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martes, 20 de octubre de 2015

En el coche de papá



Queridos lectores,

Hace tiempo un lector me envió un relato breve, sencillo en la forma y sobrecogedor de un modo íntimo en el fondo. Un relato sobre un camino que quizá algún día más de uno de nosotros seguiremos.

Les dejo con Carlos Vergara.

Salu2,
AMT


En el coche de Papá...

Ya sabes que para mantener tu nivel, tu estatus, tu disponibilidad; para mantenerte listo, dispuesto, efectivo y útil a la sociedad tienes que cambiar otra vez de coche. Los diesel ya están mal vistos por tus buenos conciudadanos. Buscas ese modelito compacto pero espacioso con ese look neovintage italiano que recuerdan, paradójicamente, los tiempos de la escasez de petróleo con sus coches burbuja. Y lo buscas a gasolina de esos que consumen 3l/100km y pagarás con un dinero que no tienes ni sabes si lo tendrás; la letra, el seguro, los impuestos, esas reparaciones fuera de garantía en un sistema de inyección con obsolescencia programada que te llevarán después plantearte pasar al GLP. Porque ya sabes que eres más listo y es la alternativa para poder ir un paso por delante de todos esos futuros loosers a los que miras con desprecio, consumirás menos, llegarás más lejos y solo será un poco más de dinero a amortizar en pocos años. Te sientes más listo, más rápido, el mejor y la publicidad refuerza en ti esa sensación.

Pero mientras haces números sentado al ordenador a las 3 de la mañana, tu chiquilla, hinchada y sonrosada por la cortisona, respira, noche si noche también, por una máscara de Hello kitty nebulizadores y diferentes aerosoles mientras tu mujer, con voz cansada y rota, canta suavemente: "en el coche de papá, nos iremos a pasear". Y en Ebay encontrarás el regalo perfecto para ella por su 5º cumpleaños, una nueva maquinita para mantenerla tranquila y a salvo, en casa, en su mundo diseñado, moviendo el dedito y disfrutando de la vida sin vivir vida alguna.

¡Ojo! En dos horas te levantas, ya no te acuerdas pero el “curre” se ha trasladado a una nave más barata para la multinacional, media hora más lejos y más cara para ti. Entras a las 6, y sin darte cuenta ya estas pegado al parachoques de uno de esos supercamiones diesel que hace poco que permiten circular por Europa desde que se firmó, en secreto, el TTIP de 2018. Una lluvia sucia es proyectada contra tu parabrisas por ese monstruo de 8 ejes mientras circulas a 80 km/h, más pendiente de los numeritos ámbar del consumo que de la carretera o lo que suceda a tu alrededor, total el sistema de proximidad te ayudará en cualquier momento. En la radio unos locutores histriónicos repasan la última tontuna pseudograciosa del personaje famosillo por enésima vez, aun así necesitas ese ruidillo molesto para evitar oír la realidad que te rodea.

Lejos, en un campo cercano a la autopista, tu mirada se cruza por una décima de segundo con un individuo harapiento que empuja una carretilla embarrada con algunas herramientas, tu mecanismo de autoprotección salta de inmediato y te dices para tus adentros: Gentuza antisistema, abandonados, quieren que volvamos al siglo XIX. Y te reconfortas subiendo dos puntos la calefacción de tu asiento de polipiel, metes 5ª para permitirte también el derroche de adelantar mientras suben los numeritos ámbar, que inmediatamente se ponen en rojo, y un mensaje automático locutado por una voz femenina salta en el sistema de audio: Las autoridades recomiendan una conducción eficiente y sensata, por su seguridad, por su salud, por su economía: por favor: ¡no corras papa!. Esa última frase era la voz de tu hija grabado el día que os entregaron el coche en el concesionario.

Y llegas al lugar por dónde, por tus casi 13 horas vitales diarias, te suministran 700 euros con cierta puntualidad, dos meses arriba, dos meses abajo. Algo no marcha bien, no hay movimiento y unos papeles se escapan por una puerta entreabierta. Como por instinto; ¡vaya forma estúpida de instinto el de mirar una pantalla!, enciendes tu Iphone 8. Dos Whatsapp: -el primero de tu mujer, está en urgencias con tu hija cianótica, la 3ª vez este mes y ésta ya no la cubre el seguro. Ese seguro que te permitiría alzarte entre el resto de humanos y huir del colapsado sistema de seguridad social, porque ya sabes que eres más listo y es la alternativa para poder ir un paso por delante. El otro mensaje es de un número privado y dice: "RR.HH. ------- su contrato ha sido rescindido. Sin finiquito. Si desea una carta de recomendación escriba a RR.HH@----.com. Gracias por sus servicios. Whatsapp de acuerdo a la ley de despido libre telemático del 23 marzo de 2019."

Subes al coche y te quedas en silencio un momento, esperando algo, un ruido, un grito... el crash.

El silencio, roto por unas pequeñas gotas cristalinas que estallan en el parabrisas, envuelve tus pensamientos. Destellos de ideas tratan de apartarte de esa primera y absurda intención e incluso para quitártela de la cabeza abres la ventanilla y sacas la mano. Dejas que la lluvia toque tu piel intentando recordar cuando fue la última vez que sentiste la naturaleza, sin artificios, sin prisas, ese ritmo anárquico de la lluvia sacudiendo las hojas de un árbol, el alboroto de un riachuelo transparente que se escapa montaña abajo casi de manera traviesa. Casi por un momento has saboreado otra vez aquella zarzamora y sentido el intenso calor del verano en tu piel.

Un artificio, un ruido sintético te devuelve a la realidad más angustiosa y fría, es el teléfono que suena a través de los altavoces, es la madre de tu mujer. Antes el orgullo y un tono de superioridad habrían gobernado la conversación que habría quedado zanjada en cuestión de dos minutos, pero todo aquello ha ido cayendo desde el mismo momento que descuelgas. Irás a verlos, irás a ayudarlos, iréis todos y lo último se lo dirás cuando la veas porque habrá que hablarlo largo y tendido.

Es curioso como después de esta conversación te sientes tonto, simple y tienes la sensación de estar retrocediendo hacia atrás tan deprisa que en cualquier momento caerás sobre tus posaderas de manera absurda mientras todos a tu alrededor se ríen de ti señalándote con el dedo. Pero a la vez te sientes libre, sin peso, con un miedo vivo y vital que te obliga a despertar, decidir y actuar con total lucidez.

Esta sensación te ha ido acompañado todo el trayecto hasta el hospital ignorando todas las indicaciones y sugerencias, incluso cuando tus pensamientos trataban de ordenarse y te permitían percibir sonidos exteriores creíste oír a través de la radio la voz de tu hija diciendo: ¡Corre Papá!

La sala de inhaladores infantil no es en absoluto un lugar frio o siniestro, al menos en principio. Se trata de una sala decorada con los personajes de los dibujos animados, con sabanas de colores y las máscaras se disimulan con motivos simpáticos para evitar el rechazo de sus jóvenes usuarios. Pero no te sorprendes ya de nada pues ya has estado ahí, pero ahora vuelves con una firme intención.

Tu mujer acaricia a tu hija casi de manera rítmica en un gesto que trata de apaciguar los malestares de ambas. Irrumpes en el lugar con una energía inadecuada, excesiva, urgente. Madre e hija se percatan de inmediato, sobresaltadas por tu pelo mojado y tu aliento acelerado, de inmediato se calman al reconocerte. Sin tiempo a saludos o recibimientos la cotidianeidad ataca en boca de la más responsable en tu familia:

-Cariño ¿qué haces aquí? ¿y el trabajo? -inquiere airada y asustada tu mujer, interrumpida de inmediato por tu hija que parece recobrar el resuello mientras su vocecilla grita plastificada dentro de la máscara: -¡Papa!¡Has venido!-.

Coges a tu hija en brazos y tu mujer recoge las cosas mientras alarmada y sorprendida sólo es capaz de seguir mientras trata de escuchar, sorprendida lo que hablas con la niña:

-¿Dónde vamos papa? -pregunta mientras se arrulla en tu cuello.

-A jugar a un juego nuevo hija, a uno muy difícil.

-Pero me he dejado la tablet en casa, mamá no la ha cogido -responde incorporándose y mirando con cierta inquietud a su madre.

-Tranquila cariño, este juego sólo se puede jugar con las manos -le dices mientras empujas la puerta de unas escaleras, que ya nadie usa, pues tienes prisa por salir.

-¡Qué divertido! ¿Mamá también juega? -inquiere la niña sorprendida por ver el camino que está tomando todo.

-Jugaremos todos y todos los días.

-¿Y cómo se llama? -pregunta sospechando que algo más grande está sucediendo, algo que nunca antes ha vivido.

-Pues se llama: en la granja de la iaia.

-¿como el Farm Ville? -inquiere tratando de asirse a conceptos familiares y tranquilizadores para aquella situación tan diferente.

-Mil veces más divertido y muchísimo más difícil. Pero tranquila mi vida, es un juego al que todo el mundo ha jugado alguna vez pero hace mucho que no sabemos, además la abuela nos ayudará -respondes mirando a tu mujer mientras le tiendes la mano.

Y es que ella lo ha entendido todo, todo le encaja y aunque parezca que el mundo empieza a tambalearse en realidad empieza a cobrar un sentido que hace mucho había perdido. Mil preguntas, temores y sentimientos la desbordan como te desbordan a ti pero simplemente los interioriza y te coge de la mano porque las mujeres son capaces de eso y muchísimo más, pero tú no lo sabes. Como a partir de ahora, que te darás cuenta de la cantidad de cosas que nunca supiste y es que nunca fuiste más listo, más rápido o el mejor y tampoco tienes porque serlo.
 

jueves, 1 de octubre de 2015

El pico del diésel: revisión de 2015



Queridos lectores,

Hace unos días la noticia llegaba a los principales medios de comunicación: algunos motores diésel de los coches producidos por la marca Volkswagen estaba trucados con un complicado e ingenioso software para que el coche detectara cuándo estaba siendo sometido a una prueba de control de emisiones contaminantes y en ese caso cambiase su régimen de operación para poder superar convenientemente la prueba; en condiciones normales de operación, el humo de estos coches podría llegar a tener una concentración de algunos contaminantes hasta 40 veces superior al límite permitido por la regulación estadounidense, y varias veces la europea. Todavía se está valorando el impacto que tendrá este escándalo, pero de momento supondrá unos gastos enormes para la compañía alemana (que tendrá que desinstalar el software fraudulento de millones de coches); además, la compañía de bandera alemana y el principal productor de coches del mundo se enfrenta a sanciones económicas de muchos miles de millones de dólares, lo que unido al deterioro de la imagen de marca y la consecuente caída de ventas podría llevar a Volkswagen a la quiebra e incluso deteriorar la imagen de toda la industria alemana. Una consecuencia más directa del hundimiento de Volskwagen sería que puede arrastrar al sector financiero alemán en su caída, y esto a su vez generar una crisis financiera europea por efecto dominó. No podría llegar esta crisis en peor momento, pues los síntomas de una inminente recesión global son cada día más evidentes; si Europa se tambalease en los próximos meses, la caída sería más fuerte y prolongada. Estamos, por tanto, delante de una crisis mucho más seria de lo que se quiere reconocer.

Algunos expertos han apuntado, y con razón, que el fraude es generalizado en todas las marcas porque simplemente un coche de diésel no puede cumplir con las especificaciones americanas y que en realidad todos los fabricantes trucan de una u otra manera los coches para que pasen los tests; la denuncia del Gobierno de los EE.UU. sería, por tanto, bastante hipócrita y una demostración de proteccionismo comercial, un intento de proteger su industria local delante de la marca alemana, que se encontraba en una ascensión imparable.

A mi esta explicación me parece muy razonable, pero encuentro que no deja de ser curioso lo mucho que se está insistiendo en los medios, aprovechando esta crisis, en lo muy contaminante que es el diésel. Pues que los motores de diésel son mucho más contaminantes, sobre todo en partículas nocivas, que los motores de gasolina es bien conocido desde hace tiempo, incluso ahora que las progresivas mejoras han hecho que sus emisiones se hayan reducido muchísmo. También se sabe que, con los avances en los motores de explosión, un motor de diésel que tenga un volumen de emisiones aceptable de acuerdo con los estándares actuales no tiene mejor economía de combustible que uno de gasolina, lo cual hace menos justificable su uso (ya que los motores de diésel son más caros). Nada de esto es nuevo pero, por el motivo que sea, se había hecho la vista gorda. Hasta ahora, en el que se ha destapado esta marrullería con sello alemán y se ha hecho de tal modo que se hace peligrar no sólo la continuidad de una gran compañía automovilística, sino la de todas las que operan en el sector de los coches diésel, en cuanto se investigue un poco y se vean las vergüenzas de todos (en el enlace que di más arriba se enseñan los resultados del estudio oficial en condiciones más realistas que demuestra que los volkswagen no son, ni de lejos, los diésel más contaminantes).

La tremenda puesta en escena de este escándalo parecería estar destinada a erradicar los coches de diésel, y delante de ello no son pocos los lectores de este blog que han recordado un post de hace tres años, que llevaba el elocuente título de "El pico del diésel". En aquel post se explicaba que, debido a que hace ya tiempo que se ha superado el pico del petróleo crudo convencional y que la mayoría de los otros hidrocarburos líquidos no sirven para refinar diésel nos íbamos a encontrar con que el máximo de producción de diésel sobrevendría unos años antes que el de todos los líquidos del petróleo. Han pasado ya tres años y me ha parecido interesante revisitar los datos para ver qué es lo que ha pasado en este tiempo y hasta qué punto nos encontramos ya realmente en el pico del diésel o si lo hemos sobrepasado.

En la gráfica que aparece debajo de estas líneas muestro (línea verde) cuál ha sido la evolución de la producción de fueloil y gasóil durante los últimos años. 




Los datos han sido extraídos, como en el post de hace tres años, de la base de datos de la Joint Oil Data Initiative (JODI). Para comparar con lo que decía hace tres años, he reproducido la misma gráfica de entonces (línea roja). Los datos más actuales van de Enero de 2005 a Julio de 2015 mientras que los datos de hace tres años iban de 2002 a 2012, así que se solapan en el período de 2005 a 2012. En ambos casos los datos han sido desestacionalizados, es decir, el valor que se muestra en cada momento no es la producción media del mes que se trate, sino del promedio de los 12 meses justamente anteriores. Esto se hace porque hay momentos donde se consume más (típicamente en el invierno del hemisferio norte) y momentos en los que se consume menos (verano septentrional); de esta manera se ve más claramente la tendencia a lo largo de los años. La curva que mostré en 2012 se ve más irregular y fluctuante que la que he usado en 2015 porque en aquel entonces usé datos trimestrales y ahora los datos son mensuales, y también porque en este momento he analizado la producción de las refinerías y en aquel entonces miraba el consumo. En todo caso, se ve que las dos curvas reproducen, en el período de solape, el mismo patrón cualitativo, del cual cabe destacar la brusca caída de producción en 2008 y la recuperación de la misma desde 2010. Hacia 2012, cuando escribí el post, la producción de fueloil y gasoil estaba bastante estancada. La nueva gráfica muestra que, sin embargo, la producción volvió a crecer en 2012 y 2013, pero desde principios de 2014 se encuentra prácticamente estancada y durante los últimos meses, ya en 2015, se observa un tímido descenso.
 

La fase actual, en la que no ha habido crecimiento neto de la producción desestacionalizada de fueloil y gasoil, dura ya más de 18 meses, el período más largo de los últimos años si excluimos el período 2008-2009; sin embargo, y en contraste con el período 2008-2009, no se ha producido aún una gran crisis económica que justifique este estancamiento. Sin duda, el problema de subdemanda de petróleo (denominado por los "expertos" como "sobreoferta") tiene cierto impacto sobre esta tendencia, pero como estoy tomando los datos promedio de los 12 meses precedentes a cada momento ese efecto cobra todo su fuerza en los últimos meses de la serie y seguramente es lo que explica el pequeño descenso de producción de los últimos puntos de la línea verde.
 

Igual que en 2012, sigue siendo aún pronto para afirmar que hemos llegado al máximo productivo del diésel (de hecho, en 2012 esa afirmación no fue cierta); sin embargo, el estancamiento actual está siendo más duradero que el de 2012. El actual hundimiento de la demanda de materias primas, prólogo de una gran recesión mundial que ya está en ciernes, está haciendo que las grandes petroleras reduzcan aún más su inversión en exploración y desarrollo, y eso afectará a la producción de todo tipo de hidrocarburos líquidos y en particular a la petróleo crudo. De hecho, es fácil anticipar que la producción de diésel comenzará a bajar tan pronto como lo haga la de crudo convencional, la cual, de hecho, sabemos que está bajando ya. A este respecto, el espejismo que ha supuesto el petróleo de fracking en los EE.UU. no cambia para la nada la situación, en primer lugar porque el petróleo ligero de roca compacta (LTO, Light Tight Oil) que se extrae por este método no sirve para producir diésel, y en segundo lugar, como ya comentamos, porque la producción de LTO ya baja en los EE.UU.; de hecho, la producción de todo tipo de hidrocarburos líquidos fósiles en EE.UU. ya ha caído, a día de hoy, más de medio millón de barriles diarios con respecto a su máximo de hace tres meses:





Es en este contexto en el que se tiene que situar la iniciativa de Francia de suprimir todos los coches de diésel para el año 2020. ¿Preocupación ambiental? Sí, pero también preocupación sobre cómo propulsar los vehículos en un mundo donde el primer combustible de origen fósil que va a escasear es el diésel, sin que el biodiésel pueda hacer nada para compensar esa escasez. Permanezcan atentos, pues se avecinan cambios de calado.

Salu2,
AMT

lunes, 16 de febrero de 2015

Argentina: de su pico del petróleo al declive energético irreversible

Queridos lectores,

Gabriel Anz y Demián Morassi, en colaboración, nos ofrecen esta semana este atinado análisis de la situación del país andino. Interesante e imprescindible.

Salu2,
AMT




Argentina: de su pico del petróleo al declive energético irreversible



Presidente de la Nación Cristina Fernández (3/2/2015): “Yo sé que es políticamente correcto y muy cool hablar de las energías alternativas renovables y todos estamos con las energías alternativas renovables. De hecho estamos haciendo inversiones (...), pero también como empresarios y como dirigentes del Estado sabemos que en los próximos 30, 40 años, la energía fósil va a seguir siendo el gran motor que alimente la industria, que alimente los automóviles…


Este artículo tiene la intención de motivar el debate en Argentina, sobre nada menos que el Pico de producción de Energía del país, ocurrido en el año 2007 y que a partir de ahora se entrelaza con otro pico... el de las exportaciones globales de petróleo y gas.


Las palabras de la presidenta en China convocando a seguir la apuesta por las energías fósiles son lógicas dentro del panorama actual; sin embargo, ese “gran motor” que son los hidrocarburos irán ofreciendo cada vez menos sustento y eso puede que sea difícil decirlo abiertamente al público, aunque no debería ser justificativo para ocultar la verdad o decirla a medias.


El problema en Argentina nace en 1998 con el Pico del Petróleo convencional, que devino en la crisis del 2001. Dicho pico se anticipó al pico mundial en siete años (ocurrido en el año 2005 y que se manifestó como crash en el 2008) y que motiva la crisis energética que todos conocemos y vivimos desde entonces (no sólo en Argentina).


La debacle de sus principales fuentes de energía, el petróleo y el gas (representan el 87% de la matriz energética), se presenta como irreversible y por ello el país deberá adaptarse a vivir con mucho menos energía de ahora en más y progresivamente.


El primer aspecto a señalar es que Argentina ha sido pionera en el subcontinente en muchos campos del desarrollo de la industria petrolífera y gasífera, y por estar fuertemente subvencionada -más allá de los aspectos positivos de esta política- ha instaurado una cultura derrochadora ... de un recurso que no se regenera a escala humana.


Como ejemplo concreto, ésta política de subsidios ha desmotivado el uso del ferrocarril en beneficio del camión (el sindicato de camioneros es, desde principios de los 90s, definitivamente el más fuerte de todos los sindicatos del país), por lo que el ferrocarril quedó en lamentable estado de abandono y deterioro, aunque en el presente se está intentando recuperar.


Un segundo aspecto a tener muy en cuenta por la situación de fragilidad que se plantea, es que Argentina, al ser un país que tiene a la agroindustria como pilar fundamental de su economía, es altamente vulnerable a esta crisis por su dependencia en el petróleo y, en menor medida, del gas.


En un país de grandes superficies despobladas, largas distancias y de matriz económica fuertemente exportadora-importadora, las necesidades de hidrocarburos que exigen estas circunstancias, no pueden ser reemplazadas en su totalidad con energía eléctrica. Por otro lado, más de la mitad de la producción de electricidad depende de centrales térmicas que funcionan a gas.


El pico nacional del petróleo


Como ya se dijo, Argentina tuvo su Pico del Petróleo en 1998. Y como muestra la gráfica de abajo, desde ese año la producción viene cayendo sin tregua, aunque hubo un leve repunte luego de la compra de Repsol por parte de YPF. Sin embargo podemos apreciar que ese pico de producción no coartó la posibilidad de un repunte industrial, luego de sus años de neoliberalismo ortodoxo, aumentando su consumo de petróleo hasta que en 2012 llegó a superar la producción, debiendo empezar a importar más petróleo del que aún se exporta (en cantidades decrecientes).





El hecho de que el país haya pasado de ser exportador a importador no ha promovido una baja en el consumo, sino todo lo contrario (la línea negra del gráfico anterior); pero el problema que se enfrenta es que las exportaciones de petróleo tocaron su techo a nivel global y cada vez es menos lo que queda para repartirse entre los importadores. Otro problema es que por seguridad los exportadores priorizan a los grandes consumidores, a la vez que deben respetar contratos precedentes, y entonces lo que se puede ver es la siguiente situación: China aumenta sus importaciones (gran consumidor) mientras que disminuyen las del resto de los países importadores.





El pico nacional del gas


En el caso del gas, Argentina ha llegado a su pico de producción en 2006 y ha pasado rápidamente de exportador a importador en 2008 (vean la línea del cero).





La diferencia con el gas, es que las importaciones se hacen sobre todo a nivel regional. En el caso de Argentina es altamente dependiente de Bolivia que no sólo ha aumentado su consumo doméstico, sino que además es demandado por el aumento en el consumo de gas de otro país vecino: Brasil. Desde 2004 a 2013 Brasil duplicó su consumo, a tal punto que hoy necesita una cantidad semejante al total que exporta Bolivia (en 2012 el 68% de las necesidades de Brasil las cubría Bolivia). Y podría pensarse que Brasil tiene la suerte de contar como vecino a Venezuela,  pero resulta que este último usa el 40% de su gas para la industria del petróleo, por lo que no exporta nada. De hecho importa gas de Colombia y EEUU. ¿Pero qué pasa con Colombia entonces? Este país es un exportador neto, que podría cubrir el 20% de las necesidades de Brasil, pero hasta hoy exporta su gas principalmente a Venezuela. ¿Y Perú?... En Perú también viene en aumento su consumo y lo poco que exporta es a México. Resta decir, que hay un problema regional que por ahora se resume en “aumento de consumo”. Y así las cosas, Argentina debe complementar sus importaciones por barco, desde Trinidad y Tobago, Nigeria y Egipto.


En Argentina el gas está altamente subvencionado... tanto para uso doméstico como para generar electricidad. Pero si esta situación se modificara, podría ir disminuyendo el consumo y así poder cubrir con GNL (Gas Natural Licuado), el déficit de petróleo para el transporte. Pero lo que notamos es que en lugar de cambiar la tradición del despilfarro eléctrico o de gas por políticas de ahorro, el discurso está orientado a generar alternativas eléctricas al gas: hidroeléctrica, nuclear y eólica. Sin embargo, estas últimas aún representan una ínfima parte de la producción total, a la vez que las nuevas represas hidroeléctricas, como las existentes centrales nucleares, ya están generando amplio rechazo popular. Si, de todos modos, se convirtiera una parte mayor del transporte a gas, tampoco sería la gran solución ya que el Pico del Gas a nivel global se estima en menos de una década (las exportaciones ya están llegando a una meseta). Y de todos modos el GNL no sirve para motores Diesel, como los de camiones y barcos.






La opción del fracking


La inclusión de este método experimental de extracción ha generado grandes expectativas. En EEUU gracias al shale oil y shale gas repuntó su producción hasta niveles insospechados y si bien no lograron su independencia energética, lograron bajar sus importaciones. Argentina, un país con un consumo muchísimo menor en proporción podría hacer muchísimo más. Sin embargo EEUU tiene una gran diferencia a favor y está dada por su gran capacidad productiva, reglas económicas y políticas más claras, a la vez que muchas de sus extracciones las hacen a profundidades de entre 300 y 400 metros, mientras que en Vaca Muerta se realizan a 2.500 y 4.000 metros. Así y todo, a pesar  de estas ventajas comparativas, los beneficios no les alcanzan para cubrir los costos resultantes. Sin embargo, apalancados por el sector financiero, han logrado de forma indiscutible y categórica "patear la pelota hacia adelante", otorgándole por algunos años más un relativo éxito económico y cierta holgura ante el mundo para negociar y hacer valer su poderío como la primer potencia mundial.


No es por subestimar al poder financiero argentino, pero es muy posible que la actividad del shale oil en nuestro país quede acotada a las zonas más seguras en términos económicos, aunque en otras áreas se haya comprobado la presencia de estos recursos. Por ejemplo, es más rentable realizar fracking en Neuquén o Chubut, porque en esas zonas está afincada desde hace un siglo la industria petrolera, lo cual es diferente a tener que comenzar en zonas nuevas e instalar desde cero todo el andamiaje productivo.


Por otro lado, los pozos de shale oil y shale gas tienen un ciclo corto comparado con los yacimientos convencionales, calculándose que normalmente no superan los 6-7 años de vida útil, lo cual no deja de ser un panorama muy cortoplacista como para repetir en nuestro país, si consideramos además el importante impacto ambiental de la actividad.


Para mayores dudas acerca del rendimiento del fracking, huelga decir que la fuerte caída de los precios del petróleo después de su pico a 147 dólares el barril en el mes de Julio de 2008, hizo que el sector financiero de los EEUU implementara mediante los QE (Flexibilización Cuantiativa)(1), medidas de estímulo económico, para incentivar también la inversión en petróleo shale. Mientras que en este momento esa situación se ha invertido y ya (especialmente desde enero de 2015) las noticias dan cuenta de una avalancha de desinversión, que amenaza con hacer estallar la llamada “Burbuja del Fracking”.


Cuál será el límite de precios que hagan viable el uso del fracking en Argentina está por verse. Pero llegado el caso que sea mínimamente rentable, considerando las dificultades ya mencionadas, sabido es que la actividad es altamente dependiente del petróleo convencional, desde el momento que moviliza cientos de camiones y equipamientos "también convencionales", lo cual hace caer más la de por sí baja Tasa de Retorno Energético (TRE) de estas formaciones geológicas.


Lo que a día de hoy ya se puede observar es que, incluyendo lo extraído por medio del fracking, la producción de 2014 en Argentina es inferior a la de 2013.


¿Cómo leer esta realidad y no ver un futuro negro?

El petróleo es negro, por lo tanto, a menos petróleo un futuro más claro... claro que sustancialmente diferente al pasado de nuestros padres o abuelos.


Sin dudas que cuando se analiza en profundidad la situación a la que nos enfrentamos, resulta difícil aceptar que nuestro actual modelo de vida podría modificarse sustancialmente en poco tiempo, lo que en general provoca un rechazo visceral.


Pero al enfrentarnos a los gráficos y los estudios de eminencias de talla mundial en este tema, resulta inevitable sentir el frío correr por nuestra columna. Es que si nos detenemos a pensar en la tremenda dependencia que hemos creado en torno a la energía de los hidrocarburos, a sabiendas de que alguna vez se terminarían o al menos se haría difícil y costosa su extracción como para mantener la viabilidad de la empresa, veremos que nos hemos metido en un callejón con escasas salidas. Y hoy debemos pensar que la realidad es muy distinta a la de nuestros padres y abuelos, pues la población se duplicó desde entonces, la economía se concentró, el campo ha expulsado miles de personas a la ciudad y sobre todo, estamos insertos en un mundo extremadamente globalizado e interrelacionado. Y si bien, como ha dicho la Presidente Cristina Fernandez es “Cool” hablar de energías renovables, sabido es que harán un aporte muy modesto a la matriz energética, por sus características y limitaciones inherentes. Pero este es un tema que debe ser tratado aparte por su amplitud y complejidad.


La crisis del 2001 nos dio una muestra anticipada a nosotros y al mundo de cómo se pueden modificar las condiciones de vida de un momento a otro cuando hay problemas estructurales y la estructura instalada no armoniza con la capacidad productiva real, a la vez que se pretenden violar leyes físicas y naturales que están por sobre nuestras posibilidades, aunque la modernidad y las tecnologías nos proyecten un futuro maravilloso y de pleno control sobre estas.


Argentina debería hoy y sin dilaciones, readecuar su política para acompañar el declive al que ya nos estamos viendo forzados. El creer que esto es pasajero inhibe la capacidad de crear otro modelo de País, y así, frases del estilo "con el shale tenemos petróleo y gas para más de 100 años"(2) desorientan a los ciudadanos y no permiten que se vaya preparando para una vida que evidentemente será distinta a la actual.


Es hora de mirar el panorama completo:





La creatividad y el ingenio que en algún momento se orientó a modelar una Argentina petrolera, hoy se tiene que volcar hacia otros modelos de desarrollo que quizás están en las raíces de muchos habitantes... desde los pueblos originarios y pasando por la tradición gauchesca, hasta los descendientes de inmigrantes europeos y su cultura del trabajo y apego a la tierra. Un modelo que ayude a desconcentrar la economía, a minimizar la burocracia y a reconectarnos especialmente con la naturaleza, que en definitiva es la que nos brinda el sustento desde tiempos inmemoriales.


Para sumar aportes, preguntar o dejar un comentario, sugerimos hacerlo (al menos por ahora) en el Foro Crashoil.



Referencias:


1.- La Flexibilización Cuantitativa -en inglés quantitative easing o QE- es una política de algunos Bancos Centrales para aumentar la oferta de dinero reduciendo la tasa de interés a largo plazo.
2.- Cristina Fernández (26/2/2014): “La Agencia de Información Energética de los Estados Unidos estableció que la Argentina es la cuarta reserva mundial de recursos de petróleo shale (...) con 27 mil millones de barriles, y la segunda reserva mundial de gases no convencionales detrás de China, con 145 mil millones de barriles equivalentes. Estos recursos representan –escuchen bien las cifras– 123 años de consumo en petróleo y 410 años en gas. Y el 41 por ciento se concentra en el yacimiento de Vaca Muerta. (Aplausos.)”.

viernes, 28 de marzo de 2014

Otra década de excusas



Queridos lectores,

Los signos evidentes del deterioro social avanzan sin cesar. En el caso de España, el descontento cristalizó el pasado sábado en una gran manifestación en Madrid (foto de portada de este post), culminación de las llamadas Marchas de la Dignidad que durante las semanas precedentes avanzaron desde todos los puntos de la geografía española, con un general ninguneo por parte de los medios de comunicación. La muerte el domingo del primer presidente del Gobierno español desde la restauración de la democracia, anunciada desde el viernes (esto es, desde la jornada anterior a la manifestación) ha servido para poner sordina mediática a la que posiblemente ha sido una de las mayores manifestaciones vividas en Madrid (y a la que ridículamente fuentes oficiales le han asignado un asistencia de sólo 50.000 personas).

No es una coincidencia. A medida que se fractura el muro de seguridades sobre el que se construyó el Estado del Bienestar y se comprometen las bases mismas del capitalismo tal y como se ha entendido durante los dos últimos siglos, los medios de comunicación, cada vez más cautivos de los grandes grupos económicos que los poseen, van abandonando su obligación de informar y la van sustituyendo por la necesidad de hacer propaganda. Propaganda que busca adormecer conciencias y dar seguridades. Pero las seguridades de las que hablamos tienen una base física, en la disponibilidad de materiales  y de energía. Hace cuatro años que lo repetimos: esta crisis no acabará nunca, sin que los detalles concretos del curso de los acontecimientos  cambien este hecho simple y poco discutible cuando se mira con un poco de racionalidad.

Y sin embargo se discute, y cada vez con mayor porfía, con mayor griterío; la propaganda se dirige a intentar tapar con cinta adhesiva las cada vez mayores grietas en el muro de la realidad. Y aunque no podrán evitar su derrumbe final, sí que pueden contribuir, y mucho, a crear una imagen completamente distorsionada de lo que está pasando, a introducir suficiente ruido en la comunicación como para que una gran masa de gente acepte resignada y dócilmente el camino de la Gran Exclusión.

Durante los próximos años nos veremos abrumados con falsas noticias de bonanza energética, algunas completamente nuevas, algunas que ya están apareciendo y algunas otras que serán recicladas del pasado reciente. He creído conveniente hacer aquí una pequeña guía de algunas de las mentiras y excusas que se usarán mediáticamente para "quitar hierro" al problema energético y que intentarán hacer creer que el origen de nuestros problemas son otros grupos humanos y no lo absurdamente insostenible de nuestro modelo económico. No puedo prever todas las cosas que se dirán, pero espero que estos apuntes sirvan a algunos de guía, de faro en medio de la tormenta que se avecina.



+ El precio del petróleo: Quiero ilustrar esta discusión con una pequeña anécdota que me atañe. Hace poco vi un hilo de Burbuja.info donde se burlan de mi por lo que denominan mi "previsión fallida sobre el precio del petróleo". Quien inició el hilo fue el ínclito Alb, que tanto dio la paliza por aquí con su sueño (que ése sí no se ha materializado) de explosiva implantación del coche eléctrico y que obviamente ha hecho de meterse conmigo su cruzada personal (cómo olvida, ay, todo lo que me criticó por decir en 2010 que el 75% de los campos de petróleo decaía a un ritmo de casi el 6% anual, cuando en 2013 hasta la propia AIE reconoce que ya decaen a ese ritmo el 100% de los campos actualmente en explotación). El caso es que en su crítica Alb enlaza la imagen de apertura del post (que no es mía, sino de Dave Cohen), 



y dice: "Mirad cómo de erróneas son las previsiones de Turiel, cuando en realidad el precio ha hecho esto":



Dejando al margen que ni él ni los que comentan se han molestado en leer el post en cuestión y ver todas las salvedades que en él se hacen (por ejemplo, textualmente: "En realidad, todo esto [el post] es completamente especulativo; hay muchos factores no lineales que favorecerán que los ritmos sean más rápidos que los aquí indicados y otros que harán que el precio vaya más lentamente, pero como consecuencia de una gran devastación en la economía") lo verdaderamente curioso es que tampoco nadie se ha molestado en poner las dos gráficas juntas para ver hasta qué punto la gráfica de Dave Cohen (grosera y aproximada, pues el punto a mostrar era el comportamiento general cualitativo, no el cuantitivo) se ha parecido a la realidad:




La correspondencia está hecha a mano alzada, pero aún así es llamativo como la previsión de Dave Cohen ha capturado correctamente la tendencia y una parte significativa de la volatilidad (seguramente mejor que lo que lo han hecho en ese período tan largo de tiempo muchos analistas profesionales que cobran sueldos de 6 cifras). Y si en algo falla la previsión de Dave Cohen, como también fallaba la mía (también cualitativa, como sabrá quien sí haya leído el post), es en que los precios no caen tanto entre picos consecutivos (y que el segundo pico no es tan elevado) por las razones que yo apuntaba en el párrafo que he destacado de mi post, que en este caso se llama fracking, una técnica por la cual EE.UU. ha conseguido producir unos 2,5 millones de barriles diarios de petróleo que en condiciones de libre mercado no serían explotables y si lo son es por la técnica de exportar inflación al resto del mundo, es decir, deteriorando la economía del resto del mundo (en primera instancia la de sus proveedores, aunque éstos le endosan sus dólares sobrevalorados a sus propios proveedores hasta hacer caer el peso de la inflación implícita sobre los últimos eslabones de la cadena, que suelen ser los países suministradores de materias primas). Pero aún así este "petróleo subprime" (en expresión de fortuna de Rafa Íñiguez) ha costado caro a las grandes multinacionales del petróleo, que como ya explicamos están recortando gastos a marchas forzadas con consecuencias previsiblemente desastrosas en la producción de petróleo a corto plazo. Cómo va a afectar esto al futuro precio del petróleo depende de muchas cuestiones (como, por ejemplo, si los Estados acuden al rescate de los yacimientos no rentables, detrayendo para ello recursos que ya no llegarán al resto de la sociedad), pero lo que es obvio es que tanto si la volatilidad es salvaje como si el precio simplemente se mantiene elevado, en ambos casos será a costa de un empobrecimiento imparable de la sociedad.

En realidad, la cuestión clave no es el precio (representación del valor) sino la producción de petróleo y más específicamente la energía neta que nos deja (el valor en sí, pues es con la energía que se efectúa trabajo útil), y para ésta las previsiones no pueden ser más sombrías. Sin embargo, es más que previsible que durante los próximos años toda la discusión se centrará en el precio del petróleo, buscando a cada paso la excusa del día para justificar sus variaciones. Durante un tiempo se ha podido ocultar el declive de la energía neta (que en realidad empezó en 2010) simplemente añadiendo más volumen de petróleo sin ganancia real de energía, pero en poco tiempo el volumen de petróleo crudo disminuirá y no mucho después hasta el volumen de todos los líquidos mostrará signos de decadencia. Será tiempo de guerras y revueltas y en ese momento las excusas de distracción tendrán que ser otras. Teniendo en cuenta eso, estimo por tanto que las discusiones inanes sobre el precio del petróleo durarán desde ahora hasta dentro de unos cinco años aproximadamente. 

Por cierto que no deja de ser irónico que a pesar de la cantidad artículos desde los inicios de este blog y de charlas grabadas hace años en los que he repetido que lo importante es la producción y no el precio, aún he leído por ahí que eso es algo nuevo que digo ahora "porque me equivoqué en mis previsiones sobre el precio".
 




+ La escasez la origina la guerra; cuando acabe todo se resolverá: Tarde o temprano los conflictos que se están desencadenando en todas partes del globo acabarán por afectar a un productor importante de petróleo. En ese momento se hará patente que hay realmente un problema con el suministro de petróleo, dado que realmente faltará en el opulento Occidente independientemente del precio que se quiera pagar. Como nadie pondrá las cifras en perspectiva, nadie caerá en la cuenta de que la caída de producción de 2 o 3 millones de barriles diarios representa tan sólo el 2,2 o el 3,3% de los 90 millones de barriles diarios que se consumen en el mundo, y que una bajada así, aunque brusca, es relativamente pequeña y si hay problemas para cubrirla es porque el resto de productores realmente no pueden poner ni una gota más en el mercado, porque ellos mismos están en declive productivo o próximos a hacerlo. Todo el esfuerzo de análisis se centrará en analizar la guerra, en cómo el país en cuestión es el 4º o 7º mayor productor del mundo, como si eso explicara por qué no se puede sortear el problema de suministro; nadie explicará tampoco que ese pequeño porcentaje de volumen de petróleo representa un volumen más grande y por tanto significativo de la energía neta del petróleo que llega a la sociedad, porque todo el maquillaje contable de la espuria categoría "todos los líquidos del petróleo" esconde la realidad de lo que vale y lo que no . Con la falta repentina de crudo y el esfuerzo de la guerra, la población de los países occidentales se verá obligada a medidas drásticas de reducción del consumo, pero si acaso alguien osa relacionar la escasez del preciado líquido con el peak oil, algún analista económico de guardia saldrá a decir que tal afirmación es una barbaridad, que la escasez está causada "artificialmente" y que es "temporal", que acabará "cuando acabe la guerra y vuelva la inversión", puesto que el mundo nada en petróleo y en sustitutos del mismo. Aunque al lector avisado le casará mal tal escenario de pretendida abundancia con los problemas que estará causando la falta de producción de un sólo país cuyas exportaciones, además, llevaban tiempo bajando, a la mayoría de la población tal explicación les cuadrará.

Sin embargo, el azote cruel de la guerra no sólo se llevará su lamentable y evitable peaje de vidas humanas, sino que causará que la producción del país afectado no vuelva nunca a los niveles prebélicos. Fíjense por ejemplo en el caso de Libia: al ver que los levantamientos populares no conseguían derrocar a Gadafi los países occidentales desencadenaron una corta guerra que causó una caída en picado de la producción durante el año 2011, pero como muestra esta gráfica de Flujos de Energía durante el año 2012 la producción aún no ha recuperado los niveles de antes de la guerra:



Como ven, Libia no ha recuperado nunca el nivel de producción de petróleo que tenía en 1970, aproximadamente cuando Muammar El Gadafi llegó al poder al derrocar al rey Idris. Cuando parecía que la producción volvía a remontar, la guerra con Chad primero y las represalias por el atentado de Lockerbie después, con el embargo que siguió los ataques americanos, llevaron a un nuevo retroceso y posterior estancamiento. Y cuando de nuevo la cosa parecía que iba a remontar parece que llega el peak oil de Libia (hacia el año 2008), y después la guerra. Si uno mira con más detalle lo que ha pasado en los últimos años se ve que la situación en Libia está lejos de estar estabilizada:


  
Hay dos razones para ello: unas sobre el suelo y otras debajo del suelo. Sobre el suelo tenemos un país en una situación convulsa, inestable, con protestas frecuentes (como las que han hecho cerrar el campo Elefante en fechas recientes) que acaban interrumpiendo parcialmente el flujo de petróleo. Pero también hay razones debajo del suelo: mantener en buenas condiciones de explotación un campo maduro no es sencillo, ya que se tiene que inyectar continuamente gas o agua a presión, y si por razón de una guerra tal flujo se interrumpe reestablecerlo no es tan sencillo, puesto que al faltar el suplemento de presión la porosidad de la roca puede disminuir, al irse colapsando lentamente por acción de la presión. Además, existen muchas instalaciones desde el pozo hasta la refinería o el almacén que requieren mantenimiento continuo y que se ven seriamente afectadas por una interrupción de la actividad durante semanas, no digamos ya si son meses. Este fenómeno se ha visto en muchos países en guerra (Irak, Irán, Siria), con convulsiones sociales (Venezuela) o que sufrieron un colapso societario (Rusia, donde el nivel de producción no ha vuelto nunca a los niveles de 1980). Es por ello que cualquier país que se vea envuelto en un conflicto a gran escala difícilmente podrá recuperar su nivel de producción de petróleo previo.


+ Podemos presionar a los productores de petróleo para que produzcan más: La actual situación con Rusia muestra hasta qué punto el mundo ha ido cambiando sin que nos diéramos cuenta. Europa amenaza con sancionar a Rusia por la ocupación de Crimea, pero en la práctica es un león con garras de terciopelo: el 26% del gas y el 40% del petróleo que consume Europa viene de Rusia, así que en realidad es más Rusia la que nos puede perjudicar que no nosotros a ella. Los americanos, por su parte, se han embarcado en un rueda de peligrosas fantasías. Por un lado, quieren exportar a Europa sus excedentes de gas de fracking (sin tener en cuenta que la burbuja tiene sus días contados y que habría reventado para cuando acabasen de construir las costosísimas instalaciones de licuefación del gas para el transporte en los también carísimos buques metaneros). Por el otro, están intentando convencer a los saudís para que inunden el mundo de petróleo a bajo precio y así hundir la economía rusa; en esencia, el mismo truco que hicieron en los 80 y que tanto ayudó al hundimiento de la Unión Soviética. Sin embargo, a diferencia de hace 30 años a Arabia Saudita ya no le queda capacidad ociosa, sólo la apariencia de tenerla, y tampoco los EE.UU. se van a convertir en el primer productor de petróleo del mundo gracias al fracking.  Es decir, la capacidad real de presionar a Rusia es nula y en realidad es Rusia la que tiene la sartén por el mango, sobre todo si deciden eliminar el dólar de sus transacciones de petróleo, como ya ha acordado con China. La tremenda distancia entre el mundo en el que cree vivir la opinión pública occidental y en el que realmente vive va a dar lugar durante los próximos años a declaraciones absurdas y situaciones ridículas que serían jocosas de no ser todo tan grave y tan triste.

 
+ Ilusiones diversas en el mundo de los hidrocarburos: Mientras la guerra va dando sus negros zarpazos en uno u otro confín del planeta, los voceros de la abundancia en Occidente anunciarán que están a punto de llegar en nuestro auxilio nuevas fuentes de hidrocarburos. Hace 10 años eran los biocombustibles quienes tenían que salvarnos, y ya se ha visto que no va a ser así; hace 5 años la panacea eran los petróleos ultra-pesados y como bandera a escala mundial teníamos las arenas asfálticas del Canadá (seguidas de cerca por los petróleos de la Franja del Orinoco en Venezuela), pero eso también se ha visto que tiene demasiados límites como para cambiar sustancialmente la situación. Ahora se alienta el fracking como método fantástico para extraer gas en todo el mundo y petróleo ligero en algunas pocas zonas, pero cada vez es más evidente que es un recurso de muy baja rentabilidad y que en realidad no es más que una burbuja financiera a punto de explotar. Y así como el gas de fracking siempre fue ruinoso y se prepara ya para un rápido descenso, el petróleo de fracking, que aunque poco sí que llegaba a ser rentable, está comenzando ya a dar las boqueadas.



Imagen del artículo "Texas RRC Crude and Condensate Data, Is Eagle Ford Peaking?", http://peakoilbarrel.com/texas-rrc-monthly-update/



De aquí dos o tres años comenzará a ser evidente que el fracking no va a cambiar el mundo ni, muchos menos, apuntalar la fantasía de que los EE.UU. van a ser independientes energéticamente; y dentro de 5 años el fracking estará prácticamente olvidado (aunque cuando se saque el tema el experto en energía de turno dirá que se abandonó "por un exceso de regulación de los Estados", dando a entender que los Gobiernos cedieron a la histeria ecologista desinformada). Y después del fracking, ¿qué? Pues volverán los mitos recurrentes de los últimos 10-20 años: el petróleo del Ártico, las formaciones pre-sal de Brasil y de la costa africana occidental, los hidratos de gas, incluso si son osados los recursos de la Antártida... Se harán nuevas y costosas campañas para intentar demostrar la capacidad comercial de todos esos recursos, los diarios se harán eco de que ya están aquí, que casi los podemos tocar con la punta de los dedos, pero nunca llegarán a explotarse a escala significativa, pues si todos los que ya hemos enumerado son de mala rentabilidad, estos otros son directamente ruinosos ya en la fase de inversión previa. Sin embargo, los clarines de la prensa harán creer a más de uno que el "problema del petróleo" (del que cada vez más se será consciente) está a punto de resolverse.

+ El carbón: Hay quien enlaza mis artículos anunciando un revivir del sector del carbón en España, quizá sin ver que en realidad toda nuestra sociedad está amenazada por la escasez energética y que quizá para que sean energéticamente rentables esas minas de carbón en España se acaben explotando con esclavos humanos, de facto o de iure. Lo cierto es que la energía del futuro es la energía del pasado: en todo el mundo el consumo de carbón sube, sube más deprisa desde que el consumo de petróleo está estancado, y muy pronto el carbón sobrepasará al petróleo como primera fuente de energía primaria a escala mundial (si no le ha sobrepasado ya). El problema con el carbón es que también se espera que llegue a su cenit en no muchos años más; por ejemplo, de acuerdo con la previsión del Energy Watch Group se espera que su máximo (en energía producida) se toque hacia 2020:



Cabe destacar que, debido a las características geológicas del carbón (puede ser extraído prácticamente a mano si así se requiere, al contrario que el petróleo y el gas), es posible que se pueda retrasar ligeramente su pico y alargar la meseta productiva (en la línea de lo que ya muestra la gráfica arriba). Lo cual no son necesariamente buenas noticias desde el punto de vista de la carga humana que tendrá que soportar esa sociedad basada en la extracción del último carbón, rentable sólo en penosas condiciones de explotación. En todo caso, y aún en las mejores condiciones de explotación, el carbón no nos va a permitir volver a los ritmos crecientes del pasado; es sólo un tiempo de descuento, un "viejo amigo fiel" que nos puede ayudar un tiempo si somos capaces de aprovecharlo (aunque dado su impacto ambiental cabría preguntarse si realmente queremos su ayuda). Para cuando la escasez de petróleo sea flagrante, los medios de comunicación nos contarán que científicos locales han descubierto un método novedoso y ultra eficiente para convertir el carbón en "petróleo" (eso dirán), "con mejor octanaje" (en referencia a las gasolinas que de él se deriven) y que las reservas locales (por ejemplo, en el caso de España) permitirán asegurar el suministro del país durante al menos 200 años. En realidad el descubrimiento será una pequeña mejora del centenario proceso de Fischer-Tropsch, conocido y usado desde hace mucho, y la exageración provendrá, como siempre, de confundir reservas (lo que se puede sacar del suelo) con producción (a qué velocidad sale). En la práctica la sociedad española y otras en semejante situación tendrá que aprender a pasar con menos hidrocarburos líquidos, que se reservarán para servicios críticos, mientras que el carbón para quemar en las calderas de calefacción será un lujo no al alcance de cualquiera.

+ Hay escasez porque se quiere, tenemos energía renovable para dar y regalar:  Este tema se ha tratado in extenso en este blog. La energía renovable es sin duda la que nos quedará en el futuro a largo plazo, pero no puede cubrir ni de lejos el agujero tan tremendo que está dejando tras de sí el petróleo y dejarán en algunos años más el gas y el carbón. Las renovables tienen muchos límites, tanto los asociados a las necesidades de capital, de materiales, de ubicaciones para paneles fotovoltaicos y aerogeneradores,  y tienen también limitaciones a su potencial máximo (tanto la eólica como la fotovoltaica - de ésta última aún me falta por escribir el ensayo correspondiente y por eso no está enlazado). Por otro lado la TRE de la fotovoltaica es baja y en general se plantea la duda de si la TRE sería demasiado baja sin combustibles fósiles; si, en suma, los actuales sistemas de generación renovable no son más que meras extensiones de los combustibles fósiles. Además, viendo cómo evoluciona el consumo de energía eléctrica y entendiendo por qué pasa eso se comprende que el actual modelo de implantación de centrales renovables no va a resolver la crisis energética (en parte porque se está planteando el problema equivocado).

No obstante todo lo enumerado aquí arriba, aún durante demasiado tiempo se insistirá desde ciertos sectores que este modelo de inversión en energía renovable es el camino correcto, la buena dirección. Se crearán facciones en el debate público propagado y espoleado por los medios de comunicación: por un lado los defensores de los nuevos yacimientos fantasiosos mencionados aquí arriba o de alguna otro tecno-fantasía relacionada con la energía nuclear (ya sea la más que improbable fusión o los reactores de IV Generación con los que se experimenta desde hace 70 años); por el otro, los defensores de este modelo de generación renovable. La opinión pública estará convencida que ésas son todas las alternativas disponibles y asistirá al debate esperando a que al final alguien gane, a que una solución a nuestros graves problemas se imponga. Por supuesto tal cosa no pasará nunca y cada vez estaremos más hundidos económicamente, pero distraídos creyendo que nuestra salvación radica en ese falso e inmóvil debate.

+ La clave es la superpoblación: Este tema sale algunas veces en el blog, y no es uno sencillo de abordar. Obviamente, somos muchos en el planeta y, como alguna vez se ha comentado, el número de hectáreas cultivables por habitante es de sólo 0,16, es decir, 1.600 metros cuadrados, un cuadrado de 40 metros por 40 metros. Está en el límite de la capacidad de carga de un ser humano, y eso con un suministro de energía fósil enorme. Es por tanto obvio que si no se toman medidas correctoras se tomarán automáticamente las que ejecuta la Naturaleza en este tipo de situaciones: hambre, epidemias, guerra y muerte.

Un problema tan crítico y tan delicado, que requeriría una gestión integral (de modo que aprovechásemos los recursos no renovables restantes para adaptarnos suavemente a la capacidad poblacional sostenible del planeta durante las próximas décadas) no va a ser en absoluto abordado de esa manera, y así los medios de comunicación tenderán a hacer un discurso cada vez más simplista y cada vez más xenófobo y de trazos gruesos. En un determinado momento la base social comúnmente aceptada probablemente será que lo nuestro es nuestro y que hay que echar a los de fuera, que vienen a aprovecharse de lo nuestro (ignorando quiénes somos y de dónde venimos). Como es un discurso simplista y ramplón pero fácilmente popular por populista, y viendo cómo está evolucionando Europa a ese respecto, mis esperanzas de que se imponga un mínimo de racionalidad, si son bajas respecto al resto de cuestiones, respecto a ésta son nulas.

+ Los problemas con el cambio climático: Otro frente de negación y confusión es el relacionado con el cambio climático. Hace un año publiqué aquí un artículo titulado "Un año sin verano", del cual se han burlado repetidas veces en diversos foros de internet con el curioso argumento de "¿Ves? Este tío se equivocó: sí que hubo verano". Quien dice eso demuestra, una vez más, que lo único que leyó del artículo fue el título. Para nuestra desgracia, el problema que se describía en aquel post (la inestabilización del chorro polar, que es cada vez menos zonal y más meridonal) persiste, con consecuencias inciertas para nuestro futuro.




Los episodios de oleadas sucesivas de frentes de fuertes lluvias en el Atlántico Norte, el estacionamiento del Vórtice Polar en la zona oriental de los EE.UU. y las sequías en la zona occidental están fuertemente relacionados con el problema del Jet Stream, y aún así se persiste en intentar desdeñar los problemas como cosas que caen dentro de una más o menos pretendida "normalidad". En ese sentido, es llamativo ver con frecuencia en los medios de comunicación cómo gente con conocimientos de meteorología hacen de menos las tendencias actuales y por ejemplo explican que en 1962 la mínima de temperatura de Junio en Cuenca fue inferior a la observada en 2013 o que en 1958 hubo mayores marejadas en Santander, y sin embargo no son capaces de entender que nunca se había visto fenómenos de tal amplitud en todos esos puntos al mismo tiempo (es lo que en estadística se llama comparativa de estadísticas marginales frente a la comparativa de estadísticas conjuntas). Cuando se insiste una y otra vez que para descifrar tendencias estadísticamente significativas hace falta ver la evolución del patrón climático durante décadas, lo cual es cierto cuando se habla de las marginales, también se desdeña que un patrón conjunto de muchos puntos al mismo tiempo tiene mucha mayor significación estadística que una serie larga de un sólo punto (por razón de una propiedad básica en Física Estadística: la ergodicidad). No obstante, se intenta tranquilizar a la población incluso en presencia de fenómenos significativamente anómalos, y lo cierto es que aún lo consiguen: hace poco me contaban en Gijón como una anciana que llegaba a su casa en medio de una terrible marejada que inundaba su calle se encontró con un asistente a una de mis charlas, y ella misma le dijo que nunca en su vida había visto cosa semejante; cuando él le comentó que posiblemente fuera una consecuencia del cambio climático ella le contestó: "Bueno, eso yo ya no lo veré". Y en cierto modo es cierto, porque lo tiene delante pero no lo ve.

Al final, parece un poco extraña la insistencia en usar plantillas del pasado para intentar describir el comportamiento del clima en el presente y futuro si uno entiende que en realidad este clima está cambiando. Básicamente, podríamos decir que una parte de los meteorólogos de manera implícita no cree en la validez del cambio climático, puesto que insisten en creer que el futuro es una réplica del pasado.

El problema más serio a corto plazo con la desestabilización climática es su efecto sobre la producción de alimentos y las posibles guerras que se puedan desencadenar por su causa (las Guerras del Hambre). A pesar de ello, todos estos asuntos se taparán con ilusiones tecnológicas de remedios técnicos para combatir una fuerza que supera en órdenes de magnitud la capacidad industrial del Hombre, y con apelaciones al consumo responsable y el ahorro que en realidad ocultan la necesidad de consumir menos por la menor disponibilidad que poco a poco habrá de todo. Lo que pueda acabar pasando con el Cambio Climático es imposible de saber con certeza ahora mismo, aunque los escenarios de futuro, si no se hace nada en absoluto, pueden ser próximos a un cuento de terror.


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Y aquí acabo mi catálogo no exhaustivo de excusas para la próxima década. Al final, todas las excusas tienen un mismo punto en común: la oposición férrea a cambiar el sistema económico por uno verdaderamente sostenible y la necesidad de mantener a ultranza el BAU cueste lo que cueste, engañando a la gente por los medios que sea con tal de conseguirlo. Es herejía cuestionar las bases de nuestro sistema económico y por eso se va a retorcer la realidad tanto como sea necesario para mantener la ilusión el máximo tiempo posible, aunque sólo sea unos segundos más y aunque eso nos deje peor preparados para lo que suceda a la caída del capitalismo.

A pesar de todo lo expuesto, se observan últimamente algunas grietas en la complacencia oficial. Hace poco el Banco de Inglaterra hacía público un sorprendente artículo de investigación que tira por tierra las ideas convencionales sobre la creación del dinero, con graves consecuencias sobre lo que significa nuestro sistema monetario. Un estudio científico financiado por la NASA, por un lado, y un informe la ONU, por el otro, alertan de un más que probable colapso de la sociedad. Incluso por el lado de la economía más tradicional, hace unos días se publicaba en la Carta de la Bolsa un artículo en el que un economista bastante convencional convenía, sobre bases completamente racionales, que la escasez de recursos es un serio problema y que cambiará nuestro mundo. ¿Será todo eso suficiente? ¿Estamos a tiempo de parar la barbarie?



Salu2,
AMT