tanto de: emitir mensajes de fácil comprensión, que dirijan al usuario hacia donde queremos que vaya y con pocas probabilidades de uso alternativo. El objetivo es transmitir la sensación de seguridad al usuario.


  1. Nos encantan las convenciones. El ser humano es reacio al cambio, le gusta tener la sensación tranquilizadora de que una serie de normas o costumbres lo rigen todo, quiere estar en terreno conocido, y, por tanto, es más fácil que rehúya todo aquello que parezca que no sigue la norma, los valores y principios aceptados por la mayoría. Es también una táctica defensiva, pues allí donde las convenciones son más claras es más difícil acabar siendo estigmatizado si no se cumple con ellas. El objetivo de la nueva cultura es transmitir una sensación de convencionalidad.


  1. No importa repetir. Automatismo. Como somos animales de costumbres nos encanta todo aquello que se convierta en una tarea mecánica siempre que cumpla con el resto de criterios expuestos hasta el momento, y principalmente que sea inequívoca. El objetivo es conseguir la ausencia de reflexión y evitar la sensación de esfuerzo.


  1. Omisión de palabras innecesarias. Relacionado con el anterior, la manera más adecuada de evitar que el usuario se pierda, se aburra o acabe reflexionando sobre el motivo real de lo que está haciendo es reducir a lo esencial el mensaje. Se trata de que el usuario repita acciones mecánicas de forma irreflexiva, segura, familiar, con mensajes claros y evidentes, por lo que toda información adicional. Siguiendo las indicaciones de William Strun, Jt y E.B. White en su “The Elements of Style” (1979) “La escritura vigorosa es concisa. Una frase no debe tener palabras innecesarias y un párrafo debe omitir las frases superfluas por el mismo motivo que el dibujo debe prescindir de las líneas innecesarias y cualquier aparato de las partes inútiles”.


Siguiendo estas simples directivas la mejor manera de representar una silla es:

Si, lo sé, es un dibujo infantil, pero cumple el objetivo de forma mucho más rápida y sencilla que este otro.




Se tardan unos segundos en dibujar el primero y, lo más importante, una vez realizado evita que el observador, el receptor del mensaje, se pierda en detalles innecesarios o actúe reflexivamente. Si el objetivo es conseguir el cumplimiento de órdenes, o instrucciones, lo más sencillas posibles, el mensaje debe ser rápido, directo, claro, conciso y sin distracciones.

Teniendo muy presentes estos elementos es como se han fabricado y extendido los productos tecnológicos más de moda, como todos los productos Apple hechos para ser usados sin casi tener que pensar. Y teniendo estos conceptos claros tal vez podemos aproximarnos al nuevo marco de referencia social en el que ya estamos sumergido actualmente.
Esta es la nueva cultura bajo la que se diseña actualmente el funcionamiento de la mayoría de las herramientas tecnológicas de nuestra sociedad. Y lo que se pretende es establecer un modelo de usuario que:   
  • NO PIENSE. 
  • NO LEA. 
  • NECESITA SENTIRSE SEGURO. 
  • SIGUE CONVENCIONES. 
  • ACTÚE IRREFLEXIVAMENTE. 
  • REACCIONA A ORDENES CONCRETAS.
Sin duda, la simple enumeración de estas características pondrá en alerta a la mayoría de los lectores que hayan llegado hasta aquí, pero seguramente habrá algunos receptores que llegados a este punto se preguntarán
¿Qué tiene que ver todo este rollo con el PeakOil?
Como ya hace tiempo podíamos leer en uno de los artículos de J.M. Greer titulado: La República de Plutón: “Probablemente valga la pena señalar que una respuesta sensata al pico del petróleo, que requiere un razonamiento claro y la capacidad de mirar más allá de esos impulsos biológicos básicos, no pude llegar de la taumaturgia política porque es una de las cosas para las que es totalmente inadecuada.
Tal como expone J.M. Greer en el artículo mencionado, el taumaturgo político se ve obligado a utilizar herramientas de comunicación oral para realizar su “magia”, pero su uso supone la exposición a su propia taumaturgia. La Cultura Moderna, la de la sociedad de la Comunicación escrita, le dio nuevas armas para la Estrategia, pero no para la táctica, para el uso en el campo de batalla eliminando la posibilidad de quedar atrapado en la propia tela de araña.
Pero la nuestra nueva cultura, la de la Comunicación Visual, si permite al taumaturgo político lanzar su “magia” sin necesidad de quedar pringado en ella, pues al igual que en caso del curandero sureño al que se refería J.M. Greer en el citado artículo, el nuevo taumaturgo: “ni siquiera está presente durante la mayor parte del trabajo” los baños diarios televisivos mediante los que se “eliminan los estados emocionales no deseados”, los ritos diarios de comunicación visual con Facebook, Twitter, Instagram,….“que dirige la conciencia hacia ciertas cosas y lejos de las demás, … son realizadas por el cliente en privado.”.
En la Cultura de la Comunicación Visual se puede apuntar con precisión sin necesidad de confiar el mensaje al buen hacer de personas para que ayuden o convenzan sobre como practicar rituales complejos, y dependiendo tan solo de la repetición de patrones visuales convincentes que eluden las facultades críticas de la mente racional.
Recomiendo la relectura de una serie artículos de J.M. Greer publicados durante el segundo semestre de 2011:
(Nota: He subido las traducciones de estos posts al Foro Crashoil para facilitar esta relectura, o lectura, pues creo que no estaban traducidos).
La relectura de estos artículos debe clarificar cómo opera (y ha operado) la taumaturgia a través de la comunicación oral y la escrita, como ha modelado la cultura y la sociedad a lo largo de la Historia y de que mecanismos de comunicación se está valiendo la taumaturgia actual para modelar la sociedad ante los retos que se plantean, al mismo tiempo que puede clarificar, un poco más, las herramientas de la propuesta “mágica” del Archidruida contra dicha taumaturgia.
¿Es posible dar con una nueva manera de comunicar el PeakOil utilizando esta taumaturgia visual?
Finalmente, intentaré resumir la respuesta utilizando para ello los criterios UX explicados anteriormente: 

El mensaje del Peak Oil:
  •  NO es algo EVIDENTE. ACTIVA PENSAMIENTO RACIONAL.  
  • NO logra capta la ATENCIÓN de impulsos básicos. ABURRE desde un punto de vista no racional. 
  • NO transmite SEGURIDAD. DESCONCIERTA al carecer de un mensaje de esperanza. 
  • NO es CONVENCIONAL. AVERGÜENZA 
  • NO implica tareas AUTOMÁTICAS. ESFUERZO intelectual 
  • NO transmite ÓRDENES. Te deja PERDIDO tras explicarte la realidad.
Llego, por tanto, a la conclusión de que el Peak Oil no puede trasladarse a la cultura de masas de nuestras sociedades, cuando estas están ya imbuidas en una cultura de Comunicación visual.
Por qué el discurso del Peak Oil no puede rebasar el ámbito personal, o de unos pocos iniciados, y cuál es el motivo de sus fracasos en su luchar contra la taumaturgia social o política de nuestros días es qué intenta luchar contra ella con unas armas totalmente inadecuadas al nuevo contexto socio-cultural.
Intentar hacer llegar el mensaje al conjunto de la sociedad desde algunos pocos blogs y mediante algunas conferencias es totalmente estéril.
En definitiva, el mensaje del Peak Oil no llegará a ser aceptado porque ni utiliza las herramientas de nuestros días de forma adecuada, ni su contenido: reflexivo, humanístico, renacentista cuyo eje principal es el individuo y el método científico; es aceptable desde una sociedad instalada en la Cultura de la Comunicación Visual de masas, una cultura irreflexiva, mecanicista, robótica cuyo eje principal es el colectivo y la tecnología.
Intentar transmitir el mensaje del Peak Oil mediante la comunicación visual, se me plantea simplemente inviable con los medios actuales. Y tal vez sea mejor así, pues en la búsqueda de la utopía de una sociedad sostenible tal vez se esconda el camino más directo hacia al infierno cultural de una sociedad despótica e insostenible, tal como hace tiempo nos intentaba enseñar J.M. Greer.
No sé si una vez leído empiezan a ver más claro en qué sentido está operando la taumaturgia de nuestra sociedad, a nivel local y global.
Ni si después de la lectura se les plantean nuevas ideas sobre que se puede hacer, a nivel local o global, en este contexto.
Ni si esta particular visión sobre nuestra sociedad les permite ver alguna nueva luz sobre el destino que le depara el futuro a la Humanidad.
Tal vez haya sido un ejercicio estéril, fruto de unas reflexiones imbuidas de una cultura y una mentalidad de otra época.
Y de haber servido de algo, tampoco sé si alegrarme por ustedes.
Un cordial saludo.
Rafael Romero